Deus sai aoencontro do homem:
Deus sai ao encontro do homem:
a Revelação
a Revelação
02
02
2.
Compêndio do Catecismo
6. O que é que Deus revela ao
homem?
50-53
68-69
Deus revela-se ao homem, na sua
bondade e sabedoria. Mediante
acontecimentos e palavras, Deus
revela-se a Si mesmo e ao seu
desígnio de benevolência, que
Ele, desde a eternidade,
preestabeleceu em Cristo a favor
dos homens. Tal desígnio consiste
em fazer participar, pela graça do
Espírito Santo, todos os homens
na vida divina, como seus filhos
adoptivos no seu único Filho.
3.
Introdução
Nas Confissões,Santo
Agostinho proclama:
“Tu és grande, Senhor, e mui
digno de louvor: grande é o
Teu poder, e a Tua sabedoria
não tem medida (...). E o
homem, pequena parte da Tua
criação, quer louvar-Te. Tu
mesmo o incitas a isso,
fazendo com que encontre as
delícias no Teu louvor, porque
nos fizeste, Senhor, para Ti, e
o nosso coração está inquieto
até que descanse en Ti".
BOTTICELLI, Sandro
Santo Agostinho nos seus aposentos
1490-94
Galeria Uffizi, Florença
1. O desejode Deus no coração
O desejo de Deus está
inscrito no coração do
homem.
Deus atrai-o até Si e
só n’Ele homem
encontra a paz.
O homem é um ser
religioso.
Em Deus nos
movemos, existimos
e somos (Actos 18,
28)
RAFFAELLO Sanzio
Estúdio de São Paulo pregando em Atenas
1514-15
Galeria de Uffizi, Florença
6.
2. O esquecimentoou negação de Deus
O homem pode esquecer-se
de Deus ou inclusivamente
recusá-Lo:
Ignorância, rebelião contra o
mal, afã de riquezas, mau
exemplo, atitude de medo
do pecador.
Nenhum pretexto justifica o
esquecimento ou a negação
de Deus.
GOES, Hugo van der
A queda
1467-68
Kunsthistorisches Museum, Viena
7.
3. Pode-se conhecera existência de Deus por meio da razão
natural
Pode-se conhecer a existência
de Deus por dois caminhos: o
caminho sobrenatural e o
caminho natural.
Caminho natural: a partir da
criação.
Com a razão, advertimos que
nós e os seres que nos
rodeiam não temos a razão de
ser em nós mesmos.
Somos contingentes, seres
criados e dependentes.
Conhecimento de um Deus
criador, ser necessário e
eterno, causa primeira e fim
último de tudo.
MICHELANGEL Buonarroti
Criação do sol, da lua e das plantas (detalhe)
1511
Capela Sistina, Vaticano
8.
4. Deus saiao encontro do homem
Deus revelou-se ao homem.
Dá-lhe resposta às perguntas
sobre o sentido e o fim da vida
humana.
História da revelação:
Adão e Eva, a quem promete a
salvação.
Abraão e eleição de Israel.
Envio de Jesus Cristo.
CARAVAGGIO
A vocação de São Tomé
1599-1600
Contarelli Chapel, São Luís de França, Roma
9.
5. Jesus Cristo,Palavra do Pai
Jesus Cristo:
Filho de Deus feito homem.
Palavra única, perfeita e
definitiva de Deus Pai.
Jesus Cristo disse tudo o que
Deus queria dizer aos homens.
Não haverá outra Revelação
depois de Cristo.
GRECO, El
A adoração do nome de Jesus (detalhe)
finais década de 1570-80
National Gallery, Londres
10.
6. As fontesda Revelação: Sagrada Escritura e
Tradição
São duas as fontes da
Revelação: Sagrada Escritura
e Tradição.
Sagrada Escritura: palavra de
Deus transmitida por escrito.
A Bíblia. Livros inspirados por
Deus: 45 Antigo Testamento +
27 Novo Testamento.
Tradição: Revelação dada por
Cristo e pelo Espírito Santo aos
apóstolos, e transmitida de
viva voz à Igreja.
DÜRER, Albrecht
Cristo entre os doutores
1506
Colecção Thyssen-Bornemisza, Madrid
11.
7. A Igreja,custódia e intérprete do depósito da fé
Cristo confiou à Igreja a
Revelação de Deus
Depósito da fé: Sagrada
Escritura e Tradição.
Para qué? Para que a Igreja o
custodie, interprete, professe e
pregue a todo o mundo.
Esta é a doutrina cristã que a
Igreja não se cansa nunca de
proclamar.
12.
8. Conhecer aBíblia
Destacam-se os 4 evangelhos,
pois o seu centro é Cristo.
Todo o cristão deve conhecer
a Sagrada Escritura,
especialmente os evangelhos:
Lê-la.
Meditá-la.
Desconhecer a Escritura é
desconhecer a Cristo (São
Jerónimo)
Miniaturista francês
Bíblia de Carlos V
1372
Rijksmuseum, Haia
Um propósito paraavançar
Pensar esta frase de Santo
Agostinho: “Fizeste-nos,
Senhor, para Ti, e o nosso
coração está inquieto até que
descanse em Ti”.
Ler cada dia algo da Bíblia,
começando pelos quatro
evangelhos.
Notas do Editor
#3 San Agustín es uno de los santos más notables que ha tenido la Iglesia y uno de los hombres más sabios del cristianismo. Después de una vida apartada de Dios, se bautizó y llegó a ser obispo de Hipona, en el norte de África. Escribió mucho y tiene un libro especialmente sugerente: Las Confesiones, donde cuenta su conversión y proclama el anhelo de Dios inscrito en el corazón de la criatura:
"Tú eres grande, Señor, y muy digno de alabanza: grande es tu poder, y tu sabiduría no tiene medida (...). Y el hombre, pequeña parte de tu creación, quiere alabarte. Tú mismo le incitas a ello, haciendo que encuentre sus delicias en tu alabanza, porque nos hiciste, Señor, para ti y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti".
#5 El deseo de Dios está inscrito en el corazón del hombre, que ha sido creado por Dios y para Dios; Dios no deja de atraer al hombre hacia sí, y sólo en Dios encuentra la paz, la verdad y la alegría, que no cesa de buscar. El hombre es un ser religioso. Como decía San Pablo en Atenas, "en Dios vivimos, nos movemos y existimos" (Hechos 17,28).
#6 Pero a veces el hombre puede olvidarse de Dios e incluso rechazarlo o negar su existencia. ¿Motivos? La ignorancia, el rebelarse contra el mal que se sufre o se ve, los afanes del mundo y de las riquezas, el mal ejemplo de algunos que se llaman cristianos, ideas contrarias a la religión, y la actitud del pecador que -por miedo- se oculta de Dios y huye ante su llamada. Ninguno de estos pretextos justifica el olvido o la negación de Dios.
#7 El hombre puede conocer la existencia de Dios por dos caminos, uno natural y otro sobrenatural. El camino natural para conocer a Dios tiene como punto de partida la creación, es decir, las cosas que nos rodean. Con la sola luz de la razón, el hombre sabe que ni las cosas ni él tienen en sí mismos la razón de ser, porque han tenido principio y tendrán fin: son seres contingentes, seres creados y dependientes. Por eso, a través de lo creado el hombre puede llegar al conocimiento de la existencia de Dios, creador, ser necesario y eterno, causa primera y fin último de todo.
#8 Dios además, por amor, se ha revelado al hombre, saliendo a su encuentro; de esta forma, le ofrece una respuesta definitiva a las preguntas que se hace sobre el sentido y el fin de la vida humana. Se dio a conocer, en primer lugar, a los primeros padres, Adán y Eva; después de la caída por el pecado original, no los abandonó sino que les prometió la salvación y ofreció su alianza. Luego, con Abrahán, eligió al pueblo de Israel. Por fin, Dios se reveló plenamente enviando a su propio Hijo, Jesucristo.
#9 Jesucristo es el Hijo de Dios hecho hombre. Es la Palabra única, perfecta y definitiva de Dios Padre. Jesucristo ha dicho ya todo lo que Dios quería decirnos a los hombres, de manera que ya no habrá otra Revelación después de Cristo.
#10 La Revelación de Dios se encuentra en la Sagrada Escritura y en la Tradición divina. La Sagrada Escritura es la Palabra de Dios transmitida por escrito, y consta en los libros inspirados por Dios que forman la Biblia: 45 del Antiguo Testamento (antes de venir Jesucristo a la tierra) y 27 del Nuevo Testamento. La Tradición es la revelación divina encomendada por Cristo y el Espíritu Santo a los Apóstoles, y transmitida íntegra de viva voz a la Iglesia.
#11 Cristo confió a su Iglesia la Revelación de Dios, contenida en la Sagrada Escritura y en la Tradición. A ese tesoro lo llamamos depósito de la fe. Cristo lo ha confiado a la Iglesia para que lo custodie, interprete, profese y predique a todo el mundo. Ésta es la doctrina cristiana, que la Iglesia no se cansa nunca de enseñar a los hombres y mujeres de todas las edades y de todas las épocas.
#12 La Iglesia tiene gran veneración por la Sagrada Escritura, destacando los cuatro evangelios que ocupan un lugar verdaderamente privilegiado, pues su centro es Cristo Jesús. En la Misa, después de leer el Evangelio, el sacerdote lo besa en señal de veneración y de respeto. Es lógico que todo cristiano conozca la Sagrada Escritura, especialmente los Evangelios, y que dedique un tiempo a leerla y meditarla. Como dice San Jerónimo, "desconocer la Escritura es desconocer a Cristo".