Training Fútbol 207

Ricardo Luiz Pace
Ricardo Luiz PaceProfessor na PMOB em PMOB
Training Fútbol 207
Training Fútbol 207
Prohibido cualquier tipo de reproducción total o parcial de los
textos sin la autorización expresa y escrita del editor.
3
EDITA: JECUPI
MAQUETACIÓN: TRAINING FÚTBOL
PUBLICIDAD: TRAINING FÚTBOL, departamento propio
DEP. LEGAL: VA - 94/1996
ISSN 1577-7480
MARCA REGISTRADA
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JESÐS CUADRADO PINO
COMITÉ TÉCNICO
V¸CTOR FERN˘NDEZ BRAULIO
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JUAN MANUEL LILLO D¸EZ
FERNANDO V˘ZQUEZ PENA
JORGE D´ALESSANDRO DI NINNO
MIKEL ETXARRI SASIAIN
JESÐS CUADRADO PINO
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MANUEL FERN˘NDEZ POMBO
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ANTONIO GALINDO RINCŁN
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JOSÉ CARRASCOSA OLTRA
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Dr. RICARDO JIMÉNEZ MANGAS
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ALFONSO M. VARAS GARC¸A
TRADUCTOR-INTÉRPRETE
FRANCISCO JAVIER YEPES GONZ˘LEZ
N ú m e r o 2 0 7 - M a y o 2 0 1 3
4Mayo-2013 nº 207
Trata todos los temas relacionados
con la metodología del entrenamiento en el Fútbol:
Preparación Física
Preparación Técnica
Preparación Táctica
Preparación Psicológica
Metodología y Organización
Tests de Evaluación del Entrenamiento
Biomecánica
Aprendizaje Motor
Pedagogía Aplicada
Fisiología del Esfuerzo Físico
Medicina Deportiva
Dietética…
En cada uno de los números presentamos artículos actualizados
de prestigiosos técnicos relacionados directamente
con los temas a tratar, tanto nacionales como extranjeros.
Nuestra pretensión es servir de "vehículo de apoyo"
en el reciclaje técnico para entrenadores, preparadores físicos,
médicos del deporte, técnicos de fútbol en general,
estudiantes de los diversos niveles para entrenadores,
futbolistas y aquellos aficionados que sientan
la belleza de este deporte y que
quieran comprenderle mejor.
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PUBLICACIÓN DE EXCLUSIVO CARÁCTER TÉCNICO
QUE SE EDITA CON PERIODICIDAD MENSUAL
SU M A R I OSU M A R I O
Número 207
Mayo 2013
8
7Editorial
Hablamos de fútbol con…
Javier Aguirre.
Planteamientos tácticos.
Fútbol: análisis y
desarrollos del juego.
Juan Manuel Lillo.
16
Motivación y deporte.
Francisco Villamarín. 24
Firma invitada.
65
Tarea de entrenamiento:
“2 x 1 y centro” 66
Contenido de nuestro
próximo número. 68
Propuesta de modelo de
juego para la Selección
Japonesa de Fútbol.
Iván Palanco Santiago.
32
6Mayo-2013 nº 207
Jesús Cuadrado Pino
DIRECTOR
Entrenador Nacional de Fútbol (Nivel III).
Máster Profesional en Fútbol.
Especialista en Táctica y Dirección de Equipos de Fútbol (CESFÚTBOL).
Especialista en Alto Rendimiento Deportivo por la Universidad Autónoma de Madrid.
Máster en A. R. D. por el C. O. E.
Técnico Deportivo Superior.
Director y Profesor del Máster Profesional en Fútbol para Entrenadores Nacionales (CESFÚTBOL).
En cada partido de cada jornada de Liga se producen muchos errores de los árbitros. Bastantes de esos
errores influyen directamente en los resultados. Como consecuencia, se producen clasificaciones que no
corresponden a los méritos futbolísticos desarrollados en el campo por cada equipo. Sucede en los campeonatos de
todos los países y en las altas confrontaciones a nivel internacional. Resulta que los precisos medios audiovisuales
dejan al descubierto las innumerables decisiones erróneas tomadas constantemente por los jueces futbolísticos. Nos
encontramos ante una gran irracionalidad: los medios técnicos se utilizan para analizar los errores que cometen los
árbitros y, sin embargo, no se emplean para evitarlos. En plena época de alta tecnología y sofisticada informática,
en un fútbol profesional donde los equipos ponen en juego mucho dinero e intereses de todo tipo, se deja la
aplicación de las Reglas de Juego en manos de varias personas que no tienen a su disposición los medios precisos
para contar con eficaces elementos de juicio.
Llevo veinticinco años abogando para que se dote a los árbitros de los medios adecuados, desde cuando
contábamos con medios técnicos inferiores a los actuales. Lo he manifestado en charlas y coloquios, lo he
reflejado en muchos artículos. Recuerdo el título de algunos mis artículos, añadiendo el concepto esencial de cada
uno: Fútbol con trampa (trampas que significan los errores en la aplicación de las reglas); Fuera de juego y fuera
de lugar (constantes equivocaciones en la señalización de los fueras de juego); La regla de oro convertida en
bisutería barata (desvirtuar en el campo la regla decisiva, la del fuera de juego); El chip de la cuestión (lo
fundamental de la cuestión es dotar a los árbitros de los medios que precisen); Reglamento e impedimento (en
demasiadas ocasiones el árbitro es un impedimento entre el reglamento y el campo); Otro juez más sin elementos
de juicio (el juez de área o de portería que se añadió solo aporta confusión); La dictadura de los árbitros (se
aferran al poder de sus decisiones indicando que sus errores son parte del juego).
La realidad es que nos encontramos con unas Reglas de Juego totalmente desprotegidas. La incongruencia
es que están protegidas fuera del campo para ver con claridad las acciones de los jugadores. Los
comentaristas, los árbitros de árbitros y los espectadores televisivos cuentan con elementos de juicio. Los que tienen
que decidir carecen de ellos. Los dirigentes federativos y los propios árbitros manifiestan constantemente lo difícil
que es arbitrar porque han de tomarse decisiones ante acciones ejecutadas a gran velocidad. Tienen razón. Pero
resulta incomprensible que los mismos que reconocen la dificultad de su labor no apliquen los medios actuales para
desarrollar bien su cometido. Otra incongruencia. Existen muchísimos recursos técnicos para minimizar al máximo
el error, y hacerlo sobre la marcha, sin pérdida de tiempo. Sigo abogando por ello. Parece ser que en la Premier se
va a utilizar el ojo de halcón en la próxima temporada. También parece que nuestros federativos están pensando en
aplicar medios adecuados para el arbitraje. Que así sea.
jecupi@trainingfutbol.com
Los medios técnicos se utilizan para analizar los errores que cometen los
árbitros y, sin embargo, no se emplean para evitarlos editorial
7Mayo-2013 nº 207
Reglas de Juego sin protección
8Mayo-2013 nº 207
Conversaciones sobre fútbol
Tiene acumulada una larga experiencia por haber entrenado a bastantes equipos con diferentes objetivos
deportivos y haciendo frente a diversas circunstancias clasificatorias. Fue el máximo responsable técnico de la
selección de su país, México. Pero su experiencia es verdadera, no solo vivida sino también basada en el análisis
de lo vivido. Javier Aguirre es un técnico que siempre deja buenas conclusiones en sus análisis y planteamientos.
En esta ocasión tratamos con él diferentes aspectos sobre táctica. Aplicaciones, metodología, referencias en el
juego, planteamientos, elección de los jugadores, libertades y obligaciones de los futbolistas… son aspectos que
vamos desgranando con este técnico y que derivan en interesantes conclusiones. (Jesús Cuadrado Pino, director
de TRAINING FÚTBOL)
Hablamos de
fútbol con…
Javier AguirreAguirre:“La comunicación entre los
jugadores tiene que ser constante,
unas veces visual y otras veces oral,
según lo que se requiera
”
Cuadrado:“El rendimiento resulta
de la coordinación de los jugadores
y no de su simple suma
”
Planteamientos tácticos
Javier Aguirre
Entrenador Nacional de Fútbol.
Entrenador del R. C. D. Espanyol.
Ex-Seleccionador de México.
Ex-Entrenador de Osasuna, Atlético de Madrid y Zaragoza.
Jesús Cuadrado Pino
Entrenador Nacional de Fútbol.
Máster Profesional en Fútbol y Máster en Alto Rendimiento Deportivo.
Especialista en Táctica y Dirección de Equipos de Fútbol.
Director de TRAINING FÚTBOL y de CESFÚTBOL.
Director y Profesor del Máster Profesional en Fútbol.
9Mayo-2013 nº 207
Cuadrado.- Aparte de entrenar a varios equipos profesionales, fuiste el responsable técnico de la
Selección Mexicana en el Mundial de Corea y Japón. Bajo tu experiencia y criterios, ¿qué diferencias
más notables encuentras entre ser entrenador de un club y ser seleccionador de un país?
Aguirre.- En primer lugar, existe una diferencia fundamental: en un equipo juegas con lo que tienes, el
planteamiento táctico te lo dan los jugadores. El buen jugador tiene que jugar. Por ejemplo, si tenemos
dos buenos pivotes (que es como se les llama en España, aunque yo les denomino medios de contención)
hemos de diseñar un sistema que contemple jugar con esos dos pivotes, no es adecuado prescindir de
uno de ellos dejándolo en el banquillo. Sin embargo, en una selección nacional es completamente distinto
porque partimos de un sistema que tenemos en mente y lo vamos rellenando con futbolistas, de distintos
equipos y zonas, que podemos escoger. En un equipo tenemos que aplicar un sistema en función de los
jugadores que tenemos en la plantilla. En una selección podemos jugar con el sistema que elijamos de
antemano porque podemos contar a los mejores jugadores en cada puesto. Ahí radica la diferencia: en
una selección nacional partimos de un sistema y buscamos a los jugadores adecuados, en un equipo
partimos de los jugadores para poder hacer el sistema.
C.- La globalidad también llegó al fútbol desde hace tiempo. Hay jugadores de todos los
continentes y países repartidos por todas la ligas del mundo, también entrenadores. Antes se
diferenciaba mucho el juego de un país a otro y más aun de un continente a otro. Existían escuelas
muy diferentes en función de culturas, tradiciones y nacionalidades. Actualmente se observa menos
esa diferencia, pero todavía puede hablarse, en cierto modo, de distintos desarrollos del juego de
unos países a otros.
A.- Todavía hay ciertas diferencias entre las distintas nacionalidades. Es cierto que ahora hay jugadores
de todo el mundo repartidos por todas las ligas del mundo. La Ley Bossman y la inclusión de jugadores
comunitarios otorgaron al fútbol un tono globalizador. Vemos un partido en España o en Francia o en
Inglaterra o en Alemania, y comprobamos que en los equipos hay pocos jugadores nacidos en la
correspondiente nación. Pero, no obstante, considero que, por ejemplo, los jugadores brasileños
interpretan el fútbol de una forma concreta porque nacieron ahí, porque tuvieron sol toda la vida y estuvieron
en contacto con la pelota desde muy pequeños. El fútbol de Uruguay se distingue por la garra, la entrega
y la lucha, y esto probablemente sea porque es un pueblo que ha sufrido mucho, que ha pasado muchos
problemas económicos e, incluso, ha sufrido hambre. De argentina podríamos decir también algo similar.
C.- La verdadera táctica es la capacidad de los jugadores para tomar decisiones durante el juego,
esto lo llevo indicando mucho tiempo. Por otra parte, como también he indicado repetidas veces, el
entrenador es el responsable del entrenamiento de la táctica; un entrenamiento que debe tener como
uno de sus objetivos esenciales mejorar la capacidad de los jugadores para tomar decisiones. Han
de valorarse muy bien los aspectos que debemos aplicar en la metodología de entrenamiento para
el desarrollo de la táctica.
A.- Un aspecto fundamental, indiscutiblemente, es la conceptualización del ejercicio. Por otra parte, tiene
que estar muy claro el objetivo de cada uno de los ejercicios. Por ejemplo, si queremos recuperar el balón
lo antes posible, el concepto está en la reconversión inmediata de ataque a defensa. Entonces, debemos
obligar al jugador que pierde el balón a que le recupere en el mismo sitio y en el mismo instante en que le
perdió, él es el primero que tiene que recuperarle. El aspecto táctico aquí está en la ayuda de los demás.
Es importantísimo aclarar bien a los jugadores estas situaciones y desarrollos, no pueden irse a casa sin
tener idea de lo que trabajaron ni de las cuales fueron las intenciones del entrenamiento y del aprendizaje.
Cada ejercicio tiene que tener un objetivo y tenemos que explicar muy bien los conceptos a los jugadores.
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C.- Dentro del entrenamiento, en lo que se refiere a la metodología de la táctica, se aplican muchas
secuencias en cuanto a ir de lo más simple a lo más complejo. También se hacen primero trabajos
con uno o dos jugadores, luego con un grupo más amplio, para finalizar con tareas para todo el
equipo. De la misma forma que unos trabajan por líneas y por pasillos longitudinales antes de
trabajar el desarrollo global del equipo. Hay diversas teorías y aplicaciones.
A.- A mí me gusta comenzar trabajando mucho
los conceptos tácticos individuales porque cada
jugador tiene la obligación de saber lo que ha de
hacer en el terreno de juego, tanto con balón como
sin balón. Durante cada partido, cada jugador está
más del noventa por ciento del tiempo sin balón, y
tiene que saber cómo juega y a qué juega cuando
el balón lo tiene el equipo rival y cuando lo tiene
un compañero. Aquí actúa el concepto táctico
individual. Si un jugador está en un espacio
diferente al suyo habitual, debe tener ahí otros
conceptos tácticos. Parto mucho de esta base.
Que un jugador sepa utilizar los perfiles cuando
le encaran y van mano a mano contra él, sea
delantero o sea defensa, es un concepto táctico individual. Que los jugadores sepan hacer coberturas a
sus compañeros, que sepan hacer un desdoblamiento en el instante adecuado, etc. Se trata de conceptos
tácticos individuales que representan la base del juego.
C.- Se indica mucho que la táctica en fútbol es el manejo del espacio y del tiempo. Pero lo cierto
es que inciden otros muchos aspectos y referencias.
A.- Hay otras referencias básicas, como el balón y la posición que vaya ocupando el balón sobre el
terreno de juego. Es fundamental la posición en que se encuentre el balón. Siempre es determinante la
relación con el balón, tanto para atacar como para defender. Por ejemplo, no puedo moverme antes si el
balón no ha salido, no puedo hacer un determinado recorrido si el balón está lejos, etc. Es cierto que el
espacio y el tiempo son esenciales, pero el balón manda porque siempre hay que manejar el espacio y
el tiempo en función de la posición que vaya ocupando el balón sobre el terreno de juego en la evolución
de cada jugada.
C.- Considero que dentro del planteamiento de cada partido, y siempre afianzando el modelo de
juego del equipo con la base de los entrenamientos, es obligación del entrenador diseñar un juego
coherente, ordenado y que facilite las acciones de cada jugador y la coordinación de todo el equipo.
Luego, sobre el terreno de juego, la brillantez de las acciones, para que el partido sea más o menos
vistoso, corresponde a los jugadores.
A.- El entrenador tiene que proponer un juego que permita desarrollar buen fútbol, tiene que diseñar
un modelo para que se juegue bien. Lo de bonito queda para los analistas. Un equipo que juega bien es
un equipo ordenado, después, los calificativos de juego brillante, bonito o espectacular entran dentro de
los matices que quiera dar cada uno. Cada jugador está obligado a saber jugar bien y aplicarlo sobre el
terreno de juego. Por ejemplo, si un jugador hace un pase normal o es capaz de hacer ese pase de forma
más espectacular, es algo que corresponde al talento de cada uno y las variantes de cada una de las
ejecuciones técnicas. Lo que debe interesarnos, como entrenadores, es que los jugadores sean capaces
de dar ese pase al lugar correcto y en el instante adecuado.
11Mayo-2013 nº 207
C.- Aunque lo principal es cimentar bien el juego del equipo propio, también es muy importante
conocer las características del equipo rival a nivel de conjunto y también individualmente de cada
uno de sus jugadores. Fundamentalmente hemos de mantener el desarrollo de nuestro propio juego,
pero para competir bien con cada equipo rival en concreto es necesario el conocimiento de las
particularidades de su juego para adoptar algunas acciones que nos permitan ventajas en acciones
concretas del juego.
A.- Considero muy necesario conocer bien a
cada rival a nivel de conjunto y a nivel de cada
uno de sus futbolistas. No podemos ir a cada
partido con los ojos cerrados pensando que
vamos a desarrollar perfectamente nuestro
trabajo y que quien tenemos enfrente nos va
a dejar. Los entrenadores debemos saber
con detalle lo que hace el equipo rival, tanto
colectivamente como individualmente. Aunque
no debemos olvidar nunca que no hay que
variar el modelo de juego propio en función de
lo que haga el rival, no debemos jugar a lo que
ellos jueguen, esto es perjudicial. El concepto
es mantener el estilo y modificarlo un poco
para tratar de superar al rival de turno. Siempre
hay que mantener el estilo de juego implantado en nuestro equipo. Aunque repito que considero necesario
conocer al rival para saber bien a quien nos enfrentamos y de esta forma introducir algunas acciones
tácticas que nos beneficien, lo que no significa cambiar nuestra forma de jugar.
C.- Cuando se habla del 4-4-2, 5-3-2, 4-3-3, 4-2-3-1, 4-1-4-1… (ya sé que falta el “1” del portero,
puesto absolutamente esencial, pero no lo pongo porque estamos esquematizando y, de momento,
el portero siempre es uno) la gente se refiere al sistema de juego, sin embargo, se trata de una
formación porque el sistema de juego es un concepto mucho más amplio. Esos números solo son
un ingrediente del sistema, una formación, porque el sistema engloba todas las variantes tácticas y
todos los planteamientos que aplicamos para desarrollar una forma de juego. Pero en lo referente a
la formación, que se representa con esos dígitos, muchos opinan que no tiene ninguna importancia
ni incidencia en el juego. Sin embargo, personalmente creo que define bastante la forma en que se
va a jugar, por diversos motivos, principalmente porque representa el marco global de las evoluciones
del equipo y porque indica a cada jugador el puesto de referencia desde el que debe jugar (sabemos
que no se juega “en” el puesto sino que se juega “desde” el puesto).
A.- Está claro que las colocaciones iniciales y de referencia del equipo tienen mucha importancia. Lo
que ocurre es que el gol se está convirtiendo en el mayor elemento táctico del fútbol. Me explico. Si
recibimos un gol a los dos minutos de partido cambiamos muchos aspectos tácticos que habíamos
planteado. Sucede lo mismo si marcamos un gol pronto, inclinando el marcador a nuestro favor, también
se varían los planteamientos que se habían establecido previamente. Se producen muchas variaciones
tácticas en función del gol, por eso te digo que hoy día el elemento táctico del fútbol es el gol. Resulta muy
Cuadrado:“No se juega “en” el puesto sino que se juega “desde” el puesto”
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difícil que un equipo juegue todo el campeonato de una manera e incluso que juegue todo el partido de
una manera, porque el equipo rival te puede ir ganando y algo hay que hacer. De la misma forma que si
vamos ganando y nos interesa mantener el resultado podemos introducir alguna modificación que nos
convenga. Lo mismo que si vamos empate, queda poco para el final y pretendemos ganar. El equipo debe
tener variantes en el desarrollo de sus conceptos tácticos y en su sistema de juego.
C.- El fútbol es un deporte en el que la mayoría de las situaciones son abiertas, con un alto grado
de incertidumbre, y los jugadores tienen que tomar decisiones constantemente ante circunstancias
cambiantes que se les van presentando. En consecuencia, los jugadores han de tener libertad y
capacidad individual para actuar. Pero también han de ceñirse a una organización y a unas
obligaciones para lograr un rendimiento eficaz como equipo.
A.- Esencialmente debemos partir
de un orden colectivo. Por ejemplo, yo
particularmente no permito que mi
volante del lado derecho cruce toda
la cancha hasta el otro lado para tirar
un centro con la izquierda, aunque
terminase en un centro de gol; lo que
hago es obligar a ese volante derecho
a que si se produce progresión por el
lado izquierdo sea él quien llegue al
remate al segundo palo. Otro ejemplo:
no permito que mi central o mi lateral
tiren una pared en nuestra área. Todas
estas cosas y otras muy determinadas
no las permito porque entran dentro
de un orden que debemos respetar
obligatoriamente como equipo.
C.- Existen dos tendencias a la hora de confeccionar las alineaciones del equipo a lo largo de la
temporada: hay quienes mantienen un bloque a lo largo de todo el campeonato no introduciendo más
cambios que los estrictamente necesarios por lesiones o sanciones, en cambio, otros rotan mucho de
jugadores en el equipo según el estado de forma momentáneo de cada uno de los futbolistas.
A.- Este es un planteamiento muy interesante. Muchas veces me he formulado esta disyuntiva. En
una selección nacional, lógicamente, cuentas con los mejores, con aquellos que están mejor en el
momento de cada partido. En cambio, en un equipo creo que hay que conceder el beneficio de la duda
a futbolistas que te han demostrado claramente que tienen calidad, hay que mantener un bloque siendo
un poco conservador.
Aguirre:“El equipo debe tener variantes en el desarrollo de sus
conceptos tácticos y en su sistema de juego”
13Mayo-2013 nº 207
C.- En cualquier caso, los jugadores deben elegirse en función de varios aspectos, no debe
valorarse únicamente un aspecto aislado. Hay que tener en cuenta la técnica, la visión de juego,
la condición física, la capacidad para el trabajo, la inteligencia, la capacidad mental… En fin, cada
jugador es la reunión y, principalmente, la coordinación de todos estos aspectos para jugar y
rendir bien.
A.- Así es, y yo valoro sobre todos ellos a la inteligencia, la capacidad intelectual. Lo demás puede
enseñarse. Si tenemos un jugador que no entiende las cosas, que está bloqueado, por mucha técnica
que tenga no nos servirá debido que sobre el terreno de juego no sabrá interpretar las situaciones que
el juego le vaya planteando.
C.- En la alta competición, ¿es suficiente con el talento de los futbolistas para ganar?
A.- No, no es suficiente, ni mucho menos. La historia del fútbol está llena de grandes derrotas de
muchos equipos llenos de futbolistas con gran talento pero que no jugaron bien colectivamente y por eso
fueron superados por equipos con mucho menos talento pero que demostraron una gran solidez
colectiva.
C.- Lo cierto es que aunque se trate de un futbolista de un altísimo talento, debe someterse a la
organización colectiva del equipo. Estamos ante un deporte de equipo de colaboración colectiva
frente a oposición colectiva y el rendimiento resulta de la coordinación de los jugadores y no de su
simple suma. Independientemente de que cada jugador tenga la lógica libertad para actuar y tomar
decisiones ante diversas situaciones.
A.- Por supuesto que debe ser así. Estoy absolutamente convencido de que al futbolista talentoso hay
que convencerle de que ha de jugar para el equipo. Aparte de que si un jugador trata de jugar de forma
individual, sin tener en cuenta al grupo, será muy malo para el desarrollo de su propio juego.
C.- Las jugadas que realiza cada jugador con balón son importantísimas, lógicamente. Pero los
movimientos del resto de los compañeros del equipo son los que determinan las posibilidades para
mantener la posesión del balón y para llegar con efectividad a la portería contraria.
A.- Son totalmente fundamentales los
movimientos de todos los jugadores del
equipo que no tienen el balón cuando éste
le tiene un compañero. Por término medio,
cada jugador puede tener el balón cuarenta
segundos durante todo el partido, y algunos
jugadores no llegan siquiera a ese tiempo
de posesión. Podemos comprobar esto
fácilmente siguiendo las evoluciones de un
jugador en un partido con cronómetro en
mano, podremos verificar que es muy difícil
que en un partido llegue a un minuto de
contacto con el balón. Si el jugador tiene, como máximo, un minuto de contacto con el balón, ¿qué hace
durante los otros ochenta y nueve minutos?, ¿cómo participa?, ¿cómo ayuda a su equipo?, ¿cómo hace
las coberturas, los desmarques y los movimientos sin balón ante cada situación del juego?
14Mayo-2013 nº 207
C.- El poseedor del balón debe responder a las acciones y movimientos de sus compañeros para
elegir la acción técnica a ejecutar, además de otras referencias del juego. En definitiva, quien tiene
el balón está a las órdenes de los compañeros y ha de responder bien ante varias posibilidades que
se le presentan.
A.- El jugador con balón debe tener en cuenta varios parámetros para actuar con eficacia en cada
situación. Pero, por encima de todo, el primer parámetro es la sensatez. Siempre digo a mis jugadores
que sean sensatos. Por ejemplo, si un defensa de nuestro equipo recupera el balón en nuestra área de
penalti, la sensatez nos indica que en esta zona no tiene que intentar un regate o buscar un túnel. De la
misma forma que la sensatez indica que si delante hay mucha densidad de jugadores, debe golpear el
balón en largo hacia delante. Si el jugador tiene el balón con espacio y se le presentan varias opciones,
deberá elegir la opción que produzca más daño al contrario y sea la mejor para mantener el balón,
progresar hacia la portería rival o buscar un remate, según lo que nos interese en cada momento.
C.- Lo cierto es que los jugadores tienen que comunicarse mediante estímulos, códigos y señales
para resolver bien las acciones colectivas. Los estímulos más empleados son los visuales, al objeto
de observar los movimientos de los compañeros y de los rivales.
A.- Está claro que sin comunicación oral o visual no puede desarrollarse el fútbol. Todos los jugadores
del equipo tienen que estar en comunicación permanente. Pueden establecerse muchos y diversos
gestos para que los jugadores se entiendan bien en la realización de cada jugada, tanto con el balón en
movimiento como con el balón parado. La comunicación entre los jugadores tiene que ser constante,
unas veces visual y otras veces oral, según lo que se requiera.
C.- Muchas veces, cuando un jugador comete un error o no actúa de forma adecuada suele
decirse que es por su falta de concentración. Pero yo pienso que en casi todos estos casos se trata
de problemas en la toma de decisiones.
A.- Indiscutiblemente que la toma de decisiones
es absolutamente fundamental. Además, no hay
mucho tiempo para esta toma de decisiones, cada
vez hay menos tiempo y menos espacio porque el
equipo contrario achica mucho. A los futbolistas
les pasan muchas cosas por su mente durante el
juego, por eso es primordial que estén muy metidos
en el partido. Cada interrupción del juego, sea por
el motivo que sea, no tiene que despistar al jugador,
lo que debe hacer es aprovechar cada una de
esas paradas para centrarse en situaciones que
pueden producirse posteriormente. Resulta ideal la
suma de los dos aspectos: estar concentrado y
tomar buenas decisiones. El talento del futbolista
fundamentalmente reside en tomar la decisión ideal en cada circunstancia que se le presente, y esto exige
concentración. En el entrenamiento no solo tienen importancia los desarrollos técnicos, tácticos y físicos;
el entrenamiento también tiene que ser mental. El entrenamiento mental es esencial para lograr un
adecuado rendimiento. La actitud positiva no se puede inculcar simplemente en tres o cuatro charlas,
tiene que desarrollarse con el trabajo diario en el entrenamiento y a través de una buena dirección de
equipo. He visto a jugadores mejicanos que, debido a su falta de preparación, han rechazado charlas de
psicólogos deportivos, y que durante estas charlas se ríen, no prestan atención alguna y están deseando
15Mayo-2013 nº 207
marcharse. Las charlas de un psicólogo deportivo están bien, pueden ser un buen complemento, pero no
queramos ganar el partido con la charla del psicólogo el día anterior. Aparte de que muchos jugadores
adultos no están preparados ni educados para admitir adecuadamente este tipo de charlas. Es necesario
preparar a los jugadores desde la base para todo esto.
C.- Un equipo puede ser más o menos ofensivo no solamente por las condiciones de los
jugadores, sino también por el sistema de juego que se adopte.
A.- Creo que, esencialmente, esto depende del sistema de juego; pero no está reñido con la calidad
de los jugadores. Está claro que para poder tener proyección ofensiva, los futbolistas han de tener
capacidad atacante. Quiero significar que por encima
de todo esto hay que tener en cuenta un principio
básico: no hay táctica sin técnica. Por ejemplo, si
queremos preparar al equipo para entrar por fuera bien
pegados a las bandas y desarrollamos todas las
acciones combinativas para profundizar por ahí, pero
luego resulta que el jugador que tiene que ejecutar el
cambio de orientación del juego le pega mal al balón, o
el que recibe el pase realiza un mal control… ahí se
acabó la táctica; ya no valen de nada los movimientos
anteriores. Repito, para que no lo olvidemos nunca: no
hay táctica sin técnica.
C.- Conseguir superioridad numérica en la zona activa de juego, tanto en ataque como en defensa,
es un aspecto fundamental para lograr objetivos parciales en el juego. Para buscar esa superioridad
numérica, ¿qué movimientos más significativos deben realizarse?
A.- Los que considero más importantes son los que yo denomino como recorridos, es decir, las
basculaciones. Divido el campo en varios pasillos longitudinales, olvidándome del pasillo más lejano al
balón. Indico a mis jugadores que olviden el pasillo alejado porque si se produce un cambio de orientación
del juego, durante el largo recorrido que tiene que hacer el balón podemos movernos para situarnos en
la zona contraria. Olvidando, momentáneamente, el último pasillo podemos lograr superioridad numérica
en defensa. En lo que se refiere al aspecto ofensivo, podremos lograr superioridad numérica jugando al
primer toque y con movilidad. Si retenemos el balón, no sirven los movimientos. En campo contrario hay
que jugar, prácticamente, a un toque porque no hay tiempo para otra posibilidad.
C.- Resulta muy común valorar a los equipos separando la situación de defensa de la situación de
ataque. Suele decirse: “este equipo es muy bueno defendiendo pero ataca mal”, o viceversa. Lo que
yo creo es que no es adecuada esa valoración aislando las situaciones del juego. Considero que si
un equipo defiende mal, ataca mal también; y si ataca mal, defenderá mal. Los posicionamientos y
movimientos de una situación del juego tienen relación directa con la otra situación.
A.- Así es. Atacamos once y defendemos once. No me imagino a un portero que atrape el balón en un
centro del rival y se le entregue al de al lado. El primer atacante, en ese momento, es el portero y tiene
que actuar para atacar al equipo contrario. Tras finalizar la acción ofensiva del contrario, él tiene que iniciar
el ataque del equipo. Por otra parte, cuando un delantero ejecuta un centro y se pierde la posesión del
balón, él es el primero que tiene que defender. Si un equipo encaja pocos goles es mérito de todo el
equipo, no únicamente de los defensas. De la misma forma que cuando un jugador consigue un gol es
porque anteriormente los jugadores de atrás le han enviado el balón.
Análisis del juego
D
ebemos partir de la base de que dentro del juego hay partes previsibles y partes imprevisibles,
hay partes lógicas y partes ilógicas, se dan partes equilibradas que conviven con partes
desequilibradas. No debemos olvidar que el jugador es un ser humano, y el ser humano tiende
al desequilibrio. Existen partes, pero tengamos siempre en cuenta que en cada una de esas partes está
el todo. Ahí radica la cuestión. Hay cosas que se repiten, cosas que se parecen más las unas a las
otras, sin ser iguales. Pero en cada una de esas partes está el todo.
Luego resulta que debe buscarse un concepto gramatical del juego para que los jugadores
adviertan, en cierto modo, la forma en que se irán resolviendo las situaciones colectivas. De esta forma
pueden adivinar más fácilmente lo que va a ocurrir. Con referencia a esta cuestión, los portugueses
distinguen entre táctica consciente y táctica subconsciente, proponen llevar situaciones conscientes
al plano subconsciente, porque desde el subconsciente el esfuerzo a realizar es menor, aunque no
debe llegarse al automatismo.
16Mayo-2013 nº 207
Por Juan Manuel Lillo
Fútbol: análisis y
desarrollos
del juego
T Á C T I C A
Entrenador Nacional de Fútbol.
Ex-Entrenador de Salamanca, Oviedo, Tenerife, Zaragoza, Ciudad de Murcia, Terrassa,
Dorados de México, Real Sociedad y Almería.
Profesor del Máster Profesional en Fútbol (CESFÚTBOL).
Miembro del Comité Técnico de TRAINING FÚTBOL.
Cualquier manifestación, conferencia o artículo sobre fútbol de Juan Manuel Lillo supone una
magnífica lección sobre los aspectos técnicos, metodológicos y pedagógicos de nuestro deporte.
Aprendí muchas cosas de él cuando estuve como ayudante suyo en la U. D. Salamanca en la
temporada 92-93. En la siguiente temporada me fui al Real Valladolid. Por su parte, Lillo consiguió el
ascenso del Salamanca de Segunda B a Primera en dos temporadas consecutivas. Después ha estado
en diferentes equipos con resultados dispares, pero siempre dejando la impronta de su extraordinaria
labor en el desarrollo de su trabajo. Todos los jugadores a los que ha entrenado reconocen sus profundos
conocimientos y sus magníficas aplicaciones tácticas. A continuación contamos con otra lección de
Juanma sobre varios aspectos del juego. (Jesús Cuadrado Pino, director de TRAINING FÚTBOL)
Por supuesto que en el juego existe una configuración táctica, pero nunca hay que cerrarlo a una
sola situación. En la práctica todo es impensado. Es pensadamente impensado. Nadie sabe la
situación que se va a producir, pero existen referencias o pautas por las que las situaciones se van
pareciendo y hacen que todos esperemos de los otros una resolución similar. En el terreno de juego
nos adaptaremos al hecho concreto que ocurra, pero el equipo siempre tiene que saber a lo que juega.
Esto no se consigue reduciendo, sino ampliando.
Pretendemos clasificar muchos parámetros del juego, pero el único parámetro es el jugador. Con
todas las divisiones que hacemos tratamos de llegar a una pureza semántica. Entiendo lo que quiere
decirse, pero recalco que con este afán de reducirlo todo existen unos costes y problemas. Los niños,
por su condición sincrética (que vamos perdiendo con el paso del tiempo), efectúan su aprendizaje
del todo a la parte. Pero resulta que ahora queremos hacerlo de la parte al todo. No se puede ir de la
parte al todo, y sí puede irse del todo a la parte, con más motivo es una actividad como esta. Nada
es más importante que nada para establecer fases o sectores. Nuestra construcción del conocimiento
no es piramidal, no nos construimos como un edificio, nos construimos como una red. No se trata de
que primero es esto y luego lo otro, y así sucesivamente. Cada jugador es un mundo que se auto-
organiza de una forma distinta. Si las partes las contemplamos desde la prioridad puede ir bien, pero
con la jerarquización creo que se comete un error. Aquello que resulta más importante para uno, puede
ser menos importante para otro. Lo cierto es que el fundamento del juego es el jugador, así como la
capacidad que tenga cada jugador para organizarse él y para ser organizador con el resto. Los que
mejoran y amplían las capacidades de los demás son los buenos jugadores.
Se habla mucho ahora de la posesión del balón, pero la finalidad no es la posesión. La finalidad es
hacer gol, y si se puede hacer gol con cuatro toques es mejor que con seis. Pero si la jugada necesita
ocho, hay que dar ocho, y si la jugada necesita quince, hay que dar quince. La jugada aparece y
desaparece, si el jugador no es capaz de verla cuando aparece, tendrá que tocar hasta que vuelva a
aparecer. Cada uno juega en función de su sensibilidad y en función de los jugadores que tiene. Por
ejemplo, en el Salamanca, yo pude firmar a jugadores que, aunque no eran de relieve, sí eran los
adecuados para la forma en que yo quería jugar, y tuvimos la suerte de conseguir dos ascensos
seguidos.
No puede establecerse una norma que sirva para todas las situaciones, porque cada situación
derivará en una variante distinta y cada jugador con sus características individuales tendrá que estar
más adelante o más atrás. También la posición del rival determinará si hay que estar más adelantado
o más retrasado. Dentro de un contexto, nada es más importante que nada. No puedo jerarquizar, solo
puedo priorizar. Entiendo las prioridades, pero no entiendo las jerarquías. Por ejemplo, la posición de
los laterales ante la salida del balón va a determinar por donde se sale, cómo se sale, si se va a salir
en lanzamiento o se va a salir en conducción. Tocar el balón hacia atrás o lateralmente no es salir
desde atrás. Tampoco es salir pegar un pelotazo fuerte hacia adelante sin ningún sentido, eso sólo es
sacar la pelota (aunque también puede establecerse adecuadamente buscando situaciones de
rechace). Salir con la pelota desde atrás es provocar situaciones para que de la siguiente línea me
salga un rival, y así crear superioridad numérica en las líneas posteriores. Hay que salir con la pelota
17Mayo-2013 nº 207
“Salir con la pelota desde atrás es provocar situaciones para que
de la siguiente línea me salga un rival, y así crear superioridad
numérica en las líneas posteriores”
para provocar el adelantamiento de un rival y con una entrega de ocho metros crear una superioridad
numérica en una zona más adelantada. Considero que salir con la pelota jugada es “provocar la salida
de la siguiente línea para ir generando sucesivas superioridades numéricas”.
Al referirnos a los sistemas de juego, hacemos mención a unas líneas concretas. Sin embargo, yo
considero que hay once líneas, una línea por cada uno de los jugadores del equipo. Porque el fútbol
es una reorganización constante en función de la situación que se esté viviendo y con relación a los
parámetros de balón, opositor, compañero y espacio disponible. Hay que estar constantemente
readaptando y reorganizando, de forma que la mayoría de las veces la simetría o la asimetría son las
que determinan. Lo que prevalece, al final, son las características de los jugadores. No puede hablarse
de fútbol sin saber de que futbolista hablamos. No es lo mismo que un puesto lo ocupe un jugador o
que lo ocupe otro con características diferentes.
Cada jugador se autoconfigura
de forma diferente. Tengo claro que
en el fútbol no se puede trabajar nada
individualmente, ni la técnica ni la
táctica. Para mí, no existe la técnica
individual ni la táctica individual. En
fútbol no hay nada individual. La
construcción de cada futbolista es una
construcción colectiva, se construyen
jugando. Ningún futbolista que se ha
construido solo. Desde el momento en
que el futbolista se ha construido
contextualmente, ya no hay táctica
individual. Cada acto de un jugador es
para un acto siguiente y se hace en
función de actos anteriores.
Los futbolistas deben entender que cada uno de ellos se ayuda ayudando. Se necesita la máxima
colaboración para ser oposición del rival. Resulta que cada día es más difícil que los jugadores
entiendan esto. Los entrenadores hemos de tener la capacidad de hacer entender que, sin perder la
condición de individuo, no se caiga en el individualismo. Está claro que los futbolistas están toda la
semana compitiendo. Compiten contra sus propios compañeros para ganarse un sitio en el equipo y
compiten contra los rivales. La cuestión es que cuando llega la hora de competir contra los rivales,
cada vez lo hacen más individualmente. No compiten colectivamente. Entiendo que a los jugadores
les cueste construir buenos espacios afectivos, pero pueden entender su colaboración desde la
necesidad. En vez de pensar que “sin ti no soy nada”, hay que pensar que “contigo soy más”. Es lo
que tienen que sentir los jugadores, sentir que con el compañero son más.
La estructura socio-afectiva y la estructura emotivo-volitiva tienen una altísima influencia. Sin
embargo, las estructuras condicional y coordinativa resultan más visibles y se han impuesto sobre las
otras, pero esto es simplemente porque las explicamos mejor y porque con ellas podemos hacer
dictadura de nuestros conocimientos. La adaptabilidad a la variabilidad es conjugar todas esas
estructuras que están ahí, sin establecer modelos cerrados de entrenamiento y de conducta. No
puede imponerse un entrenamiento premeditado de manera taxativa, siempre hay que observar cómo
están los jugadores. En muchos casos hay que cambiar todo y no hacer nada de lo que teníamos
previsto. El objetivo de cada entrenamiento es optimizar todas las estructuras.
Es tan grande la variabilidad que se da en el juego que estoy de acuerdo con Dante Panzeri en que
el fútbol es la “dinámica de lo impensado”. No obstante, esto no impide que debamos organizar y
preparar en función de conceptos. Entiendo que hay conceptos dentro de la actividad que van a dar
el soporte cultural para que podamos desarrollar situaciones. Hay que interactuar con compañeros.
18Mayo-2013 nº 207
Hemos de partir de unas pautas e ideas de juego, pero la acción concreta en la que se va a producir
el desarrollo no se puede saber, este es el hecho impensado, imprevisible, del que hablamos. Por más
que el método se ajuste y se quiera controlar, la aleatoriedad del ser humano, que llevamos implícita,
es la que va a hacer que ese método ya no sirva. Hasta el método que el hombre crea queda derribado
por la espontaneidad del propio ser humano.
Considero que los técnicos tenemos mucha influencia en que los jugadores no estén interpretando
bien el juego. Y estamos creando este aspecto negativo por estas separaciones que hacemos entre
defensa, ataque y transiciones. Separaciones a la cuales yo colaboré, en su momento, desde mis
escritos, conferencias y pensamientos. Pero lo cierto es que estas separaciones han impedido que los
jugadores tengan una concepción global del juego. Existen, también otras ideas que perjudican mucho,
como por ejemplo: “que el equipo esté muy junto, con buena distancia entre líneas”, “ser un bloque
permanente”, “el equipo tiene que estar equilibrado, homogéneo, sólido, ordenado y compensado”. Con
todas estas historias hemos colaborado para alejarnos del desarrollo verdadero juego del fútbol.
Sabiendo que la distancia idónea para actuar como equipo es mejor cuánto más próxima sea, en
realidad, lo que separa o aproxima son las actitudes, no las distancias. Actualmente, por culpa de esa
disociación entre ataque y defensa, lo que tenemos son defensas que tienen que defender y delanteros
que tienen que atacar, sin aportar nada más. Los de atrás se limitan a muy poco porque consideran que
lo que tienen que hacer es defender, mientras que los de arriba consideran que sólo se les valora por los
goles (lo que implica que ahora casi todos los delanteros hagan todo hacia delante, para bien o para mal,
pero adelante). ¿Si los de atrás no quieren jugar y los de arriba tampoco porque sólo quieren acabar?,
¿qué hacen los del medio, cuando los de atrás no se la dan y los de arriba piensan que están ahí
únicamente para meterla? Los entrenadores hemos colaborado a esto con muchas declaraciones como:
“un equipo son dos equipos, uno cuando defiende y otro cuando ataca”. Hemos que tener claro que o
se juega o no se juega. Si hablamos de un jugador de fútbol no podemos considerar, por ejemplo, que
defiende bien pero ataca mal; porque entonces no es jugador de fútbol.
Pueden distinguirse la defensa, al
ataque y las transiciones, pero no se
pueden separar. El problema es que los
hemos separado y, por esta separación,
también hemos separado afectivamente
a los jugadores. Los de atrás creen que
son los grandes beneficiados si no
meten goles a su equipo, los de delante
creen que con hacer un gol han triunfado
aunque a su equipo le metan cuatro. Por
todo esto hacemos que cada jugador
solo vea una parte reducida del juego,
de esta forma no podemos pedirles a los
jugadores que interpreten bien el juego.
Resulta fundamental que los jugadores jueguen con la intención del contrario, este es el gran valor.
Que el rival sienta que con tu posición y tu perfil estás eligiendo cualquiera de los lados de su posible
salida. Después, sobre el campo, el jugador ha de valorar cada una de las circunstancias que se
produzcan para tomar la decisión que corresponda. Esto es fútbol. Hay que dotar al jugador de una
riqueza conceptual para que en el campo solucione él. Por mucho que planifiquemos un partido, lo
que ocurre en el campo es puramente espontáneo. Por mucho que planifiquemos y por mucho que
sepamos, no sabemos nada de lo que va a pasar. Nosotros sólo podemos “orientar” y “estimular” a
los jugadores. Nosotros no podemos dar el conocimiento, el conocimiento es un proceso interno. No
podemos enseñar nada, el jugador puede aprender, que es distinto. Para estimular la riqueza táctica
del jugador hay muchos vehículos, y algunos no son puramente tácticos, pero son necesarios para
que despierten y tengan avidez por conocer eso que tú le vas a decir.
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20Mayo-2013 nº 207
Táctica
Creo en la táctica al servicio
del jugador, no creo en el jugador
al servicio de la táctica. En
función de esto, hay que crear el
máximo de cultura táctica en
cada futbolista. Debemos tratar
que el jugador sepa manejarse
en todo tipo de situaciones. Es
como en la vida, en general,
donde la cultura y la inteligencia
sirven para abrir posibilidades.
Los jugadores no son “fichitas”,
sino que son hombres que
juegan. La táctica siempre debe
estar al servicio del futbolista.
Como yo no sé cual es el tope de
posibilidades de cada futbolista
ni sé el punto exacto de su
máximo rendimiento (ni creo que lo sepa nadie), intento descubrir lo máximo de lo que tienen, pero
tienen que descubrirlo los jugadores por sí mismos.
Partiendo de que la táctica como es una concepción global, el entrenador no puede elegir nada.
Los entrenadores podemos organizar ciertas configuraciones a través de las que todos podamos
esperar del otro una serie de comportamientos más habituales. Tiene que haber una configuración
táctica para que exista un lenguaje común con el que podamos entendernos todos, pero la decisión
última de ese hecho es absolutamente del futbolista, y esto lo vuelve a convertir en imprevisible.
Debemos estar constantemente reconfigurando todo esto.
La táctica es todo uno. En bastantes ocasiones, en la metodología del entrenamiento hay una sola
laguna: no entrenarlo como un todo. Ese es el error. No creo que el error sea la táctica, sino que el
error es que no se entrena como un todo. Está claro que la parcela que da sentido a las estructuras
condicionales y coordinativas es la forma en que haces las cosas, y la forma de hacer las cosas es la
táctica. Lo que da sentido a hacer globalmente las cosas es la táctica. La carencia sobre el análisis
del juego y sobre su metodología de entrenamiento reside en no aplicarlo desde un sentido global,
contextual, desde el todo, no desde la parte.
Jugando con dos medios centro y planteando si es necesario que los dos tengan capacidad para
defender y para atacar, o bien que uno sea más defensivo y el otro más ofensivo, como casi siempre,
se necesita poner nombre propio a estos dos jugadores para valorar esta situación. También debe
valorarse a los jugadores que están en el resto de la estructura. Porque puede ocurrir que los dos de
“La carencia sobre el análisis del juego y sobre su metodología
de entrenamiento reside en no aplicarlo desde un sentido global,
contextual, desde el todo, no desde la parte”
21Mayo-2013 nº 207
banda suban muy bien pero no se repliegan cuando pasamos a la situación defensiva. En este caso te
puede interesar que los dos medios centro cierren bien por dentro, que los dos tengan características
defensivas. Pero, por norma general, lo mejor es que los dos estén
capacitados para defender y para atacar. Prefiero que los dos
medios centro tengan buen balance mixto, que están capacitados
para atacar y para defender. Si uno es fundamentalmente
ofensivo y el otro es fundamentalmente defensivo, se produce un
juego estandarizado entre ambos que facilita el juego del rival. Lo
bueno es un balance mixto. Pero, claro, aquí también está
implicado lo cognitivo, no sólo se trata de las características
técnicas, tácticas y condicionales. Hay muchas cosas puestas en
juego, también, por supuesto, el estado de ánimo. Debemos tener
en cuenta todo esto antes de hablar de los movimientos de los
jugadores.
Desde hace muchos años, sostengo que es muy difícil que haya fútbol sin canalizar el juego por los
costados y sin una buena distribución. Mientras las porterías estén colocadas en el centro resultará
imposible no tener que usar los costados debido a que el rival va a poblar muchísimo el centro. Pero
para poder llegar con eficacia por fuera hay que tener buen tránsito interior y, al mismo tiempo, para
tener buen tránsito interior hay que saber jugar por fuera. El equipo que mejor sepa jugar de dentro
hacia fuera y de fuera hacia dentro, que sepa variar el balón en estas condiciones generando triángulos
y escalones, será el que más daño haga. A partir de los movimientos tácticos individuales, que
pertenecen a la cultura táctica de cada jugador, iremos estructurando. No debe prepararse el partido
sin dotar al equipo de lo estructural. Lo estructural es lo que nos lleva a lo coyuntural. Hay que pasarse
la semana creando una estructura que nos permita plasmar en el partido las variantes que nos interesen
en función de las circunstancias.
Aspectos concretos
La superioridad numérica es importante, pero lo que decide es la superioridad posicional. Si un
jugador sabe jugar de verdad, interpreta si está superioridad posicional pese a estar en inferioridad
numérica o si está en inferioridad posicional pese a estar en superioridad numérica. Esto es algo que
ayuda a entender el juego globalmente. Lo que resulta un error es encasillarse en el “uno contra uno”,
el “dos contra uno”, etc., porque esto no existe en el juego, no se dan estas situaciones porque siempre
son once contra once. Podemos establecer espacios de intervención y en función de éstos se dan unas
situaciones concretas, pero estas situaciones aparecen y desaparecen constantemente.
Se debate mucho sobre el marcaje ante saques de esquina del rival, la discusión se centra entre si
marcar por zonas o marcar de hombre a hombre en esta situación concreta. En el Salamanca los
“Podemos establecer espacios de intervención y en función de
éstos se dan unas situaciones concretas, pero estas situaciones
aparecen y desaparecen constantemente”
22Mayo-2013 nº 207
mejores resultados los conseguimos marcando en zona ante balón parado, de esta forma conseguimos
que nos hiciesen muy pocos goles. Después, en otros equipos hemos defendido con un marcaje mixto
y también nos fue bastante bien. Para elegir el marcaje en estas acciones se necesita mucho la
participación mental del jugador. Los jugadores deben tener un alto grado de responsabilidad en estas
situaciones. Con el paso del tiempo he comprobado que muchos jugadores no se sienten
responsabilizados de verdad cuando marcan en zona, por mucho que se lo expliques. Casi todos los
jugadores se sienten más seguros “tocando” a un contrario concreto. Pero hay determinados espacios
que únicamente pueden defenderse en zona, y esto no es negociable. Por otra parte, hay ciertos
jugadores rivales que si disponen de unos metros de carrera son peligrosísimos, por muy en zona que
defiendas; a éstos hay que frenarles la carrera. Por todo esto, ahora considero más eficaz el marcaje
mixto ante las acciones a balón parado.
Respecto a la aseveración que circula mucho por ahí de que cuando el balón le tiene el equipo
contrario todos somos defensores y cuando le tenemos nosotros todos somos atacantes, hay
muchísimo que matizar. Siempre he indicado, y así lo sigo creyendo, que el equipo que es capaz de
pasar de una mentalidad defensiva a una ofensiva, y viceversa, lo más rápidamente posible, es un gran
equipo. Esto es indiscutible. Todos aceptamos que nuestro rol de implicación mental debe llegar hasta
ese punto, es decir, si no tenemos la pelota nadie puede decir que somos atacantes en ese momento
y estamos todos para recuperarla. Este planteamiento lo hacemos casi todos o, por lo menos, lo
exigimos. Lo que ya no exigimos tanto es que, una vez robada la pelota, hasta nuestro portero tiene
que ser atacante, esto ya no, no sea que la vayamos a perder. Esto ya no lo exigimos tanto. Queremos
que sean delanteros desde la mitad de la cancha para adelante, pero desde la mitad de la cancha para
atrás cuanto menos la toquemos mejor. O sea que esto necesita de muchos matices.
El concepto que debemos
tener claro en todo momento es
que todos los jugadores del
equipo, todos, han de actuar en el
juego independientemente de su
situación ante cada jugada. Por
ejemplo, cualquier jugador que se
encuentre lejos del balón siempre
tiene que pensar y actuar bajo un
lema muy claro: “si no puedo
intervenir en defensa tengo que
colocarme para atacar, y si no
puedo intervenir en ataque tengo
que colocarme para defender”.
Dante Panzeri manifestaba que
“en el fútbol es más lo que sale,
que lo que se prepara”. Pero lo cierto es que tenemos que manejar aspectos que contribuyan a que
no perdamos la pelota cuando la tengamos y a que estemos bien situados en caso de perderla. Esto
tenemos que hacerlo porque forma parte de la organización colectiva del equipo.
En la situación de ataque se produce la disyuntiva de dar libertad plena a cada jugador en base a
su talento o establecer una organización previa para atacar. ¿Talento sólo o una base organizativa para
expresar el talento? Considero que siempre se necesita una base organizativa. El talento necesita el
orden para poder expresarse. Esto lo podemos comprobar bien observando a grandes maestros como,
por ejemplo, a Picasso. Este gran maestro de la pintura, como es lógico, sabía perfectamente donde
tenía colocado cada color en su paleta. Por ejemplo, el azul en la parte superior derecha de la paleta,
el amarillo en la parte inferior izquierda, el verde en la parte inferior derecha… Si no supiese donde
estaba cada color en su paleta, no podría pintar. Y cuando hablamos de la libertad del jugador, hemos
23Mayo-2013 nº 207
de considerar que la libertad es un valor fundamental en la vida y el fútbol forma parte de la vida. Pero
la libertad tiene que estar bien relacionada con la responsabilidad. A mayor responsabilidad, mayor
libertad. Por consiguiente, la libertad del jugador tiene que estar en función de sus características, del
lugar que ocupe y del valor que aporte. El concepto de libertad no es que el jugador haga lo que quiera
sin aportar nada al equipo.
En el momento de defensa
podemos buscar el objetivo
inmediato de robar el balón o
defender la portería. Son dos
cosas distintas y buscar una
u otra parte, inicialmente, del
estilo de juego buscado para
el equipo, dependiendo de
la mentalidad de cada uno.
Como norma general puede
pensarse que el objetivo debe
ser defender la portería porque
lo más importante cuando
estamos defendiendo es que
no nos hagan gol. Pero esto
puede llevarnos a un equívoco,
que es el pensar que por el
hecho de que estemos atrás estamos más seguros. Hay partidos, circunstancias y momentos que hay
que vivirlos en una fase o en otra. En general, yo persigo fundamentalmente robar el balón. Por encima
de todo, hay que decir que lo esencial es no perder el balón.
Cuando defendemos buscamos tres cosas: recuperar el balón en la zona más adelantada, evitar
la progresión del rival y defender la propia portería. Estas son las tres situaciones por las que podemos
pasar. Por encima de todo, en función del rival y de nuestras posibilidades, nuestro primer objetivo
debe ser recuperar la pelota en la zona más adelantada. Pero si el rival nos supera en ese intento,
la siguiente acción será crear movimientos para que no haya progresión en el juego obstaculizando
el avance del rival. Si también nos superan en esta acción, lo que nos queda es defender nuestra
portería.
Durante el transcurso del juego se habla mucho sobre la dirección del partido por parte del
entrenador. Sin embargo, no existe esa dirección en el sentido estricto. El partido lo desarrollan los
jugadores con sus comportamientos. Por otra parte, los partidos se eligen por los aconteceres que se
van produciendo y en esto es fundamental el marcador. Actualmente resulta dificilísimo encontrar un
equipo que vaya a buscar el segundo gol o un equipo que cuando está perdiendo mantenga su forma
inicial de juego. El partido no puede dirigirse. Se pueden dar ciertas orientaciones colectivas y alguna
orientación a algún jugador en particular, pero siempre dirigidas al beneficio del grupo.
El juego del equipo se va cimentando con el paso del tiempo a través de vivencias, experiencias y
entrenamientos. Considero que la coyuntura nunca puede suplir a la estructura. Un partido concreto
frente a un rival concreto no puede montarse en tres días, no puede establecerse en tres días algo
distinto a lo que se tiene estructurado durante todo el año. Por eso es importante desarrollar la cultura
táctica los jugadores para que lleguen a interpretar el juego. Cuando los jugadores interpretan bien el
juego, podemos cambiar algunos planteamientos y situaciones, podemos instaurar aquello que más
nos interese. No obstante, en la práctica, el juego puede marcar unas pautas por las que todo salga
de forma distinta a lo previsto. Nuestra sobreconfiguración previa nunca estará por encima de los
aconteceres que se produzcan en el juego.
24Mayo-2013 nº 207
Motivación
y deporte
Introducción
E
n este artículo presentamos un panorama general de la psicología de la motivación aplicada al
deporte. Tras un breve análisis del concepto de motivación, definiremos las principales variables
motivacionales utilizadas actualmente, la mayoría de ellas de carácter cognitivo. Entre estas
variables destacan los incentivos, las expectativas, las atribuciones casuales y las metas u objetivos
conductuales (todas variables individuales); y la autoeficacia colectiva y el clima motivacional
(constructos motivacionales de carácter colectivo). Seguidamente ubicaremos estas variables en los
principales enfoques de la motivación humana: la motivación de logro, la percepción de competencia,
la motivación intrínseca y la teoría cognitivo social. Finalmente trataremos la intervención sobre la
motivación, con un énfasis especial en los procedimientos para mejorar el clima motivacional.
Una aproximación bibliográfica
Para una primera aproximación al estudio de la motivación en el deporte y el ejercicio consultamos
el tratamiento que se hace de este tema en dos manuales publicados en nuestro país (Cantón,
Pallarés, Mayor y Tortosa; Escartí y Cervelló) y en dos manuales americanos (Roberts; Weinberg y
Gould). A partir de esta consulta elaboramos la siguiente síntesis de los tópicos tratados: ámbitos,
variables / modelos / enfoques, participantes y agentes psicosociales, predicción e intervención.
Psicólogo.
Especializado en Psicología Deportiva.
Profesor de la Universidad Autónoma de Barcelona.
Por Francisco Villamarín
P S I C O L O G Í A D E L D E P O R T E
El trabajo que vemos a continuación es la trascripción de una conferencia que Francisco Villamarín,
prestigioso psicólogo con especialización en psicología del deporte y reconocida labor en el ámbito
académico, pronunció en el marco del VII Congreso Nacional de Psicología de la Actividad Física y del
Deporte, organizado por la Sociedad Murciana de Psicología de la Actividad Física y el Deporte.
Murcia acogió este interesante congreso en el que se pronunciaron muchas e interesantes conferencias
sobre este factor fundamental para el rendimiento en cualquier especialidad deportiva, como es la
psicología aplicada al deporte. La lectura y análisis de esta conferencia que ahora transcribimos nos
aporta enseñanzas y conclusiones interesantes. (Jesús Cuadrado Pino, director de TRAINING FÚTBOL)
25Mayo-2013 nº 207 25
Qué es la motivación
Haciendo una abstracción de la múltiples definiciones al respecto (Kleininga) puede afirmarse que
la psicología de la motivación tiene por objeto estudiar cómo determinadas variables del entorno y de
carácter personal afectan, de una parte, al esfuerzo y la persistencia en la realización de conductas
instrumentales y, de otra, a la elección de actividades. Partiendo de esta definición, es posible
contemplar la motivación desde una doble perspectiva: como variable independiente y como variable
dependiente. Desde el primer enfoque el interés se centra en la especificación de las variables que
regulan el inicio, el esfuerzo y la persistencia en la realización de conductas instrumentales. Cuando
se aborda la motivación como variable dependiente el interés se centra, preferentemente, en el estudio
de las dimensiones y los métodos para evaluar el esfuerzo y la persistencia.
El comportamiento se halla, en la mayoría de los casos, doblemente determinado por factores
personales y por variables del entorno. Las variables del entorno reguladoras de motivación están
constituidas básicamente por los incentivos. Las variables motivacionales de carácter personal se
agrupan en dos categorías fundamentales: desequilibrios biológicos y diferentes tipos de cogniciones.
De hecho, como señala acertadamente Roberts (1992), desde hace aproximadamente unos treinta
años el paradigma dominante en el estudio de la motivación es el cognitivo, que se ha centrado en la
creación de modelos que ayuden a entender como el pensamiento regula la conducta.
Otro comentario que nos parece interesante es el siguiente. En muchos estudios se toma como
indicador de la motivación el rendimiento. Sin embargo, el rendimiento depende de la motivación y
también de las habilidades del sujeto. Para detectar con mayor precisión los efectos motivacionales
de la manipulación de ciertas variables independientes, se deberá estudiar su efecto sobre la elección
de conductas, y sobre el esfuerzo y la persistencia, y no sobre el rendimiento.
Las variables motivacionales
Por lo que respecta a las variables motivacionales en el ámbito del deporte y de la actividad física,
cabe distinguir entre variables de carácter individual y variables de carácter colectivo. Entre las
primeras destacan de forma especial los incentivos, las expectativas, las atribuciones causales y las
metas u objetivos conductuales. Entre las de carácter colectivo cabe señalar la autoeficacia colectiva
y el clima motivacional. A continuación trataremos las variables que acabamos de enumerar.
Variables individuales
Incentivos
Los incentivos pueden definirse como aquellas consecuencias de la conducta que activan o
inhiben el comportamiento (incrementan o disminuyen la motivación), y constituyen una variable
motivacional de amplio uso aportada por la psicología de orientación conductual. Entre las múltiples
clasificaciones que pueden hacerse de los incentivos (Bandura 1986), nos parece especialmente
adecuada para el ámbito del deporte y del ejercicio la que se establece a partir de los dos criterios
“El comportamiento se halla, en la mayoría de los casos,
doblemente determinado por factores personales y por
variables del entorno”
26Mayo-2013 nº 207
siguientes: (1) la naturaleza de los incentivos y (2) su relación con la conducta. Según el primer criterio
podemos hablar de incentivos materiales (trofeos, medallas, premios), sociales (elogios, aplausos,
publicidad) y de actividad (viajar para un partido, una fiesta del equipo, ver un partido de
profesionales). Considerando el tipo de relación con la conducta cabe distinguir entre los incentivos
intrínsecos (consecuencias naturales y eventos que tienen lugar en el propio sujeto) y extrínsecos
(consecuencias ligadas a la conducta por criterios sociales).
Conviene señalar, por otra parte, que los incentivos actúan como motivadores, en gran medida, a
través de las cogniciones: en la mayoría de ocasiones en que nos disponemos a realizar una conducta
los incentivos no se hallan físicamente presentes, pero sí la representación mental de los mismos.
Expectativas
Las expectativas, un constructo que ha cobrado
una importancia creciente en la psicología de la
motivación en las dos últimas décadas (Feather
1982, Seligman 1975), suelen definirse como la
anticipación a nivel cognitivo de acontecimientos
futuros. En relación con este constructo, Bandura
(1977) propuso una categorización que puede
considerarse ya clásica, y que como tal se ha
incorporado a los manuales actuales de psicología
de la motivación.
En la propuesta de Bandura se distingue entre
dos tipos básicos de expectativas: expectativas de
resultados (outcome expectations) y expectativas
de eficacia (efficacy expectations):
“Expectativa de resultados es la creencia de una persona de que un determinado comportamiento
conducirá a unos determinados resultados. Expectativa de eficacia es la creencia de que uno es capaz
de ejecutar exitosamente un determinado comportamiento requerido para obtener unos determinados
resultados”.
Para referirse a las expectativas de eficacia se utilizan también las expresiones: expectativas de
autoeficacia, autoeficacia percibida y autoeficacia. Las expectativas de resultados se denominan
también: expectativas de acción-resultados y expectativas de conducta-resultados. Para ilustrar la
distinción entre creencias sobre la propia capacidad para realizar la conducta y creencias sobre las
posibles consecuencias de la misma en el ámbito del deporte, Bandura (1986) propone el siguiente
ejemplo: “La creencia de que uno puede saltar dos metros de altura es una expectativa de eficacia;
la anticipación del reconocimiento social, los aplausos, los trofeos y las autosatisfacciones por tal
actuación constituyen las expectativas de resultados”.
Las expectativas se elaboran y se modifican a lo largo del tiempo mediante cuatro tipos principales
de información: la propia conducta en el pasado (éxitos y fracasos, consecuencias experimentadas),
la observación del comportamiento de otras personas, la información transmitida a través del lenguaje
y la percepción del estado fisiológico del propio organismo (básicamente la activación automática y
la forma física).
De los dos tipos de expectativas, la que más se ha utilizado en el estudio de la motivación en el
deporte y el ejercicio es la autoeficacia. Conceptos asimilables a éste, si bien procedentes de otros
enfoques teóricos (Roberts 1992), se han utilizado también para estudiar la motivación. Entre ellos
destaca la competencia percibida, que ha sido tratada en profundidad por Susan Harter (1975), quien
a su vez se basa en el concepto de motivación de efectancia de White (1959). Harter propone que
actuamos en gran medida guiados por la necesidad de sentirnos competentes, y distingue tres
componentes básicos de la competencia percibida: 1.- competencia cognitiva, 2.- competencia
social, y 3.- competencia física. Ésta última ha sido estudiada sobre todo en relación con la
participación en deportes durante la infancia y la juventud.
27Mayo-2013 nº 207
No obstante la preeminencia de la autoeficacia como variable motivacional, en el ámbito de la
actividad física se utilizan también con profusión modelos sociocognitivos basados en los conceptos
de expectativas de resultados y valor de los resultados, tales como el Modelo de Creencias de Salud,
la Teoría la Acción Razonada y la Teoría de la Acción Planificada (Maddux 1993).
Atribuciones causales
Una segunda categoría de variables cognitivas con efectos motivacionales son las atribuciones
causales. El teórico pionero en relación con este constructo cognitivo es Heider (1958). Otros autores
importantes en la teorización y la investigación sobre las atribuciones son Kelley y Michela (1980) y B.
Weiner (1980).
Las atribuciones suelen definirse como las explicaciones que nos damos a nosotros mismos sobre
las causas del comportamiento (rendimiento y consecuencias) o de acontecimientos del entorno.
“La atribución es un proceso cognitivo por el que una persona intenta explicar acontecimientos y
comportamientos, y establecer nexos causales entre los mismos” (Hewstone 1989). Entre las múltiples
distinciones que se pueden establecer entre tipos de atribuciones (Vallerand y Bouffard 1985) nos
parece especialmente interesante, en relación con la psicología de la motivación, la que se refiere a
las explicaciones sobre las causas del propio comportamiento (autoatribuciones) y las explicaciones
sobre el comportamiento de los demás (heteroatribuciones).
En el ámbito de la motivación del comportamiento individual se ha estudiado sobre todo el papel
de las atribuciones, y el autor más destacado es, sin duda, B. Weiner. Una diferencia importante entre
las expectativas y las autoatribuciones radica en que las primeras son anticipaciones cognitivas de
acontecimientos futuros (pensamiento prospectivo) y las segundas son interpretaciones de
acontecimientos pasados (pensamiento inferencial).
Metas
Una tercera variable cognitiva con efectos motivacionales son las metas u objetivos conductuales
(intenciones de meta). Esta variable cognitiva, que tiene un claro antecedente en el concepto de nivel
de aspiración de K. Lewin (1935), puede definirse como el objetivo (de rendimiento o de resultados)
que una persona se propone alcanzar cuando se dispone a realizar un determinado comportamiento.
Las metas son variables cognitivas, pues no consisten en logros reales, sino en representaciones
mentales (anticipaciones cognitivas) de lo que se quiere conseguir.
Los efectos motivacionales de las intenciones de meta han sido ampliamente estudiados en
situación de laboratorio y, sobre todo, en el seno de las organizaciones. Existe una fecunda línea de
investigación en este tema por los trabajos de Locke, Shaw, Saari y Latham, cuyos resultados pueden
resumirse del modo siguiente (Locke y Latham 1985): a) las metas específicas (definidas con precisión)
regulan la acción con mayor efectividad que
las metas generales o vagas; b) las metas
difíciles, siempre que estén dentro del alcance
del sujeto (metas que constituyen un reto),
generan mayor esfuerzo y rendimiento que las
metas fáciles; c) las metas próximas en el
tiempo regulan mejor la acción que las metas
lejanas. De los tres puntos anteriores se deriva
que una estrategia adecuada para alcanzar
metas difíciles, y necesariamente lejanas en el
tiempo, podría consistir en desglosarlas en
submetas específicas, alcanzables y próximas
en el tiempo. Además de las características
anteriores, la efectividad motivacional de
las metas depende también del grado de
compromiso con las mismas.
28Mayo-2013 nº 207
La investigación sobre la influencia motivacional de las metas ha cobrado un renovado impulso a
partir de la formulación del concepto orientación de meta, una variable de carácter disposicional.
Este concepto fue propuesto originalmente en el ámbito académico por Nicholls (1984) y Ames (1984),
y ha inspirado numerosos estudios en el ámbito del aprendizaje del deporte, realizados la mayoría por
J. Duda (1992). Estos autores definen la orientación de meta como la tendencia de una persona a
proponerse determinado tipo de metas en las tareas de logro, y distinguen entre dos tipos de
principales: orientación hacia el yo (ego orientation, también denominada orientación hacia los
resultados), y orientación hacia la tarea (task orientation, también llamada orientación hacia el
dominio o la maestría). En la orientación hacia los resultados se busca sobre todo superar a otros,
ganar, y la persona se siente competente cuando rinde más que sus competidores. En la orientación
hacia la tarea la persona se siente competente cuando se autosupera o mejora sus habilidades
anteriores. Algunos autores (Duda 1992, Nicholls 1984) proponen que estas dos orientaciones de meta
constituyen dimensiones ortogonales y son en gran medida el resultado de las experiencias de
socialización de la infancia.
Variables de grupo
Autoeficacia colectiva
El concepto de autoeficacia colectiva
(Bandura 1986-1987) es el correlato a nivel
de grupo de la autoeficacia individual, y
puede definirse como la medida en que un
grupo se ve a sí mismo capacitado para
ejecutar determinado tipo de habilidades.
Según Bandura, la autoeficacia colectiva
actúa como un determinante del esfuerzo
y la persistencia del grupo para alcanzar
un determinado nivel de rendimiento. Por
ello las medidas de la autoeficacia
colectiva pueden ser un buen predictor del
rendimiento del grupo, sobre todo en
aquellos deportes de equipo en que el
nivel de ejecución depende de la
coordinación y la interdependencia entre
los miembros del equipo. En el ámbito del deporte, la influencia motivacional de la autoeficacia
colectiva se ha estudiado mucho menos que la autoeficacia individual, pero los pocos estudios
realizados muestran una relación positiva entre la autoeficacia colectiva y el rendimiento del equipo.
Clima motivacional
Otra variable motivacional de carácter grupal es el clima motivacional (Ames 1992). Este concepto
se formuló originalmente en el ámbito académico, y puede definirse como la percepción que tienen
los miembros del equipo del tipo de metas que se le proponen, de cómo se evalúa y se recompensa
la actuación de los miembros del equipo, y del tipo de relaciones que se fomenta entre ellos. El clima
motivacional (también denominado estructura de metas situacional) es el correlato a nivel situacional
de la variable disposicional que hemos denominado orientación de meta, y de un modo similar se
distingue entre clima motivacional orientado al yo y clima motivacional orientado a la tarea. En el clima
motivacional orientado a la tarea se enfatizan las metas de aprendizaje, se valora y se refuerza el
progreso individual, los errores se ven como parte del aprendizaje, y se fomenta la participación y la
cooperación entre todos los miembros del equipo. Por el contrario, en el clima motivacional orientado
al yo se enfatizan las metas de resultados, se valora sólo a los individuos que sobresalen, se castigan
los errores y se fomenta el individualismo.
29Mayo-2013 nº 207
El clima motivacional se evalúa a través de la percepción que tienen de la estructura de metas
todos y cada uno de los miembros del equipo. Por ello en algunos estudios en vez de utilizarse como
variable colectiva predictora del rendimiento del equipo, se utiliza como un predictor individual del
rendimiento también individual. Los principales agentes del clima motivacional son los entrenadores
en su interacción permanente con los deportistas. Por otra parte, la exposición constante a un
determinado clima motivacional puede configurar la orientación de meta.
Modelos y enfoques
En este apartado distinguiremos entre modelos, que definimos como propuestas concretas de
relación entre variables motivacionales y de éstas con la conducta, y enfoques, entendidos como
perspectivas de estudio de la motivación estructuradas en torno a constructos psicológicos como
pueden ser la motivación de logro, la motivación intrínseca/extrínseca, la competencia percibida, o la
cognición social.
En nuestra propuesta, un enfoque suele incluir
varios modelos. Así, por ejemplo, dentro del enfoque
de la motivación de logro puede hablarse al menos
de tres modelos o teorías: la teoría de la necesidad
de logro, la teoría de la atribución y la teoría de la
orientación de metas. Para ilustrar lo que entendemos
por modelo describiremos, a modo de ejemplo, la red
de relaciones entre variables propuesta en el modelo
de autoconfianza deportiva de Vealey (1986).
Vealey distingue entre autoconfianza rasgo (ACR)
(confianza que tiene habitualmente un atleta en sus
habilidades para tener éxito en su deporte) y la
autoconfianza estado (ACE) (confianza que tiene un
atleta en sus habilidades para tener éxito en su
deporte en una situación concreta). Según el modelo
planteado, la autoconfianza estado, que actúa como
el determinante próximo del rendimiento, depende de la interacción entre una variable situacional: las
características concretas de una competición deportiva, y dos variables disposicionales: la ACR y la
orientación competitiva. Como señalamos anteriormente, este último concepto fue introducido por
Nicholls (1984), y en el ámbito del deporte se refiere al tipo de meta que un atleta suele marcarse
cuando compite. Se distingue entre dos orientaciones de meta: ego orientation (el atleta aspira a
ganar) y task orientation (el atleta aspira a mejorar sus habilidades y su actuación anterior). Para una
situación competitiva particular, a mayor ACR y mayor orientación a la tarea, mayor ACE.
Los resultados subjetivos incluyen la interpretación del rendimiento como éxito o como fracaso,
las atribuciones causales del éxito y del fracaso, y las emociones derivadas de dichas atribuciones.
Entre los resultados subjetivos, de una parte, y la orientación competitiva y la ACR, de otra, se da una
influencia recíproca. Así, una persona con orientación hacia la tarea y alta autoconfianza rasgo
percibirá como éxito cualquier mejora en la propia actuación, se sentirá satisfecha por ello y atribuirá
su mejora al esfuerzo, todo lo cual, a su vez, redundará en un fortalecimiento de la autoconfianza.
En nuestra opinión, el conjunto relativamente amplio de variables motivacionales y de modelos,
puede inscribirse en cuatro enfoques básicos del estudio de la motivación: la Motivación de Logro, la
Teoría Cognitivo-Social, la Teoría de la Competencia y la Motivación Intrínseca.
“Los principales agentes del clima motivacional son los
entrenadores en su interacción permanente con los deportistas”
30Mayo-2013 nº 207
La intervención: procedimientos y procesos
En nuestra opinión, la intervención deberá plantearse como una actuación que potencia las
variables motivacionales anteriormente especificadas, lo cual, a su vez, redundará en un mayor
esfuerzo y persistencia. En este sentido debe distinguirse entre procedimientos o estrategias
motivacionales, los instrumentos para producir el cambio, y procesos y variables motivacionales, los
mecanismos a través de los cuales se incrementa la motivación (esfuerzo y persistencia). Así, por
ejemplo, podemos utilizar el modelo (procedimiento) para incrementar la autoconfianza (proceso) de
los atletas, lo cual a su vez producirá un mayor esfuerzo y persistencia (motivación).
Respecto a los procedimientos, se pueden utilizar como mínimo los siguientes:
- Proporcionar incentivos materiales, sociales y de actividad contingentes al esfuerzo y a las
mejoras en la calidad de la ejecución; siempre con criterios de autocomparación.
- Variar los contenidos y las secuencias de los ejercicios repetitivos para evitar la monotonía.
- Establecer objetivos individualizados: metas bien definidas, realistas, para proporcionar
expectativas de éxito, y próximas en el tiempo.
- Utilizar como modelos a deportistas que han sobresalido en su actividad profesional.
- Imaginar la ejecución correcta de las actividades a realizar, para proporcionar experiencias
simbólicas de éxito.
- Fomentar las autoverbalizaciones positivas y eliminar las negativas.
- Enseñar a interpretar los errores como oportunidades de aprendizaje, probablemente debidos a
la falta de esfuerzo o de concentración.
- Fomentar un clima motivacional orientado a la tarea.
Un aspecto importante a considerar es que no se da una correspondencia biunívoca entre
procedimientos y procesos. Es frecuente que un proceso determinado pueda modificarse a través de
varios procedimientos diferentes. Este es el caso de la autoeficacia/autoconfianza, una de las
variables motivacionales más estudiadas y que puede modificarse al menos a través de las estrategias
siguientes: entrenamiento exigente, establecimiento de objetivos, reforzamiento social, clima
motivacional orientado a la tarea, modelado, visualización, técnicas de relajación, reestructuración
cognitiva y entrenamiento reatribucional.
Por otra parte, algún procedimiento puede
utilizarse para modificar varios procesos o,
casi mejor, puede actuar modificando varios
procesos a la vez. Así, por ejemplo, el
establecimiento de objetivos, una de las
estrategias motivacionales más utilizadas,
sirve para la planificación de metas próximas,
específicas y realistas pero, a la vez, de forma
indirecta, incrementa la autoconfianza, y muy
probablemente modifique las atribuciones
causales y también hace que mejore la
motivación intrínseca por la tarea. Este efecto
múltiple se debe muy probablemente a
la influencia bidireccional (determinismo
recíproco) entre las variables motivacionales.
Algunos de los procedimientos utilizados para intervenir sobre la motivación se basan en enseñar
habilidades a los atletas, por ejemplo, la visualización o las técnicas de relajación. Otros, como el
establecimiento de objetivos, se centran en la estructuración de la tarea, y otros en modificar la
interacción, sobre todo entre deportista-entrenador. Entre estos últimos destaca el procedimiento
conocido con el acrónimo TARGET, que se utiliza para modificar el clima motivacional, uno de los
31Mayo-2013 nº 207
constructos, en mi opinión, más interesantes formulado en fechas relativamente recientes. Lo que se
pretende con el TARGET es fomentar un clima motivacional orientado a la tarea.
TARGET es el acrónimo de las palabras siguientes: tarea, autoridad, reconocimiento,
agrupamiento, evaluación y tiempo; que designan seis áreas de intervención. Este programa incluye
las siguientes estrategias motivacionales, pertenecientes a las seis áreas mencionadas (es, en
realidad, un paquete de procedimientos): diseñar actividades variadas y enseñar a los niños a fijar
metas individualizadas, realistas y a corto plazo; instar la participación en la toma de decisiones;
reconocer el esfuerzo y el progreso individual y recompensarlo (las recompensas han de
proporcionarse de forma privada para no fomentar la competición); usar formas de agrupamiento
flexibles y heterogéneas que fomenten la cooperación y ofrezcan oportunidades de mejora a todos
los miembros del equipo; utilizar criterios de progreso individual y fomentar la autoevaluación; ofrecer
oportunidades y programar horarios para la práctica adecuados a los diferentes ritmos de aprendizaje.
En síntesis, lo que se pretende es intervenir sobre el ambiente de aprendizaje a través de la
conducta del entrenador. En este sentido el programa TARGET ofrece una cierta similitud con otras
propuestas de intervención sobre la motivación como el CET (Coach Effectiveness Training) propuesto
por Smith, Smoll y Curtis.
Consideraciones finales
Queremos finalizar ese trabajo con las siguientes consideraciones:
1.- En la psicología del deporte y del ejercicio, algunas de las variables motivacionales cognitivas
proceden de modelos generales (teoría de la atribución, teoría de la autoeficacia). Otras variables se
han “importado” de otras áreas de actividad, tal es el caso de las orientaciones de meta o el clima
motivacional, formulados inicialmente en el ámbito educativo.
2.- En psicología de la motivación en el deporte y el ejercicio son mucho más abundantes los
estudios correlacionales de carácter predictivo que los estudios en que se realizan intervenciones. Por
otra parte, en los estudios predictivos se han utilizado mucho más las variables individuales que las
variables colectivas.
3.- Los modelos teóricos más utilizados en el ámbito de la actividad física son prácticamente los
mismos que se usan en psicología de la salud: el modelo de creencias sobre la salud, la teoría de la
autoeficacia, y la teoría de la acción razonada y la acción planificada. De estos modelos, el menos
predictivo parece ser el modelo de creencias sobre la salud.
4.- Algunos de los procedimientos de intervención sobre la motivación se han “importado” también
de otros ámbitos, tal es el caso del establecimiento de objetivos que se ha utilizado sobre todo en el
ámbito de las organizaciones, y el programa TARGET utilizado en el ámbito de la educación.
5.- Una de las variables más estudiadas en el deporte y la actividad física es la
autoeficacia/autoconfianza, como lo atestigua el manual sobre motivación en el deporte y la actividad
física editado por G. Roberts (1992). Una revisión bastante completa de estos estudios, tanto
nacionales como extranjeros, puede obtenerse en el trabajo de Balaguer, Escartí y Villamarín (1995).
“Los modelos teóricos más utilizados en el ámbito de la
actividad física son prácticamente los mismos que se usan
en psicología de la salud”
32Mayo-2013 nº 207
Propuesta de modelo
de juego para la
Selección
Japonesa
de Fútbol
T Á C T I C A
1.- Introducción
“U
n entrenador, previamente a la implantación de un modelo de juego, ha de analizar la
realidad y la cultura e historia deportiva”.
Jorge Castelo, Apuntes Curso especialista en táctica y dirección de equipos (2010).
“El modelo de juego debe estar relacionado con el club en el que está, con la cultura de ese club
y con la propia cultura de entendimiento del juego de la masa social a la que pertenece”.
J. Guillerme Oliveira cit. por Marisa Silva, 2009.
Estamos ante un trabajo muy original, pero fundamentalmente importante, con mucha
extensión y muy detallados conceptos. Se argumenta sobre un modelo de juego adaptado a las
peculiaridades de una nación como Japón. Se exponen reales razonamientos sobre el fútbol y los
futbolistas de ese país asiático, y en base a esto se propone la mejor adaptación de desarrollo del
juego para la obtención del mejor rendimiento. Se aportan interesantes y reales fotos que plasman
situaciones del juego y se añaden explicaciones explícitas. Repito, original e importante trabajo,
ofrecido por Iván Palanco Santiago, un técnico capacitado, entusiasta y trabajador que lleva
bastante tiempo ejecutando su labor en Japón. (Jesús Cuadrado Pino, director de TRAINING FÚTBOL)
Especialista en Táctica y Dirección de Equipos de Fútbol.
Técnico Deportivo en Fútbol, desarrollando actividad en Japón.
Por Iván Palanco Santiago
33Mayo-2013 nº 207
“Las culturas de los países tienen implicaciones directas a varios niveles: en el entendimiento de
los jugadores y en la participación de la masa social. El modelo de juego debe considerar esas
especificidades culturales”.
J. Guillerme Oliveira cit. por Marisa Silva, 2009.
“El modelo completo está presente en cada jugador, medio, intención, subsistema... a través de
sus normas, principios de actuación, de su lenguaje común, de su cultura. No podía ser de otra manera,
puesto que dicha cultura es creada por ellos mismos, por ello la contienen”.
Oscar P. Cano, “El Modelo de juego del F.C. Barcelona”, 2009.
“Estamos ante un juego colectivo en el que hay interacción con el resto, el otro me condiciona y
yo condiciono al otro. Entre todos condicionamos al entorno y el entorno nos condiciona a nosotros¨.
J.M. Lillo (2009), “Cultura táctica”. Revista Training Fútbol, número 156. Valladolid.
El presente proyecto pretende crear una propuesta de Modelo de Juego para la Selección
Japonesa de fútbol basándose en las capacidades de sus jugadores y en las características
socioculturales de la sociedad japonesa (de la cual éstos forman parte).
Parte del análisis del combinado nacional japonés e intenta corregir la escasa adaptación que el
modelo actual ofrece a los jugadores y a la cultura de su país. Asimismo, ofrece una alternativa cuya
base se sustenta, como hemos mencionado, en la naturaleza de la sociedad nipona para tratar de
elaborar un modelo de juego que identifique al país y que, más allá del momento actual, siente las
bases para mantener su esencia en el tiempo a través de un estilo y una identidad propia.
El proceso seguido es el siguiente:
- Scouting de la Selección Japonesa de Fútbol.
- Determinación de las incongruencias que ofrece el modelo actual y elaboración de una propuesta
de Modelo de Juego adaptado a los jugadores y a su entorno sociocultural.
2.- Análisis del contexto de estudio
La selección de Japón llegó al Mundial envuelta en un profundo debate sobre el estilo de juego
que practicaba. Pese a que Japón es uno de los equipos más fuertes de Asia y ha ganado tres de las
cinco últimas ediciones de la Copa Asiática, los amistosos previos al Mundial de Sudáfrica
despertaron muchas dudas acerca del fútbol que hasta ese momento había ofrecido Japón.
Efectivamente, los resultados adversos cosechados ante Serbia (3-0), Inglaterra (2-1), Corea del
Sur (2-0), Costa de Marfil (2-0) y Zimbabue (0-0), pusieron de manifiesto el pobre fútbol de Japón, un
fútbol que, independientemente del resultado, aporta muy poco (o casi nada) al siempre perfeccionista
espectador japonés.
El paso por el Mundial ha conseguido que aquellos espectadores más “resultadistas” pudieran
disfrutar con el juego de su selección. Sin embargo, más allá de la fiebre generada por el momento
del Mundial, existen muchos otros seguidores que, fieles a la tradición japonesa, a la filosofía fijada
por el “Bushido” cientos de años atrás, desearían que la selección japonesa encontrara el éxito a
través de un fútbol distinto, mucho más bello y atractivo no sólo para el espectador, sino también para
aquellos que lo practican.
34Mayo-2013 nº 207
No es extraño entonces que tras el mundial y la marcha del seleccionador japonés, la Federación
Japonesa de Fútbol se haya propuesto dar un nuevo rumbo a Japón proponiendo contratar a
seleccionadores como Vicente Del Bosque o Marcelo Bielsa, entrenadores cuyas selecciones han
apostado por un fútbol bello y atractivo, acorde con la filosofía de Japón, un país en el que el “cómo
llegar a la victoria es tanto o más importante que la victoria en sí”.
Medios de estudio
a) Estudio y análisis de los siguientes encuentros:
- Inglaterra vs Japón. Preparación para el Mundial 2010.
- Camerún vs Japón. Mundial de Sudafrica 2010. Primera Fase, Grupo E.
- Holanda vs Japón. Mundial de Sudafrica 2010. Primera Fase, Grupo E.
- Japón vs Dinamarca. Mundial de Sudafrica 2010. Primera Fase, Grupo E.
- Paraguay vs Japón. Mundial de Sudafrica 2010. Octavos de Final.
b) A partir de entrevistas y documentos escritos: análisis de la cultura y la sociedad japonesa y
propuesta de Modelo de Juego adaptado a las características de los jugadores y su masa social.
3.- Definición del problema: Origen y causas
El problema que pretendemos
solucionar con la elaboración de este
proyecto es el vacío de identidad
que actualmente envuelve al juego
del combinado nacional japonés.
Independientemente del resultado
obtenido en el Mundial de Sudáfrica
2010, la selección de Japón no
ofrece un juego vistoso, atractivo,
que entusiasme lo suficiente a los
aficionados japoneses para que
éstos puedan sentirse identificados
con su Selección y el estilo de juego
que ésta propone.
Japón, un país influenciado aún hoy en día por sus antepasados, por el legado de los samuráis y
sus códigos de honor, pretende huir de la moda “resultadista” basada en planteamientos
ultradefensivos y desea encontrar un estilo propio, una cultura de juego que fomente la belleza de este
deporte, ayudando así no solamente a aumentar el nivel del conjunto nacional japonés, sino también
a hacer crecer el Fútbol en un país dominado por el Beisbol.
El presente proyecto, entonces, pretende solucionar la escasa identificación que la masa social
siente hacia el fútbol que ofrece su selección, un problema cuya causa no es otra que la falta de
adecuación del modelo de juego actual a las características de los jugadores y a la sociedad a la cual
pertenecen. Así, la alternativa que se propone en este trabajo parte del propio análisis de la cultura
japonesa para que el modelo de juego resultante ofrezca una idea, una filosofía y una identidad
futbolística que una el sentir de futbolistas y aficionados.
35Mayo-2013 nº 207
4.- Concepto y marco teórico relativo al problema de estudio
“Si jugamos como el entrenador nos dice, difícilmente nos pueda ayudar a mostrar nuestras cosas”.
Tulio Tanaka. Diario El Universo, 13 de Junio de 2010.
“Japón apenas cree en Japón. El técnico intenta insuflar optimismo de cara a Sudáfrica 2010, pero
hace tiempo que el entusiasmo y la euforia generada por su debut mundialista en 1998 y por el Mundial
en casa en 2002 se esfumaron”.
Artículo publicado en el diario La Vanguardia por Takehiko Kambayashi, 10 de mayo de 2010.
“Tan miserable fue el partido que lo lamento por los seguidores y por el equipo serbio. ¿No se
sentían orgullosos los jugadores de ser miembros del equipo? (…) Aunque los jugadores tienen
problemas, Okada debería ser responsable”.
Sergio Echigo, en su columna del diario Nikkan Sports, después de la derrota de Japón ante
Serbia por 3-0.
“Desafortunadamente yo no les permití ganar. Cuando pienso lo que podía haber hecho por mis
jugadores y lo que hice en realidad como entrenador, creo que les tenía que haber insistido más en la
victoria.”.
Takeshi Okada, Seleccionador japonés, noticia publicada en el Diario Marca,
29 de Junio de 2010.
Los comentarios anteriores no sólo ponen de manifiesto la falta de acuerdo entre afición y equipo,
sino que también evidencian la escasa adaptación del modelo de juego actual con las características
de los jugadores y su manera de entender el fútbol.
Como se desprende de las declaraciones de Tulio Tanaka, las diferencias entre futbolistas y técnico
generan un desacuerdo en el tipo de fútbol que debe ofrecer Japón. Da la sensación, por tanto, de
que el Modelo de juego del combinado japonés no contempla las características y el deseo de los
propios jugadores para poder extraer lo máximo del equipo.
Más allá de la poca adecuación del modelo a la plantilla, Naoto Muramatsu, entrenador japonés
titulado Nivel III (ver entrevista en Anexo), nos descubre que el problema tiene mayor alcance: “El estilo
de juego de Japón no va acorde con la mentalidad japonesa. Tanto en los deportes tradicionales como
en los modernos, la sociedad japonesa busca y pretende encontrar cierta belleza en el jugar para que
el resultado final obtenga el honor que en su día proclamaban los Samuráis... No se trata de ganar, sino
de cómo hacerlo”. Muramatsu además añade: “En Judo por ejemplo, deporte nacional del país, el
aficionado japonés no acepta y valora una victoria de su luchador por puntos... debe ser por Ippon, la
forma más bella de ganar. En fútbol pretenden lo mismo, encontrar ese otro camino, esa perfección
hacia la victoria, algo que actualmente está muy lejos de lo que ofrece la selección japonesa y el fútbol
japonés en general”.
El presente trabajo tiene el reto de proponer una solución a todos estos problemas.
36Mayo-2013 nº 207
5.- Preguntas e hipótesis
Elaborar un modelo de juego adaptado a las necesidades de cada equipo no persigue otro objetivo
que el de optimizar su rendimiento para intentar obtener los mejores resultados posibles. Conjuntos
como el formado por la Selección Española o la Selección Holandesa son el mejor ejemplo de ello, ya
que son equipos con una filosofía propia, adaptada no solamente a los jugadores, sino también a la
manera de entender el fútbol de su país. Son, en definitiva, equipos que han conseguido crear un modelo
de juego particular, con una identidad y una cultura de fútbol propia. En el caso de España, el haber
conseguido crear esa idea, ese modelo, ha sido uno de los fenómenos más valorados por todo el país,
pues ahora jugadores y aficionados sienten que aquello que practican y ven en el campo es realmente
aquello en lo que creen. En realidad, para el equipo español encontrar el estilo que le define no sólo ha
posibilitado resultados inmediatos, sino que, más importante aún, ha iniciado el camino para que ese
estilo “estilo prospere en el tiempo, más allá de la duración de las carreras de sus intérpretes actuales”.
Japón busca encontrar ese estilo, y el fútbol ofrecido en el pasado mundial por su selección no
parece haberlo encontrado. Después del análisis del juego ofrecido por el combinado japonés, los
resultados me provocan ciertas reflexiones. Algunas de ellas son:
Según los datos facilitados por la FIFA, Japón fue junto con México, Chile y Corea del Norte, la
selección de menor estatura del Mundial de Sudáfrica 2010, con una media de 1'78 cm de estatura. Esta
información no sorprende, ya que la sociedad japonesa es también una de las poblaciones con la media
de altura más baja a nivel mundial: 1´72 cm para los hombres y 1´58 para las mujeres. Atendiendo estos
datos, ¿cómo es posible que en el pasado mundial el juego de la selección japonesa de fútbol basara
su ataque en el juego aéreo? ¿Qué identidad puede ofrecer al equipo un estilo de juego que no respeta
las características físicas de los jugadores que juegan en él?
Si el objetivo de la selección es “salvar” el momento, quizá sí fue adecuado situar al centrocampista
Honda Keisuke (1'80cm) en todos los encuentros como único delantero para dar eficacia al juego aéreo
propuesto por el seleccionador... Sin embargo, si el objetivo es crear una filosofía y un estilo propio que
acompañe a Japón hacia la victoria, me pregunto entonces si no hubiera sido más correcto cambiar el
modelo pretendido y adaptarlo al grupo para poder alinear a alguno de los 5 delanteros convocados que,
pese a su escasa estatura, sí son especialistas en esa posición y, además, presentan las características
físicas de la mayoría de futbolistas del país. ¿No sería, en definitiva, más acertado adaptar el sistema a
los jugadores y no los jugadores al sistema?
La creación y adaptación del Modelo de juego para mejorar el rendimiento del equipo no es una tarea
fácil. Requiere, como apunta el profesor Jorge Castelo, un análisis de la realidad y la cultura e historia
deportiva del país. Sin embargo, el juego de la Seleccixa pone en duda el posible análisis realizado,
suscitándome otras preguntas:
¿Qué adaptación presenta el modelo de juego actual con la cultura y las características de los
jugadores y la población japonesa si el juego precipitado que ofrece el estilo actual no corresponde al
carácter paciente de la sociedad nipona?
¿Qué ofrece el estilo ultradefensivo actual de Japón a los valores tradicionalmente impuestos por
los antiguos samuráis (cuya base se asentaba en ir a buscar la victoria con belleza y honor)?
Como ya hemos apuntado, el propósito de este trabajo es realizar lo que el profesor Castelo
demanda previamente a la implantación de un Modelo de juego: analizar la realidad y la cultura del
país para ofrecer una propuesta de juego adaptada a las características físicas y socioculturales de
los futbolistas japoneses. El objetivo final no será otro que descubrir el estilo y el modelo de juego
propio del fútbol japonés.
Training Fútbol 207
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  • 3. Prohibido cualquier tipo de reproducción total o parcial de los textos sin la autorización expresa y escrita del editor. 3 EDITA: JECUPI MAQUETACIÓN: TRAINING FÚTBOL PUBLICIDAD: TRAINING FÚTBOL, departamento propio DEP. LEGAL: VA - 94/1996 ISSN 1577-7480 MARCA REGISTRADA Dirección Jorge Guillén, 8 47400 - Medina del Campo VALLADOLID • Telf. 983 81 13 41 Página Web: http://www.trainingfutbol.com E-mail revista: revista@trainingfutbol.com E-mail director: jecupi@trainingfutbol.com DIRECTOR JESÐS CUADRADO PINO COMITÉ TÉCNICO V¸CTOR FERN˘NDEZ BRAULIO BENITO FLORO SANZ JUAN MANUEL LILLO D¸EZ FERNANDO V˘ZQUEZ PENA JORGE D´ALESSANDRO DI NINNO MIKEL ETXARRI SASIAIN JESÐS CUADRADO PINO FERNANDO NAVARRO VALDIVIELSO ANTONIO RAYA PUGNAIRE MANUEL FERN˘NDEZ POMBO JUAN JOSÉ GARC¸A LAVERA ANTONIO GALINDO RINCŁN MANUEL LŁPEZ LŁPEZ JOSÉ CARRASCOSA OLTRA Dr. PEDRO GUILLÉN GARC¸A Dr. RICARDO JIMÉNEZ MANGAS JESÐS OREJUELA RODR¸GUEZ ALFONSO M. VARAS GARC¸A TRADUCTOR-INTÉRPRETE FRANCISCO JAVIER YEPES GONZ˘LEZ N ú m e r o 2 0 7 - M a y o 2 0 1 3
  • 4. 4Mayo-2013 nº 207 Trata todos los temas relacionados con la metodología del entrenamiento en el Fútbol: Preparación Física Preparación Técnica Preparación Táctica Preparación Psicológica Metodología y Organización Tests de Evaluación del Entrenamiento Biomecánica Aprendizaje Motor Pedagogía Aplicada Fisiología del Esfuerzo Físico Medicina Deportiva Dietética… En cada uno de los números presentamos artículos actualizados de prestigiosos técnicos relacionados directamente con los temas a tratar, tanto nacionales como extranjeros. Nuestra pretensión es servir de "vehículo de apoyo" en el reciclaje técnico para entrenadores, preparadores físicos, médicos del deporte, técnicos de fútbol en general, estudiantes de los diversos niveles para entrenadores, futbolistas y aquellos aficionados que sientan la belleza de este deporte y que quieran comprenderle mejor. INFORMACIÓN PARA SUSCRIPCIÓN: En la última página encontrará el boletín de suscripción. PUBLICACIÓN DE EXCLUSIVO CARÁCTER TÉCNICO QUE SE EDITA CON PERIODICIDAD MENSUAL
  • 5. SU M A R I OSU M A R I O Número 207 Mayo 2013 8 7Editorial Hablamos de fútbol con… Javier Aguirre. Planteamientos tácticos. Fútbol: análisis y desarrollos del juego. Juan Manuel Lillo. 16 Motivación y deporte. Francisco Villamarín. 24 Firma invitada. 65 Tarea de entrenamiento: “2 x 1 y centro” 66 Contenido de nuestro próximo número. 68 Propuesta de modelo de juego para la Selección Japonesa de Fútbol. Iván Palanco Santiago. 32
  • 7. Jesús Cuadrado Pino DIRECTOR Entrenador Nacional de Fútbol (Nivel III). Máster Profesional en Fútbol. Especialista en Táctica y Dirección de Equipos de Fútbol (CESFÚTBOL). Especialista en Alto Rendimiento Deportivo por la Universidad Autónoma de Madrid. Máster en A. R. D. por el C. O. E. Técnico Deportivo Superior. Director y Profesor del Máster Profesional en Fútbol para Entrenadores Nacionales (CESFÚTBOL). En cada partido de cada jornada de Liga se producen muchos errores de los árbitros. Bastantes de esos errores influyen directamente en los resultados. Como consecuencia, se producen clasificaciones que no corresponden a los méritos futbolísticos desarrollados en el campo por cada equipo. Sucede en los campeonatos de todos los países y en las altas confrontaciones a nivel internacional. Resulta que los precisos medios audiovisuales dejan al descubierto las innumerables decisiones erróneas tomadas constantemente por los jueces futbolísticos. Nos encontramos ante una gran irracionalidad: los medios técnicos se utilizan para analizar los errores que cometen los árbitros y, sin embargo, no se emplean para evitarlos. En plena época de alta tecnología y sofisticada informática, en un fútbol profesional donde los equipos ponen en juego mucho dinero e intereses de todo tipo, se deja la aplicación de las Reglas de Juego en manos de varias personas que no tienen a su disposición los medios precisos para contar con eficaces elementos de juicio. Llevo veinticinco años abogando para que se dote a los árbitros de los medios adecuados, desde cuando contábamos con medios técnicos inferiores a los actuales. Lo he manifestado en charlas y coloquios, lo he reflejado en muchos artículos. Recuerdo el título de algunos mis artículos, añadiendo el concepto esencial de cada uno: Fútbol con trampa (trampas que significan los errores en la aplicación de las reglas); Fuera de juego y fuera de lugar (constantes equivocaciones en la señalización de los fueras de juego); La regla de oro convertida en bisutería barata (desvirtuar en el campo la regla decisiva, la del fuera de juego); El chip de la cuestión (lo fundamental de la cuestión es dotar a los árbitros de los medios que precisen); Reglamento e impedimento (en demasiadas ocasiones el árbitro es un impedimento entre el reglamento y el campo); Otro juez más sin elementos de juicio (el juez de área o de portería que se añadió solo aporta confusión); La dictadura de los árbitros (se aferran al poder de sus decisiones indicando que sus errores son parte del juego). La realidad es que nos encontramos con unas Reglas de Juego totalmente desprotegidas. La incongruencia es que están protegidas fuera del campo para ver con claridad las acciones de los jugadores. Los comentaristas, los árbitros de árbitros y los espectadores televisivos cuentan con elementos de juicio. Los que tienen que decidir carecen de ellos. Los dirigentes federativos y los propios árbitros manifiestan constantemente lo difícil que es arbitrar porque han de tomarse decisiones ante acciones ejecutadas a gran velocidad. Tienen razón. Pero resulta incomprensible que los mismos que reconocen la dificultad de su labor no apliquen los medios actuales para desarrollar bien su cometido. Otra incongruencia. Existen muchísimos recursos técnicos para minimizar al máximo el error, y hacerlo sobre la marcha, sin pérdida de tiempo. Sigo abogando por ello. Parece ser que en la Premier se va a utilizar el ojo de halcón en la próxima temporada. También parece que nuestros federativos están pensando en aplicar medios adecuados para el arbitraje. Que así sea. jecupi@trainingfutbol.com Los medios técnicos se utilizan para analizar los errores que cometen los árbitros y, sin embargo, no se emplean para evitarlos editorial 7Mayo-2013 nº 207 Reglas de Juego sin protección
  • 8. 8Mayo-2013 nº 207 Conversaciones sobre fútbol Tiene acumulada una larga experiencia por haber entrenado a bastantes equipos con diferentes objetivos deportivos y haciendo frente a diversas circunstancias clasificatorias. Fue el máximo responsable técnico de la selección de su país, México. Pero su experiencia es verdadera, no solo vivida sino también basada en el análisis de lo vivido. Javier Aguirre es un técnico que siempre deja buenas conclusiones en sus análisis y planteamientos. En esta ocasión tratamos con él diferentes aspectos sobre táctica. Aplicaciones, metodología, referencias en el juego, planteamientos, elección de los jugadores, libertades y obligaciones de los futbolistas… son aspectos que vamos desgranando con este técnico y que derivan en interesantes conclusiones. (Jesús Cuadrado Pino, director de TRAINING FÚTBOL) Hablamos de fútbol con… Javier AguirreAguirre:“La comunicación entre los jugadores tiene que ser constante, unas veces visual y otras veces oral, según lo que se requiera ” Cuadrado:“El rendimiento resulta de la coordinación de los jugadores y no de su simple suma ” Planteamientos tácticos Javier Aguirre Entrenador Nacional de Fútbol. Entrenador del R. C. D. Espanyol. Ex-Seleccionador de México. Ex-Entrenador de Osasuna, Atlético de Madrid y Zaragoza. Jesús Cuadrado Pino Entrenador Nacional de Fútbol. Máster Profesional en Fútbol y Máster en Alto Rendimiento Deportivo. Especialista en Táctica y Dirección de Equipos de Fútbol. Director de TRAINING FÚTBOL y de CESFÚTBOL. Director y Profesor del Máster Profesional en Fútbol.
  • 9. 9Mayo-2013 nº 207 Cuadrado.- Aparte de entrenar a varios equipos profesionales, fuiste el responsable técnico de la Selección Mexicana en el Mundial de Corea y Japón. Bajo tu experiencia y criterios, ¿qué diferencias más notables encuentras entre ser entrenador de un club y ser seleccionador de un país? Aguirre.- En primer lugar, existe una diferencia fundamental: en un equipo juegas con lo que tienes, el planteamiento táctico te lo dan los jugadores. El buen jugador tiene que jugar. Por ejemplo, si tenemos dos buenos pivotes (que es como se les llama en España, aunque yo les denomino medios de contención) hemos de diseñar un sistema que contemple jugar con esos dos pivotes, no es adecuado prescindir de uno de ellos dejándolo en el banquillo. Sin embargo, en una selección nacional es completamente distinto porque partimos de un sistema que tenemos en mente y lo vamos rellenando con futbolistas, de distintos equipos y zonas, que podemos escoger. En un equipo tenemos que aplicar un sistema en función de los jugadores que tenemos en la plantilla. En una selección podemos jugar con el sistema que elijamos de antemano porque podemos contar a los mejores jugadores en cada puesto. Ahí radica la diferencia: en una selección nacional partimos de un sistema y buscamos a los jugadores adecuados, en un equipo partimos de los jugadores para poder hacer el sistema. C.- La globalidad también llegó al fútbol desde hace tiempo. Hay jugadores de todos los continentes y países repartidos por todas la ligas del mundo, también entrenadores. Antes se diferenciaba mucho el juego de un país a otro y más aun de un continente a otro. Existían escuelas muy diferentes en función de culturas, tradiciones y nacionalidades. Actualmente se observa menos esa diferencia, pero todavía puede hablarse, en cierto modo, de distintos desarrollos del juego de unos países a otros. A.- Todavía hay ciertas diferencias entre las distintas nacionalidades. Es cierto que ahora hay jugadores de todo el mundo repartidos por todas las ligas del mundo. La Ley Bossman y la inclusión de jugadores comunitarios otorgaron al fútbol un tono globalizador. Vemos un partido en España o en Francia o en Inglaterra o en Alemania, y comprobamos que en los equipos hay pocos jugadores nacidos en la correspondiente nación. Pero, no obstante, considero que, por ejemplo, los jugadores brasileños interpretan el fútbol de una forma concreta porque nacieron ahí, porque tuvieron sol toda la vida y estuvieron en contacto con la pelota desde muy pequeños. El fútbol de Uruguay se distingue por la garra, la entrega y la lucha, y esto probablemente sea porque es un pueblo que ha sufrido mucho, que ha pasado muchos problemas económicos e, incluso, ha sufrido hambre. De argentina podríamos decir también algo similar. C.- La verdadera táctica es la capacidad de los jugadores para tomar decisiones durante el juego, esto lo llevo indicando mucho tiempo. Por otra parte, como también he indicado repetidas veces, el entrenador es el responsable del entrenamiento de la táctica; un entrenamiento que debe tener como uno de sus objetivos esenciales mejorar la capacidad de los jugadores para tomar decisiones. Han de valorarse muy bien los aspectos que debemos aplicar en la metodología de entrenamiento para el desarrollo de la táctica. A.- Un aspecto fundamental, indiscutiblemente, es la conceptualización del ejercicio. Por otra parte, tiene que estar muy claro el objetivo de cada uno de los ejercicios. Por ejemplo, si queremos recuperar el balón lo antes posible, el concepto está en la reconversión inmediata de ataque a defensa. Entonces, debemos obligar al jugador que pierde el balón a que le recupere en el mismo sitio y en el mismo instante en que le perdió, él es el primero que tiene que recuperarle. El aspecto táctico aquí está en la ayuda de los demás. Es importantísimo aclarar bien a los jugadores estas situaciones y desarrollos, no pueden irse a casa sin tener idea de lo que trabajaron ni de las cuales fueron las intenciones del entrenamiento y del aprendizaje. Cada ejercicio tiene que tener un objetivo y tenemos que explicar muy bien los conceptos a los jugadores.
  • 10. 10Mayo-2013 nº 207 C.- Dentro del entrenamiento, en lo que se refiere a la metodología de la táctica, se aplican muchas secuencias en cuanto a ir de lo más simple a lo más complejo. También se hacen primero trabajos con uno o dos jugadores, luego con un grupo más amplio, para finalizar con tareas para todo el equipo. De la misma forma que unos trabajan por líneas y por pasillos longitudinales antes de trabajar el desarrollo global del equipo. Hay diversas teorías y aplicaciones. A.- A mí me gusta comenzar trabajando mucho los conceptos tácticos individuales porque cada jugador tiene la obligación de saber lo que ha de hacer en el terreno de juego, tanto con balón como sin balón. Durante cada partido, cada jugador está más del noventa por ciento del tiempo sin balón, y tiene que saber cómo juega y a qué juega cuando el balón lo tiene el equipo rival y cuando lo tiene un compañero. Aquí actúa el concepto táctico individual. Si un jugador está en un espacio diferente al suyo habitual, debe tener ahí otros conceptos tácticos. Parto mucho de esta base. Que un jugador sepa utilizar los perfiles cuando le encaran y van mano a mano contra él, sea delantero o sea defensa, es un concepto táctico individual. Que los jugadores sepan hacer coberturas a sus compañeros, que sepan hacer un desdoblamiento en el instante adecuado, etc. Se trata de conceptos tácticos individuales que representan la base del juego. C.- Se indica mucho que la táctica en fútbol es el manejo del espacio y del tiempo. Pero lo cierto es que inciden otros muchos aspectos y referencias. A.- Hay otras referencias básicas, como el balón y la posición que vaya ocupando el balón sobre el terreno de juego. Es fundamental la posición en que se encuentre el balón. Siempre es determinante la relación con el balón, tanto para atacar como para defender. Por ejemplo, no puedo moverme antes si el balón no ha salido, no puedo hacer un determinado recorrido si el balón está lejos, etc. Es cierto que el espacio y el tiempo son esenciales, pero el balón manda porque siempre hay que manejar el espacio y el tiempo en función de la posición que vaya ocupando el balón sobre el terreno de juego en la evolución de cada jugada. C.- Considero que dentro del planteamiento de cada partido, y siempre afianzando el modelo de juego del equipo con la base de los entrenamientos, es obligación del entrenador diseñar un juego coherente, ordenado y que facilite las acciones de cada jugador y la coordinación de todo el equipo. Luego, sobre el terreno de juego, la brillantez de las acciones, para que el partido sea más o menos vistoso, corresponde a los jugadores. A.- El entrenador tiene que proponer un juego que permita desarrollar buen fútbol, tiene que diseñar un modelo para que se juegue bien. Lo de bonito queda para los analistas. Un equipo que juega bien es un equipo ordenado, después, los calificativos de juego brillante, bonito o espectacular entran dentro de los matices que quiera dar cada uno. Cada jugador está obligado a saber jugar bien y aplicarlo sobre el terreno de juego. Por ejemplo, si un jugador hace un pase normal o es capaz de hacer ese pase de forma más espectacular, es algo que corresponde al talento de cada uno y las variantes de cada una de las ejecuciones técnicas. Lo que debe interesarnos, como entrenadores, es que los jugadores sean capaces de dar ese pase al lugar correcto y en el instante adecuado.
  • 11. 11Mayo-2013 nº 207 C.- Aunque lo principal es cimentar bien el juego del equipo propio, también es muy importante conocer las características del equipo rival a nivel de conjunto y también individualmente de cada uno de sus jugadores. Fundamentalmente hemos de mantener el desarrollo de nuestro propio juego, pero para competir bien con cada equipo rival en concreto es necesario el conocimiento de las particularidades de su juego para adoptar algunas acciones que nos permitan ventajas en acciones concretas del juego. A.- Considero muy necesario conocer bien a cada rival a nivel de conjunto y a nivel de cada uno de sus futbolistas. No podemos ir a cada partido con los ojos cerrados pensando que vamos a desarrollar perfectamente nuestro trabajo y que quien tenemos enfrente nos va a dejar. Los entrenadores debemos saber con detalle lo que hace el equipo rival, tanto colectivamente como individualmente. Aunque no debemos olvidar nunca que no hay que variar el modelo de juego propio en función de lo que haga el rival, no debemos jugar a lo que ellos jueguen, esto es perjudicial. El concepto es mantener el estilo y modificarlo un poco para tratar de superar al rival de turno. Siempre hay que mantener el estilo de juego implantado en nuestro equipo. Aunque repito que considero necesario conocer al rival para saber bien a quien nos enfrentamos y de esta forma introducir algunas acciones tácticas que nos beneficien, lo que no significa cambiar nuestra forma de jugar. C.- Cuando se habla del 4-4-2, 5-3-2, 4-3-3, 4-2-3-1, 4-1-4-1… (ya sé que falta el “1” del portero, puesto absolutamente esencial, pero no lo pongo porque estamos esquematizando y, de momento, el portero siempre es uno) la gente se refiere al sistema de juego, sin embargo, se trata de una formación porque el sistema de juego es un concepto mucho más amplio. Esos números solo son un ingrediente del sistema, una formación, porque el sistema engloba todas las variantes tácticas y todos los planteamientos que aplicamos para desarrollar una forma de juego. Pero en lo referente a la formación, que se representa con esos dígitos, muchos opinan que no tiene ninguna importancia ni incidencia en el juego. Sin embargo, personalmente creo que define bastante la forma en que se va a jugar, por diversos motivos, principalmente porque representa el marco global de las evoluciones del equipo y porque indica a cada jugador el puesto de referencia desde el que debe jugar (sabemos que no se juega “en” el puesto sino que se juega “desde” el puesto). A.- Está claro que las colocaciones iniciales y de referencia del equipo tienen mucha importancia. Lo que ocurre es que el gol se está convirtiendo en el mayor elemento táctico del fútbol. Me explico. Si recibimos un gol a los dos minutos de partido cambiamos muchos aspectos tácticos que habíamos planteado. Sucede lo mismo si marcamos un gol pronto, inclinando el marcador a nuestro favor, también se varían los planteamientos que se habían establecido previamente. Se producen muchas variaciones tácticas en función del gol, por eso te digo que hoy día el elemento táctico del fútbol es el gol. Resulta muy Cuadrado:“No se juega “en” el puesto sino que se juega “desde” el puesto”
  • 12. 12Mayo-2013 nº 207 difícil que un equipo juegue todo el campeonato de una manera e incluso que juegue todo el partido de una manera, porque el equipo rival te puede ir ganando y algo hay que hacer. De la misma forma que si vamos ganando y nos interesa mantener el resultado podemos introducir alguna modificación que nos convenga. Lo mismo que si vamos empate, queda poco para el final y pretendemos ganar. El equipo debe tener variantes en el desarrollo de sus conceptos tácticos y en su sistema de juego. C.- El fútbol es un deporte en el que la mayoría de las situaciones son abiertas, con un alto grado de incertidumbre, y los jugadores tienen que tomar decisiones constantemente ante circunstancias cambiantes que se les van presentando. En consecuencia, los jugadores han de tener libertad y capacidad individual para actuar. Pero también han de ceñirse a una organización y a unas obligaciones para lograr un rendimiento eficaz como equipo. A.- Esencialmente debemos partir de un orden colectivo. Por ejemplo, yo particularmente no permito que mi volante del lado derecho cruce toda la cancha hasta el otro lado para tirar un centro con la izquierda, aunque terminase en un centro de gol; lo que hago es obligar a ese volante derecho a que si se produce progresión por el lado izquierdo sea él quien llegue al remate al segundo palo. Otro ejemplo: no permito que mi central o mi lateral tiren una pared en nuestra área. Todas estas cosas y otras muy determinadas no las permito porque entran dentro de un orden que debemos respetar obligatoriamente como equipo. C.- Existen dos tendencias a la hora de confeccionar las alineaciones del equipo a lo largo de la temporada: hay quienes mantienen un bloque a lo largo de todo el campeonato no introduciendo más cambios que los estrictamente necesarios por lesiones o sanciones, en cambio, otros rotan mucho de jugadores en el equipo según el estado de forma momentáneo de cada uno de los futbolistas. A.- Este es un planteamiento muy interesante. Muchas veces me he formulado esta disyuntiva. En una selección nacional, lógicamente, cuentas con los mejores, con aquellos que están mejor en el momento de cada partido. En cambio, en un equipo creo que hay que conceder el beneficio de la duda a futbolistas que te han demostrado claramente que tienen calidad, hay que mantener un bloque siendo un poco conservador. Aguirre:“El equipo debe tener variantes en el desarrollo de sus conceptos tácticos y en su sistema de juego”
  • 13. 13Mayo-2013 nº 207 C.- En cualquier caso, los jugadores deben elegirse en función de varios aspectos, no debe valorarse únicamente un aspecto aislado. Hay que tener en cuenta la técnica, la visión de juego, la condición física, la capacidad para el trabajo, la inteligencia, la capacidad mental… En fin, cada jugador es la reunión y, principalmente, la coordinación de todos estos aspectos para jugar y rendir bien. A.- Así es, y yo valoro sobre todos ellos a la inteligencia, la capacidad intelectual. Lo demás puede enseñarse. Si tenemos un jugador que no entiende las cosas, que está bloqueado, por mucha técnica que tenga no nos servirá debido que sobre el terreno de juego no sabrá interpretar las situaciones que el juego le vaya planteando. C.- En la alta competición, ¿es suficiente con el talento de los futbolistas para ganar? A.- No, no es suficiente, ni mucho menos. La historia del fútbol está llena de grandes derrotas de muchos equipos llenos de futbolistas con gran talento pero que no jugaron bien colectivamente y por eso fueron superados por equipos con mucho menos talento pero que demostraron una gran solidez colectiva. C.- Lo cierto es que aunque se trate de un futbolista de un altísimo talento, debe someterse a la organización colectiva del equipo. Estamos ante un deporte de equipo de colaboración colectiva frente a oposición colectiva y el rendimiento resulta de la coordinación de los jugadores y no de su simple suma. Independientemente de que cada jugador tenga la lógica libertad para actuar y tomar decisiones ante diversas situaciones. A.- Por supuesto que debe ser así. Estoy absolutamente convencido de que al futbolista talentoso hay que convencerle de que ha de jugar para el equipo. Aparte de que si un jugador trata de jugar de forma individual, sin tener en cuenta al grupo, será muy malo para el desarrollo de su propio juego. C.- Las jugadas que realiza cada jugador con balón son importantísimas, lógicamente. Pero los movimientos del resto de los compañeros del equipo son los que determinan las posibilidades para mantener la posesión del balón y para llegar con efectividad a la portería contraria. A.- Son totalmente fundamentales los movimientos de todos los jugadores del equipo que no tienen el balón cuando éste le tiene un compañero. Por término medio, cada jugador puede tener el balón cuarenta segundos durante todo el partido, y algunos jugadores no llegan siquiera a ese tiempo de posesión. Podemos comprobar esto fácilmente siguiendo las evoluciones de un jugador en un partido con cronómetro en mano, podremos verificar que es muy difícil que en un partido llegue a un minuto de contacto con el balón. Si el jugador tiene, como máximo, un minuto de contacto con el balón, ¿qué hace durante los otros ochenta y nueve minutos?, ¿cómo participa?, ¿cómo ayuda a su equipo?, ¿cómo hace las coberturas, los desmarques y los movimientos sin balón ante cada situación del juego?
  • 14. 14Mayo-2013 nº 207 C.- El poseedor del balón debe responder a las acciones y movimientos de sus compañeros para elegir la acción técnica a ejecutar, además de otras referencias del juego. En definitiva, quien tiene el balón está a las órdenes de los compañeros y ha de responder bien ante varias posibilidades que se le presentan. A.- El jugador con balón debe tener en cuenta varios parámetros para actuar con eficacia en cada situación. Pero, por encima de todo, el primer parámetro es la sensatez. Siempre digo a mis jugadores que sean sensatos. Por ejemplo, si un defensa de nuestro equipo recupera el balón en nuestra área de penalti, la sensatez nos indica que en esta zona no tiene que intentar un regate o buscar un túnel. De la misma forma que la sensatez indica que si delante hay mucha densidad de jugadores, debe golpear el balón en largo hacia delante. Si el jugador tiene el balón con espacio y se le presentan varias opciones, deberá elegir la opción que produzca más daño al contrario y sea la mejor para mantener el balón, progresar hacia la portería rival o buscar un remate, según lo que nos interese en cada momento. C.- Lo cierto es que los jugadores tienen que comunicarse mediante estímulos, códigos y señales para resolver bien las acciones colectivas. Los estímulos más empleados son los visuales, al objeto de observar los movimientos de los compañeros y de los rivales. A.- Está claro que sin comunicación oral o visual no puede desarrollarse el fútbol. Todos los jugadores del equipo tienen que estar en comunicación permanente. Pueden establecerse muchos y diversos gestos para que los jugadores se entiendan bien en la realización de cada jugada, tanto con el balón en movimiento como con el balón parado. La comunicación entre los jugadores tiene que ser constante, unas veces visual y otras veces oral, según lo que se requiera. C.- Muchas veces, cuando un jugador comete un error o no actúa de forma adecuada suele decirse que es por su falta de concentración. Pero yo pienso que en casi todos estos casos se trata de problemas en la toma de decisiones. A.- Indiscutiblemente que la toma de decisiones es absolutamente fundamental. Además, no hay mucho tiempo para esta toma de decisiones, cada vez hay menos tiempo y menos espacio porque el equipo contrario achica mucho. A los futbolistas les pasan muchas cosas por su mente durante el juego, por eso es primordial que estén muy metidos en el partido. Cada interrupción del juego, sea por el motivo que sea, no tiene que despistar al jugador, lo que debe hacer es aprovechar cada una de esas paradas para centrarse en situaciones que pueden producirse posteriormente. Resulta ideal la suma de los dos aspectos: estar concentrado y tomar buenas decisiones. El talento del futbolista fundamentalmente reside en tomar la decisión ideal en cada circunstancia que se le presente, y esto exige concentración. En el entrenamiento no solo tienen importancia los desarrollos técnicos, tácticos y físicos; el entrenamiento también tiene que ser mental. El entrenamiento mental es esencial para lograr un adecuado rendimiento. La actitud positiva no se puede inculcar simplemente en tres o cuatro charlas, tiene que desarrollarse con el trabajo diario en el entrenamiento y a través de una buena dirección de equipo. He visto a jugadores mejicanos que, debido a su falta de preparación, han rechazado charlas de psicólogos deportivos, y que durante estas charlas se ríen, no prestan atención alguna y están deseando
  • 15. 15Mayo-2013 nº 207 marcharse. Las charlas de un psicólogo deportivo están bien, pueden ser un buen complemento, pero no queramos ganar el partido con la charla del psicólogo el día anterior. Aparte de que muchos jugadores adultos no están preparados ni educados para admitir adecuadamente este tipo de charlas. Es necesario preparar a los jugadores desde la base para todo esto. C.- Un equipo puede ser más o menos ofensivo no solamente por las condiciones de los jugadores, sino también por el sistema de juego que se adopte. A.- Creo que, esencialmente, esto depende del sistema de juego; pero no está reñido con la calidad de los jugadores. Está claro que para poder tener proyección ofensiva, los futbolistas han de tener capacidad atacante. Quiero significar que por encima de todo esto hay que tener en cuenta un principio básico: no hay táctica sin técnica. Por ejemplo, si queremos preparar al equipo para entrar por fuera bien pegados a las bandas y desarrollamos todas las acciones combinativas para profundizar por ahí, pero luego resulta que el jugador que tiene que ejecutar el cambio de orientación del juego le pega mal al balón, o el que recibe el pase realiza un mal control… ahí se acabó la táctica; ya no valen de nada los movimientos anteriores. Repito, para que no lo olvidemos nunca: no hay táctica sin técnica. C.- Conseguir superioridad numérica en la zona activa de juego, tanto en ataque como en defensa, es un aspecto fundamental para lograr objetivos parciales en el juego. Para buscar esa superioridad numérica, ¿qué movimientos más significativos deben realizarse? A.- Los que considero más importantes son los que yo denomino como recorridos, es decir, las basculaciones. Divido el campo en varios pasillos longitudinales, olvidándome del pasillo más lejano al balón. Indico a mis jugadores que olviden el pasillo alejado porque si se produce un cambio de orientación del juego, durante el largo recorrido que tiene que hacer el balón podemos movernos para situarnos en la zona contraria. Olvidando, momentáneamente, el último pasillo podemos lograr superioridad numérica en defensa. En lo que se refiere al aspecto ofensivo, podremos lograr superioridad numérica jugando al primer toque y con movilidad. Si retenemos el balón, no sirven los movimientos. En campo contrario hay que jugar, prácticamente, a un toque porque no hay tiempo para otra posibilidad. C.- Resulta muy común valorar a los equipos separando la situación de defensa de la situación de ataque. Suele decirse: “este equipo es muy bueno defendiendo pero ataca mal”, o viceversa. Lo que yo creo es que no es adecuada esa valoración aislando las situaciones del juego. Considero que si un equipo defiende mal, ataca mal también; y si ataca mal, defenderá mal. Los posicionamientos y movimientos de una situación del juego tienen relación directa con la otra situación. A.- Así es. Atacamos once y defendemos once. No me imagino a un portero que atrape el balón en un centro del rival y se le entregue al de al lado. El primer atacante, en ese momento, es el portero y tiene que actuar para atacar al equipo contrario. Tras finalizar la acción ofensiva del contrario, él tiene que iniciar el ataque del equipo. Por otra parte, cuando un delantero ejecuta un centro y se pierde la posesión del balón, él es el primero que tiene que defender. Si un equipo encaja pocos goles es mérito de todo el equipo, no únicamente de los defensas. De la misma forma que cuando un jugador consigue un gol es porque anteriormente los jugadores de atrás le han enviado el balón.
  • 16. Análisis del juego D ebemos partir de la base de que dentro del juego hay partes previsibles y partes imprevisibles, hay partes lógicas y partes ilógicas, se dan partes equilibradas que conviven con partes desequilibradas. No debemos olvidar que el jugador es un ser humano, y el ser humano tiende al desequilibrio. Existen partes, pero tengamos siempre en cuenta que en cada una de esas partes está el todo. Ahí radica la cuestión. Hay cosas que se repiten, cosas que se parecen más las unas a las otras, sin ser iguales. Pero en cada una de esas partes está el todo. Luego resulta que debe buscarse un concepto gramatical del juego para que los jugadores adviertan, en cierto modo, la forma en que se irán resolviendo las situaciones colectivas. De esta forma pueden adivinar más fácilmente lo que va a ocurrir. Con referencia a esta cuestión, los portugueses distinguen entre táctica consciente y táctica subconsciente, proponen llevar situaciones conscientes al plano subconsciente, porque desde el subconsciente el esfuerzo a realizar es menor, aunque no debe llegarse al automatismo. 16Mayo-2013 nº 207 Por Juan Manuel Lillo Fútbol: análisis y desarrollos del juego T Á C T I C A Entrenador Nacional de Fútbol. Ex-Entrenador de Salamanca, Oviedo, Tenerife, Zaragoza, Ciudad de Murcia, Terrassa, Dorados de México, Real Sociedad y Almería. Profesor del Máster Profesional en Fútbol (CESFÚTBOL). Miembro del Comité Técnico de TRAINING FÚTBOL. Cualquier manifestación, conferencia o artículo sobre fútbol de Juan Manuel Lillo supone una magnífica lección sobre los aspectos técnicos, metodológicos y pedagógicos de nuestro deporte. Aprendí muchas cosas de él cuando estuve como ayudante suyo en la U. D. Salamanca en la temporada 92-93. En la siguiente temporada me fui al Real Valladolid. Por su parte, Lillo consiguió el ascenso del Salamanca de Segunda B a Primera en dos temporadas consecutivas. Después ha estado en diferentes equipos con resultados dispares, pero siempre dejando la impronta de su extraordinaria labor en el desarrollo de su trabajo. Todos los jugadores a los que ha entrenado reconocen sus profundos conocimientos y sus magníficas aplicaciones tácticas. A continuación contamos con otra lección de Juanma sobre varios aspectos del juego. (Jesús Cuadrado Pino, director de TRAINING FÚTBOL)
  • 17. Por supuesto que en el juego existe una configuración táctica, pero nunca hay que cerrarlo a una sola situación. En la práctica todo es impensado. Es pensadamente impensado. Nadie sabe la situación que se va a producir, pero existen referencias o pautas por las que las situaciones se van pareciendo y hacen que todos esperemos de los otros una resolución similar. En el terreno de juego nos adaptaremos al hecho concreto que ocurra, pero el equipo siempre tiene que saber a lo que juega. Esto no se consigue reduciendo, sino ampliando. Pretendemos clasificar muchos parámetros del juego, pero el único parámetro es el jugador. Con todas las divisiones que hacemos tratamos de llegar a una pureza semántica. Entiendo lo que quiere decirse, pero recalco que con este afán de reducirlo todo existen unos costes y problemas. Los niños, por su condición sincrética (que vamos perdiendo con el paso del tiempo), efectúan su aprendizaje del todo a la parte. Pero resulta que ahora queremos hacerlo de la parte al todo. No se puede ir de la parte al todo, y sí puede irse del todo a la parte, con más motivo es una actividad como esta. Nada es más importante que nada para establecer fases o sectores. Nuestra construcción del conocimiento no es piramidal, no nos construimos como un edificio, nos construimos como una red. No se trata de que primero es esto y luego lo otro, y así sucesivamente. Cada jugador es un mundo que se auto- organiza de una forma distinta. Si las partes las contemplamos desde la prioridad puede ir bien, pero con la jerarquización creo que se comete un error. Aquello que resulta más importante para uno, puede ser menos importante para otro. Lo cierto es que el fundamento del juego es el jugador, así como la capacidad que tenga cada jugador para organizarse él y para ser organizador con el resto. Los que mejoran y amplían las capacidades de los demás son los buenos jugadores. Se habla mucho ahora de la posesión del balón, pero la finalidad no es la posesión. La finalidad es hacer gol, y si se puede hacer gol con cuatro toques es mejor que con seis. Pero si la jugada necesita ocho, hay que dar ocho, y si la jugada necesita quince, hay que dar quince. La jugada aparece y desaparece, si el jugador no es capaz de verla cuando aparece, tendrá que tocar hasta que vuelva a aparecer. Cada uno juega en función de su sensibilidad y en función de los jugadores que tiene. Por ejemplo, en el Salamanca, yo pude firmar a jugadores que, aunque no eran de relieve, sí eran los adecuados para la forma en que yo quería jugar, y tuvimos la suerte de conseguir dos ascensos seguidos. No puede establecerse una norma que sirva para todas las situaciones, porque cada situación derivará en una variante distinta y cada jugador con sus características individuales tendrá que estar más adelante o más atrás. También la posición del rival determinará si hay que estar más adelantado o más retrasado. Dentro de un contexto, nada es más importante que nada. No puedo jerarquizar, solo puedo priorizar. Entiendo las prioridades, pero no entiendo las jerarquías. Por ejemplo, la posición de los laterales ante la salida del balón va a determinar por donde se sale, cómo se sale, si se va a salir en lanzamiento o se va a salir en conducción. Tocar el balón hacia atrás o lateralmente no es salir desde atrás. Tampoco es salir pegar un pelotazo fuerte hacia adelante sin ningún sentido, eso sólo es sacar la pelota (aunque también puede establecerse adecuadamente buscando situaciones de rechace). Salir con la pelota desde atrás es provocar situaciones para que de la siguiente línea me salga un rival, y así crear superioridad numérica en las líneas posteriores. Hay que salir con la pelota 17Mayo-2013 nº 207 “Salir con la pelota desde atrás es provocar situaciones para que de la siguiente línea me salga un rival, y así crear superioridad numérica en las líneas posteriores”
  • 18. para provocar el adelantamiento de un rival y con una entrega de ocho metros crear una superioridad numérica en una zona más adelantada. Considero que salir con la pelota jugada es “provocar la salida de la siguiente línea para ir generando sucesivas superioridades numéricas”. Al referirnos a los sistemas de juego, hacemos mención a unas líneas concretas. Sin embargo, yo considero que hay once líneas, una línea por cada uno de los jugadores del equipo. Porque el fútbol es una reorganización constante en función de la situación que se esté viviendo y con relación a los parámetros de balón, opositor, compañero y espacio disponible. Hay que estar constantemente readaptando y reorganizando, de forma que la mayoría de las veces la simetría o la asimetría son las que determinan. Lo que prevalece, al final, son las características de los jugadores. No puede hablarse de fútbol sin saber de que futbolista hablamos. No es lo mismo que un puesto lo ocupe un jugador o que lo ocupe otro con características diferentes. Cada jugador se autoconfigura de forma diferente. Tengo claro que en el fútbol no se puede trabajar nada individualmente, ni la técnica ni la táctica. Para mí, no existe la técnica individual ni la táctica individual. En fútbol no hay nada individual. La construcción de cada futbolista es una construcción colectiva, se construyen jugando. Ningún futbolista que se ha construido solo. Desde el momento en que el futbolista se ha construido contextualmente, ya no hay táctica individual. Cada acto de un jugador es para un acto siguiente y se hace en función de actos anteriores. Los futbolistas deben entender que cada uno de ellos se ayuda ayudando. Se necesita la máxima colaboración para ser oposición del rival. Resulta que cada día es más difícil que los jugadores entiendan esto. Los entrenadores hemos de tener la capacidad de hacer entender que, sin perder la condición de individuo, no se caiga en el individualismo. Está claro que los futbolistas están toda la semana compitiendo. Compiten contra sus propios compañeros para ganarse un sitio en el equipo y compiten contra los rivales. La cuestión es que cuando llega la hora de competir contra los rivales, cada vez lo hacen más individualmente. No compiten colectivamente. Entiendo que a los jugadores les cueste construir buenos espacios afectivos, pero pueden entender su colaboración desde la necesidad. En vez de pensar que “sin ti no soy nada”, hay que pensar que “contigo soy más”. Es lo que tienen que sentir los jugadores, sentir que con el compañero son más. La estructura socio-afectiva y la estructura emotivo-volitiva tienen una altísima influencia. Sin embargo, las estructuras condicional y coordinativa resultan más visibles y se han impuesto sobre las otras, pero esto es simplemente porque las explicamos mejor y porque con ellas podemos hacer dictadura de nuestros conocimientos. La adaptabilidad a la variabilidad es conjugar todas esas estructuras que están ahí, sin establecer modelos cerrados de entrenamiento y de conducta. No puede imponerse un entrenamiento premeditado de manera taxativa, siempre hay que observar cómo están los jugadores. En muchos casos hay que cambiar todo y no hacer nada de lo que teníamos previsto. El objetivo de cada entrenamiento es optimizar todas las estructuras. Es tan grande la variabilidad que se da en el juego que estoy de acuerdo con Dante Panzeri en que el fútbol es la “dinámica de lo impensado”. No obstante, esto no impide que debamos organizar y preparar en función de conceptos. Entiendo que hay conceptos dentro de la actividad que van a dar el soporte cultural para que podamos desarrollar situaciones. Hay que interactuar con compañeros. 18Mayo-2013 nº 207
  • 19. Hemos de partir de unas pautas e ideas de juego, pero la acción concreta en la que se va a producir el desarrollo no se puede saber, este es el hecho impensado, imprevisible, del que hablamos. Por más que el método se ajuste y se quiera controlar, la aleatoriedad del ser humano, que llevamos implícita, es la que va a hacer que ese método ya no sirva. Hasta el método que el hombre crea queda derribado por la espontaneidad del propio ser humano. Considero que los técnicos tenemos mucha influencia en que los jugadores no estén interpretando bien el juego. Y estamos creando este aspecto negativo por estas separaciones que hacemos entre defensa, ataque y transiciones. Separaciones a la cuales yo colaboré, en su momento, desde mis escritos, conferencias y pensamientos. Pero lo cierto es que estas separaciones han impedido que los jugadores tengan una concepción global del juego. Existen, también otras ideas que perjudican mucho, como por ejemplo: “que el equipo esté muy junto, con buena distancia entre líneas”, “ser un bloque permanente”, “el equipo tiene que estar equilibrado, homogéneo, sólido, ordenado y compensado”. Con todas estas historias hemos colaborado para alejarnos del desarrollo verdadero juego del fútbol. Sabiendo que la distancia idónea para actuar como equipo es mejor cuánto más próxima sea, en realidad, lo que separa o aproxima son las actitudes, no las distancias. Actualmente, por culpa de esa disociación entre ataque y defensa, lo que tenemos son defensas que tienen que defender y delanteros que tienen que atacar, sin aportar nada más. Los de atrás se limitan a muy poco porque consideran que lo que tienen que hacer es defender, mientras que los de arriba consideran que sólo se les valora por los goles (lo que implica que ahora casi todos los delanteros hagan todo hacia delante, para bien o para mal, pero adelante). ¿Si los de atrás no quieren jugar y los de arriba tampoco porque sólo quieren acabar?, ¿qué hacen los del medio, cuando los de atrás no se la dan y los de arriba piensan que están ahí únicamente para meterla? Los entrenadores hemos colaborado a esto con muchas declaraciones como: “un equipo son dos equipos, uno cuando defiende y otro cuando ataca”. Hemos que tener claro que o se juega o no se juega. Si hablamos de un jugador de fútbol no podemos considerar, por ejemplo, que defiende bien pero ataca mal; porque entonces no es jugador de fútbol. Pueden distinguirse la defensa, al ataque y las transiciones, pero no se pueden separar. El problema es que los hemos separado y, por esta separación, también hemos separado afectivamente a los jugadores. Los de atrás creen que son los grandes beneficiados si no meten goles a su equipo, los de delante creen que con hacer un gol han triunfado aunque a su equipo le metan cuatro. Por todo esto hacemos que cada jugador solo vea una parte reducida del juego, de esta forma no podemos pedirles a los jugadores que interpreten bien el juego. Resulta fundamental que los jugadores jueguen con la intención del contrario, este es el gran valor. Que el rival sienta que con tu posición y tu perfil estás eligiendo cualquiera de los lados de su posible salida. Después, sobre el campo, el jugador ha de valorar cada una de las circunstancias que se produzcan para tomar la decisión que corresponda. Esto es fútbol. Hay que dotar al jugador de una riqueza conceptual para que en el campo solucione él. Por mucho que planifiquemos un partido, lo que ocurre en el campo es puramente espontáneo. Por mucho que planifiquemos y por mucho que sepamos, no sabemos nada de lo que va a pasar. Nosotros sólo podemos “orientar” y “estimular” a los jugadores. Nosotros no podemos dar el conocimiento, el conocimiento es un proceso interno. No podemos enseñar nada, el jugador puede aprender, que es distinto. Para estimular la riqueza táctica del jugador hay muchos vehículos, y algunos no son puramente tácticos, pero son necesarios para que despierten y tengan avidez por conocer eso que tú le vas a decir. 19Mayo-2013 nº 207
  • 20. 20Mayo-2013 nº 207 Táctica Creo en la táctica al servicio del jugador, no creo en el jugador al servicio de la táctica. En función de esto, hay que crear el máximo de cultura táctica en cada futbolista. Debemos tratar que el jugador sepa manejarse en todo tipo de situaciones. Es como en la vida, en general, donde la cultura y la inteligencia sirven para abrir posibilidades. Los jugadores no son “fichitas”, sino que son hombres que juegan. La táctica siempre debe estar al servicio del futbolista. Como yo no sé cual es el tope de posibilidades de cada futbolista ni sé el punto exacto de su máximo rendimiento (ni creo que lo sepa nadie), intento descubrir lo máximo de lo que tienen, pero tienen que descubrirlo los jugadores por sí mismos. Partiendo de que la táctica como es una concepción global, el entrenador no puede elegir nada. Los entrenadores podemos organizar ciertas configuraciones a través de las que todos podamos esperar del otro una serie de comportamientos más habituales. Tiene que haber una configuración táctica para que exista un lenguaje común con el que podamos entendernos todos, pero la decisión última de ese hecho es absolutamente del futbolista, y esto lo vuelve a convertir en imprevisible. Debemos estar constantemente reconfigurando todo esto. La táctica es todo uno. En bastantes ocasiones, en la metodología del entrenamiento hay una sola laguna: no entrenarlo como un todo. Ese es el error. No creo que el error sea la táctica, sino que el error es que no se entrena como un todo. Está claro que la parcela que da sentido a las estructuras condicionales y coordinativas es la forma en que haces las cosas, y la forma de hacer las cosas es la táctica. Lo que da sentido a hacer globalmente las cosas es la táctica. La carencia sobre el análisis del juego y sobre su metodología de entrenamiento reside en no aplicarlo desde un sentido global, contextual, desde el todo, no desde la parte. Jugando con dos medios centro y planteando si es necesario que los dos tengan capacidad para defender y para atacar, o bien que uno sea más defensivo y el otro más ofensivo, como casi siempre, se necesita poner nombre propio a estos dos jugadores para valorar esta situación. También debe valorarse a los jugadores que están en el resto de la estructura. Porque puede ocurrir que los dos de “La carencia sobre el análisis del juego y sobre su metodología de entrenamiento reside en no aplicarlo desde un sentido global, contextual, desde el todo, no desde la parte”
  • 21. 21Mayo-2013 nº 207 banda suban muy bien pero no se repliegan cuando pasamos a la situación defensiva. En este caso te puede interesar que los dos medios centro cierren bien por dentro, que los dos tengan características defensivas. Pero, por norma general, lo mejor es que los dos estén capacitados para defender y para atacar. Prefiero que los dos medios centro tengan buen balance mixto, que están capacitados para atacar y para defender. Si uno es fundamentalmente ofensivo y el otro es fundamentalmente defensivo, se produce un juego estandarizado entre ambos que facilita el juego del rival. Lo bueno es un balance mixto. Pero, claro, aquí también está implicado lo cognitivo, no sólo se trata de las características técnicas, tácticas y condicionales. Hay muchas cosas puestas en juego, también, por supuesto, el estado de ánimo. Debemos tener en cuenta todo esto antes de hablar de los movimientos de los jugadores. Desde hace muchos años, sostengo que es muy difícil que haya fútbol sin canalizar el juego por los costados y sin una buena distribución. Mientras las porterías estén colocadas en el centro resultará imposible no tener que usar los costados debido a que el rival va a poblar muchísimo el centro. Pero para poder llegar con eficacia por fuera hay que tener buen tránsito interior y, al mismo tiempo, para tener buen tránsito interior hay que saber jugar por fuera. El equipo que mejor sepa jugar de dentro hacia fuera y de fuera hacia dentro, que sepa variar el balón en estas condiciones generando triángulos y escalones, será el que más daño haga. A partir de los movimientos tácticos individuales, que pertenecen a la cultura táctica de cada jugador, iremos estructurando. No debe prepararse el partido sin dotar al equipo de lo estructural. Lo estructural es lo que nos lleva a lo coyuntural. Hay que pasarse la semana creando una estructura que nos permita plasmar en el partido las variantes que nos interesen en función de las circunstancias. Aspectos concretos La superioridad numérica es importante, pero lo que decide es la superioridad posicional. Si un jugador sabe jugar de verdad, interpreta si está superioridad posicional pese a estar en inferioridad numérica o si está en inferioridad posicional pese a estar en superioridad numérica. Esto es algo que ayuda a entender el juego globalmente. Lo que resulta un error es encasillarse en el “uno contra uno”, el “dos contra uno”, etc., porque esto no existe en el juego, no se dan estas situaciones porque siempre son once contra once. Podemos establecer espacios de intervención y en función de éstos se dan unas situaciones concretas, pero estas situaciones aparecen y desaparecen constantemente. Se debate mucho sobre el marcaje ante saques de esquina del rival, la discusión se centra entre si marcar por zonas o marcar de hombre a hombre en esta situación concreta. En el Salamanca los “Podemos establecer espacios de intervención y en función de éstos se dan unas situaciones concretas, pero estas situaciones aparecen y desaparecen constantemente”
  • 22. 22Mayo-2013 nº 207 mejores resultados los conseguimos marcando en zona ante balón parado, de esta forma conseguimos que nos hiciesen muy pocos goles. Después, en otros equipos hemos defendido con un marcaje mixto y también nos fue bastante bien. Para elegir el marcaje en estas acciones se necesita mucho la participación mental del jugador. Los jugadores deben tener un alto grado de responsabilidad en estas situaciones. Con el paso del tiempo he comprobado que muchos jugadores no se sienten responsabilizados de verdad cuando marcan en zona, por mucho que se lo expliques. Casi todos los jugadores se sienten más seguros “tocando” a un contrario concreto. Pero hay determinados espacios que únicamente pueden defenderse en zona, y esto no es negociable. Por otra parte, hay ciertos jugadores rivales que si disponen de unos metros de carrera son peligrosísimos, por muy en zona que defiendas; a éstos hay que frenarles la carrera. Por todo esto, ahora considero más eficaz el marcaje mixto ante las acciones a balón parado. Respecto a la aseveración que circula mucho por ahí de que cuando el balón le tiene el equipo contrario todos somos defensores y cuando le tenemos nosotros todos somos atacantes, hay muchísimo que matizar. Siempre he indicado, y así lo sigo creyendo, que el equipo que es capaz de pasar de una mentalidad defensiva a una ofensiva, y viceversa, lo más rápidamente posible, es un gran equipo. Esto es indiscutible. Todos aceptamos que nuestro rol de implicación mental debe llegar hasta ese punto, es decir, si no tenemos la pelota nadie puede decir que somos atacantes en ese momento y estamos todos para recuperarla. Este planteamiento lo hacemos casi todos o, por lo menos, lo exigimos. Lo que ya no exigimos tanto es que, una vez robada la pelota, hasta nuestro portero tiene que ser atacante, esto ya no, no sea que la vayamos a perder. Esto ya no lo exigimos tanto. Queremos que sean delanteros desde la mitad de la cancha para adelante, pero desde la mitad de la cancha para atrás cuanto menos la toquemos mejor. O sea que esto necesita de muchos matices. El concepto que debemos tener claro en todo momento es que todos los jugadores del equipo, todos, han de actuar en el juego independientemente de su situación ante cada jugada. Por ejemplo, cualquier jugador que se encuentre lejos del balón siempre tiene que pensar y actuar bajo un lema muy claro: “si no puedo intervenir en defensa tengo que colocarme para atacar, y si no puedo intervenir en ataque tengo que colocarme para defender”. Dante Panzeri manifestaba que “en el fútbol es más lo que sale, que lo que se prepara”. Pero lo cierto es que tenemos que manejar aspectos que contribuyan a que no perdamos la pelota cuando la tengamos y a que estemos bien situados en caso de perderla. Esto tenemos que hacerlo porque forma parte de la organización colectiva del equipo. En la situación de ataque se produce la disyuntiva de dar libertad plena a cada jugador en base a su talento o establecer una organización previa para atacar. ¿Talento sólo o una base organizativa para expresar el talento? Considero que siempre se necesita una base organizativa. El talento necesita el orden para poder expresarse. Esto lo podemos comprobar bien observando a grandes maestros como, por ejemplo, a Picasso. Este gran maestro de la pintura, como es lógico, sabía perfectamente donde tenía colocado cada color en su paleta. Por ejemplo, el azul en la parte superior derecha de la paleta, el amarillo en la parte inferior izquierda, el verde en la parte inferior derecha… Si no supiese donde estaba cada color en su paleta, no podría pintar. Y cuando hablamos de la libertad del jugador, hemos
  • 23. 23Mayo-2013 nº 207 de considerar que la libertad es un valor fundamental en la vida y el fútbol forma parte de la vida. Pero la libertad tiene que estar bien relacionada con la responsabilidad. A mayor responsabilidad, mayor libertad. Por consiguiente, la libertad del jugador tiene que estar en función de sus características, del lugar que ocupe y del valor que aporte. El concepto de libertad no es que el jugador haga lo que quiera sin aportar nada al equipo. En el momento de defensa podemos buscar el objetivo inmediato de robar el balón o defender la portería. Son dos cosas distintas y buscar una u otra parte, inicialmente, del estilo de juego buscado para el equipo, dependiendo de la mentalidad de cada uno. Como norma general puede pensarse que el objetivo debe ser defender la portería porque lo más importante cuando estamos defendiendo es que no nos hagan gol. Pero esto puede llevarnos a un equívoco, que es el pensar que por el hecho de que estemos atrás estamos más seguros. Hay partidos, circunstancias y momentos que hay que vivirlos en una fase o en otra. En general, yo persigo fundamentalmente robar el balón. Por encima de todo, hay que decir que lo esencial es no perder el balón. Cuando defendemos buscamos tres cosas: recuperar el balón en la zona más adelantada, evitar la progresión del rival y defender la propia portería. Estas son las tres situaciones por las que podemos pasar. Por encima de todo, en función del rival y de nuestras posibilidades, nuestro primer objetivo debe ser recuperar la pelota en la zona más adelantada. Pero si el rival nos supera en ese intento, la siguiente acción será crear movimientos para que no haya progresión en el juego obstaculizando el avance del rival. Si también nos superan en esta acción, lo que nos queda es defender nuestra portería. Durante el transcurso del juego se habla mucho sobre la dirección del partido por parte del entrenador. Sin embargo, no existe esa dirección en el sentido estricto. El partido lo desarrollan los jugadores con sus comportamientos. Por otra parte, los partidos se eligen por los aconteceres que se van produciendo y en esto es fundamental el marcador. Actualmente resulta dificilísimo encontrar un equipo que vaya a buscar el segundo gol o un equipo que cuando está perdiendo mantenga su forma inicial de juego. El partido no puede dirigirse. Se pueden dar ciertas orientaciones colectivas y alguna orientación a algún jugador en particular, pero siempre dirigidas al beneficio del grupo. El juego del equipo se va cimentando con el paso del tiempo a través de vivencias, experiencias y entrenamientos. Considero que la coyuntura nunca puede suplir a la estructura. Un partido concreto frente a un rival concreto no puede montarse en tres días, no puede establecerse en tres días algo distinto a lo que se tiene estructurado durante todo el año. Por eso es importante desarrollar la cultura táctica los jugadores para que lleguen a interpretar el juego. Cuando los jugadores interpretan bien el juego, podemos cambiar algunos planteamientos y situaciones, podemos instaurar aquello que más nos interese. No obstante, en la práctica, el juego puede marcar unas pautas por las que todo salga de forma distinta a lo previsto. Nuestra sobreconfiguración previa nunca estará por encima de los aconteceres que se produzcan en el juego.
  • 24. 24Mayo-2013 nº 207 Motivación y deporte Introducción E n este artículo presentamos un panorama general de la psicología de la motivación aplicada al deporte. Tras un breve análisis del concepto de motivación, definiremos las principales variables motivacionales utilizadas actualmente, la mayoría de ellas de carácter cognitivo. Entre estas variables destacan los incentivos, las expectativas, las atribuciones casuales y las metas u objetivos conductuales (todas variables individuales); y la autoeficacia colectiva y el clima motivacional (constructos motivacionales de carácter colectivo). Seguidamente ubicaremos estas variables en los principales enfoques de la motivación humana: la motivación de logro, la percepción de competencia, la motivación intrínseca y la teoría cognitivo social. Finalmente trataremos la intervención sobre la motivación, con un énfasis especial en los procedimientos para mejorar el clima motivacional. Una aproximación bibliográfica Para una primera aproximación al estudio de la motivación en el deporte y el ejercicio consultamos el tratamiento que se hace de este tema en dos manuales publicados en nuestro país (Cantón, Pallarés, Mayor y Tortosa; Escartí y Cervelló) y en dos manuales americanos (Roberts; Weinberg y Gould). A partir de esta consulta elaboramos la siguiente síntesis de los tópicos tratados: ámbitos, variables / modelos / enfoques, participantes y agentes psicosociales, predicción e intervención. Psicólogo. Especializado en Psicología Deportiva. Profesor de la Universidad Autónoma de Barcelona. Por Francisco Villamarín P S I C O L O G Í A D E L D E P O R T E El trabajo que vemos a continuación es la trascripción de una conferencia que Francisco Villamarín, prestigioso psicólogo con especialización en psicología del deporte y reconocida labor en el ámbito académico, pronunció en el marco del VII Congreso Nacional de Psicología de la Actividad Física y del Deporte, organizado por la Sociedad Murciana de Psicología de la Actividad Física y el Deporte. Murcia acogió este interesante congreso en el que se pronunciaron muchas e interesantes conferencias sobre este factor fundamental para el rendimiento en cualquier especialidad deportiva, como es la psicología aplicada al deporte. La lectura y análisis de esta conferencia que ahora transcribimos nos aporta enseñanzas y conclusiones interesantes. (Jesús Cuadrado Pino, director de TRAINING FÚTBOL)
  • 25. 25Mayo-2013 nº 207 25 Qué es la motivación Haciendo una abstracción de la múltiples definiciones al respecto (Kleininga) puede afirmarse que la psicología de la motivación tiene por objeto estudiar cómo determinadas variables del entorno y de carácter personal afectan, de una parte, al esfuerzo y la persistencia en la realización de conductas instrumentales y, de otra, a la elección de actividades. Partiendo de esta definición, es posible contemplar la motivación desde una doble perspectiva: como variable independiente y como variable dependiente. Desde el primer enfoque el interés se centra en la especificación de las variables que regulan el inicio, el esfuerzo y la persistencia en la realización de conductas instrumentales. Cuando se aborda la motivación como variable dependiente el interés se centra, preferentemente, en el estudio de las dimensiones y los métodos para evaluar el esfuerzo y la persistencia. El comportamiento se halla, en la mayoría de los casos, doblemente determinado por factores personales y por variables del entorno. Las variables del entorno reguladoras de motivación están constituidas básicamente por los incentivos. Las variables motivacionales de carácter personal se agrupan en dos categorías fundamentales: desequilibrios biológicos y diferentes tipos de cogniciones. De hecho, como señala acertadamente Roberts (1992), desde hace aproximadamente unos treinta años el paradigma dominante en el estudio de la motivación es el cognitivo, que se ha centrado en la creación de modelos que ayuden a entender como el pensamiento regula la conducta. Otro comentario que nos parece interesante es el siguiente. En muchos estudios se toma como indicador de la motivación el rendimiento. Sin embargo, el rendimiento depende de la motivación y también de las habilidades del sujeto. Para detectar con mayor precisión los efectos motivacionales de la manipulación de ciertas variables independientes, se deberá estudiar su efecto sobre la elección de conductas, y sobre el esfuerzo y la persistencia, y no sobre el rendimiento. Las variables motivacionales Por lo que respecta a las variables motivacionales en el ámbito del deporte y de la actividad física, cabe distinguir entre variables de carácter individual y variables de carácter colectivo. Entre las primeras destacan de forma especial los incentivos, las expectativas, las atribuciones causales y las metas u objetivos conductuales. Entre las de carácter colectivo cabe señalar la autoeficacia colectiva y el clima motivacional. A continuación trataremos las variables que acabamos de enumerar. Variables individuales Incentivos Los incentivos pueden definirse como aquellas consecuencias de la conducta que activan o inhiben el comportamiento (incrementan o disminuyen la motivación), y constituyen una variable motivacional de amplio uso aportada por la psicología de orientación conductual. Entre las múltiples clasificaciones que pueden hacerse de los incentivos (Bandura 1986), nos parece especialmente adecuada para el ámbito del deporte y del ejercicio la que se establece a partir de los dos criterios “El comportamiento se halla, en la mayoría de los casos, doblemente determinado por factores personales y por variables del entorno”
  • 26. 26Mayo-2013 nº 207 siguientes: (1) la naturaleza de los incentivos y (2) su relación con la conducta. Según el primer criterio podemos hablar de incentivos materiales (trofeos, medallas, premios), sociales (elogios, aplausos, publicidad) y de actividad (viajar para un partido, una fiesta del equipo, ver un partido de profesionales). Considerando el tipo de relación con la conducta cabe distinguir entre los incentivos intrínsecos (consecuencias naturales y eventos que tienen lugar en el propio sujeto) y extrínsecos (consecuencias ligadas a la conducta por criterios sociales). Conviene señalar, por otra parte, que los incentivos actúan como motivadores, en gran medida, a través de las cogniciones: en la mayoría de ocasiones en que nos disponemos a realizar una conducta los incentivos no se hallan físicamente presentes, pero sí la representación mental de los mismos. Expectativas Las expectativas, un constructo que ha cobrado una importancia creciente en la psicología de la motivación en las dos últimas décadas (Feather 1982, Seligman 1975), suelen definirse como la anticipación a nivel cognitivo de acontecimientos futuros. En relación con este constructo, Bandura (1977) propuso una categorización que puede considerarse ya clásica, y que como tal se ha incorporado a los manuales actuales de psicología de la motivación. En la propuesta de Bandura se distingue entre dos tipos básicos de expectativas: expectativas de resultados (outcome expectations) y expectativas de eficacia (efficacy expectations): “Expectativa de resultados es la creencia de una persona de que un determinado comportamiento conducirá a unos determinados resultados. Expectativa de eficacia es la creencia de que uno es capaz de ejecutar exitosamente un determinado comportamiento requerido para obtener unos determinados resultados”. Para referirse a las expectativas de eficacia se utilizan también las expresiones: expectativas de autoeficacia, autoeficacia percibida y autoeficacia. Las expectativas de resultados se denominan también: expectativas de acción-resultados y expectativas de conducta-resultados. Para ilustrar la distinción entre creencias sobre la propia capacidad para realizar la conducta y creencias sobre las posibles consecuencias de la misma en el ámbito del deporte, Bandura (1986) propone el siguiente ejemplo: “La creencia de que uno puede saltar dos metros de altura es una expectativa de eficacia; la anticipación del reconocimiento social, los aplausos, los trofeos y las autosatisfacciones por tal actuación constituyen las expectativas de resultados”. Las expectativas se elaboran y se modifican a lo largo del tiempo mediante cuatro tipos principales de información: la propia conducta en el pasado (éxitos y fracasos, consecuencias experimentadas), la observación del comportamiento de otras personas, la información transmitida a través del lenguaje y la percepción del estado fisiológico del propio organismo (básicamente la activación automática y la forma física). De los dos tipos de expectativas, la que más se ha utilizado en el estudio de la motivación en el deporte y el ejercicio es la autoeficacia. Conceptos asimilables a éste, si bien procedentes de otros enfoques teóricos (Roberts 1992), se han utilizado también para estudiar la motivación. Entre ellos destaca la competencia percibida, que ha sido tratada en profundidad por Susan Harter (1975), quien a su vez se basa en el concepto de motivación de efectancia de White (1959). Harter propone que actuamos en gran medida guiados por la necesidad de sentirnos competentes, y distingue tres componentes básicos de la competencia percibida: 1.- competencia cognitiva, 2.- competencia social, y 3.- competencia física. Ésta última ha sido estudiada sobre todo en relación con la participación en deportes durante la infancia y la juventud.
  • 27. 27Mayo-2013 nº 207 No obstante la preeminencia de la autoeficacia como variable motivacional, en el ámbito de la actividad física se utilizan también con profusión modelos sociocognitivos basados en los conceptos de expectativas de resultados y valor de los resultados, tales como el Modelo de Creencias de Salud, la Teoría la Acción Razonada y la Teoría de la Acción Planificada (Maddux 1993). Atribuciones causales Una segunda categoría de variables cognitivas con efectos motivacionales son las atribuciones causales. El teórico pionero en relación con este constructo cognitivo es Heider (1958). Otros autores importantes en la teorización y la investigación sobre las atribuciones son Kelley y Michela (1980) y B. Weiner (1980). Las atribuciones suelen definirse como las explicaciones que nos damos a nosotros mismos sobre las causas del comportamiento (rendimiento y consecuencias) o de acontecimientos del entorno. “La atribución es un proceso cognitivo por el que una persona intenta explicar acontecimientos y comportamientos, y establecer nexos causales entre los mismos” (Hewstone 1989). Entre las múltiples distinciones que se pueden establecer entre tipos de atribuciones (Vallerand y Bouffard 1985) nos parece especialmente interesante, en relación con la psicología de la motivación, la que se refiere a las explicaciones sobre las causas del propio comportamiento (autoatribuciones) y las explicaciones sobre el comportamiento de los demás (heteroatribuciones). En el ámbito de la motivación del comportamiento individual se ha estudiado sobre todo el papel de las atribuciones, y el autor más destacado es, sin duda, B. Weiner. Una diferencia importante entre las expectativas y las autoatribuciones radica en que las primeras son anticipaciones cognitivas de acontecimientos futuros (pensamiento prospectivo) y las segundas son interpretaciones de acontecimientos pasados (pensamiento inferencial). Metas Una tercera variable cognitiva con efectos motivacionales son las metas u objetivos conductuales (intenciones de meta). Esta variable cognitiva, que tiene un claro antecedente en el concepto de nivel de aspiración de K. Lewin (1935), puede definirse como el objetivo (de rendimiento o de resultados) que una persona se propone alcanzar cuando se dispone a realizar un determinado comportamiento. Las metas son variables cognitivas, pues no consisten en logros reales, sino en representaciones mentales (anticipaciones cognitivas) de lo que se quiere conseguir. Los efectos motivacionales de las intenciones de meta han sido ampliamente estudiados en situación de laboratorio y, sobre todo, en el seno de las organizaciones. Existe una fecunda línea de investigación en este tema por los trabajos de Locke, Shaw, Saari y Latham, cuyos resultados pueden resumirse del modo siguiente (Locke y Latham 1985): a) las metas específicas (definidas con precisión) regulan la acción con mayor efectividad que las metas generales o vagas; b) las metas difíciles, siempre que estén dentro del alcance del sujeto (metas que constituyen un reto), generan mayor esfuerzo y rendimiento que las metas fáciles; c) las metas próximas en el tiempo regulan mejor la acción que las metas lejanas. De los tres puntos anteriores se deriva que una estrategia adecuada para alcanzar metas difíciles, y necesariamente lejanas en el tiempo, podría consistir en desglosarlas en submetas específicas, alcanzables y próximas en el tiempo. Además de las características anteriores, la efectividad motivacional de las metas depende también del grado de compromiso con las mismas.
  • 28. 28Mayo-2013 nº 207 La investigación sobre la influencia motivacional de las metas ha cobrado un renovado impulso a partir de la formulación del concepto orientación de meta, una variable de carácter disposicional. Este concepto fue propuesto originalmente en el ámbito académico por Nicholls (1984) y Ames (1984), y ha inspirado numerosos estudios en el ámbito del aprendizaje del deporte, realizados la mayoría por J. Duda (1992). Estos autores definen la orientación de meta como la tendencia de una persona a proponerse determinado tipo de metas en las tareas de logro, y distinguen entre dos tipos de principales: orientación hacia el yo (ego orientation, también denominada orientación hacia los resultados), y orientación hacia la tarea (task orientation, también llamada orientación hacia el dominio o la maestría). En la orientación hacia los resultados se busca sobre todo superar a otros, ganar, y la persona se siente competente cuando rinde más que sus competidores. En la orientación hacia la tarea la persona se siente competente cuando se autosupera o mejora sus habilidades anteriores. Algunos autores (Duda 1992, Nicholls 1984) proponen que estas dos orientaciones de meta constituyen dimensiones ortogonales y son en gran medida el resultado de las experiencias de socialización de la infancia. Variables de grupo Autoeficacia colectiva El concepto de autoeficacia colectiva (Bandura 1986-1987) es el correlato a nivel de grupo de la autoeficacia individual, y puede definirse como la medida en que un grupo se ve a sí mismo capacitado para ejecutar determinado tipo de habilidades. Según Bandura, la autoeficacia colectiva actúa como un determinante del esfuerzo y la persistencia del grupo para alcanzar un determinado nivel de rendimiento. Por ello las medidas de la autoeficacia colectiva pueden ser un buen predictor del rendimiento del grupo, sobre todo en aquellos deportes de equipo en que el nivel de ejecución depende de la coordinación y la interdependencia entre los miembros del equipo. En el ámbito del deporte, la influencia motivacional de la autoeficacia colectiva se ha estudiado mucho menos que la autoeficacia individual, pero los pocos estudios realizados muestran una relación positiva entre la autoeficacia colectiva y el rendimiento del equipo. Clima motivacional Otra variable motivacional de carácter grupal es el clima motivacional (Ames 1992). Este concepto se formuló originalmente en el ámbito académico, y puede definirse como la percepción que tienen los miembros del equipo del tipo de metas que se le proponen, de cómo se evalúa y se recompensa la actuación de los miembros del equipo, y del tipo de relaciones que se fomenta entre ellos. El clima motivacional (también denominado estructura de metas situacional) es el correlato a nivel situacional de la variable disposicional que hemos denominado orientación de meta, y de un modo similar se distingue entre clima motivacional orientado al yo y clima motivacional orientado a la tarea. En el clima motivacional orientado a la tarea se enfatizan las metas de aprendizaje, se valora y se refuerza el progreso individual, los errores se ven como parte del aprendizaje, y se fomenta la participación y la cooperación entre todos los miembros del equipo. Por el contrario, en el clima motivacional orientado al yo se enfatizan las metas de resultados, se valora sólo a los individuos que sobresalen, se castigan los errores y se fomenta el individualismo.
  • 29. 29Mayo-2013 nº 207 El clima motivacional se evalúa a través de la percepción que tienen de la estructura de metas todos y cada uno de los miembros del equipo. Por ello en algunos estudios en vez de utilizarse como variable colectiva predictora del rendimiento del equipo, se utiliza como un predictor individual del rendimiento también individual. Los principales agentes del clima motivacional son los entrenadores en su interacción permanente con los deportistas. Por otra parte, la exposición constante a un determinado clima motivacional puede configurar la orientación de meta. Modelos y enfoques En este apartado distinguiremos entre modelos, que definimos como propuestas concretas de relación entre variables motivacionales y de éstas con la conducta, y enfoques, entendidos como perspectivas de estudio de la motivación estructuradas en torno a constructos psicológicos como pueden ser la motivación de logro, la motivación intrínseca/extrínseca, la competencia percibida, o la cognición social. En nuestra propuesta, un enfoque suele incluir varios modelos. Así, por ejemplo, dentro del enfoque de la motivación de logro puede hablarse al menos de tres modelos o teorías: la teoría de la necesidad de logro, la teoría de la atribución y la teoría de la orientación de metas. Para ilustrar lo que entendemos por modelo describiremos, a modo de ejemplo, la red de relaciones entre variables propuesta en el modelo de autoconfianza deportiva de Vealey (1986). Vealey distingue entre autoconfianza rasgo (ACR) (confianza que tiene habitualmente un atleta en sus habilidades para tener éxito en su deporte) y la autoconfianza estado (ACE) (confianza que tiene un atleta en sus habilidades para tener éxito en su deporte en una situación concreta). Según el modelo planteado, la autoconfianza estado, que actúa como el determinante próximo del rendimiento, depende de la interacción entre una variable situacional: las características concretas de una competición deportiva, y dos variables disposicionales: la ACR y la orientación competitiva. Como señalamos anteriormente, este último concepto fue introducido por Nicholls (1984), y en el ámbito del deporte se refiere al tipo de meta que un atleta suele marcarse cuando compite. Se distingue entre dos orientaciones de meta: ego orientation (el atleta aspira a ganar) y task orientation (el atleta aspira a mejorar sus habilidades y su actuación anterior). Para una situación competitiva particular, a mayor ACR y mayor orientación a la tarea, mayor ACE. Los resultados subjetivos incluyen la interpretación del rendimiento como éxito o como fracaso, las atribuciones causales del éxito y del fracaso, y las emociones derivadas de dichas atribuciones. Entre los resultados subjetivos, de una parte, y la orientación competitiva y la ACR, de otra, se da una influencia recíproca. Así, una persona con orientación hacia la tarea y alta autoconfianza rasgo percibirá como éxito cualquier mejora en la propia actuación, se sentirá satisfecha por ello y atribuirá su mejora al esfuerzo, todo lo cual, a su vez, redundará en un fortalecimiento de la autoconfianza. En nuestra opinión, el conjunto relativamente amplio de variables motivacionales y de modelos, puede inscribirse en cuatro enfoques básicos del estudio de la motivación: la Motivación de Logro, la Teoría Cognitivo-Social, la Teoría de la Competencia y la Motivación Intrínseca. “Los principales agentes del clima motivacional son los entrenadores en su interacción permanente con los deportistas”
  • 30. 30Mayo-2013 nº 207 La intervención: procedimientos y procesos En nuestra opinión, la intervención deberá plantearse como una actuación que potencia las variables motivacionales anteriormente especificadas, lo cual, a su vez, redundará en un mayor esfuerzo y persistencia. En este sentido debe distinguirse entre procedimientos o estrategias motivacionales, los instrumentos para producir el cambio, y procesos y variables motivacionales, los mecanismos a través de los cuales se incrementa la motivación (esfuerzo y persistencia). Así, por ejemplo, podemos utilizar el modelo (procedimiento) para incrementar la autoconfianza (proceso) de los atletas, lo cual a su vez producirá un mayor esfuerzo y persistencia (motivación). Respecto a los procedimientos, se pueden utilizar como mínimo los siguientes: - Proporcionar incentivos materiales, sociales y de actividad contingentes al esfuerzo y a las mejoras en la calidad de la ejecución; siempre con criterios de autocomparación. - Variar los contenidos y las secuencias de los ejercicios repetitivos para evitar la monotonía. - Establecer objetivos individualizados: metas bien definidas, realistas, para proporcionar expectativas de éxito, y próximas en el tiempo. - Utilizar como modelos a deportistas que han sobresalido en su actividad profesional. - Imaginar la ejecución correcta de las actividades a realizar, para proporcionar experiencias simbólicas de éxito. - Fomentar las autoverbalizaciones positivas y eliminar las negativas. - Enseñar a interpretar los errores como oportunidades de aprendizaje, probablemente debidos a la falta de esfuerzo o de concentración. - Fomentar un clima motivacional orientado a la tarea. Un aspecto importante a considerar es que no se da una correspondencia biunívoca entre procedimientos y procesos. Es frecuente que un proceso determinado pueda modificarse a través de varios procedimientos diferentes. Este es el caso de la autoeficacia/autoconfianza, una de las variables motivacionales más estudiadas y que puede modificarse al menos a través de las estrategias siguientes: entrenamiento exigente, establecimiento de objetivos, reforzamiento social, clima motivacional orientado a la tarea, modelado, visualización, técnicas de relajación, reestructuración cognitiva y entrenamiento reatribucional. Por otra parte, algún procedimiento puede utilizarse para modificar varios procesos o, casi mejor, puede actuar modificando varios procesos a la vez. Así, por ejemplo, el establecimiento de objetivos, una de las estrategias motivacionales más utilizadas, sirve para la planificación de metas próximas, específicas y realistas pero, a la vez, de forma indirecta, incrementa la autoconfianza, y muy probablemente modifique las atribuciones causales y también hace que mejore la motivación intrínseca por la tarea. Este efecto múltiple se debe muy probablemente a la influencia bidireccional (determinismo recíproco) entre las variables motivacionales. Algunos de los procedimientos utilizados para intervenir sobre la motivación se basan en enseñar habilidades a los atletas, por ejemplo, la visualización o las técnicas de relajación. Otros, como el establecimiento de objetivos, se centran en la estructuración de la tarea, y otros en modificar la interacción, sobre todo entre deportista-entrenador. Entre estos últimos destaca el procedimiento conocido con el acrónimo TARGET, que se utiliza para modificar el clima motivacional, uno de los
  • 31. 31Mayo-2013 nº 207 constructos, en mi opinión, más interesantes formulado en fechas relativamente recientes. Lo que se pretende con el TARGET es fomentar un clima motivacional orientado a la tarea. TARGET es el acrónimo de las palabras siguientes: tarea, autoridad, reconocimiento, agrupamiento, evaluación y tiempo; que designan seis áreas de intervención. Este programa incluye las siguientes estrategias motivacionales, pertenecientes a las seis áreas mencionadas (es, en realidad, un paquete de procedimientos): diseñar actividades variadas y enseñar a los niños a fijar metas individualizadas, realistas y a corto plazo; instar la participación en la toma de decisiones; reconocer el esfuerzo y el progreso individual y recompensarlo (las recompensas han de proporcionarse de forma privada para no fomentar la competición); usar formas de agrupamiento flexibles y heterogéneas que fomenten la cooperación y ofrezcan oportunidades de mejora a todos los miembros del equipo; utilizar criterios de progreso individual y fomentar la autoevaluación; ofrecer oportunidades y programar horarios para la práctica adecuados a los diferentes ritmos de aprendizaje. En síntesis, lo que se pretende es intervenir sobre el ambiente de aprendizaje a través de la conducta del entrenador. En este sentido el programa TARGET ofrece una cierta similitud con otras propuestas de intervención sobre la motivación como el CET (Coach Effectiveness Training) propuesto por Smith, Smoll y Curtis. Consideraciones finales Queremos finalizar ese trabajo con las siguientes consideraciones: 1.- En la psicología del deporte y del ejercicio, algunas de las variables motivacionales cognitivas proceden de modelos generales (teoría de la atribución, teoría de la autoeficacia). Otras variables se han “importado” de otras áreas de actividad, tal es el caso de las orientaciones de meta o el clima motivacional, formulados inicialmente en el ámbito educativo. 2.- En psicología de la motivación en el deporte y el ejercicio son mucho más abundantes los estudios correlacionales de carácter predictivo que los estudios en que se realizan intervenciones. Por otra parte, en los estudios predictivos se han utilizado mucho más las variables individuales que las variables colectivas. 3.- Los modelos teóricos más utilizados en el ámbito de la actividad física son prácticamente los mismos que se usan en psicología de la salud: el modelo de creencias sobre la salud, la teoría de la autoeficacia, y la teoría de la acción razonada y la acción planificada. De estos modelos, el menos predictivo parece ser el modelo de creencias sobre la salud. 4.- Algunos de los procedimientos de intervención sobre la motivación se han “importado” también de otros ámbitos, tal es el caso del establecimiento de objetivos que se ha utilizado sobre todo en el ámbito de las organizaciones, y el programa TARGET utilizado en el ámbito de la educación. 5.- Una de las variables más estudiadas en el deporte y la actividad física es la autoeficacia/autoconfianza, como lo atestigua el manual sobre motivación en el deporte y la actividad física editado por G. Roberts (1992). Una revisión bastante completa de estos estudios, tanto nacionales como extranjeros, puede obtenerse en el trabajo de Balaguer, Escartí y Villamarín (1995). “Los modelos teóricos más utilizados en el ámbito de la actividad física son prácticamente los mismos que se usan en psicología de la salud”
  • 32. 32Mayo-2013 nº 207 Propuesta de modelo de juego para la Selección Japonesa de Fútbol T Á C T I C A 1.- Introducción “U n entrenador, previamente a la implantación de un modelo de juego, ha de analizar la realidad y la cultura e historia deportiva”. Jorge Castelo, Apuntes Curso especialista en táctica y dirección de equipos (2010). “El modelo de juego debe estar relacionado con el club en el que está, con la cultura de ese club y con la propia cultura de entendimiento del juego de la masa social a la que pertenece”. J. Guillerme Oliveira cit. por Marisa Silva, 2009. Estamos ante un trabajo muy original, pero fundamentalmente importante, con mucha extensión y muy detallados conceptos. Se argumenta sobre un modelo de juego adaptado a las peculiaridades de una nación como Japón. Se exponen reales razonamientos sobre el fútbol y los futbolistas de ese país asiático, y en base a esto se propone la mejor adaptación de desarrollo del juego para la obtención del mejor rendimiento. Se aportan interesantes y reales fotos que plasman situaciones del juego y se añaden explicaciones explícitas. Repito, original e importante trabajo, ofrecido por Iván Palanco Santiago, un técnico capacitado, entusiasta y trabajador que lleva bastante tiempo ejecutando su labor en Japón. (Jesús Cuadrado Pino, director de TRAINING FÚTBOL) Especialista en Táctica y Dirección de Equipos de Fútbol. Técnico Deportivo en Fútbol, desarrollando actividad en Japón. Por Iván Palanco Santiago
  • 33. 33Mayo-2013 nº 207 “Las culturas de los países tienen implicaciones directas a varios niveles: en el entendimiento de los jugadores y en la participación de la masa social. El modelo de juego debe considerar esas especificidades culturales”. J. Guillerme Oliveira cit. por Marisa Silva, 2009. “El modelo completo está presente en cada jugador, medio, intención, subsistema... a través de sus normas, principios de actuación, de su lenguaje común, de su cultura. No podía ser de otra manera, puesto que dicha cultura es creada por ellos mismos, por ello la contienen”. Oscar P. Cano, “El Modelo de juego del F.C. Barcelona”, 2009. “Estamos ante un juego colectivo en el que hay interacción con el resto, el otro me condiciona y yo condiciono al otro. Entre todos condicionamos al entorno y el entorno nos condiciona a nosotros¨. J.M. Lillo (2009), “Cultura táctica”. Revista Training Fútbol, número 156. Valladolid. El presente proyecto pretende crear una propuesta de Modelo de Juego para la Selección Japonesa de fútbol basándose en las capacidades de sus jugadores y en las características socioculturales de la sociedad japonesa (de la cual éstos forman parte). Parte del análisis del combinado nacional japonés e intenta corregir la escasa adaptación que el modelo actual ofrece a los jugadores y a la cultura de su país. Asimismo, ofrece una alternativa cuya base se sustenta, como hemos mencionado, en la naturaleza de la sociedad nipona para tratar de elaborar un modelo de juego que identifique al país y que, más allá del momento actual, siente las bases para mantener su esencia en el tiempo a través de un estilo y una identidad propia. El proceso seguido es el siguiente: - Scouting de la Selección Japonesa de Fútbol. - Determinación de las incongruencias que ofrece el modelo actual y elaboración de una propuesta de Modelo de Juego adaptado a los jugadores y a su entorno sociocultural. 2.- Análisis del contexto de estudio La selección de Japón llegó al Mundial envuelta en un profundo debate sobre el estilo de juego que practicaba. Pese a que Japón es uno de los equipos más fuertes de Asia y ha ganado tres de las cinco últimas ediciones de la Copa Asiática, los amistosos previos al Mundial de Sudáfrica despertaron muchas dudas acerca del fútbol que hasta ese momento había ofrecido Japón. Efectivamente, los resultados adversos cosechados ante Serbia (3-0), Inglaterra (2-1), Corea del Sur (2-0), Costa de Marfil (2-0) y Zimbabue (0-0), pusieron de manifiesto el pobre fútbol de Japón, un fútbol que, independientemente del resultado, aporta muy poco (o casi nada) al siempre perfeccionista espectador japonés. El paso por el Mundial ha conseguido que aquellos espectadores más “resultadistas” pudieran disfrutar con el juego de su selección. Sin embargo, más allá de la fiebre generada por el momento del Mundial, existen muchos otros seguidores que, fieles a la tradición japonesa, a la filosofía fijada por el “Bushido” cientos de años atrás, desearían que la selección japonesa encontrara el éxito a través de un fútbol distinto, mucho más bello y atractivo no sólo para el espectador, sino también para aquellos que lo practican.
  • 34. 34Mayo-2013 nº 207 No es extraño entonces que tras el mundial y la marcha del seleccionador japonés, la Federación Japonesa de Fútbol se haya propuesto dar un nuevo rumbo a Japón proponiendo contratar a seleccionadores como Vicente Del Bosque o Marcelo Bielsa, entrenadores cuyas selecciones han apostado por un fútbol bello y atractivo, acorde con la filosofía de Japón, un país en el que el “cómo llegar a la victoria es tanto o más importante que la victoria en sí”. Medios de estudio a) Estudio y análisis de los siguientes encuentros: - Inglaterra vs Japón. Preparación para el Mundial 2010. - Camerún vs Japón. Mundial de Sudafrica 2010. Primera Fase, Grupo E. - Holanda vs Japón. Mundial de Sudafrica 2010. Primera Fase, Grupo E. - Japón vs Dinamarca. Mundial de Sudafrica 2010. Primera Fase, Grupo E. - Paraguay vs Japón. Mundial de Sudafrica 2010. Octavos de Final. b) A partir de entrevistas y documentos escritos: análisis de la cultura y la sociedad japonesa y propuesta de Modelo de Juego adaptado a las características de los jugadores y su masa social. 3.- Definición del problema: Origen y causas El problema que pretendemos solucionar con la elaboración de este proyecto es el vacío de identidad que actualmente envuelve al juego del combinado nacional japonés. Independientemente del resultado obtenido en el Mundial de Sudáfrica 2010, la selección de Japón no ofrece un juego vistoso, atractivo, que entusiasme lo suficiente a los aficionados japoneses para que éstos puedan sentirse identificados con su Selección y el estilo de juego que ésta propone. Japón, un país influenciado aún hoy en día por sus antepasados, por el legado de los samuráis y sus códigos de honor, pretende huir de la moda “resultadista” basada en planteamientos ultradefensivos y desea encontrar un estilo propio, una cultura de juego que fomente la belleza de este deporte, ayudando así no solamente a aumentar el nivel del conjunto nacional japonés, sino también a hacer crecer el Fútbol en un país dominado por el Beisbol. El presente proyecto, entonces, pretende solucionar la escasa identificación que la masa social siente hacia el fútbol que ofrece su selección, un problema cuya causa no es otra que la falta de adecuación del modelo de juego actual a las características de los jugadores y a la sociedad a la cual pertenecen. Así, la alternativa que se propone en este trabajo parte del propio análisis de la cultura japonesa para que el modelo de juego resultante ofrezca una idea, una filosofía y una identidad futbolística que una el sentir de futbolistas y aficionados.
  • 35. 35Mayo-2013 nº 207 4.- Concepto y marco teórico relativo al problema de estudio “Si jugamos como el entrenador nos dice, difícilmente nos pueda ayudar a mostrar nuestras cosas”. Tulio Tanaka. Diario El Universo, 13 de Junio de 2010. “Japón apenas cree en Japón. El técnico intenta insuflar optimismo de cara a Sudáfrica 2010, pero hace tiempo que el entusiasmo y la euforia generada por su debut mundialista en 1998 y por el Mundial en casa en 2002 se esfumaron”. Artículo publicado en el diario La Vanguardia por Takehiko Kambayashi, 10 de mayo de 2010. “Tan miserable fue el partido que lo lamento por los seguidores y por el equipo serbio. ¿No se sentían orgullosos los jugadores de ser miembros del equipo? (…) Aunque los jugadores tienen problemas, Okada debería ser responsable”. Sergio Echigo, en su columna del diario Nikkan Sports, después de la derrota de Japón ante Serbia por 3-0. “Desafortunadamente yo no les permití ganar. Cuando pienso lo que podía haber hecho por mis jugadores y lo que hice en realidad como entrenador, creo que les tenía que haber insistido más en la victoria.”. Takeshi Okada, Seleccionador japonés, noticia publicada en el Diario Marca, 29 de Junio de 2010. Los comentarios anteriores no sólo ponen de manifiesto la falta de acuerdo entre afición y equipo, sino que también evidencian la escasa adaptación del modelo de juego actual con las características de los jugadores y su manera de entender el fútbol. Como se desprende de las declaraciones de Tulio Tanaka, las diferencias entre futbolistas y técnico generan un desacuerdo en el tipo de fútbol que debe ofrecer Japón. Da la sensación, por tanto, de que el Modelo de juego del combinado japonés no contempla las características y el deseo de los propios jugadores para poder extraer lo máximo del equipo. Más allá de la poca adecuación del modelo a la plantilla, Naoto Muramatsu, entrenador japonés titulado Nivel III (ver entrevista en Anexo), nos descubre que el problema tiene mayor alcance: “El estilo de juego de Japón no va acorde con la mentalidad japonesa. Tanto en los deportes tradicionales como en los modernos, la sociedad japonesa busca y pretende encontrar cierta belleza en el jugar para que el resultado final obtenga el honor que en su día proclamaban los Samuráis... No se trata de ganar, sino de cómo hacerlo”. Muramatsu además añade: “En Judo por ejemplo, deporte nacional del país, el aficionado japonés no acepta y valora una victoria de su luchador por puntos... debe ser por Ippon, la forma más bella de ganar. En fútbol pretenden lo mismo, encontrar ese otro camino, esa perfección hacia la victoria, algo que actualmente está muy lejos de lo que ofrece la selección japonesa y el fútbol japonés en general”. El presente trabajo tiene el reto de proponer una solución a todos estos problemas.
  • 36. 36Mayo-2013 nº 207 5.- Preguntas e hipótesis Elaborar un modelo de juego adaptado a las necesidades de cada equipo no persigue otro objetivo que el de optimizar su rendimiento para intentar obtener los mejores resultados posibles. Conjuntos como el formado por la Selección Española o la Selección Holandesa son el mejor ejemplo de ello, ya que son equipos con una filosofía propia, adaptada no solamente a los jugadores, sino también a la manera de entender el fútbol de su país. Son, en definitiva, equipos que han conseguido crear un modelo de juego particular, con una identidad y una cultura de fútbol propia. En el caso de España, el haber conseguido crear esa idea, ese modelo, ha sido uno de los fenómenos más valorados por todo el país, pues ahora jugadores y aficionados sienten que aquello que practican y ven en el campo es realmente aquello en lo que creen. En realidad, para el equipo español encontrar el estilo que le define no sólo ha posibilitado resultados inmediatos, sino que, más importante aún, ha iniciado el camino para que ese estilo “estilo prospere en el tiempo, más allá de la duración de las carreras de sus intérpretes actuales”. Japón busca encontrar ese estilo, y el fútbol ofrecido en el pasado mundial por su selección no parece haberlo encontrado. Después del análisis del juego ofrecido por el combinado japonés, los resultados me provocan ciertas reflexiones. Algunas de ellas son: Según los datos facilitados por la FIFA, Japón fue junto con México, Chile y Corea del Norte, la selección de menor estatura del Mundial de Sudáfrica 2010, con una media de 1'78 cm de estatura. Esta información no sorprende, ya que la sociedad japonesa es también una de las poblaciones con la media de altura más baja a nivel mundial: 1´72 cm para los hombres y 1´58 para las mujeres. Atendiendo estos datos, ¿cómo es posible que en el pasado mundial el juego de la selección japonesa de fútbol basara su ataque en el juego aéreo? ¿Qué identidad puede ofrecer al equipo un estilo de juego que no respeta las características físicas de los jugadores que juegan en él? Si el objetivo de la selección es “salvar” el momento, quizá sí fue adecuado situar al centrocampista Honda Keisuke (1'80cm) en todos los encuentros como único delantero para dar eficacia al juego aéreo propuesto por el seleccionador... Sin embargo, si el objetivo es crear una filosofía y un estilo propio que acompañe a Japón hacia la victoria, me pregunto entonces si no hubiera sido más correcto cambiar el modelo pretendido y adaptarlo al grupo para poder alinear a alguno de los 5 delanteros convocados que, pese a su escasa estatura, sí son especialistas en esa posición y, además, presentan las características físicas de la mayoría de futbolistas del país. ¿No sería, en definitiva, más acertado adaptar el sistema a los jugadores y no los jugadores al sistema? La creación y adaptación del Modelo de juego para mejorar el rendimiento del equipo no es una tarea fácil. Requiere, como apunta el profesor Jorge Castelo, un análisis de la realidad y la cultura e historia deportiva del país. Sin embargo, el juego de la Seleccixa pone en duda el posible análisis realizado, suscitándome otras preguntas: ¿Qué adaptación presenta el modelo de juego actual con la cultura y las características de los jugadores y la población japonesa si el juego precipitado que ofrece el estilo actual no corresponde al carácter paciente de la sociedad nipona? ¿Qué ofrece el estilo ultradefensivo actual de Japón a los valores tradicionalmente impuestos por los antiguos samuráis (cuya base se asentaba en ir a buscar la victoria con belleza y honor)? Como ya hemos apuntado, el propósito de este trabajo es realizar lo que el profesor Castelo demanda previamente a la implantación de un Modelo de juego: analizar la realidad y la cultura del país para ofrecer una propuesta de juego adaptada a las características físicas y socioculturales de los futbolistas japoneses. El objetivo final no será otro que descubrir el estilo y el modelo de juego propio del fútbol japonés.