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Introducción filosofía

Introducción a la filosofía

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Introducción filosofía

  1. 1. Colegio Ingles San José Cuartos Medios Unidad I: “Introducción a la filosofía” Daniel Sanhueza ¿Qué es la filosofía? “El esfuerzo sistemático por develar el eterno enigma que hostiga sin cesar la insaciable curiosidad del hombre, constituye la filosofía. Ella no se refiere a cuestiones ajenas a la vida y ante cuya solución en uno u otro sentido, el hombre pueda permanecer indiferente. Es la vida misma con sus angustias y sus esperanzas, que aparece comprometida en la pregunta misma y arriesgada en la respuesta. Porque los problemas últimos y totales no se limitan a arañar la epidermis, arrastran a nuestro ser y lo penetran íntimamente. De su solución claramente determinada o apenas entrevista, depende el curso que seguirá nuestra existencia”. Manuel García Morentes Lecciones preliminares de filosofía Sobre la utilidad de la filosofía “Gran parte de nuestras vidas esta despojada de sentido, se anula a si misma entre vacilaciones y banalidades. Luchamos con el caos dentro y fuera de nosotros; y con todo, necesitamos creer que podremos hallar en nosotros algo muy importante y significativo, con tal que podamos descifrar nuestras propias almas. Aspiramos a comprender: “la vida consiste para nosotros en transformar constantemente en luz y en llama todo cuanto somos y también cuanto hallamos” (Nietszche, La gaya ciencia, prefacio), tenemos la necesidad de apoderarnos del valor y de la perspectiva de las cosas que pasan, para poder elevarnos por encima del remolino de circunstancias cotidianas. Queremos saber que las cosas pequeñas son pequeñas y que las grandes son grandes, antes que sea demasiado tarde; anhelamos ver1ahora las cosas,1como aparecerán para siempre a1la luz de la eternidad. Deseamos aprender a reírnos a la faz de lo inevitable y sonreír ante la presencia misma de la muerte. Aspiramos a ser completos a coordinar nuestras energías criticando y armonizando nuestros deseos, porque la energía coordinada en la ultima palabra en moral y en política y acaso también en lógica y en metafísica. “para ser filosofo, no basta tener pensamientos sutiles ni siquiera fundar una escuela, basta con amar la sabiduría, de modo que podamos vivir baja sus preceptos, una vida sencilla, independiente y confiada” (Thoreau). Más de alguien dirá que esa filosofía resulta tan inútil como un partido de ajedrez, tan obscura como la ignorancia, tan estéril como la propia satisfacción. La verdad es que algunos filósofos han poseído toda suerte de sabiduría, menos la del sentido común. “Pero ¿la filosofía es realmente infecunda? la ciencia parece avanzar siempre, mientras la filosofía parece perder cada vez mas terreno. Pero esto sucede únicamente por que la filosofía acepta la dura y arriesgada labor de ocuparse de problemas que todavía no se han abierto para los métodos de la ciencia: problemas como los del mal, la belleza, el orden y la libertad, la vida y la muerte: desde el momento en que una esfera de investigación ofrece un conocimiento susceptible de formulación exacta, se llama ciencia. Toda ciencia comienza por ser un arte; surge de las hipótesis y corre hacia las realizaciones. La filosofía es una interpretación hipotética de lo desconocido de lo conocido inexactamente. La ciencia presenta un territorio ya conquistado, y detrás de ella se hallan esas regiones seguras en las cuales el saber y el arte construyen nuestro mundo imperfecto y maravilloso. La filosofía parece quedar estancada; pero esto es solo porqué abandona los frutos de la victoria a sus hermanas las ciencias, mientras ella sigue adelante, divinamente insatisfecha, hacia lo incierto e inexplorado. La ciencia consiste en la descripción analítica; la filosofía en la interpretación sintética. La ciencia se propone resolver el todo en partes, el organismo en sus órganos, lo oscuro en lo conocido. No indaga en los valores y las posibilidades ideales de las cosas, ni en su 1
  2. 2. significación total y final. Se contenta con mostrar su realidad y su acción presentes; limita su mirada a la naturaleza y a los procesos de las cosas tal como son. Pero el filósofo no se contenta con describir los hechos: aspira a asegurarse de la relación que tiene con la experiencia general y por tanto alcanzar su significación y su valor. Combina las cosas en síntesis interpretadoras, se esfuerza por unir mejor que como estaban las partes de este gran reloj del universo cuyas piezas a separado analíticamente el investigador científico. La ciencia nos dice como hemos de curar y como hemos de matar, reduce al por menor la posibilidad de mortalidad y después nos mata al por mayor en la guerra. Pero solo la filosofía nos dice cuando debemos curar y cuando debemos matar. Observar los procesos y construir medios es ciencia. Criticar y coordinar fines es filosofía y justamente porque en nuestros días los medios y los instrumentos se han multiplicado mas allá de nuestra interpretación y de nuestra síntesis de los ideales y de los fines nuestra vida ya no significa nada. Porque un hecho nada representa sino en relación con el deseo; no se completa sino en relación con un propósito y un todo. Ciencia sin filosofía, hechos sin valoración ni perspectiva, no pueden salvarnos del estrago y la desesperación. “La ciencia nos proporciona conocimiento, pero solo la filosofía puede proporcionarnos sabiduría” Will Durant Historia de la filosofía. Introducción ¿Para qué sirve la Filosofía? El hombre práctico, en el uso corriente de la palabra, es el que sólo reconoce necesidades materiales, que comprende que el hombre necesita el alimento del cuerpo; pero olvida la necesidad de procurar un alimento al espíritu. Si todos los hombres vivieran bien, si la pobreza y la enfermedad hubiesen sido reducidas al mínimo posible, quedaría todavía mucho que hacer para producir una sociedad estimable; y aún, en el actual mundo globalizado, los bienes del espíritu son tan importantes como los del cuerpo. El valor de la filosofía debe hallarse exclusivamente entre los bienes del espíritu, y sólo los que no son indiferentes a estos bienes pueden llegar a la persuasión de que estudiar filosofía no es perder el tiempo. La filosofía, como todos los demás estudios, aspira primordialmente al conocimiento. El conocimiento a que aspira es aquella clase que nos da la unidad y el sistema del cuerpo de las ciencias, y el que resulta del examen crítico del fundamento de nuestras convicciones, prejuicios y creencias. Platón consideraba que la filosofía es el uso del saber para ventaja del hombre. Otros la consideran como el conjunto de concepciones sobre los principios y las causas del ser de las cosas, del universo y del hombre. Otras corrientes se centran en una actitud de compromiso con el hombre y la sociedad. Desde ambas perspectivas, la filosofía se considera como una actividad crítica y transformadora. La disparidad de las filosofías se refleja, obviamente, en la disparidad de los significados. El hombre que no tiene ningún barniz de filosofía, va por la vida prisionero de los prejuicios que derivan del sentido común, de las creencias habituales en su tiempo y en su país, y de las que se han desarrollado en su espíritu sin la cooperación ni el consentimiento deliberado de su razón. Para este hombre el mundo tiende a hacerse preciso, definido, obvio; los objetos habituales no le suscitan problema alguno, y las posibilidades no familiares son rechazadas. Desde el momento que empezamos a filosofar, hallamos, por el contrario, que aun los objetos más ordinarios conducen a problemas a los cuales sólo pueden dar respuestas incompletas. La filosofía, aunque incapaz de decirnos con certeza cuál es la verdadera respuesta a las dudas que suscitan, es capaz de sugerir diversas posibilidades que amplían nuestros pensamientos y nos liberan de la tiranía de la costumbre. Así, el disminuir nuestro sentimiento de certeza sobre lo que las cosas son, aumenta en alto 2
  3. 3. grado nuestro conocimiento de lo que pueden ser; rechaza el dogmatismo algo arrogante de los que no se han introducido jamás en la región de la duda liberadora y guarda vivaz nuestro sentido de la admiración, presentando los objetos familiares en un aspecto no familiar. La incertidumbre de la filosofía es, en una gran medida, más aparente que real; los problemas que son susceptibles de una respuesta precisa se han colocado en las ciencias, mientras que sólo los que no la tienen actualmente quedan formando el residuo que denominamos filosofía. La filosofía debe ser estudiada, no por las respuestas concretas a los problemas que plantea, (puesto que, por lo general, ninguna respuesta precisa puede ser conocida como verdadera), sino más bien por el valor de los problemas mismos; porque éstos amplían nuestra concepción de los posible, enriquecen nuestra imaginación intelectual y disminuyen la seguridad dogmática que cierra el espíritu a la investigación. Hay muchos problemas que, en los límites de lo que podemos ver, permanecerán necesariamente insolubles para el intelecto humano; salvo si su poder llega a ser de un orden totalmente diferente de lo que es hoy. ¿Tiene el Universo una unidad de plan o designio, o es una fortuita conjunción de átomos? ¿Es la conciencia una parte del Universo que da la esperanza de un crecimiento indefinido de la sabiduría, o es un accidente transitorio de un pequeño planeta en la cual la vida acabará por hacerse imposible? ¿El bien o el mal son de importancia para el Universo, o solamente para el hombre?, etc. La filosofía plantea problemas de este género, y los diversos filósofos contestan a ellos de diversas maneras. Muchos filósofos han pretendido que la filosofía podía establecer la verdad de determinadas respuestas sobre estos problemas fundamentales. Pero parece que, sea o no posible hallarles por otro lado una respuesta, las que propone la filosofía no pueden ser demostradas como verdaderas. El valor de la filosofía no puede depender de un supuesto cuerpo de conocimientos seguros y precisos que puedan adquirir quienes la estudian. De hecho, el valor de la filosofía debe ser buscado en una larga medida en su real incertidumbre. La filosofía, si no puede responder a todas las preguntas que deseamos, es apta por lo menos para proponer problemas que acrecen el interés del mundo y pone de manifiesto lo raro y admirable que justamente bajo la superficie se oculta, aun en las cosas más corrientes de la vida cotidiana. Si algo puede continuar siendo característica fundamental de la filosofía es que no hay tema sobre el que no pueda ejercer su función crítica, su búsqueda de fundamentos y de relación. Para que esta función y esta búsqueda respondan al nivel de nuestro tiempo, no hay que rehusar a enfrentarse con los problemas del hombre, del mundo y de la historia, en sus mutuas implicaciones y en toda su profundidad. Aristóteles definía la filosofía como la ciencia de la verdad. Voltaire consideraba al filósofo como amante de la sabiduría y de la verdad. ¿Será que nuestros actuales gobernantes le tienen miedo a la verdad y son enemigos de la sabiduría, y por eso reducen la filosofía y otras humanidades? Gustavo Adolfo Vargas Antes de la Filosofía…… ¿Qué? En "Los orígenes de la Filosofía", Karl Jaspers planeta que antes de la Filosofía, como pensar metódico, existían otras formas de explicar la realidad; la mítica-religiosa, la cual es la primer explicación que crea el hombre para otorgar una causa y un fundamento a aquellos fenómenos para los cuales no poseían respuestas aun. En el diccionario Herder de Filosofía encontramos la siguiente definición de mito: 3
  4. 4. (del griego :, mythos: expresión, mensaje, algo que se narra) Narraciones extraordinarias de hechos extraordinarios, generalmente referentes a los orígenes, lo que, en la mentalidad primitiva, también significa justificación. En los mitos se recrean, a través de fábulas o ficciones alegóricas, los hechos primordiales que, supuestamente, dan explicación y fundamento tanto a las normas sociales como a las creencias, costumbres, etc. mediante la exposición de la genealogía de dichas normas y funciones, o del origen o génesis del mundo y del hombre. Generalmente van asociados a la actividad de seres sobrenaturales o de poderes excepcionales, y permiten la justificación de valores, instituciones y creencias, que las sociedades construyen mediante representaciones simbólicas que generalmente expresan las características propias de la sociedad que los engendra. En este sentido, los mitos reproducen de forma ideológica las bases de la misma sociedad que los engendra. En cuanto narración de lo acontecido en los tiempos primordiales, en el mundo griego clásico desde Hesíodo y Homero, el mito es definido como una narración de lo sagrado. Pueden distinguirse diversas clases de mitos: mitos de la creación del mundo o cosmológicos, mitos de renovación, mitos de héroes y de salvadores, mitos acerca del origen de un pueblo en los que éste se interpreta a sí mismo simbólicamente, mitos escatológicos, mitos de las edades, etc. Pero a pesar de la gran variedad de mitos primitivos, es destacable la gran uniformidad de los temas fundamentales que abordan: los referentes a la cuestión de qué es el hombre y cuál es su origen, del por qué de la vida, de la muerte y del origen del mundo y de la sociedad. En los mitos, tanto los fenómenos de la naturaleza como los de la sociedad adquieren un determinado sentido, ofrecen modelos ejemplares y generan valores. A su vez, en cuanto que dan explicación de los fenómenos sociales, de las instituciones, y de las diversas actitudes que deben tomarse ante la vida, actúan como cohesionadores sociales. Los personajes de los mitos no solo pertenecen al mundo cotidiano, sino al mundo de lo sagrado. Generalmente, se asocian a ritos de rememoración de los acontecimientos míticos, de importancia fundamental para las sociedades arcaicas. De hecho, mientras el hombre moderno se concibe a sí mismo como el fruto o resultado de la historia, el hombre de las sociedades arcaicas se concibe a sí mismo como el resultado de los acontecimientos míticos ocurridos en los tiempos primordiales y, por ello, se ve obligado a reactualizar ritualmente los hechos míticos o, por lo menos, a rememorarlos. 4

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