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Devocional 3 semana 3 2013

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  1. 1. DEVOCIONALES AÑO DE PROMESA 2013 No 3. Febrero 25 – Marzo 3 Misión Carácter: Módulo 1 Confiabilidad “Que tu si, sea sí; y tu no, sea no.” Frase: Eres confiable cuando la gente sabe de antemano que esperar de ti Tarea: 1. Se constante. 2. Cumple tus palabras y haz lo que debes hacer. 3. Nunca apeles a excusas o disculpas. 4. Se previsible y estable. 1. Primer día: Oración – Promesa (Versión 1960). Respondamos estas dos preguntas: ¿Cuál es la promesa de Dios para ti? ¿Cuál es el mandamiento, o la parte que debes hacer tú en esta cita Bíblica? 14 Y llamó Abraham el nombre de aquel lugar, Jehová proveerá. Por tanto se dice hoy: ] En el monte de Jehová será provisto. Génesis 22:14 Heb. Jehová-jireh. 2. Segundo día: Proverbios Nueva traducción Viviente. Cap 1: 20-33 La sabiduría hace oír su voz en las calles 20 La sabiduría hace oír su voz en las calles; clama en la plaza pública. 21 La sabiduría clama a los que están reunidos frente a la entrada de la ciudad y a las multitudes por la calle principal: 22 «Simplones, ¿hasta cuándo insistirán en su ignorancia? Burlones, ¿hasta cuándo disfrutarán de sus burlas? Necios, ¿hasta cuándo odiarán el saber? 23 Vengan y escuchen mi consejo. Les abriré mi corazón y los haré sabios. 24 »Los llamé muy a menudo pero no quisieron venir; les tendí la mano pero no me hicieron caso. 25 No prestaron atención a mi consejo y rechazaron la corrección que les ofrecí. 26 ¡Por eso me reiré cuando tengan problemas! Me burlaré de ustedes cuando les llegue la desgracia, 27 cuando la calamidad caiga sobre ustedes como una tormenta, cuando el desastre los envuelva como un ciclón, y la angustia y la aflicción los abrumen. 28 »Entonces, cuando clamen por ayuda, no les responderé. Aunque me busquen con ansiedad, no me encontrarán. 29 Pues odiaron el conocimiento y decidieron no temer al SEÑOR. 30 Rechazaron mi consejo y no prestaron atención cuando los corregía. 31 Por lo tanto, tendrán que comer el fruto amargo de vivir a su manera y se ahogarán con sus propias intrigas. 32 Pues los simplones se apartan de mí hacia la muerte. Los necios son destruidos por su despreocupación. 33 En cambio, todos los que me escuchan vivirán en paz, tranquilos y sin temor del mal». 3. Tercer día: La Biblia Responde. Tomado del catecismo de Heidelberg. Pregunta: ¿Cómo conoces tu miseria? Respuesta: Por la Palabra de Dios (a). a. Rom. 3:20. Pregunta: ¿Qué pide la Palabra de Dios de nosotros? Respuesta: Cristo nos enseñó en Mateo cap. 22:37-40: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende toda la Ley y los Profetas (a). Deut. 6:5; Levit.19:18; Marc. 12:30; Luc. 10:27 Viste: www.cdacolombia.org www.desarrollointegralcda.blogspot.com
  2. 2. 4. Cuarto día: El Cheque del Banco de la Fe (C. Spurgeon) La tierra en que estás acostado te la daré a ti. Génesis 28:13 No hay promesa alguna que sea de interpretación particular: las promesas no van dirigidas a un santo solamente, sino a todos los creyentes. Si tú, hermano mío, puedes apoyarte en esta promesa y descansar en ella como en una almohada, tuya será. El lugar que «encontró» Jacob y donde descansó, es el mismo del cual tomó posesión más tarde. Cuando sus miembros fatigados reposaron en la tierra, cuando las piedras le sirvieron de almohada, no se imaginaba que estaba tomando posesión de aquel país. Sin embargo, así fue. Durante el sueño, vio una maravillosa escala que para el verdadero creyente une los cielos con la tierra. Indudablemente, tenía derecho a poseer la tierra donde descansaba el último peldaño de la escala; de otro modo no era posible alcanzar la divina escala. En Jesús, todas las promesas son «Sí» y «Amén». Y así como Cristo es pertenencia nuestra, así también nos pertenece su promesa si en Él descansa toda nuestra fe. Ven, alma cansada; acepta las palabras del Señor como tu almohada. Reposa en paz. Piensa únicamente en Él. Jesús es la escala luminosa. Mira cómo suben y bajan los ángeles sobre Él, entre tu alma y Dios; ten la seguridad de que la promesa es la porción que Dios te da; si la tomas, como si fuera hecha exclusivamente para ti, no la robarás; es cosa tuya. 5. Quinto día: Salmo de la Semana NVI Salmos 3 1 Muchos son, SEÑOR, mis enemigos; muchos son los que se me oponen, 2 y muchos los que de mí aseguran: «Dios no lo salvará.»*Selah 3 Pero tú, SEÑOR, me rodeas cual escudo; tú eres mi gloria; ¡tú mantienes en alto mi cabeza! 4 Clamo al SEÑOR a voz en cuello, y desde su monte santo él me responde.Selah 5 Yo me acuesto, me duermo y vuelvo a despertar, porque el SEÑOR me sostiene. 6 No me asustan los numerosos escuadrones que me acosan por doquier. 7 ¡Levántate, SEÑOR! ¡Ponme a salvo, Dios mío! ¡Rómpeles la quijada a mis enemigos! ¡Rómpeles los dientes a los malvados! 8 Tuya es, SEÑOR, la *salvación; ¡envía tu bendición sobre tu pueblo!Selah 6. Sexto día: Titulo: El Abandono Texto: Yo soy Dios, el Dios tuyo… Porque mío es el mundo y su plenitud. Salmo 50:7, 12 Dame, hijo mío, tu corazón. Proverbios 23:26 Cierto día un misionero estaba predicando en medio de una tribu indígena. Hablaba de Jesús, el buen Pastor que vino al mundo para buscar y salvar lo que se había perdido. También contaba cómo el Salvador oró en Getsemaní, cómo estuvo expuesto a las burlas, a los malos tratos, y cómo expió nuestros pecados en la cruz, abandonado por Dios. Entonces un indígena de noble aspecto se acercó al misionero y le preguntó muy emocionado: – ¿Jesús también murió por mí, un nativo pobre? Verdad es que no tengo ninguna tierra para dar a Jesús, pero quiero darle mi perro y mi monedero. El misionero le dijo que el Señor Jesús esperaba de él otra cosa. –Entonces le doy mi perro, mi monedero y mi manta de lana. Soy un hombre pobre y no puedo darle más. Le doy todo lo que tengo. El predicador le dio la misma respuesta. Entonces el hombre bajó tristemente la cabeza y reflexionó. De repente dirigió una mirada confiada al misionero y le dijo: Viste: www.cdacolombia.org www.desarrollointegralcda.blogspot.com
  3. 3. –Aquí está mi persona entera, ¿la acepta Jesús? ¡Qué alegría para el misionero cuando este hombre fue a los pies de Jesús y entregó su vida a Aquel que lo había amado y se había dado a sí mismo por él! Jesús es digno de esta entrega total de nosotros mismos. Todo cristiano debería complacerse diciendo a su Señor, como el apóstol Pablo: “Lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí” (Gálatas 2:20). 7. Séptimo día: Título: Pasar la Página. Texto: Aunque te laves con lejía, y amontones jabón sobre ti, la mancha de tu pecado permanecerá aún delante de mí, dijo el Señor. Jeremías 2:22 Si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos. Isaías 1:18 A principio de año fácilmente tomamos buenas resoluciones. Sin embargo, no es pasando la página y tomando la resolución de mejorar en el futuro que el conductor distraído recuperará su automóvil estropeado: habrá que repararlo. Del mismo modo, un comerciante en bancarrota no ganaría nada «olvidando» incluir en su balance las deudas pasadas. Cada página de nuestra vida empieza con el reporte de cuentas de las páginas precedentes. Las buenas resoluciones no pueden limpiar nuestro pasado. De ningún modo podemos anular el mal que hemos cometido, pues el bien no puede borrar el mal. Tan sólo una falta nos excluye de la presencia de Dios. Él no puede tolerar el mal, pues negaría su santidad y su gloria, pero también su amor, porque amar es querer el bien. Alguien se preguntará: ¿Entonces no puedo hacer nada para ser liberado del peso de mi pasado? Por sí mismo, no; pero el sacrificio de Jesucristo, muerto por nuestras faltas, permite a Dios ofrecer completo perdón a cada uno de los que van a él conscientes de que sólo él puede salvarlos y borrar sus faltas. Entonces Dios mismo pasa la página y dice: “Nunca más me acordaré de sus pecados y transgresiones” (Hebreos 10:17). De este modo el creyente ya no tiene que justificar su pasado, pues se abrió un camino nuevo: pedir al Señor su dirección y su ayuda para hacer su voluntad y agradarle “en todo” (Colosenses 1:10). Viste: www.cdacolombia.org www.desarrollointegralcda.blogspot.com
  4. 4. –Aquí está mi persona entera, ¿la acepta Jesús? ¡Qué alegría para el misionero cuando este hombre fue a los pies de Jesús y entregó su vida a Aquel que lo había amado y se había dado a sí mismo por él! Jesús es digno de esta entrega total de nosotros mismos. Todo cristiano debería complacerse diciendo a su Señor, como el apóstol Pablo: “Lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí” (Gálatas 2:20). 7. Séptimo día: Título: Pasar la Página. Texto: Aunque te laves con lejía, y amontones jabón sobre ti, la mancha de tu pecado permanecerá aún delante de mí, dijo el Señor. Jeremías 2:22 Si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos. Isaías 1:18 A principio de año fácilmente tomamos buenas resoluciones. Sin embargo, no es pasando la página y tomando la resolución de mejorar en el futuro que el conductor distraído recuperará su automóvil estropeado: habrá que repararlo. Del mismo modo, un comerciante en bancarrota no ganaría nada «olvidando» incluir en su balance las deudas pasadas. Cada página de nuestra vida empieza con el reporte de cuentas de las páginas precedentes. Las buenas resoluciones no pueden limpiar nuestro pasado. De ningún modo podemos anular el mal que hemos cometido, pues el bien no puede borrar el mal. Tan sólo una falta nos excluye de la presencia de Dios. Él no puede tolerar el mal, pues negaría su santidad y su gloria, pero también su amor, porque amar es querer el bien. Alguien se preguntará: ¿Entonces no puedo hacer nada para ser liberado del peso de mi pasado? Por sí mismo, no; pero el sacrificio de Jesucristo, muerto por nuestras faltas, permite a Dios ofrecer completo perdón a cada uno de los que van a él conscientes de que sólo él puede salvarlos y borrar sus faltas. Entonces Dios mismo pasa la página y dice: “Nunca más me acordaré de sus pecados y transgresiones” (Hebreos 10:17). De este modo el creyente ya no tiene que justificar su pasado, pues se abrió un camino nuevo: pedir al Señor su dirección y su ayuda para hacer su voluntad y agradarle “en todo” (Colosenses 1:10). Viste: www.cdacolombia.org www.desarrollointegralcda.blogspot.com
  5. 5. –Aquí está mi persona entera, ¿la acepta Jesús? ¡Qué alegría para el misionero cuando este hombre fue a los pies de Jesús y entregó su vida a Aquel que lo había amado y se había dado a sí mismo por él! Jesús es digno de esta entrega total de nosotros mismos. Todo cristiano debería complacerse diciendo a su Señor, como el apóstol Pablo: “Lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí” (Gálatas 2:20). 7. Séptimo día: Título: Pasar la Página. Texto: Aunque te laves con lejía, y amontones jabón sobre ti, la mancha de tu pecado permanecerá aún delante de mí, dijo el Señor. Jeremías 2:22 Si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos. Isaías 1:18 A principio de año fácilmente tomamos buenas resoluciones. Sin embargo, no es pasando la página y tomando la resolución de mejorar en el futuro que el conductor distraído recuperará su automóvil estropeado: habrá que repararlo. Del mismo modo, un comerciante en bancarrota no ganaría nada «olvidando» incluir en su balance las deudas pasadas. Cada página de nuestra vida empieza con el reporte de cuentas de las páginas precedentes. Las buenas resoluciones no pueden limpiar nuestro pasado. De ningún modo podemos anular el mal que hemos cometido, pues el bien no puede borrar el mal. Tan sólo una falta nos excluye de la presencia de Dios. Él no puede tolerar el mal, pues negaría su santidad y su gloria, pero también su amor, porque amar es querer el bien. Alguien se preguntará: ¿Entonces no puedo hacer nada para ser liberado del peso de mi pasado? Por sí mismo, no; pero el sacrificio de Jesucristo, muerto por nuestras faltas, permite a Dios ofrecer completo perdón a cada uno de los que van a él conscientes de que sólo él puede salvarlos y borrar sus faltas. Entonces Dios mismo pasa la página y dice: “Nunca más me acordaré de sus pecados y transgresiones” (Hebreos 10:17). De este modo el creyente ya no tiene que justificar su pasado, pues se abrió un camino nuevo: pedir al Señor su dirección y su ayuda para hacer su voluntad y agradarle “en todo” (Colosenses 1:10). Viste: www.cdacolombia.org www.desarrollointegralcda.blogspot.com

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