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Noventa siete domingos a san josé

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  • Que coincidencia yo soy Jorge Albujar Peche y tengo un hijo llamado Juan Diego Albujar Asalde es ingeniero industrial en el Perú yo soy ingeniero agronomo y soy muy devoto del Santo Patriarca San Jose.
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Noventa siete domingos a san josé

  1. 1. 0
  2. 2. 1 INDICEIntroducción………………………....…....2Oraciones a Realizar…....………….…10Acto de Contrición………………..……..11Primer Domingo………….……………..12Segundo Domingo………………….......25Tercer Domingo…………………………32Cuarto Domingo………………………...41Quinto Domingo………………………...51Sexto Domingo………………………….59Séptimo Domingo………………..……..66DOLORES Y GOZOS……………...…..74Oraciones a San José………………....83
  3. 3. 2 DEVOCIÓN DE LOS SIETE DOMINGOSConsagrados a honrar los 7 Dolores y Gozos de SAN JOSÉ Con indulgencia plenaria para cada domingo INTRODUCCIONLa devoción a San José sigue losprogresos de la devoción a laSantísima Virgen. Los fieles hijos deMaría han comprendido que nadapodrían hacer de más agradable a suDivina Madre como honrar con unculto especial a su angélico Esposo.“María –dice el devoto y virtuosoPadre Faber- debe ser el primer objetode nuestra devoción, San José elsegundo”. Puede afirmarse que lasprácticas en honor de este glorioso
  4. 4. 3patriarca, modelo y protector de lasalmas interiores, están basadas en lascostumbres y en los usos de unaverdadera piedad.Tanto en las alegrías que la DivinaProvidencia nos concede, como en laspruebas a que nos somete,conocemos a nuestros verdaderosamigos, a los que interesan realmenteen lo que nos concierne. He aquí porqué la Santa Iglesia nos recuerda tana menudo los misterios gozosos ydolorosos de Jesús, María y José. Enefecto, cuando se ama de veras aalguno se toma una parte igual entodo lo que pueda alegrarle o afligirle.Por esta razón los fieles servidores deSan José han adoptado consatisfacción la piadosa y devotapráctica llamada la devoción de losSIETE DOMINGOS.
  5. 5. 4Los Soberanos Pontífices que hanocupado tan gloriosamente la cátedrade San Pedro estos últimos tiemposhan requerido de preciosasindulgencias esta devoción a fin deestimular a todos los fieles apracticarla. Se ganan 300 días deindulgencia cada vez, en virtud de unaconcesión de Su Santidad GregorioXVI, de fecha 22 de enero 1836,rezando durante siete domingosconsecutivos en el curso del año, a laelección de los fieles, los SIETEGOZOS Y LOS SIETE DOLORES DESAN JOSÉ, y el séptimo domingo unaindulgencia plenaria.El Santo Pontífice Pío IX, deseandoen su amor tan tierno y tan ardientepor María, extendió en todas partesla devoción a su casto Esposo, alas indulgencias, ya concedidas a ladevoción de los SIETE DOMINGOS
  6. 6. 5añadió en primero de febrero de1847 una indulgencia plenaria encada domingo, aplicable a las almasdel Purgatorio; y en 22 de marzo delmismo año hizo extensivas estasindulgencias a todos los que, nosabiendo leer o no teniendo ladepredación sobre dicha, rezaránen esos mismos domingos SIETEPADRENUESTROS CON AVEMARIAY GLORIA AL PADRE, añadiendo aellos las condicionesacostumbradas, para ganarindulgencia plenaria esto es: laConfesión, la Comunión, y orar unrato por las necesidades de laIglesia.Los verdaderos devotos de San Joséhan correspondido diligentemente aesta piadosa invitación del Vicario deJesucristo. Las gracias preciosasobtenidas, los milagros obrados por el
  7. 7. 6Señor a favor de los que hanpracticado esta devoción con piedad,han sido un poderoso estímulo paraaumentar la devoción a San José. Afin pues, de ayudar en cuanto lopermitan nuestras fuerzas, a las almasdevotas a practicar cumplidamenteestos ejercicios, les ofrecemos unameditación cada uno de los sietedomingos y así, dirigiéndose a SanJosé con más amor y fervor, alcancende Dios, por intercesión del gloriosoPatriarca, cuando pudieren para ellasmismas y para todos aquellos que lesson tan caros en este y en el otromundo.Después de cada meditación del dolory gozo que le corresponde a esedomingo debe reforzarse el ejerciciode repasar en forma resumida todoslos siete domingos y gozos de SanJosé, por ser condición precisa para
  8. 8. 7ganar las indulgencias. Debepracticarse esta devoción durantesiete (7) domingos consecutivos; Sihubiere interrupción, aunqueinvoluntaria es preciso empezar denuevo.Aun cuando no se haya fijado épocaalguna para ganar las indulgenciasplenarias que van unidas a esta santapráctica, creemos, sin embargo quepodría elegirse con preferencia losdomingos que preceden a las fiestasde San José; o bien algunascircunstancias particular en las cualesse tiene necesidad de gracias másabundantes, como por ejemplo paraconocer cada uno su vocación o paraconseguir la conversión de unpecador, o el buen éxito de unnegocio, la defensa de nuestra alma yde nuestra comunidad y familia delenemigo maligno o algún asunto queinterese a la gloria de Dios.
  9. 9. 8Será muy provechoso ofrecer todoslos años a San José; este tributo deamor y de reconocimiento por todoslos bienes que nos ha alcanzado suinefable caridad, lo que por otra partese convertirá en un excelente mediode obtener de él nuevos favores.A los que practiquen la precedentedevoción de los siete domingosseguidos y en cada uno confesando ycomulgados visiten algún templo, uoratorio público rogando a intención desu Santidad, concedió Pio IXindulgencia plenaria para cadadomingo. Los que no saben leer yviven donde esa devoción no se haceen público, en vez de dichas oracioneshacer Gloria al Padre. Quien nocomulgue sino en el séptimo domingo,gana en él indulgencia plenaria, y encada uno de los seis anteriores de a300 días.
  10. 10. 9MATRIMONIO DE LA VIRGEN Y SAN JOSÉ CON EL SACERDOTE DEL TEMPLO
  11. 11. 10 ORACIONES A REALIZAR En cada DomingoSe empieza con el Acto de Contrición(pág. 11. ), luego con la Meditaciónpara cada domingo y el Ejemplo deldía correspondiente (pág. 12),continua con el refuerzo de los 7Dolores y Gozos de San Joséresumidos para cada domingo (pág.74 ) y por último las dos Oraciones aSan José (pág. 85).
  12. 12. 11 ACTO DE CONTRICIONOración inicial para cada DomingoDios y Señor mío, en quien creo yespero y a quien amo sobre todas lascosas; al pensar en lo mucho quehabéis hecho por mí y lo ingrato quehe sido a vuestros favores, mi corazónse confunde y me obliga a exclamar:Piedad, Señor, para este hijo rebelde,perdonadle sus extravíos, que le pesade haberos ofendido, y desea antesmorir que volver a pecar. Confieso quesoy indigno de esta gracia, pero os lopido por los meritos de vuestro Padrenutricio, San José… Vos, gloriosoAbogado mío, recibidme bajo vuestraprotección y dadme el favor necesariopara emplear bien este rato enobsequio vuestro y utilidad de mi alma.Amén. Jesús, María y José.
  13. 13. 12 PRIMER DOMINGOLa Santa comunión de este día seofrecerá para dar gracias a San Josépor los servicios que prestó a Jesús ya María; la indulgencia plenaria seaplicará por las almas del Purgatorioque más amaron a este gloriosoPatriarca.MEDITACIÓN PRIMER DOMINGOSobre los dolores y gozos de SanJosé con motivo de la maternidad deMaría.1. María y José, fieles a su voto devirginidad vivían como espíritusangélicos en su humilde morada deNazaret. Sin embargo, Dios habíaoperado en la augusta Virgen lagrande obra de su poder y de su amor.El Espíritu Santo había descendido a
  14. 14. 13Ella, y el Hijo del Altísimo se habíaencarnado en sus virginales entrañas.José ignoraba este misterio. ¡Cuáldebió ser su asombre viendo a suesposa inmaculada hacerse madre!Era un fenómeno que él no podíaexplicarse.El Cielo le preserva, no obstante, deque formule la más leve sospechasobre la fidelidad de la Reina de loscorazones puros. José, como lo afirmaSan Agustín, había recibidodirectamente a María a su salida deltemplo y la había conducido de la casade Dios a su propia morada. José,según la expresión de San PedroCrisóstomo, era el testigo de suinocencia, el guardián de su pudor y elapologista de su virginidad. José,aunque veía que María iba a serMadre, advertía al mismo tiempo queella conservaba radiante el destello de
  15. 15. 14la Santa Virginidad, y que el fruto quellevaba en su seno no había alteradoen manera alguna su angelical pudor.Testigo de la pureza de lospensamientos de María, de la santidadde sus afecciones, del recato de susmodales, leía en sus miradas laprueba de su inocencia. Por esto,según opinión de San JuanCrisóstomo, José, no se fijó en lasapariencias; prefirió proseguir enMaría un milagro de la gracia a creeren una debilidad de la naturaleza porparte de una criatura más queangelical.Además era José muy versado en lasSantas Escrituras, las que meditabacontinuamente: no podía, pues,ignorar que el Mesías debía nacer deuna Virgen, y que había llegado eltiempo en que este misterio iba a
  16. 16. 15cumplirse; y como era testigo de lasantidad de María, creyó fácilmenteque Ella solo podría ser la Madre delLibertador prometido, en atención aser la más inmaculada de lasvírgenes.¿Quién soy yo, se decía a sí mismo,según el sentir de un gran número dePadres de la Iglesia, quién soy yo paraosar tener cerca de mí, como esposamía, a la Madre de mi Dios? ¡Cuánlejos estoy de ser bastante puro paravivir con la noble criatura! Ay de mí,Uza cayó herido de muerte por haberllevado con demasiada ligereza lamano sobre el Arca material del viejoTestamento, ¿qué me sucederá a mísi una sola vez faltase yo a laveneración debida a esta Arca de laNueva Alianza, donde está encerradoel verdadero maná del cielo, y quecontiene no solamente la ley sino alDivino Legislador mismo? Tales eran
  17. 17. 16los sentimientos que llenaban elcorazón del humilde Josécontemplando a María.2. En tanto que José es presa deestas ansiedades, el Señor le envía unángel para tranquilizarle. Las palabrasque le dirige demuestran claramenteque la humildad, la desconfianza de símismo, el temor reverencial, que escomo el pudor del alma han motivadola resolución de este Santo Patriarca.En efecto, el Ángel Gabriel no leacusa, no le responde: al contrario, letranquiliza y anima. No temáis José, ledice: NOLI TIMERE. Palabras llenasde dulzura que son como una firmezadada a la virtud medrosa y timorata.Son las mismas palabras que elarcángel había dirigido a María paraliberarla de la turbación en que lasumió el anuncia de que iba a serMadre de Dios, aunque hubiese
  18. 18. 17consagrado su virginidad al Señor: NETIMEAS, María. Así la misma fraseque sirvió para tranquilizar y dar ánimoa María cuyo pudor virginal y tímidohabía experimentado una turbacióngrande, sirve también para calmar yconfortar la humilde timorata de José.Pero al decirle que no tema, el ángelse sirve de esta fórmula: José, hijo deDavid: JOSEPH, FILI DAVID, NOLITEMERE. Estas palabras están llenasde misterios, dice San JuanCrisóstomo. Gabriel le llama por sunombre para inspirarle confianza,recordándole en su origen la promesaque Dios había hecho a David que elMesías nacería de su raza, misterioinefable que se cumplía en aquelmomento en María, descendientecomo él de la tribu de David. SanFulgencio traduce así las palabras delángel: José: María es vuestra legitima
  19. 19. 18esposa y el Espíritu Santo es el que osha hecho don de ella, quien ha obradoen su seno el misterio que os llena detemor santo. Pero este espíritu deamor no quiere romper el castomatrimonio que él mismo ha formado.Aun cuando haya hecho infinitamentemás precioso el tesoro que os hadado, no quiere por esto privaros de ladicha de poseerle. Dios, haciendo deMaría su Madre, no pretende que cesede ser vuestra esposa; al contrario, Ella confía a vuestra piedad, a fin de queprotejáis su honor y sustentéis a suDivino Hijo.Las palabras del Ángel llenaron elcorazón de José de una alegríainefable. Asegurado por entonces demanera de no poder poner en duda ladignidad incomparable de su santaesposa, su gozo fue tan grande, sucontento tan perfecto, tan completo,
  20. 20. 19que hubiera podido decir a Dios comoel Rey profeta: “Vuestrasconsolaciones han regocijado mi almaen proporción a la multitud de misdolores. De este modo, un soloinstante bastóle a Dios para apaciguaresta tempestad que agita el espíritu deJosé y hace renacer en él la másdulce tranquilidad. Esto sucedesiempre en casos análogos, cuando elAlma está sometida a la Voluntad deDios como debe estarlo. Por vuestrabondad, Señor, decía el Santo hombreTobías, la calma sigue de cerca a latempestad, y después de la aflicción ylas lágrimas derramáis la alegría enlos corazones. ¡Qué poderoso motivode paciencia y conformidad a laVoluntad del Señor!
  21. 21. 20EJEMPLO PRIMER DOMINGOHe aquí un hecho referido por autoresmuy graves y dignos de fe que pruebacuán agradable es a San José laconsideración de sus principalesdolores y gozos, que es lo que formanla devoción de los SIETE DOMINGOS,y cuán preciosas gracias procura a losque la practican con piedad.Dos padres franciscanos navegabanpor las costas de Flandes, cuando selevantó una horrorosa tempestad quesumergió el buque con trescientospasajeros que llevaba. La DivinaProvidencia dispuso que estosreligiosos se amparasen en una de lastablas del buque sobre la cual sesostuvieron entre la vida y la muertedurante tres días, teniendo siempre elabismo debajo de ellos, queamenazaba tragarlos. Siendo muydevotos de San José, llenos de
  22. 22. 21confianza en su poderosa deprotección se encomendaron a élcomo verdadera tabla de salvación ycomo benigna estrella que debíaconducirlos al puerto. Apenasterminaron su plegaria, fueronatendidos: la tempestad cesó, el cielose puso despejado y sereno la mar secalmó y la esperanza volvió a tenercabida en el fondo de sus corazones.Pero lo que colmó su alegría fuepresentárseles un joven lleno degracia y majestad quien, después dehaberlos saludado bondadosamentese ofreció a servirles de piloto, lo quehizo con tanta facilidad, que al cabo depoco saltaban ya en tierra. Allí los dosreligiosos se arrojaron a los pies de sulibertador y después de haberledeclarado con afectuosas palabras sueterno agradecimiento, le rogaronencarecidamente que se dignasendecirles quien era: “Yo soy José, les
  23. 23. 22respondió: si queréis hacer algo queme sea agradable, no dejéis pasar díasin rezar devotamente siete veces laoración dominical y la salutaciónangélica en memoria de los sieteDolores con que mi alma fue afligida, yen consideración a los siete Gozoscon que mi corazón fue consolado engrado eminente durante el tiempo quepase sobre la tierra, viviendo conJesús y María”. Dichas estas palabrasdesapareció, dejándolos llenos dealegría y penetrados de un sincerodeseo de honrar y servir durante todala vida su glorioso protector.En este suceso tan conmovedorencontramos poderosísimos motivospara admirar la fidelidad de San Joséen socorrer profundamente a los quele invocan, y para ensalzar su inefablebondad, que pide tan poco por tangrande beneficio por un bien tan
  24. 24. 23grande como es la conservación de lavida.Fieles servidores de San José quequeréis ser agradable a vuestroprotector y servirle según sus deseos,práctica establecida en su honor,después de que él mismo hadeclarado de una manera formal cuángrata le es. Figuraos que os dice comoa aquellos pobres religiosos: Yo soyJosé, en quien debéis poner todavuestra confianza; tengo el poder y lavoluntad de asistiros en todas vuestrasnecesidades; Jesucristo mi hijo y labienaventurada Virgen María, miesposa nada me rehusarán de lo queles pediré por vosotros, honrad conamor la memoria de mis dolores y demis gozos, y experimentaréisinefablemente los saludables efectosde mi ayuda en medio del borrascosomar del mundo en que vivís y en elque sois continuamente asaltados por
  25. 25. 24mil tentaciones y por toda suerte deprueba.Piadosos devotos de San José,aceptad esta promesa y estad segurosque el mejor medio de alcanzar losfavores de este gran Santo, es comoél mismo lo ha declaradoterminantemente, tomar parte en susdolores y en sus gozos rezando conesta intención las oracionesaprobadas y enriquecidas porindulgencias por los Sumos Pontífices:Los sentimientos llenarán vuestrocorazón meditando estos tiernosmisterios serán uno de los máspoderosos testimonios de amor quepodéis tributar a San José, y leinclinarán inefablemente a protegerosdurante vuestra vida, y sobre todo enla hora de la muerte.(Récense los dolores y gozos con lospadrenuestros, pág.74)
  26. 26. 25 SEGUNDO DOMINGOLa Santa Comunión de este día seofrecerá para dar gracias a San Josépor los favores que nos ha alcanzado;la indulgencia plenaria se aplicará porlas almas del Purgatorio que tuvierondevoción especial a la SagradaFamilia.MEDITACIÓN SEGUNDO DOMINGOSobre los dolores y gozos de SanJosé en el nacimiento del Hijo de Diosen un establo.1. El momento en que la AugustaVirgen María va a dar al mundo elMesías prometido, desde tantossiglos, ha llegado. Es en vano queJosé pida para su angelical esposa unasilo a los habitantes de Belén; sólorecibe negativas y desdenes. Así es
  27. 27. 26como se cumple a la letra el pasaje delEvangelio: “El Hijo de Dios ha venidoen medio de los suyos, y éstos se hannegado a recibirle”. José se veprecisado a guarecerse en un establoabandonado; allí es donde quierenacer el Hijo del Eterno para morarentre los hombres ¡Qué dolor taninmenso para el corazón de Joséviendo al Divino Niño asimilado a losanimales, echado como ellos sobre unpoco de paja húmeda y fría, en laestación más rigurosa del año! ¡Cómoresonaría hasta en lo más íntimo desus entrañas de padre, el primerlamento del Salvador ocasionado porsus sufrimientos! ¡Cuán dulces yamargas fueron las lágrimas quemezcló a las que el Niño Diosderramaba ya por nuestras faltas!2. José prosternado con la frente en elpolvo, adora al recién nacido como a
  28. 28. 27su Dios; le reconoce a pesar de suanonadamiento y su debilidad por elCreador del Cielo y de la tierra, por elSalvador y Redentor del mundo, leofrece su corazón, sus fuerzas, suvida entera, y le da mil gracias porhaberle escogido entre todos paraservirle de padre.Y para colmo de su alegría, María lepresenta a su Divino Niño que Diosconfía a su ternura; José le recibe derodillas, le estrecha con tanto respetocomo amor sobre su corazón, le bañade lágrimas, le cubre de besos, leofrece al Padre Eterno como rescatede su pueblo esperanza y alegría deIsrael, y le deposita de nuevo en losbrazos de su querida Madre como elúnico altar bastante puro pararecibirle.
  29. 29. 28¡Oh! Cómo olvida las fatigas y lasangustias de la víspera cuando oye alos ángeles celebrar con cánticosarmoniosos el nacimiento de Aquélque él podría llamar su Hijo más ricoque todos sus antepasados, en mediode sus privaciones posee el másprecioso tesoro del cielo; ante sugloria se eclipsa toda la de su regiaestirpe. El podía contemplar con susojos, estrechar contra su corazón alEmmanuel que David saludaba delejos en sus proféticos aciertos comosu Señor y su Dios; iba a pasar suvida con Aquel que sus antepasadoshabían deseado con tanto ardor ver laaparición. ¿Qué gloria no quedaeclipsada en presencia de esta gloria?¿Qué dicha no desaparecerá anteesta felicidad?Así es como Dios forma en el corazóntan puro de José una inefable mezcla
  30. 30. 29de alegría y de pena, de gozo y dedolor; pero el dolor no turba su gozo yla alegría nada quita a la amargura desu pena, porque la una y la otraproceden de un mismo principio y elamor que le hace gozar, le hacetambién padecer.EJEMPLO SEGUNDO DOMINGOLa priora de un convento de religiosasescribe el siguiente caso:Una de nuestras hermanas religiosas,de edad de 28 años, que habíagozado siempre de cabal salud, fueatacada hace ocho meses de un mal ala garganta que le hizo perderenteramente la voz, extendiéndosemuy largo hasta el estómago. Unaopresión continua y pesada, doloresviolentos en el pecho y en lasespaldas, una suma debilidad, todoeso demostró ser una enfermedad de
  31. 31. 30pecho el mal de nuestra hermana, elcual declararon los médicos no teníaremedio. No desconfiamos por eso;acudimos a San José, y poniendo enel él toda nuestra confianza leconsagramos repetidas novenas, sinque se advirtiera ninguna mejoría en lapobre enferma. Como estaba tan débilque no podía andar llevamos enprocesión a la enfermería la venerableimagen de San José, acompañándolacon cirios encendidos; y allíempezamos la devoción de los SIETEDOMINGOS, tan agradables alpoderoso San José, para que nosobtuviese la curación que tantodeseábamos, durante la sétimasemana la enferma padecía mucho,estaba triste, y nosotras tambiénporque fundadamente temíamos quebien pronto nos dejaría. No obstante,el domingo siguiente mostró deseosde ir al coro para asistir a la bendición
  32. 32. 31del Santísimo, lo que efectuó conmucha pena sostenida por nosotras, yllegando allí sin poder respirar. En elacto de la bendición quiso seguir a lasotras religiosas en el canto de unhimno lo que hizo con voz apagada.Este era el momento escogido por elEsposo de María para demostrarnossu poderosa intercesión. Encontré a laenferma que salía del coro y todaconmovida me dijo: “Puedo hablar convoz clara”, y volviendo al coro connosotras se puso a rezar con fuerteacento unas letanías a San José.Todas estábamos a su alrededor,pasmadas, escuchando aquella vozque ocho meses hacía no habíamosoído, y dirigíamos mil preguntas anuestra querida hermana, admirandoen ella los dichosos efectos de laprotección de nuestro amado Padre.Libre de toda opresión, no hallabapalabras para expresarnos lo que
  33. 33. 32sentía y desde entonces, vuelta a suestado normal, practica todos losactos de comunidad.((Récense los dolores y gozos con lospadrenuestros, pág.74) TERCER DOMINGOAl prepararnos para recibir a JesúsSacramentado, saludad a San José ypedidle su bendición. Al comulgar,esforzaos en entrar en sus santasdisposiciones, cuando vio correr lasangre del Salvador y ofrecer lacomunión por la conversión de losenemigos de la Iglesia. Aplicad laindulgencia por las almas que tuvieronmucha devoción a la preciosa sangrede Jesucristo.
  34. 34. 33MEDITACIÓN TERCER DOMINGOSobre los dolores y gozos de SanJosé en la Circuncisión del Niño Jesús1. El Mesías que venía a darcumplimiento a toda ley, quiso porhumildad someterse a la ceremoniatan dolorosa de la circuncisión. José,según la opinión de muchos fue suministro. ¡Cuánto debió costar a élmismo esa ceremonia! Es cierto quetodos los Israelitas veían a sus hijossometidos a la misma ley, más porgrande que fuese el amor que leprofesaban no podía compararse alque José sentía por Jesús, a quienamaba como a su hijo y como a suDios. Por otra parte, este santoPatriarca sabía perfectamente quebajo las debilidades de la infancia, elSalvador gozaba de la plenitud de larazón; que se somete voluntariamente
  35. 35. 34a todo lo que de Él se exigía; quesentía a la vez el deseo y el temor delsufrimiento y que esta operaciónsangrienta no es para El sino elpreludio y como ensayo de lossuplicios que le estaban reservados enel Calvario.Los gritos del Divino Niño y lasangustias de su pobre Madredesgarraban el corazón de José; sinembargo, lleno de un valorsobrenatural y de una me fe másadmirable que la de Abraham, elaugusto Esposo de María, penetrandolos designios de su Divino Hijo, ofreceal Padre Eterno la preciosa Sangreque acaba de ser derramada pornuestra salud y de la cual una solagota hubiera bastado para rescatar milmundos.
  36. 36. 352. José, al terminar su sublimemisterio, dio al Hijo de Dios el nombreadorable de Jesús, según la orden quehabía recibido del Cielo mismo.¿Quién podrá expresar con queconfianza y con qué amor pronuncióJosé de primero este nombre de saluddado a nuestro Divino Libertador?Este nombre de Jesús, que debía sernuestro consuelo en la peregrinaciónde esta vida, y nuestra esperanza alllegar a la hora de la muerte.Este nombre adorable que José secomplacía en invocar con frecuenciaera más dulce a su boca que exquisitamiel, más suave a su oído quearrolladora melodía.El nombre de Jesús debe ser elprincipio y fin de todas nuestrasacciones; frecuente por la invocación,frecuente y piadoso este nombreadorable; el fin, porque no debemos
  37. 37. 36poner la mirada en otro bien, en otroobjeto que su gloria.Fieles servidores del mejor de losamos; a ejemplo de San José,complaceos en repetir este nombre,que es superior a todo nombre, yrecibiréis alivio en vuestras penas,consuelo en vuestras aflicciones.Como José invocad al nombre deJesús con fe en su poder, conconfianza en su amor; porque elSalvador mismo nos ha dicho: “Todolo que pidiereis a mi Padre en minombre os será concedido” (Juan, 14).Decidle como aquel hombre privadode la vista: “Jesús, Hijo de David,tened piedad de mí”, o como los diezleprosos: “Jesús, nuestro dueño, tenedpiedad de nosotros”, y experimentaréisbien pronto su favor y ayuda.Acordaos que era en nombre de Jesúsque los Apóstoles obraban milagros.“En nombre de Jesús levántate y
  38. 38. 37anda” dijo San Pedro al paralítico. Enlas tentaciones que el demonio ossuscite, invocad el santo nombre deJesús, nombre poderoso en el infierno,puesto que espanta a todos losdemonios. Este nombre sagrado hacetemblar a los ángeles rebeldes porqueles recuerda Aquel cuyo poderdestruyó el imperio que tenían sobrelos hombres.¡Oh nombre sagrado de Jesús!Verdaderamente eres un aceitederramado para curar nuestras llagasy comunicar la salud a nuestras Amas,porque ¿quién puede pensar en estemomento divino sin representarse almismo tiempo el modelo perfecto y elconjunto de todas las virtudes en elmás eminente grado en la persona deJesús? Poned, pues vuestro santonombre en nuestras almas ennuestros espíritus, en nuestroscorazones y en nuestros labios. Señor
  39. 39. 38Jesús, y concédenos por este nombrela gracia de vivirte, la fuerza deimitaros y aprender de Vos a no crearnuevos mundos, sino a obedecer, asufrir y a humillarnos.EJEMPLO TERCER DOMINGOUna distinguida señora de Bélgicaescribió a una amiga suya,participándole el favor que acababa derecibir de San José.Una persona ya entrada en años, porla cual ella se interesaba mucho, vivíaen completo olvido de sus deberesreligiosos, de suerte que hacía más detreinta y cinco años que no habíarecibido ningún sacramento nipracticado acto alguno de devoción. Nilas instancias reiteradas de variosamigos influyentes, ni los avisosprovidenciales enviados a esta oveja
  40. 40. 39descarriada fueron bastantes paraablandar su corazón empedernido.Cayó enferma esta infeliz y se puso decuidado. Entonces fue cuando lacaritativa señora alarmada por elestado crítico de su querida anciana,buscaba medios para que no seperdiese aquella alma que tanto habíacostado al Divino Redentor,acordándose del gran poder delpatriarca San José (de quien era muydevota) para socorro de losmoribundos le suplicó que viniese ensu ayuda, y llena de fervor le prometióhacer la devoción de los SIETEDOMINGOS, en memoria de susdolores y gozos, esperando lealcanzase la conversión del enfermoque ella tanto deseaba, ¡Cosaadmirable! Ya el primer domingo SanJosé empezó su obra: fue unsacerdote a visitar al enfermo, este lerecibió muy bien y le insinuó que
  41. 41. 40quería confesarse; hizo una confesiónentera y muy dolorosa; y pidió leadministrasen los demás sacramentosal día siguiente.A pesar de su extrema debilidad, elbuen anciano recibió de rodillas en lacama a su Dios, a quien habíaolvidado por tan largo tiempo y desdeentonces no cesó de demostrar laalegría de que estaba llena su alma.Había perdido la fe, pero la recobró ycon ella una eterna gloria.Ojalá este nuevo favor, obtenido pormedio de la devoción de los SIETEDOMINGOS, mueva a otras buenasalmas a practicarla, para conseguir laconversión de aquellas personas porlas cuales se interesan.(Récense los dolores y gozos con lospadrenuestros, pág.74)
  42. 42. 41 CUARTO DOMINGODurante la Santa Misa uníos alSacerdote y entrad en lasdisposiciones de San José cuandoofreció a Jesús al Padre Eterno.Ofrecédselo en la Sagrada Comunión.Aplicad la indulgencia plenaria por lasalmas que más han trabajado enextender la devoción a San José.MEDITACION CUARTO DOMINGOSobre los dolores y gozos de SanJosé en el misterio de la presentacióndel Niño Jesús al Templo.1. El Padre Eterno al escoger a Josépara reemplazarle cerca de su Hijoúnico, le había comunicado el amorque arde en El por este Bien amadoen quien ha puesto todas lascomplacencias. José tenía para Jesús
  43. 43. 42un corazón de Padre, y fue un dolorinmenso el que sintió cuando oyó alanciano Simeón anunciar a su divinaMadre que este amado Niño, frutobendito de sus virginales entrañas,sería un signo de enemistad, de odio yde venganza.La pasión del Salvador, tal como habíasido predicha por los Profetas sepresentó toda entera, con suscircunstancias las más lúgubres, alcorazón de José sumido en un mar deamargura.La voz lamentable de los Profetas deIsrael repitiendo uno a uno los doloresdel Hijo del Hombre, resonó en elfondo el corazón de José, y su amorde padre prestaba dolores más vivosaún al cuadro tan completo de lospadecimientos, de las humillacionesreservadas al Cristo. En adelante,Jesús no será ya para José sino unobjeto de dolor; todas las alegrías que
  44. 44. 43le dará serán mezcladas de amarguraa cada tierna mirada que el Salvadordirigía sobre él, vendrá luego a unirsela dolorosa visión de sus ojos divinos,velados por la sombra de la muerte.Cuando Abraham, para obedecer aDios, le hizo el sacrificio de su hijoúnico, tuvo cuidado de ocultar a Sarala orden que había recibido del cielo.Los gemidos de la madre de Isaac, sudesesperación a la vista de lainmolación del hijo de sus entrañashubiera hecho mil veces más intensoel dolor del patriarca y tal vez habríandetenido su brazo. Dios no quisosometerlo a esta dura prueba. ElSeñor, que conocía la generosidad deJosé, le trató con menos indulgencia.¿Quién podrá expresar lo que pasó ensu corazón sensible cuando oyó aSimeón anunciar a María que:
  45. 45. 44SU ALMA DE MADRE SERIATRASPASADA CON UNA ESPADADE DOLOR?De más edad que su augusta Esposa,se creía morir el primero, y que Maríasobreviviera a su Divino Hijo llevandosola el peso de su dolor, inmensocomo un mar sin fondo y sin playa.Cuál es el hombre, exclama la SantaIglesia en sus patéticaslamentaciones, ¿cuál es el hombreque no lloraría a la vista de una pobremadre abrumada de tantasdesgracias? Comprended después deesto, si os es posible, la aflicción deJosé al pensar en las terribles pruebasreservadas a María, que estaba unidaa él con tan puros y estrechos lazos.El provenir le desarrollaba todos losmisterios de iniquidad que encerrabaen sus profundidades. José veía a lospecadores y a los impíos convertidosen enemigos de su Hijo y de su
  46. 46. 45Esposa inmaculada trabajandoincesantemente para destruir la obrade la redención, negando la divinidadde Jesucristo, rechazando lamaternidad divina de María. Así secumplía tristemente ante sus ojos laRUINA DE MUCHOS, pronosticadapor Simeón. Este porvenir deingratitudes y de abominacionesdesgarraba el corazón compasivo deJosé.2. El no hubiera resistido a estaaflicción profunda, si Dios para ligerarel peso de su dolor, no le hubierahecho entrever también esasmultitudes innumerables de todas lasnaciones que debían servir a Jesús ya María y encontrar en su amor lafelicidad de este mundo y unaresurrección gloriosa al fin de lostiempos: POSITUS EST HIC IN
  47. 47. 46RESURRECTIONEM MULTORUM INISRAEL.Sería necesario amar a Jesús comoJosé para poder apreciar como él: elvalor de las almas rescatadas con lamuerte del Divino Hijo, paracomprender cuanto esta esperanzaendulzaba su sacrificio y llenaba sucorazón de consuelo, Jesús seráamado: María, su Santa Madrerecibirá los homenajes de loscorazones más nobles y más puros;en todas partes les levantarán altaresy hasta la consumación de los siglos.Dios suscitará almas generosasdispuestas a sacrificar mil veces suvida y sus más caros intereses derenunciar a la dicha de servirles y dehacerles conocer y amar de todos. ¡Ohme parece oír a José exclamar en lostransportes de su amor! Oh almas bienamadas, que habéis costado la sangrede mi Salvador, rendíos en mis
  48. 48. 47ardientes deseos; venid a abrazar aese Dios inmolado que yo amo yadoro; venid a alistaros bajo suestandarteglorioso. Para aseguraroseste favor he hecho de concierto conMaría, mi Esposa inmaculada, alSeñor, el sacrificio de su Hijo único.Pero si yo puedo ganar vuestrasalmas, si yo puedo llevarlas al cielomis sufrimientos y sacrificios seconvertirán en un manantial de alegríay de toda mi felicidad.EJEMPLO CUARTO DOMINGOUna hija de María, sintiéndose llamadadesde su tierna edad a tomar el habitode un instituto de caridad, al llegar alos diez y siete años empezó elnoviciado en uno de ellos con unfervor tal, que desempeño asatisfacción de sus superiores todoslos encargos que se le confiaron. Al
  49. 49. 48cabo de doce años, engañada por“una ilusión del ángel de las tinieblastransformando en ángel de la luz”(como ella misma confesó después)se le puso en la cabeza que Dios lepedía el sacrificio de su vocación yque debía entrar en un convento declausura; así es que se separo delcamino en que Dios la había colocadopara seguir al que se creía llamada.Dado el primer paso ya se vio perdida,y aunque procuraba preservar en sunueva vocación y hacer frente a losremordimientos que la perseguían porno haber querido obedecer a sussuperiores, todo era en vano; jamásestaba tranquila, de lo que resulto irdebilitándose en sus fuerzas físicas ymorales, viéndose por fin obligada avolver al seno de su familia. Allí, apesar de prodigársele los másafectuosos cuidados a fin de que sequedase en el mundo, jamás en su
  50. 50. 49interior sentía satisfacción alguna,suspirando continuamente por suvocación primera.Cinco meses transcurrieron sin quepudiese obtener un despachofavorable de sus antiguos suspiros alas solicitudes que les presentaba,suplicas, novenas, ayunos,mortificaciones, de todo se valió paraaplacar al buen Dios que se mostrabainflexible. Pareciéndose que no podíajamás volver al primer convento, se lefacilito la entrada a otro, pero su almano podía encontrar reposo en ningunaparte, acordándose de su falta. “Mivocación primera –exclamaba-siempre será un fiscal que reprocharámi infidelidad”.Una amiga suya confidente de suspenas, la aconsejo recurriese a SanJosé, poniéndose bajo su patrocinio, yque hiciese la devoción de los SIETEDOMINGOS. Acepto el consejo;
  51. 51. 50invoco de corazón al poderosopatriarca; le representó los derechosque tenía a su protección, ya por llevarsu nombre, ya por ser hija de suDivina Esposa, la Virgen inmaculada;puso su suerte entre sus manos, y enel fervor de una confianza sencilla, yfue el mes de marzo como término desus penas. Durante seis semanas nocesó de rogar al Consolador de lasalmas afligidas, y el 17 de dicho mespor una disposición patente de laDivina Providencia, se encontró con susuperior quien enterado de susituación y arrepentido, la admitió denuevo en la comunidad, con lacondición de empezar otro noviciado.El día 19 fiesta de San José, volvió avestir el santo hábito de su vocacióncon una alegría increíble y unasatisfacción imposible de explicar.
  52. 52. 51¡Cuán necesario es averiguar lo queDios pide de nosotros y una vezconocido, no desistir por ningún casode lo comenzado!(Récense los dolores y gozos con lospadrenuestros, pág.74) QUINTO DOMINGOExaminad seriamente, en presenciade Dios, si en vuestro corazón hayalgún ídolo que ocupe el lugar deJesús, y rogad a San José que osayude a echarlo lejos ofreciendo lacomunión a este fin. Aplicad laindulgencia por el descanso eterno delos misioneros difuntos que hanllevado el culto de San José a lospaíses infieles.
  53. 53. 52MEDITACION QUINTO DOMINGOSobre los dolores y gozos de SanJosé en la huída a Egipto.1. La predicción del santo ancianoSimeón no tardó en cumplirse. Apenashabían transcurrido algunos díasdesde la presentación del Salvador alTemplo, cuando San José recibe deboca de un ángel la orden de huir aEgipto para sustraer al divino Niño delfuror de Herodes. Era en la estaciónmás rigurosa, el viaje muy largo y llenode peligros, VIAN SILVESTRENM,OBSCURAM ET INHABITATAN, diceSan Buenaventura. La pobreza deJosé y el peligro del menor retardo nole permitieron procurarse las cosasmás indispensables. María entoncescontaba la edad de unos diez y seisaños y Jesús algunas semanas. SoloDios sabe lo que tuvieron que sufrirdurante este largo y penoso viaje.
  54. 54. 53¿Por qué no es dado, exclama elpiadoso Ludolfo de Sajonia, penetrarel profundo silencio de la Escritura yconocer detalladamente lasprivaciones de la Santa Familia? Talvez descubriríamos para consuelo delos indigentes, que a menudo no teníaun bocado de pan para matar elhambre, ni un poco de agua paraapagar la sed.Después de dos meses de largo viajelos Augustos peregrinos llegaban porfin a la tierra del desierto. ¡Quésuplicio para el corazón de José tanencendido de amor por Jesús al tenerque habitar en medio de un puebloinfiel que miraba con desprecio a losisraelitas y prodigaba a viles criaturas,los homenajes y las adoracionesdebidas tan solo al verdadero Dios! Yluego, ¡qué dolor tan intenso para elhijo de David, el ver que a su pueblo,ese pueblo en el que reinaron sus
  55. 55. 54antepasados, privado de repente deeste tesoro por el cual había tantotiempo suspirado.2. Sin embargo el Señor procuro a susiervo un gran consuelo. Apenas elniño Jesús hubo penetrado en tierrade Egipto, los demonios adoradosdesde tantos siglos en aquel paísinfiel, sintieron la presencia del quevenía a destruir su imperio.Sobrecogidos de espanto huyeron enpresencia del hijo de María cuyaomnipotente virtud les hacia presentiral Hijo del Eterno, los oráculosenmudecieron, los dioses guardaronsilencio forzado, y sus vanossimulacros vaciando en sus altares demármol o de oro, cayeron hechospedazos sobre el pavimento deltemplo, rindieron homenaje alverdadero Dios, a quien solo son
  56. 56. 55debidas las adoraciones que a ellos letributan.José experimentó también, durante suestancia en Egipto, una alegría muygrande para su corazón, cuando oyóel Verbo encarnado pronunciar suprimera palabra. ¡Ah! ¡Quién podráexpresar lo que paso en su alma al oíra Jesús llamarle su Padre,acompañando este dulce nombre detiernas caricias que por parte de Jesúsfueran favores divinos, testimoniosrazonados no solamente del amor deun niño para con su padre sino delamor de un Dios para con el más purode todos los hombres. Tal vez estaprimera palabra del Verbo fue unida aesa gracia poderosa que pobló elEgipto de Santos, y que hizo deaquellos desiertos una escuela devirtud, donde las almas de selecciónfueron a ponerse al abrigo de las
  57. 57. 56persecuciones de los tiranos y de lacorrupción del mundo.EJEMPLO QUINTO DOMINGO.Un miembro de la Sociedad de SanVicente de Paul escribe lo siguiente:Visitaba yo, en nombre de laConferencia de San Vicente de Paulde nuestra ciudad, a una pobre familiamuy desgraciada compuesta de padre,madre y cinco niños. El padre sehallaba enfermo en el hospital; el máspequeño de los niños padecía tambiénuna enfermedad gravísima cuyosprogresos hacia presagiar una muertepróxima. Tenía el semblante pálido,demacrado, descompuesto, y suestado general de consunción era tanextraordinario, que bien podría decirseque el pobre niño, más que personahumana, parecía un esqueleto vivo. Elmédico al ver aquella situación
  58. 58. 57extrema, hubo de decir a la buenamujer estas palabras tan triste comodolorosas para una madre: Vuestrohijo va a morir, es inútil prescribirremedio, su curación es imposible. “Loque es imposible al hombre no les esa Dios”. La desconsolada madre, al oírel pronóstico del médico se puso allorar, pero de repente un destello deesperanza vino a iluminar su espíritu,y volvió a infundirle un poco de valor.Recordó que ya había dado a uno desus hijos algunas semanas antes, unopúsculo intitulado: DEVOCIÓN DELOS SIETE DOMINGOSCONSAGRADOS A SAN JOSÉ; estepequeño libro ella lo había leído yreleído ya varias veces: los rasgos deprotección de San José que contenía,acudieron a su memoria, se sintiósúbitamente animada de la más vivaconfianza y dirigiéndose a sus hijos,les dijo que era necesaria empezar
  59. 59. 58desde luego una novena a San José,para pedirle la curación de Pablo (ésteera el nombre del niño enfermo). SanJosé no hizo esperar mucho tiempo lacuración solicitada por medio desúplicas y oraciones tan llenas deconfianza en él. Al fin de la novena elniño enfermo empezó a recobrar lasperdidas fuerzas y el apetito,siguiendo siempre en mejoría de talsuerte que al cabo de quince días o detres semanas a lo más, su curaciónfue completa, continuando en perfectoestado de salud y con notablerobustez. A la edad de cinco añosentró a la escuela de los Hermanos dela Doctrina Cristiana. Esta maravillatuvo lugar en el día de Pascua, y fuepresagio de una inteligencia precoz enaquel año.(Récense los dolores y gozos con lospadrenuestros, pág.74)
  60. 60. 59 SEXTO DOMINGORogad a San José por lasnecesidades del Soberano Pontífice yde la Iglesia, y ofreced la comunión aeste intento. Aplicad el fruto de laindulgencia a los que llevan el nombrede José.MEDITACIÓN SEXTO DOMINGOSobre los dolores y gozos de SanJosé a su vuelta de Egipto1. La residencia de la santa Familiaen Egipto duró siete años.Extranjeros, pobres, faltos de todosocorro, viviendo en medio de unpueblo idólatra que ignoraba lasprimeras nociones de la caridad,Jesús, María y José tuvieron que sufrirmuy rudas privaciones.
  61. 61. 60Sin embargo nuestro Santo Patriarca,resignado a la voluntad del cielo seconsolaba viendo al divino Niño creceren presencia de Dios y de loshombres. Tal vez mitigaría las penasde su acongojado corazónexclamando con el profeta: “Los reyesde la tierra se han levantado y lospríncipes han conspirado juntos contrael Señor y contra su Cristo. Aquel quevive en los cielos se reirá de ellos y elSeñor se burlará”.Más el Señor fiel a su promesa envíade nuevo su Ángel a José paraanunciarle que el cruel Herodes hamuerto miserablemente y puede sintemor habitar en tierra de Israel. Aesta nueva tan consoladora, sucediórepentinamente una inquietud másgrande todavía y que turbó por unmomento su felicidad; temió ir a Judeadonde reinaba Arquelao hijo deHerodes, cruel y sanguinario como él.
  62. 62. 61No quiso exponer a Jesús a unanueva persecución. El Cielo aprobó suprudencia y le inspiró ir a Galilea yhabitar en Nazaret. Así es como lasalmas piadosas que tienen una grandelicadeza de conciencia, temen todoslos días la desgracia de perder aJesús.2. Alentado José por las inspiracionesdel Cielo, dilató su corazón en acciónde gracias, valiéndose quizá de laspalabras de David su abuelo, repitiócon María el salmo de la restauracióno libertad del pueblo de Israel: INEXITUS ISRAEL DE EGIPTO.Que consuelo para los desterrados, alregresar a su amada patria, recorrerde nuevo aquellos lugares, llenos depiadosos recuerdos en que pasaronlos más hermosos años de su vida.José era feliz, volviendo a ver aquellatierra de bendición santificada por el
  63. 63. 62nacimiento, las lágrimas o la sangredel Verbo hecho carne. Como letardaban en ir a postrarse en el templodel Señor para ofrecerle un justotributo de alabanza y de acción degracias.Pero Jesús era aun demasiado jovenpara hacer todo el viaje a pie y porotra parte, como había crecido, supeso era superior a las fuerzas de supobre madre; así es de creer queJosé, lo llevaría la mayor parte delcamino; pues que la alegría delregreso a Nazaret y el amor queprofesaba al Divino Niño, le haría supeso dulce y ligero. He aquí el modode encontrar dulce lo más amargo;hacerlo todo por amor a Dios.
  64. 64. 63EJEMPLO SEXTO DOMINGOEn un convento de la ciudad deFalalen, provincia de Namur, enBélgica, había una religiosa inglesaque tenía muchas sobrinasprotestantes. Una de estas fue avisitarla y al verla su tía tan cariñosa yhumilde, pidió a sus amigas rogasenpor su sobrina, a fin de que Dios leconcediese la gracia de hacersecatólica. Al despedirse le dio algunasadvertencias; más vuelta a Inglaterra,no se acordó ya de lo que su tía lehabía dicho. Sin embargo, la buenareligiosa no dejaba de rogar a SanJosé, por la conversión de su sobrinainstando a las demás religiosas que laayudasen a alcanzar aquella graciacuyo fin éstas, juntos con las niñas delas clases, empezaron la devoción delos SIETE DOMINGOS, en seguidauna novena, y después otra hasta
  65. 65. 64poder conseguir la gracia que tantoanhelaba el corazón; el bondadosoPatriarca no pudo resistir a tantassúplicas. Aquella señorita sintiósecomo impulsada de volver a Bélgicapara visitar a su tía; pidió permiso a sumadre y esta se lo concedió. Todaslas religiosas al verla quedaronadmiradas, y reconocieron en ello lamediación de San José. La inglesitaparecía tan desconcertada sin saber loque le pasaba; y dijo a las religiosas,que solo había venido para ver a sutía. Se empezó de nuevo laadvocación de los SIETE DOMINGOS,con la resolución de hacer violencia alCorazón de Jesús por medio delsanto Patrón de Bélgica, el VirginalEsposo de María, a fin de salvar unalma. Al cabo de cinco semanas volvióa ver a su tía; pero continuaba triste ypensativa, sin fijeza en sus ideas; ycreyéndose enferma sin estarlo,
  66. 66. 65resolvió marcharse. Las religiosas, alentrar en las clases, dijeron a lasniñas: “Vuestras súplicas tienen pocovalimento, pues que la inglesitaseguirá siendo protestante”. Setenta ytres voces pueriles respondieronacordes: “Sí, ella será bautizada, SanJosé bendecirá nuestros esfuerzos”. Aldía siguiente empezóse una novenacon fervor la cual debían concluir elmismo día que los SIETEDOMINGOS. El lunes vino la joven adespedirse de su tía y de las demásReligiosas; pero en su interior habíaun combate entre la gracia y la alegría,que no le dejaban un momento dereposo. Por fin venció la gracia, y nopudiendo resistir más impulsos, sepresentó otra vez a su tía, diciendoque quería volver a la fe de susantepasados. Al decir esto, se leía ensu rostro la grande alegría de queestaba poseída. El domingo siguiente
  67. 67. 66concluían los SIETE DOMINGOS y lanovena y el viernes anterior recibía lainglesita el santo bautismo. Gloria seadada a Dios, que por intercesión deSan José acogió aquella ovejaseparada de rebaño del buen Pastor ypremió la fe y la confianza de aquellasbuenas religiosas y sencillas niñas.(Récense los dolores y gozos con lospadrenuestros, pág.74) SEPTIMO DOMINGOEn la comunión consagraos a SanJosé, y proponéos hacer todos losaños esta devoción de los SIETEDOMINGOS. Aplicad el fruto de laindulgencia a las almas del Purgatorioque han sido fieles a practicarla.
  68. 68. 67MEDITACIÓN SEPTIMO DOMINGOSobre los dolores y gozos de SanJosé, cuando después de haberperdido al Niño Jesús, lo encontró enel templo.1. ¿Quién puede formarse una ideadel acerbo dolor que sintió el corazónde José cuando al regresar delTemplo de Jerusalén, se apercibió queJesús, a quien creía con su Madre loshabía dejado? En su profundísimahumildad, este Santo Patriarca seacusaba de esta pérdida y sepreocupaba amargamente estadesgracia. La excesiva aflicción deMaría aumentaba aún más la suya ysin un milagro de la providencia él nohubiera resistido a esta cruel prueba.Mil temores se unían a sus angustias,y se decía de continuo: ¿Qué habrásido de mí querido Niño? ¿Quién le
  69. 69. 68habrá cogido durante la noche? ¿Noestará sufriendo las más penosasprivaciones? ¡Ah! Sin duda El sufre,tiene hambre, está sin abrigo; tal vez,poco satisfecho de mis servicios haido a juntarse en el desierto con Juansu precursor.Orígenes, en su familia de la Octavade la Epifanía, asegura que San José,en esta ocasión, sufrió más que todoslos mártires. Pero oh prodigio desantidad, de prudencia, de fortaleza yperfección. En una pena tan inaudita,en una aflicción tan extrema José nomurmura ni se queja, no pierde la pazdel alma; y ningún movimiento deimpaciencia y de tristeza desordenadaviene a turbar su espíritu. El divinomaestro, movido de tanta virtud,queriendo recompensar a José quetan ardiente y puro amor sentía por él,le inspiró que fuese a buscarle en elTemplo con María.
  70. 70. 692. Grande, inmensa, fue la alegría queexperimentó José al encontrar alDivino Hijo; no se cansaba decontemplar sus acciones adorables,con una ternura que le hacía derramarabundantes lágrimas. El repetía conDavid, su ascendiente: Vos habéistrocado mi duelo en gozo y cubierto micorazón de alegría.Aprendamos de este Santo Patriarca amirar la pérdida de Jesús como el másgrande de todos los males; y despuésde haber compartido con él la penaextrema que sintió en aquellacircunstancia, participemos de sualegría y de su felicidad por haberencontrado a Jesús, el tesoro, su amory su vida.Glorioso San José; si yo fuerabastante desgraciado para perder aJesús por culpa mía, haced, os loruego encarecidamente, que lebusque con tanto fervor como Vos, a
  71. 71. 70fin de que habiéndome reconciliadocon El por una sincera penitencia, leconserve en el tiempo y en laeternidad.EJEMPLO SEPTIMO DOMINGOEl siguiente ejemplo podrá servir denorma a los que han de tomar estadode matrimonio, mayormente ennuestros días en que solo se atiende alos intereses, a los cuidadosexteriores; cuando de su acuerdodepende el bienestar en la presentevida y la salvación eterna.Un joven noble, hijo de padresvirtuosos, que nada omitieron paraformarle un corazón sólidamentepiadoso, después de haber rogadomucho a Dios para reconocer bien suvocación, se persuadió de que no erallamado al sacerdocio. No obstantecontinuó haciendo con mucho fervor
  72. 72. 71sus devociones particulares,confesando y comulgando cadasemana y siendo exacto en todasestas santas prácticas. Aunquepertenecía a una distinguida familiarelacionada con la alta sociedad, seapartó siempre de aquellasdiversiones peligrosas en al quemuchos jóvenes atolondradoscomprometen su porvenir tomando porcompañera una joven, prendado desus dotes exteriores, tan fáciles deperder. Bien convencido de que losBUENOS MATRIMONIOS ESTAN YAINSCRITOS EN EL CIELO, esteexcelente joven no se olvidaba cadadía de rogar a San José que le hicieseencontrar una compañera de unapiedad sólida y a prueba deseducciones del siglo. Cierto día conmotivo de una buena obra que llevabaentre manos, tuvo que avistarse conuna respetable señora que con sus
  73. 73. 72dos hijas vivían muy cristianamente. Alverlas experimentó ciertopresentimiento de ser una de aquellasjóvenes la destinada por Dios paracompartir con ella su suerte; enconsecuencia la pidió a su madre lacual constándole las buenas prendasque adornaban a aquel joven, diogustosa su consentimiento. Laseñorita confesó despuéssencillamente, que desde muchotiempo hacía la misma súplica, y queal entrar aquel joven presintió a la vezque Dios se lo enviaba para su apoyo.Pero fue el caso, que repugnándolemuchísimo al padre de la señorita,tener que desprenderse de su hija, einterponiendo toda clase deobstáculos, para vencerlos y conocerla voluntad de Dios en asunto de tantatrascendencia, determinaron todosempezar la devoción de los SIETEDOMINGOS en honor de San José, en
  74. 74. 73último de mayo de 1866. El favor deeste glorioso Patriarca no se hizoesperar; pues en el siguiente Agostose celebró el casamiento con grancontento de ambas partes; lo queprueba que el cielo se complace enbendecir aquellos desposorios paracuyo acierto han pedido luz y gracia,en especial si ha mediado la eficazintercesión de aquel santo a quienJesucristo se complació en estarsujeto sobre la tierra.(Récense los dolores y gozoscon los Padrenuestros,avemarías y Gloriapatris paracada domingo pág. 74)
  75. 75. 74DOLORES Y GOZOS DE SAN JOSÉ PARA HACER CADA DOMINGO. Todos juntos PRIMER DOLOR Y GOZO (Para cada domingo)¡Oh castísimo Esposo de María! mecompadezco de las terribles angustiasque padeciste cuando creíste debersepararte de tu esposa inmaculada, yte doy el parabién (la felicitación) porla alegría inefable que te causó saberde boca de un ángel el misterio de laencarnación. Por este dolor y alegríate pido consueles nuestras almas envida y muerte, obteniéndonos la graciade vivir como cristianos y morirsantamente en los brazos de Jesús yde María.Padre Nuestro y Avemaría y Gloria.
  76. 76. 75 SEGUNDO DOLOR Y GOZO (Para cada domingo)¡Oh felicísimo Patriarca, que fuisteelevado a la dignidad de padreputativo del Verbo encarnado! Tecompadezco por el dolor que sentisteviendo nacer al Niño Jesús en tantapobreza y desamparo; y te felicito porel gozo que tuvisteis al oír la suavemelodía con que los ángelescelebraron el nacimiento, cantando“Gloria a Dios en las alturas”. Por estedolor y gozo te pido nos concedas oír,al salir de este mundo, los cánticoscelestiales de los ángeles en la gloria.Padre Nuestro y Avemaría y Gloria.
  77. 77. 76 TERCER DOLOR Y GOZO (Para cada domingo)¡Oh, modelo perfecto de conformidadcon la voluntad divina! Te compadezcopor el dolor que sentiste al ver que elNiño Dios derramaba su sangren en lacircuncisión; y me gozo del consueloque experimentaste al oírle llamarJesús. Por este dolor y gozo te pidonos alcances que podamos vencernuestras pasiones en esta vida y moririnvocando el dulcísimo nombre deJesús.Padre Nuestro y Avemaría y Gloria
  78. 78. 77 CUARTO DOLOR Y GOZO (Para cada domingo)¡Oh fidelísimo Santo, a quien fueronconfiados los misterios de nuestraredención! Te compadezco por eldolor que te causó la profecía con queSimeón anunció lo que habían depadecer Jesús y María; y me gozo delconsuelo que te dio el mismo Simeónprofetizando la multitud de almas quese habían de salvar por la Pasión delSalvador. Te suplico por este dolor ygozo nos alcances ser del número delos que se han de salvar por losméritos de Cristo y por la intercesiónde su Madre.Padre Nuestro y Avemaría y Gloria
  79. 79. 78 QUINTO DOLOR Y GOZO (Para cada domingo)¡Oh custodio vigilante del Hijo de Dioshumanado! Me compadezco de lomucho que padeciste en la huída aEgipto, de las grandes fatigas deaquella larga peregrinación y de lo quete costó el poder atender a lasubsistencia de la Sagrada Familia enel destierro; pero me gozo de tualegría al ver caer los ídolos por elsuelo cuando el Salvador entraba enEgipto. Por este dolor y gozo te pidonos alcances que huyendo de lasocasiones de pecar, veamos caer losdolos de los afectos terrenos y novivamos sino para Jesús y María,hasta ofrecerle nuestro último suspiro.Padre Nuestro y Avemaría y Gloria
  80. 80. 79 SEXTO DOLOR Y GOZO (Para cada domingo)¡Oh glorioso San José, ángel de latierra que viste con admiración al Reydel Cielo sujeto a tus disposiciones! Situ consuelo, al volverte de Egipto, fuealterado con el temor al Rey Arquélao, tranquilizado después por el Ángelviviste alegre con Jesús y María enNazaret. Por este dolor, y gozoalcánzanos a tus devotos que, librenuestro corazón de temores nocivos,gocemos de tranquilidad deconciencia, vivamos seguros conJesús y María y muramos teniéndolosa nuestro lado.Padre Nuestro y Avemaría y Gloria
  81. 81. 80 SEPTIMO DOLOR Y GOZO (Para cada domingo)¡Oh modelo de santidad, glorioso SanJosé! Te compadezco por el dolor quesentiste al perder al Niño Dios sinpoderle hallar en tres días, y te doy elparabién por la alegría con que loencontraste en el templo. Por estedolor y gozo te pido nos alcances lagracia de no perder jamás a Jesús porel pecado; y si por desgracia lollegamos a perder, sírvanos tuintercesión por las lágrimas de lapenitencia, y vivir unidos con El hastael último aliento de nuestra vida.Padre Nuestro y Avemaría y Gloria
  82. 82. 81ANTIFONA. Tenía Jesús al empezarsu vida pública cerca de treinta años yaún se le creía hijo de José.V. ¡Oh San José! Ruega por nosotros.R. Para que seamos dignos de laspromesas de Cristo.ORACIÓNOh Dios, que con providencia inefablete dignaste elegir al bienaventuradoSan José por esposo de tu Madre terogamos nos concedas quemerezcamos tener en los cielos porintercesor a quien en la tierraveneramos por protector, Señor, quevives y reinas por los siglos de lossiglos, Amén.
  83. 83. 82NOTAA los que practiquen la precedentedevoción de los siete domingos y encada uno confesándose y comulgandoy visiten algún templo, u oratoriopúblico, rogando por las intencionesdel santo Padre el Papa. Su SantidadPIO IX concedió indulgencia plenariapara cada domingo.Los que no saben leer, y viven dondeesta devoción no se hace en público,pueden hacer en vez de dichasoraciones: siete Padrenuestros,Avemarías y Gloriapatris. En honor delos siete dolores y gozos de San José.
  84. 84. 83 PRIMERA ORACIÓN A SAN JOSÉ Patrono de la Iglesia Universal (Para cada domingo)Castísimo José, esposo de María: megozo de veros elevado a tan sublimedignidad y adornado de tan heroicasvirtudes. Por los dulcísimos ósculos yestrechísimos abrazos que diste alDivino Jesús, os suplico me admitáisen el número de vuestros siervos.Proteged a las vírgenes y alcanzadnosa todos la gracia de conservar lapureza de cuerpo y de alma. Amparada los pobres y a los afligidos por lapobreza y amargas angustias quepadecisteis en compañía de Jesús yMaría en Belén, Egipto y Nazaret; yhaced que sufriendo con paciencianuestros trabajos, merezcamos eleterno descanso.
  85. 85. 84 Sed protector de los pobres y esposospara que vivan en paz y eduquen en elSanto temor de Dios a sus hijos. Dada los sacerdotes las virtudes quecorresponden a su estado para tratardignamente el Cuerpo de JesúsSacramentado. A los que viven encomunidad inspiradles amor a laobservancia religiosa. A losmoribundos asistidlos en aquel trancesupremo, pues tuviste la dicha demorir en los brazos de Jesús y deMaría.Tended vuestra mano protectora atoda la Iglesia, pues habéis sidodeclarado por el Vicario de CristoPatrono de la Iglesia Universal. Y pueslibraste al Hijo de Dios del furor deHerodes libra a la Iglesia, Esposatuya, del furor de los impíos yalcanzad que se abrevien los díasmalos y vengan la serenidad y la paz.Así sea.
  86. 86. 85 SEGUNDA ORACIÓN A SAN JOSE Compuesta y escrita por Su Santidad León XIII (Para cada domingo)A Ti recurrimos en nuestra tribulación,Bienaventurado José, y después deimplorar el socorro de tu SantísimaEsposa, pedimos tambiénconfiadamente tu patrocinio por elafecto que te unió con la InmaculadaVirgen Madre de Dios y por el amorpaternal con que trataste al NiñoJesús, te rogamos nos auxilies parallegar a la posesión de la herencia queJesucristo nos conquistó con susangre, nos asistas con tu poder y nossocorras en nuestras necesidades.Proteged, oh prudentísimo Guardiánde la Sagrada Familia, a la razaelegida de Jesucristo; presérvanos, ohPadre amantísimo, de toda mancha de
  87. 87. 86error y corrupción; muéstratenospropicio y asístenos de lo alto delCielo, oh poderosísimo Libertadornuestro, en la batalla que estamoslibrando contra el poder de lastinieblas; y así como libraste al NiñoJesús del peligro de la muerte,defiende ahora a la Santa Iglesia deDios contra la acechanza del enemigoy contra toda adversidad. Concédenostu perpetua protección a fin de queanimados por tu ejemplo y tuasistencia podamos vivir santamente,piadosamente morir y alcanzar laeterna beatitud del Cielo. Amén.Su Santidad León XIII ha concedidouna indulgencia de siete años y sietecuarentenas por cada vez que se recedevotamente esta devoción.(Decretos de 15 Agosto de 1889 y 21Septiembre del mismo año)
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