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MORAL SOCIAL DE LA IGLESIA<br />MILTON CAMARGO<br />SEMINARIO “VILLA PAÚL”<br />TEOLGADO – MISIONEROS VICENTINOS <br />FUN...
5. enciclicas de moral social para tellez
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5. enciclicas de moral social para tellez

  1. 1. MORAL SOCIAL DE LA IGLESIA<br />MILTON CAMARGO<br />SEMINARIO “VILLA PAÚL”<br />TEOLGADO – MISIONEROS VICENTINOS <br />FUNZA-CUND.<br />2011<br />Octogesima Adveniens<br />Pablo VI, 1971<br />La humanidad ante el afán de conquista, de reinar y dominar todo lo que existe, lo han llevado a caer en un pluralismo político con y a las instancias científicas y utópicas que caracterizan hoy al género humano, donde de alaguna forma se olvida en este avance y conquista del hombre el sentido religioso, moral, ético de lo trascendente, parece ser que lo único que importa el ad hoc y no más, además todo se mide por la utilidad; ya ni interesa si hay o no verdades y ese no es el afán de búsqueda del hombre razón por la cual frente a este avance desmesurado y egoísta es un imperativo de la iglesia manifestarse ante esta realidad de mundo.<br />Así Pablo VI en un primer momento ante la realidad del mundo que se está viviendo, es un observador que toma nota de lo que acontece y de la misma situación en la que se encuentra encarnada, haciendo un llamado como primer instancia a las comunidades cristianas que es a ellas a las que corresponde deducir principios de reflexión, normas de juicio y directrices de acción, a tenor de las enseñanzas sociales de la Iglesia. <br />De modo que las comunidades, han de discernir, en condiciones precisas, las opciones y los compromisos convenientes con vistas a la transformación de la sociedad, seguidamente ellas deberán pasar a enumerar una serie de problemas sociales urgentes que afectan a los jóvenes, la mujer, los nuevos pobres, los discriminados de todo tipo, los emigrantes; y a la urbanización, la demografía, los medios de comunicación social y el medio ambiente. Hacia ellos han de volcarse los cristianos a fin de hacerse responsables de un destino, el de todos los hombres en común.<br />Lo que los cristianos deben buscar es la igualdad y la participación, por el modelo de una sociedad más democrática, donde los cristianos no pueden ser agentes pasivos, sino que han de participar doblemente en este ámbito, buscando tipos de convivencia democrática que encarnen cada vez más ambos ideales en toda la realidad humana, además asumiendo responsabilidades concretas en la organización y la vida políticas procurando siempre el bien común.<br />Además, en la encíclica se aborda también el problema de las corrientes ideológicas, de ese momento: el socialismo, el marxismo y el liberalismo, inicialmente retomando Pacem in Terris que ya había hecho una acercamiento al tema, para buscar la intervención y acción de los cristianos en el ámbito estas corrientes, para desenmascarar y poner fin a falsas utopias y modelos de sociedad abocados al fracaso.<br /> Por esta razón en la encíclica se hace mención de las corrientes socialistas, las corrientes marxistas dentro de la cual distingue son cuatro niveles: 1) lucha de clases; 2) conquista del poder; 3) materialismo histórico; 4) método científico. Frente a esto se plantea el interrogante desde punto de vista de la reflexión y de la acción.<br />Además de ello se reflexiona también sobre las corrientes liberales, que requieren un atento discernimiento, pues aunque a nivel económico-social y político ellos presentan determinantes para las exigencias sociales, en el fondo dentro de estas corrientes están llenas de una carga ideológica que prime en lugar de liberar al hombre sin que se busque la verdad y el bien social.<br /> <br />Frente a esta realidad del mundo y las soluciones propuestas por corrientes ideologicasla Iglesia se pronuncia de manera lenta y madurada la reflexión del Magisterio, que partiendo de un radical No inicial (Rerum Novarum), a las soluciones y parentes salvaciones para superar la crisi que se vivía en el mundo (Quadragesimo Anno). Razón por la cual le Iglesia de forma paulatina va gnereando su reflexión de forma especulativa y práctica (Mater et Magistra, Pacem in Terris), para poder dar un sí, una orientación según los principios esvangelicos, de modo que en verdad sean reales y sirvan a toda la humanidad promoviendo una vida digan para todo el hombre.<br />Finalmente en la encíclica en su última sección, realiza un enfoque global del mundo --no ya diferenciadamente, sino abordando los nuevos problemas sociales y políticos. De este modo la Iglesia se pronuncia con su enseñanza social afirmando como principio que ella acompaña a los hombres en la búsqueda de las correspondientes soluciones. Este acompañamiento no pretende confirmar con su autoridad concretas determinaciones estructurales, pero sí tiene como finalidad recordar principios, contactar situaciones, servir con desinterés, atender a los más pobres y asumir las innovaciones requeridas por las circunstancias de cada tiempo y lugar.<br />A continuación.<br /> Por tal razón en la encíclica Octogésima Adveniens afirma que en el ámbito económico, debe lograrse una mayor justicia distributiva y una concreta liberación que implica cambio simultáneo de corazones y de estructuras. En primer lugar un cambió a nivel autónomo, pero no independiente, donde se integrarse el aspecto político como el debe ser genuino, buscando siempre el bien común y el conjunto de condiciones que posibilite el respeto y la promoción de las familias y los grupos sociales en función del bien de cada ser humano. <br />De esta forma lo político deberá ser asumido como un imperativo para los cristianos con el fin que promulgar los principios evangélicos, buscando la participación y responsabilidad de todos los hombres en la configuración de una sociedad que promueva el bien común, la vida digna para el hombre es decir no generar sistemas políticos estáticos y absolutos, sino una continua invención de nuevas formas de democracia.<br />Se busca que la economía y política bajo la inspiración evangélica posibilitaran la vivencia de una plena antropología humana, que en verdad genere vida digna y abundante para todos los hombres de modo que se construya una nueva sociedad donde en verdad resurja el acontecimiento pascual que muerto y resucitado con Cristo, el cristiano sea un co-creador y cooperado en la creación de un ordenamiento político que respete, garantice y promueva la justicia y la caridad en las relaciones económicas, por una vida digna para el hombre.<br />Solicitudo Rei Socilis<br />30 de diciembre de 1087<br />Una iglesia que no estuviera pendiente de lo que está aconteciendo en el mundo, de la realidad humana como instrumento de liberación y de salvación, sería una iglesia sin ningún sentido, sin esperanzas, simplemente estaría enajenada en el mundo y lo único que le interesaría sería su propio bien, olvidando a los otros, tal vez solo se centraría en el tener, en el no generar controversia, la piedra en el zapato para el mundo como denunciadora de las injusticias y de la opresión que se está llevando en el mundo, las estructuras que el hombre por su propio egoísmo ha fabricado para acabar a los otros, buscando el beneficio personal, donde los otros ni importan, lo que interesa es obtener el éxito a cualquier precio.<br />Por esta razón es que la Iglesia y su magisterio no ha cerrado los ojos ante la realidad del mundo, ante las injusticias y ha sido profética al denunciar y hacer ver las injusticias a la humanidad, pero a la vez dar una esperanza para aquellos que son oprimidos, mostrando el camino que puede llevar a un autentico desarrollo de hombre y de la sociedad, este es el motivo de la encíclica “Solicitudo rei socilis”, donde reflexiona en torno a la realidad de desarrollo del mundo actual, esta reflexión es la continuidad de las encíclicas sociales como Rerum Novarum, Popularum Progresio, que han refelxionado acerca del desarrollo de los pueblos.<br />Así, a los veinte años de ser publicada Popularum Progresio, Juan Pablo II publicara la encíclica Sollicitudo Rei Socialis dando continuidad a la reflexión del problema que acarrean el desarrollo a escala intencional desde la perspectiva de las últimas décadas. En ellas se reflexiona sobre los problemas del desarrollo, ante todo centrando la atención en la marcada brecha existente en el continente de América entre los países del norte con un gran desarrollo en potencia y los países del sur entumecidos en un subdesarrollo que continua en crecimiento. <br />De este modo se realiza una crítica a estas situaciones marcadas, a la vez que se abordan otros temas como la situación de vivienda, la desocupación y la deuda externa, los mecanismo de crédito internacionales que se han implantado, la falta de oportunidades y competitividad en un comercio internacional por parte de los países subdesarrollados, la inversión extranjera que se ha convertido, no en una oportunidad de progresio y crecimiento, sino como algo que en lugar de ayudar a los países en subdesarrollo, lo que hace es que se aprovecha de ellos y los somete cada vez más a situaciones de pobreza y de opresión peores.<br />Está encíclica se dividirá en seis capítulos, donde en la introducción Juan Pablo II, hace mención de la encíclica Rerum novarum y de los demás documentos publicados en la misma línea, con esté documento de quiere dar un homenaje a Pablo VI y dar a la vez continuidad de la doctrina social y la constante renovación, lo cual garantiza a la vez la valides de la enseñanza de la Iglesia.<br />En el primer capítulo con la realidad en torno al concilio Vaticano II, donde son tomados los temas del momento como la desigualdad social y económica, el destino universal de los bienes, ventajas y peligros del desarrollo de la humanidad. Seguidamente en el segundo capítulo se hace una mirada al panorama del mundo contemporáneo frente a la cual se hace un análisis de la situación deteniéndose en algunos aspectos como: el desencanto de las esperanzas del desarrollo de los años 70, las falsas utopías que se habían construido que fracasaron, campañas e ideologías que fracasaron, la fe se ve puesta en el desarrollo y conquistas del hombre pero a la vez se ve la insuficiencia del mismo hombre y de sus proyectos, la gran distancia del progreso que existe entre en Norte y el Sur, a la vez se hace referencia al problema del analfabetismo, la falta de oportunidades por la mayoría para alcanzar los estudios superiores, las nuevas formas de explotación, discriminación que están apareciendo y los mismo mecanismos que se han creado para que los pueblos no puedan progresar.<br />También se aborda el tema de la falta de viviendas y a la vez la indignidad de las mismas para muchos por las insuficiencias económicas, sociales, culturales o simplemente humanas, con lo que se puede confirmar que nos encontramos muy lejos de emprender el camino de un verdadero desarrollo, por lo menos estas realidades lo evidencian, además, se aborda el tema del empleo, de la deuda externa, se realiza un examen de la causas políticas, económicas que a la vez han generado esta serie de problemas con la marcada diferencia del los países del Norte y el Sur que se encuentran inspirados en el capitalismo liberal otros en el colectivismo de inspiración marxista. <br />Frente a esta realidad la doctrina de la iglesia se pronuncia criticando y condenando las doctrinas y el modo como se está llevando el desarrollo, el ello se evidencia el rechazo que ha hecho el hombre al proyecto de Dios con la humanidad, también la Iglesia hace un rechazo enfatico a la carrera armamentista que ha empezado, al terrorismo, al control de la natalidad en los Estados Unidos. Ante esta realidad se exhorta a la toma de conciencia de lo que está haciendo la humanidad, de modo que tome conciencia de la dignidad de cada persona, de la interdependencia que conlleva, la solidaridad, la igualdad.<br />En la tercera parte de la encíclica se hace una propuesta para alcanzar un autentico desarrollo humano, pues ante el aumento de los bienes y servicios, ellos se muestran insuficientes para el hombre, donde parece que se impone el “tener”, sobre el “ser”, frente a esto se debe recordar que el desarrollo económico no es suficiente. Seguidamente en la cuarta parte se realiza una lectura teológica sobre los problemas modernos, allí se hace una identificación de las causas morales de los males y la diferencia en los dos granes bloques del Sur y del Norte, pues se han construido verdaderas estructuras del pecado, de la opresión, de la marginación etc.<br />Frente estas realidades se proponen como soluciones, lo primero no ver el problema como mera cuestión política, ni económica, sino del orden mora, se ha de tener conciencia de la interdependencia de los pueblos, de modo que se ha de suscitar la solidaridad y en ello la fe puede aportar nuevas dimensiones como lo es el de la gratuidad, el perdón y la reconciliación.<br />Finalmente en la encíclica se dan algunas orientaciones particulares propias de la doctrina social de la Iglesia, las cuales no son simplemente ideologías sino un conjunto de principios que se pueden aplicar desde la teología moral para los contextos sociopolíticos-económicos, entre estos principios se resalta el destino universal de los bienes, la solidaridad y el principio de subsidiariedad. Así, el Papa hace una invitación a las naciones a que revisen, reformen y establezcan formas de cooperación.<br />Hoy se le debe recordar a la humanidad que el desarrollo no es sinónimo de progreso inmediato para la humanidad en todas las dimensiones, que tampoco lo único y real en el hombre no es la dimensión económica, que tampoco el proyecto de su vida, el sentido de la vida del hombre no se puede construir sobre la base del consumismo pues ella solo generará una experiencia de frustración e insatisfacción. Por esta razón para construir un desarrollo autentico de la humanidad ha de sentar sus bases en el interior del hombre, en su naturaleza cultural, ético-religiosa y las naciones que desena y están en vías del desarrollo, han de tener presente en primer lugar es su desarrollo como base el respeto por el otro, por los derechos humanos, como lo es el primer y fundamental derecho a nacer, además tener presente y respetar los derechos a la familia, a la justicia en las relaciones laborales, la libertad política y religiosa, estar en capacidad de reconocer las estructuras de pecado que acaban, oprimen a los más desfavorecidos, los pobres, por ello la solución a todos estos problemas que acarrean a la humanidad están en un conversión de corazones con el efecto de despertar la solidaridad en toda la humanidad. <br />Populorum Progressio<br />Pablo VI, 26, marzo, 1967<br />A lo largo de la historia la Iglesia no se ha mostrado nunca indiferente ante las cuestiones y acontecimientos que suceden en el mundo, en especial la preocupación por la cuestión social de modo que el Magisterio de los Pontífices ya ha hecho referencia varias veces a esta cuestión sociales desde que se publicó “Rerum Novarum”; de modo que a partir de la obra de León XIII el Magisterio ha creado más obras para formar un "corpus" doctrinal haciendo una reflexión renovada sobre los hechos de la historia con el objetico fe guiar a las personas para que, con la ayuda de la razón y de las ciencias humanas, respondan a su vocación de constructores de la sociedad terrena.<br />Hay que señalar que dentro de ésta encíclica el los objetivos es en un primer momento homenajear este documento de Pablo VI y su importante enseñanza y reafirmar la continuidad de la doctrina social junto con su renovación continua; en esta encíclica no se debe olvidar que su mensaje es a la sociedad de los años 80, pues Juna Pablo creía que a pesar de que habían pasado 20 años, los valores seguían siendo similares a los de entonces y aunque hay cambios ellos han sido muy rápidos y notables, así el objeto de la encíclica es una reflexión para indicar la necesidad de ver el desarrollo desde la otra perspectiva (cristiana) para actuar de un modo diferente para llevar a cabo un verdadero desarrollo para el hombre en todas sus dimensiones.<br />En la encíclica se reflejan las enseñanzas del Concilio pues está cargada por una honda preocupación de la Iglesia por los temas sociales de modo que será una ante la respuesta la la situación de miseria, subdesarrollo que sufren muchos seres humanos, para dar una visión de esperanza y de cambió de esta realidad. Esta es la razón por la cual la encíclica intenta dar una enseñanza social sobre los temas hablados en el Concilio como: la conciencia del deber de la Iglesia de leer los signos de los tiempos, interpretarlos a la luz del Evangelio; a la vez tener conciencia de su misión de servicio, sin que se confunda con la función del Estado.<br /> Ahora se mencionará los aspectos más relevantes de la encíclica: 1) se habla del desarrollo y se coloca en la línea de la Rerum Novarum, que trata de la situación de los obreros., la preocupación es el desarrollo y la condición obrera, estos aspectos son tomados desde una aspecto ético y cultural, campos donde incursiona la Iglesia para poder aplicar la Palabra de Dios a la vida de las personas; 2) se habla de la cuestión social, tema que hasta el momento no se había tocado, así aborda los problemas sociales de carácter local y mundial. <br />Se va hacer énfasis en el gran problema de la distribución de la riqueza mundial, pues donde hay mayor población son los más pobres y menos desarrollados, de este modo intenta despertar la moralidad de las personas para que tomen conciencia de este hecho, sobretodo si son cristianos porque tienen una obligación moral, además se debe señalar que el desarrollo no significa la acumulación de riquezas a costa de los pobres y que se tiene una obligación moral para con ellos.<br />Finalmente el tema abordado en la encíclica es el desarrollo como el nuevo nombre de la paz, donde la cuestión social adquiere dimensiones mundiales, entonces se necesita soluciones que provengan de venga de todos, de lo contrario este problema puede conllevar a una respuesta violenta por parte de las víctimas de esta injusticia. Pues es dramático por ejemplo que el dinero que podría ayudar a mucha gente en su desarrollo sea utilizado para armas y para el enriquecimiento de unos por de el desarrollo como el nuevo nombre de la paz, pues la guerra y los preparativos militares se vuelven en el mayor enemigo del desarrollo de los pueblos, entonces la paz como propuesta solo es posible en un mundo en el que dominado el bien común y el desarrollo espiritual de todos como fruto de la justicia más perfecta del hombre.<br />En esta encíclica se debe tener presente que aportan una visión panorámica del mundo contemporáneo, donde el desarrollo de los pueblos se ve lejano y utópico, en especial para los pueblos subdesarrollados eso se ve claramente reflejado en el gran abismo que existe entre Norte y Sur en su desarrollo; las diferencias son descomunadas en todos los ámbitos, cultural de analfabetismo, la dificultad de acceder a niveles superiores de instrucción, las diversas formas de explotación.<br />Frente a esto se colocan como causas de este empeoramiento: la pasividad de las naciones subdesarrolladas que son manejados desde los países desarrollados, ello repercute en muchos aspectos, como la crisis de vivienda, desempleo y subdesempleo, la deuda internacional.<br />Además dentro de los dos bloques existe una contraposición entre el capitalismo liberal y colectivismo marxista, es decir el movimiento ideológico donde cada uno promueve unas formas antitéticas de organización del trabajo y estructura de la propiedad. <br />Actitud crítica de la Iglesia ha sido crítica, donde los países desarrollados se preocupan más de sus problemas económicos. Esto genera que haya tendencia al imperialismo, de producción y comercio de armas, otros de los problemas tratados en la encíclica son: el problema demográfico donde en el Norte la natalidad disminuye, e incluso los gobiernos limitan el número de hijos así los países que limitan la natalidad no están respetando el derecho de libertad de decisión que poseen las personas. Suelen ser los pueblos más pobres los más afectados, a veces con presión económica exterior; esto tiende al racismo.<br />Como propuesta para un autentico desarrollo para el hombre, no se debe centrar mera acumulación de bienes no proporciona la felicidad humana, pues desarrollo no está necesariamente vinculada al dinero ya que si los recursos no tienen un objetivo moral se vuelven contra el propio hombre, además no se debe olvidar la realidad trascendente del hombre, la cooperar al desarrollo de todo hombre y de todos los hombres, el imperativo del bien común, la conservación de la naturaleza<br />Finalmente después de haber realizado ese acercamiento a la encíclica se debe señalar que el mundo contemporáneo es un mundo sometido a estructuras de pecado (imperalismo), con un afán de ganancia exclusiva y sed de poder, cosa que es opuesta a la voluntad divina, además una creciente interdependencia entre los hombres y entre naciones.<br /> <br />Ante esto se debe proponer hoy la solidaridad como un camino hacia la paz y hacia el desarrollo, una solidaridad que es humana y cristiana es decir a la luz de la fe, la solidaridad tiende a superarse a sí misma, el prójimo se convierte en imagen viva de Dios con lo que debe ser amado igual que se ama al Señor y estar dispuesto al sacrificio. <br />Por tanto para que haya una verdadera vida para los pueblos, debe haber una liberación, es decir alcanzar una vida humana donde al hombre se libere de cualquier esclavitud u opresión, de modo que se acabe con las estructuras de pecado, además la aspiración final para el hombre debe ser el Reino de Dios, este Reino se hace presente en la Eucaristía, en cada uno de nosotros. <br />Laborem Exercens<br />Juan Pablo II, 1981<br />Lo primero que se debe reseñar es que esta encíclica se escribe en conmemoración del 90 aniversario de la Rerum Novarum, en ella se realiza una análisis de los cambios tecnológicos, económicos y políticos que han acaecido desde la Rerum Novarum, en perspectiva de la enseñanza y acción de la Iglesia. En esta encíclica se toman como centro la cuestión social del trabajo, los que se realiza es un examen de las estructuras injustas de la tierra y su transformación en una dimensión más universal.<br />De este modo en esta encíclica se aborda tema del trabajo, donde el hombre es el factor determinante de la realidad económico-social, de este modo se realiza una aproximación al trabajo en tres dimensiones fundamentales del trabajo humano: bíblico-antropológica, ético-jurídica y espiritual.<br />Al realizar una mirada dese la dimensión bíblico-antropológico, el trabajo visto a la luz de la revelación donde el hombre al ser creado como imagen de Dios y llamado a crecer, multiplicarse y señorear la tierra, se da una doble dinámica: una objetiva, es decir su dimensión técnica, productiva, eficaz y otra subjetiva donde se resalta la dimensión personal, donde segunda tiene una primacía sobre la primera ya que es precisamente que el hombre al ser imagen de es persona y al ser persona es sujeto del trabajo. <br />Dentro de este enfoque la civilización materialista invierten este orden y se da un menosprecio por la persona. Con esta encíclica se propone volver a la trilogía de persona-familia-sociedad que en algún momento planteo la Rerum Novarum. Se le quiere dar prioridad al trabajo integral (sujetivo, objetivo) tiene respecto al capital y la propiedad.<br />De este modo se puede afirmar que la tragedia de nuestra época es que ha privilegiado unos modos de pensar y actuar ha invertido más en señorío del capital sobre el trabajo al punto de relegar el trabajo a colocarlo como propiedad de los medios de producción.<br />Frente a esta se debe decir que la verdad reclama y la justicia exige que el único título legítimo de propiedad de los medios de producción sirva al trabajo y posibiliten, de esta manera, el destino universal de los bienes y, por consiguiente, su uso personal, habida cuenta de la constitutiva dimensión común que les caracteriza.<br />Ahora desde el punto de vista ético-jurídico, los empresarios deben abrirse respectivamente a los derechos de los trabajadores, respetándolos, para que ellos tengan trabajo y condiciones dignas de trabajo, con una justa remuneración, que posibilite una digna vida familiar.<br />Y finalmente la dimensión la de la espiritualidad del trabajo, debe ser vista como algo que nos sitúa en lo íntimo del ser de la Iglesia, esta es la razón por la cual Laborem Exercens pone ante nuestros ojos, tanto la dimensión proctológica (bajo Dios y para su gloria) la cristológica (asocia a Jesús quien, por un lado, predica con el ejemplo "el evangelio del trabajo), así se realiza una invitación a ver el trabajo no como una carga, sino como un medio de realización y de santificación para alcanzar la redención.<br />Quadragesimo Anno<br />Encíclica del Papa Pío XI, promulgada el 15 de mayo de 1931.<br />Esta encíclica trata sobre la restauración del orden social y su perfeccionamiento en conformidad con la ley evangelizadora. Esta dirigida a los obispos, sacerdotes y fieles, con esta encíclica se quiere dar respuesta a la crisis defendiendo un nuevo orden social y económico basado en el principio se subsidariedad. La ocasión de la encíclica de Pio XI son los 40 años en que fue publicada Rerum Novarum.<br />La encíclica se extiende en todo el orden social, contempla la evolución del socialismo y las nuevas estructuras sociales de la primera guerra mundial; ahora se necesita de una nueva visión orgánica y ética del orden económico social a nivel mundial. En la encíclica se exponen los principios de subsidariedad con gran claridad, además justifica el porqué los superiores deben respetar la iniciativa de los menores y sólo intervenir para ayudarlos cuando sea necesario.<br />También se exponen las exigencias y condiciones de un salario justo y propone como medio para atacar el problema social la cristianización de la vida económica y ejercicio de la caridad, de este modo se enfrentan los ídolos del liberalismo y lo hecha a tierra, se supera los prejuicios, se adelanta a los tiempos y contribuye a una nueva filosofía social. La encíclica posee una introducción y tres partes:<br />Beneficios de la encíclica Rerum Novarum<br />Autoridad de la Iglesia en materia social y económica <br />Cambio profundo operado después de Leon XXIII.<br />La encíclica nace para recalcar la Reum Novarum como carta magna de orden social y precisa algunos puntos no tratados en la anterior, de modo que allí se trata el problema de los obreros sin pasar al liberalismo ni al socialismo, frente a este problema se ve que el socialismo, el liberalismo no soluciona el problema, pues el remedio resulta peor que el mal. León XIII hizo una gran defensa de la propiedad privada, ataco tanto el individualismo y el liberalismo como el social-colectivismo. <br />Realiza un análisis de la situación actual desde la siguiente perspectiva: el mercado libre esta reemplazando la dictadura económica al promulgar la restauración del orden social tiene encuentra los tres sistemas vigentes del momento (marxismo, capitalismo y totalitarismo) y hace una crítica descalificadora de los tres sistemas. Del capitalismo condena la acumulación de bienes y ganancias que hace la capital, la ley de la oferta y demanda sin control crea un falso concepto de libertad que solo beneficia a los más poderosos.<br />No admite el comunismo, por el rechazo que hace la propiedad privada y por la lucha de clases como motor de la historia. Se reconoce que el socialismo aminorado los postulados del marxismo, pero su comprensión del hombre y de la sociedad no pueden ser asumidos por un católico. El totalitarismo no se puede aceptar porque esta por encima del individuo y no pone en práctica el principio de subsidariedad. <br />Pio XI propone que se hagan contratos a los trabajadores, pero no como contratos de trabajo, sino contratos de sociedad con una salario que tenga en cuenta diversos factores y no solo por el fruto producido por el trabajador. Se realiza una diferenciación entre el comunismo y el socialismo que ha tenido una evolución, se aparte de la lucha de clases y de la abolición de la propiedad privada. Se ve el socialismo es incompatible con los dogmas de la Iglesia Católica al concebir la sociedad como algo opuesto a la verdad cristiana, se había dejado la religión por estar en el socialismo y se hizo una invitación para que estas personas volvieran a la Iglesia.<br />Se propone la caridad y la justicia social deben ser el nuevo orden social, además se hace una defensa a la autoridad tutelada, se hace una defensa de los sindicatos, se prohíbe las huelgas que era crítica durante la organización socialista. La encíclica ataca con un análisis real y terrible en la acumulación de poder y recursos de unos pocos. Esta realidad produce tres tipos de lucha por la hegemonía económica por adueñarse del poder público entre los diferentes estados.<br />Del capitalismo se ataca la mezcal y confusión entre el estado y la económica olvidándose del bien común y de la justicia. Se propone la práctica de la recata razón, como necesarios para evitar el individualismo y el colectivismo par a sopesar con rigor el carácter individual y mantener el orden social. La autoridad pública es siempre galante de justicia social dentro de un orden social justo para todos.<br />Pio XI introduce el contrato en la sociedad como causa de relación entre capital y trabajador, la obligatoriedad del salario familiar y la afiliación del católico a un sindicato no confesional. La evolución del orden actual, la cristianización del orden económico y la aportación de la caridad cristiana, el camino no es fácil y necesita la gracia de Dios y la colaboración de todos.<br />

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