Época de Rosas parte 1

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DE EDITORIAL AIQUE

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Época de Rosas parte 1

  1. 1. B. HACIA LA CENTRALIZACIÓN DE LA AUTORIDAD POLÍTICA (1827-1862) EL FUSILAMIENTO DE DORREGO El 13 de diciembre de 1828, Ma- nuel Dorrego fue fusilado por or- den de Juan Lavalle, en Ia locali- dad de Navarro, província de Bue- nos Aires. En la carta que ese dia escribió a su esposa, Dorrego afir- mó: "En este momento me inti- man que dentro de una hora de- bo morir. Ignoro porquê. .." Des- pués del fusilamiento, Lavalle es- cribió en el parte en que informa- ba la noticia: "La Historia juzgará imparcialmente si el coronel Do- rrego ha debido o no morir, y si al sacrificarlo a la tranquilídad de un pueblo enlutado por él, puedo es- tar poseído de otro sentimiento que el bien público". En la decision de Lavalle de fusilar a Dorrego, luego de haberlo he- cho su prisionero, influyeron los consejos recibidos de unitarios como Salvador María del Carril, Juan Cruz Varela, Florencio Vare- la y Julián S. Agüero, entre otros, quienes en sus cartas insistían en que "todo quedará esterilizado si el gobernador Dorrego no su- cumbe inmediatamente. " 28 LOS ENFRENTAMIENTOS ENTRE UNITARIOS Y FEDERALES Después de la renuncia de Rivadavia, el Congreso devolvió la auto- nomia a la ciudad y a la província de Buenos Aires. En agosto de 1827, la Junta de Representantes de la província eligió gobernador a Manuel Dorre- go, quien, por mandato del Congreso, quedó encargado de las relaciones exteriores. A pesar de su defensa de los principios del federalisrno, Dorrego no tenía el apoyo de los caudillos del interior porque lo consideraban un defensor de los intereses de Buenos Aires. Por otro lado, los terratenientes y hacendados de la campaña y los grandes comerciantes-de la ciudad de Buenos Aires, tampoco lo apoyaron. Dorrego tenía la adhesión de numero- sos grupos de trabajadores urbanos, pero sus intentos de continuar la guerra con el Brasil se oponían a la paz a cualquier precio que necesitaban los gru» pos económicos más poderosos de Buenos Aires. Sin el apoyo de los federales del interior ni de los de Buenos Aires, Do- rrego fue vencido por el general Juan Lavalle, quien encabezó una revolu» ción militar y fue nombrado gobernador de Buenos Aires. La sublevación comenzó a causa del descontento de los jefes y oficiales del ejército que re- gresaba del Brasil: estos pensaban que el ejército era la única fuerza que po~ dia organizar al país y se propusieron hacerse cargo del gobierno. Los unita- rios porteños se unieron a Lavalle con el objetivo de eliminar a Dorrego, he- cho que también convenía a los intereses de los autonomistas bonaerenses. Sin embargo la alianza entre los unitarios porteños y los oficiales del ejército regular no contaba con apoyo interno ni internacional. Sobre todo porque la crisis que originó tenía consecuencias negativas para el comercio. Los comerciantes y hacendados porteños se veían perjudicados por la rup~ tura de las comunicaciones con el interior y por el alzamiento de la campa- ña, puesto que ambos hechos interrumpían las importaciones y exportacio- nes. Los diplomáticos extranjeros _especialmente los ingleses_ estaban de acuerdo con los importadores y exportadores locales en que un triunfo federal, o un acuerdo de Lavalle con los federales de Buenos Aires, era el camino hacia la paz.
  2. 2. Rosas, gobernador de Buenos Aires Después del fusilamiento de Dorrego, Estanislao López _gobernador de Santa Fe_, y Juan Manuel de Rosas _que se encontraba en esa provín- cia_, comenzaron a actuar contra Lavalle. Mientras Lavalle luchaba en Buenos Aires, su aliado José María Paz -otro general que había regresado con sus tropas del Brasíl_, se hizo cargo del gobiemo de Córdoba. Desde esa posición se propuso enfrentar al caudillo federal y a1 gobernador de la Rioja, Juan Facundo Quiroga, quien controlaba las províncias del norte y oeste del país. Finalmente Lavalle acordó con Rosas la realización de elecciones en la provincia de Buenos Aires para constituir una nueva legislatura. Pero lo que los jefes pactaron en Cañuelas en junio de 1829, fue resistido por los unitaríos que todavia ejercían los cargos de gobiemo, quienes manipularon las elecciones a su favor. En agosto, Lavalle y Rosas se encontraron en Ba- rracas y llegaron a un nuevo acuerdo: se realizarían nuevas elecciones que anularían las anteriores, Lavalle dejaba el gobiemo y Rosas garantizaba que los protagonistas de la revolución de diciembre de 1828 no serían persegui- dos. Pero, por segunda vez, la conciliación no fue posible. Los pobladores urbanos que apoyaban al federalismo y los trabajadores rurales sublevados contra el ejército unitario exigían la restauración de la legislatura disuelta en diciembre de 1828. Finalmente, en diciembre de 1829, la misma legisla- tura que había elegido gobernador a Dorrego, eligió a Juan Manuel de Ro- sas gobernador de la provincia de Buenos Aires. Con el fin de lograr la rá- pida pacificación de la província, los representantes otorgaron a Rosas fa- cultades extraordinarias. Esto signifícaba que el gobernador podia decidir las accíones de gobiemo que personalmente consíderara como las más adecua- das, sin dar cuenta a la legislatura. La legislatura declaró también que "el cíudadano don Juan Manuel de Rosas ha sido el restaurador de las leyes e instítucíones de la provincia de Buenos Aires". La derrota de los unitaríos La elección de Rosas como gobernador de Buenos Aires planteó a Paz la necesídad de unificar el interior bajo su domínio, para luego enfrentar al federalismo del Litoral y Buenos Aires. En febrero de 1830 se enfrentó con Quiroga y lo derrotó en Oncativo. Establecíó gobiernos unitaríos en todas las províncias del interior y con ellos constituyó _el 31 de agosto de 1830_ la Liga del Interior. Con el objetivo de hacer frente a los federales de Buenos Aires y del Litoral, el tratado creaba un Supremo Poder Militar del que se hizo cargo el general Paz. En marzo de 1831, cuando las dos fuerzas se preparaban para el enfrentamiento decisivo, Paz fue hecho prisionero ac- cidentalmente y la Liga del Interior se derrumbó. Las fuerzas províncíales tradicionales estaban más preocupadas por asegurar su poder local que por llevar adelante una política regional frente a Buenos Aires. La captura de Paz resolvió el enfrentamiento a favor de los federales. Desde entonces Quiroga se afírmó como caudillo de las províncias interio- res; López mantuvo su dominio regional sobre el Litoral, y Rosas consolidó su poder en Buenos Aires y aumentó su influencia sobre todo el país. INGLATERRA PREFER -'- EL MANTENIMIENTO DEL ORDEN "Después de 1825, las posibilida- des de una transformación pro- funda de las economias latinoa- mericanas se hacen remotas; pa- ralelamente la imagen que las nuevas metrópolis económicas elaboran del futuro de América Latina se hace cada vez más está- tica. De aqui se derivan preferen- cias políticas muy precisas: los go- bernantes innovadores, cuya au- dacia había sido vista con simpa- tia en el pasado, son cada vez menos apreciados. Los agentes británicos en el Río de Ia Plata - influyentes observadores ultrama- rinos- advierten que las innova- ciones son de exito difícil y ame- nazan Ia tranquilidad interior; por eso comienzan a preferir a los je- fes políticos que se fijan por úni- co objetivo el mantenimiento de un orden férreo. Woodbine Pa- rish fue primero admirador de Ri- vadavia y luego simpatizante de Rosas. " Tulio Halperín Donghi, historiador argentino contemporâneo, De / a revolución de / a independencia a la confederación ros/ sta. PARA PENSAR ; Por qué a las nuevas metrópo- Iis económicas les convenía el mantenimiento del orden inter- no en los nuevos países latinoa- mericanos?
  3. 3. LA IMPOSICIÇN DE UN NUEVO , ORDEN POLITICO: LA FEDERACION EL FEDERALISMO DE ROSAS "Rosas y su grupo dieron forma en Buenos Aires a un federalismo particular que lograron imponer al resto del país. Para ello, debió ven- cer los siguientes obstáculos. En el orden interno, debió eliminar a la oposición dorreguista, democráti- ca y popular, contraria a las facul- tades extraordinarias y que, miran- do por la igualdad de las provin- cias, bregaba por la Organización nacional por medio de Ia Constitu- ción. Rosas, en ese punto, era in- transigente. La Organización na- cional significaba la creación de poderes nacionales, de aduanas nacionales, de la independencia ROSISTA Juan Manuel de Rosas fue gobernador de la provincia de Buenos Ai- res entre 1829 y 1832 y entre 1835 y 1852. Durante esos años, Buenos Ai- res irnpuso su dominio económico y político al conjunto de las províncias interiores y litorales. Y aunque Rosas evitó avanzar en la Organización constitucional del nuevo Estado, consolidó y defendió el reconocímiento internacional de la Confederación Argentina como un Estado soberano y politicamente independíente. Durante sus gobiernos, los hacendados ganaderos de la provincia de Buenos Aires y sus socios, los comerciantes exportadores, se consolidaron como el grupo social de mayor poder económico del país. El gobemador contribuyó a esa expansión económica manteniendo “el orden necesario para los negocios". Rosas entendió que éste sólo se lograba si había paz en Buenos Aires y un orden en el resto del país que no alterara esa paz. Para lograrlo, fueron frecuentes los conflictos internos e internacionales que, durante esos largos años, enfrentaron a diversos grupos socíales y a provin- cias entre sí. A pesar de ellos, en 1850 el valor de las exportaciones pecua- rias había aumentado diez veces en relación con 1810, y el conjunto de las ímportaciones era tres veces mayor. de las províncias, dentro de lo compatible con el federalismo con respecto al gobiemo central. Se decidió entonces por apelar a la práctica de los subsídios a las pro vincias, domesticando y sujetando a sus respectivos gobernadores a los dictados de Buenos Aires". Enrique M. Barba, historiador ar- gentino, Unitarlsmo, federalismo, rosismo. Sellos de Juan Manuel de Rosas. En ana carta dirigida a Quiroga el 28 de jrrzbrero de 1 83 2, Rosas afírmaba: “(Por respeto a la voluntad de los paeblos pronunciada por el sistema federal) soy yo federal y lo soy con tanta mas razón paesto que estoy persuadido de que la fzderacián es la fbmza de gobiemo mas conforme con los principios democráticos con qaefaimos educados en el estado colonial sin ser conocidos los vínculos y titulos de la aristocracia, como en Cbile y Lima, en cayos Estados los condes, marqueses y los mayorazgos constituíam zmasjerarqaías que se acomodan mas a las nuíximas del réginzen de anidady los sostienen; pero azm asísiendo federal par' : íntimo convencimíento me subordinrma a ser unitario, si el voto de los pueblosfaese por la unidad. " 30
  4. 4. axar' I _ . _ , «í. §ali : msn-v La montonera, acuarela de Carlos E. Pellegrini. Como ganadero y representante de los intereses de ese sector, Rosas se propuso asegurar la disciplina laboral de la población rural en el orden productivo de la estancia. Intensificó la persemción ~que se venía realizando desde 1820, cuando babía comenzado la expansión ganadera- contra los ganchos libres y errabundos y el bandolerismo. Pero al mismo tiempo advirtió que la movilización del conjunto de la población rural y urbana podia ser utilizada contra los rivales del gobernador y, de ese modo, asegurar el mantenimiento del orden restaurado. Divisaskderales de color punzo'. Rosas reorganizó el partido _federal de la provincia de Buenos Aires y uni zcó las manifestaciones exteriores del federalismo. Impuso el uso obligatorio de una cinta color punzo' a todos los empleados de la provincia, civiles, eclesiásticos y militares -estos últimos debian llevar la inscripción "Federación o Muerte"-. También tomó diversas medidas para limitar la expresión de ideas opositoras. El gobiemo controlo' la circulación de libras y grabados y la publicación de impresos. Después de 1835, la imposición _del orden rosista avanzó rapidamente en todo el país. En Buenos Aires se mantuvo un respeto formal por las ins- tituciones de la provincia: periodicamente se realizaban elecciones para la renovación de la legislatura y, cada cinco años, Rosas era reelecto en su cargo de gobernador. Sin embargo, cada vez fue menor el número de votan- tes que participaba de las elecciones. 31
  5. 5. LA SUMA , DEL PODER PUBLICO 32 EI 7 de marzo de 1835 ia legisla- tura eligió a Juan Manuel de Ro- sas gobernador de Buenos Aires, con facu/ tades exrraord/ narias y con la suma de/ poder púb/ ico. Antes de aceptar, Rosas puso co- mo condición para hacerio la rea- lización de un plebiscito por ei que debería convocarse "a todos y cada uno de Ios ciudadanos ha- bitantes de esta ciudad, de cual- quiera clase y condición que fue- sen, para que expresen su voto precisa y categoricamente sobre este particuiar". La votación se realizó los días 26, 27 y 28 de marzo. Hubo 9.720 sufragios, Ia cifra más alta registrada hasta en- tonces en cualquier comício. So- bre una población de 60.000 ha- bitantes, equivaiía prácticamente a todos los hombres libres y aptos para votar, descontados Ias muje- res, niños, ancianos, extranjeros y esciavos, que no votaban. Sólo 7 votos fueron por Ia negativa. Años después, Domingo F. Sar- miento -que fue un importante opositor a Ia política de Rosas- escribió en su obra Facundo: "No se tiene noticia de cíudadano aI- guno que no fuera a votar. .. debo decirlo en obsequio a la verdad histórica: nunca hubo gobiemo más popular, más deseado ni más bien sostenido por Ia opinion. .." Durante los primeros meses del segundo gobiemo, Rosas ordenó una de- puración del cuerpo de funcionarios y hubo numerosos cesantes en el ejér- cito, en la administración y en 10s cargos eclesiásticos. La reducción del nú- mero de empleados tuvo también corno objetivo reducir gastos en el presu- puesto provincial. El gobernador ya no confió en las adhesiones aseguradas por el pago de sueldos. Desde entonces, en varias oportunidades, recurrió al disciplinamiento por medio de 1a violencia. Así castigaba a los advetsaríos políticos -los "salvajes unitarios"- y también a los federales que conside- raba “traidores a la causa". Los métodos violentos y una disciplina muy du- ra fueron utilizados también entre la población de las zonas rurales. En el interior del país, después de la muerte de Quiroga en 1835, y de la de López en 1838, ya no surgieron caudillos províncíales o regionales dis- puestos a enfrentarse con Buenos Aires. Rosas se convirtió paulatinamente en el árbitro de los conflictos interprovinciales. Bajo su influencia, los go- bernadores fueron dóciles a las sugerencias del gobemador porteño y teme- rosos de su poder. PARA PENSAR ; Se puede entender el apoyo mayoritario de una sociedad a Ia concentra- ción del poder público en un solo gobernante sin tener en cuenta Ia situa- ción histórica que estaba viviendo esa sociedad? ;Por qué? (Cuáles pueden ser Ias ventajas y cuáies los riesgos de ese apoyo? (Cuál era el grado de consolidación de Ia democracia política en Europa oc- cidental en ia primera mitad del siglo XIX? El Pacto Federal de 1831 y las disidencias entre los caudillos federales El primer objetivo del Pacto Federal que, en enero de 1831, firmaron las províncias de Buenos Aires, Santa Fe, Entre Rios y Corrientes _esta últi- ma adhirió más tarde-, fue responder a la Liga Unitaria que había organi- zado el general Paz desde Córdoba en agosto de 1830. Por el artículo terce- ro constituían una alianza ofensiva y defensiva contra toda agresión de cualquiera de las demás províncias integrantes de la República. Pero des- pués de la Captura de Paz, la Liga Unitaria nunca se consolidó y, para las províncias federales del Litoral, en los años siguientes la amenaza de un enemigo interior fue más potencial que real. El Pacto Federal de 1831 era también un primer paso hacia la organiza- ción constitucional del país. En su artículo quince establecía el funciona» miento, en la provincia de Santa Fe, de una Comisión Representam/ a de los Gobiernos de las Províncias Litorales de la República Argentina, compuesta por un diputado de cada una de las províncias de Buenos Aires, Santa Fe, Entre Rios y, mas tarde, Corrientes. Entre otras atribuciones esta Comisión debía "irwitar a todas las demás Províncias de la República cuando están en plena liber- tacl y tranquilidad, a reunirse en federación con las tres litorales, y a que por me- dio de un Congreso General federativo se arregle la administraçión general del país bajo el sistema federal, su comercio interior y exterior, su navegación, el co- bro y distribución de las rentas generales y el pago de la deuda de la República, su crédito interior y exterior, y la soberanía, libertad e independencia de cada una de las províncias. ”
  6. 6. Sin embargo, Rosas, López y Quiroga -nuevamente jefe regional del interior_ no tenian las mismas intenciones sobre la efectiva convocatoria al Congreso General. Rosas no era partídario de la realización del Congreso y, muy frecuente- mente, el diputado por Buenos Aires estuvo en minoria en las discusiones y votaciones de la Comisión Representativa. El gobernador porteño presionó a López para que abandonara el proyecto de constituir juridicamente al pais. La convocatoria fue reemplazada por una imprecisa invitación a todas las províncias a adherirse al Pacto Federal y cumplir con sus objetivos. Fi- nalmente, la Comisión Representativa se dísolvió a mediados de 1832 cuando Quiroga reveló a Rosas que los díputados por Corrientes y por Cúr- doba hacian propaganda antiporteña con el objetivo de unir a los goberna- dores del Litoral y del interior contra Buenos Aires. Estos representante~ sostenian la necesidad de cambiar el régimen de libre comercio que anin- naba las economias províncíales por otro de mayor protección a la Prod: :- ción local. Este fue el último intento de organizar un Estado centralizxf. para la República Argentina mientras Rosas mantuvo el poder. Fc? ;Ã compromíso de reuníón de un Congreso General para dictar uns. C. ción federal quedó pendiente. Asi lo reconoció el Acuerdu . lc . Ran Kit: Ç. ;- que en mayo de 1852, después de la caída de Rosas, firmaron los goberna- dores. Entre otros fines, el acuerdo reconocia al Facto Federal el carácter de ley fundamental de la República, dísponia “observarlo religiosamente" y se proponia “cumplír lo díspuesto en el Pacto Federal sobre la reuníón de un Congreso General federativo”. De regreio a Buenos/ lira dexde Santiago del Estero, Quiroga dei-oyo' avisos sobre ZHIII eonjuracián para asesirzarlo y recbazâ la custodía ofi-ecida por' Felipe Ibarra. E11 un paraje denominado Barranco Yaco, en Za provincia de Córdoba, el 16 de febrero de 1835, mz gmpo de bombre: al rlz/ Indo de Santos Pérez mato a Facundo Quiroga y a su: acompañarrtes. u; _M_ ______. _.í: _- EL PENSAMIENTO DE ROSAS SOBRE, I__A CONSTITUCION _M_ x. ; "El señor Ferré (en 1831 diputado por Corrientes) quiere cosechar buen trigo en un terreno lleno de malezas de toda clase [m] Male- zas que [. ..] para destruirlas lo que se necesita es una fuerte liga de Iabradores respetables ¡Desengá- ñese el señor Ferré! Para recoger buen trigo es necesario, aun caando la tierra no tenga male- zas, orepararla bien y luego sem- : rara conociendo bien la esta- . e temperamento [. ..] Pero rh** Lv y coóta* eecres, arados, te- soro, bueyes y demas elementos, sin destruir Ias malezas exteriores e interiores del terreno, sin ararlo y preparar la tierra [. ..], sembrar en la peor estación, y ya recoger el más hermoso fruto (la Constitu- ción), con una particularidad: que lo quiere recoger en los momen- tos mismos que empiece a sem- brar. ¡Pobres los labradores que tal desatino cometiesenl [. ..]. " Carta de J. M. de Rosas a E. López fechada en 1837. , Ei) n 'n
  7. 7. 34 La utilización de la violencia en la lucha política En sus luchas políticas, tanto federales como unitaríos utilizaron la vío» lencia como instrumento necesario para asegurar la victoria de su propia causa. En esa época se solía denominar terror a los actos de violencia extre- ma que tenían por objetivo intimidar y aniquilar al adversarío político. En 1840, la Comisión Argentina organizada en Chile por un grupo de emi- grados argentinos _entre los que se encontraban Domingo F. Sarmiento y Gregorio Las Heras-, redactó un programa de acción en el que se afirma- ba: "Es preciso emplear el terror para triunfar en la guerra. Debe darse muerte a todos los prisioneros y a todos los enemigos. Debe manifestarse un brazo de hie» rro y no tener consideración con nadie. Debe tratarse de igual modo a los capitw listas que no presten socorros. Todos los medios de obrar son buenos y deben em~ plearse sin vacilación". En octubre de ese mismo año, Rosas justificaba frente al cónsul inglés en Buenos Aires los actos de violencia _encarcelamientog asesinatos, atentados contra la propiedad- que se estaban desarrollando en la ciudad de Buenos Aires. Decía: "Vuelvo a llamar la atención de V. E. , una y muchas veces sobre ias circunstancias del país: que la guerra se prepara sin padre para el hijo, ni hijo para el padre. Yo mismo clavaría el puñai en el corazón de mi hijo, si lo viera con cobardía para defender el juramento santo de la libertad; y si esto si» gue se han de ver en el país arroyos de Sangre entre los escombros gloriosos de su libertad. El honor de los pueblos consiste en saber salvar a toda costa su indepen- dencia y su iibertad. " Del mismo modo, cuando a Lavalle se le reprochó la falta de disciplina de sus fuerzas, éste no vaciló en afirmar: “¡Disciplina? ;Orden y piedad para Rosas y los suyos? ,Disciplina para nuestros soldados? . . . ¡No! gQuieren matar? Déjelos que maten. ¡Quieren robar? Déjelos que roben. " En muchas ocasiones, los actos de violencia eran presentados como ma- nifestaciones espontâneas de los partidarios de cada causa, o como explo» siones de la cólera del conjunto de la población. Pero esos mismos actos ce- saban cuando los jefes daban alguna señal de que así debía ser, generalmen» te estableciendo severisímas penas para quienes los cometieran. PARA PENSAR ~ ; Qué proceso histórico estudiaste en el cual Ios grupos socíales enfrentados utilizaron Ia violencia en Ia Iucha política? ;Qué elementos de la situación histórica explicaban su utilización?
  8. 8. OPOSlClÓN A ROSAS, CONFLICTOS LA JOVEN , INTERNAC| ONALES Y CR| S|S GENERACION DEL ORDEN ROSISTA ARGEcNT| NA La oposición política . _ _ La oposicion intelectual a Rosas Desde 1835, los actos de persecución y de violencia ejercidos por el go» se originó en un grupo formado bierno de Buenos Aires contra todos aquellos que no adherían a la causa fe- por jóvenes de familias respeta- deral provocaron la emigración de numerosos unitaríos a la Banda Oriental das por e¡ orden resista: Vicente del Uruguay. Los emigrados eran antiguos políticos unitaríos, oficiales del Fidel López, Rafael Corva/ án, Juan ejército que había protagonizado la revolución de diciembre de 1828 Bautista Alberdi, Valentin Alsina, ]uan Lavalle entre ellos_, periodistas, escritores, intelectuales, y también Juan María Gutiérrez, Miguel Ca- familias de modestos recursos que buscaron trabajo en Montevideo. Des» né, MafCOS 565179, @HUB OÍFOS. pués de 1838, también emigraron muchos de los jóvenes intelectuales por- E905 lÓVelleí @Studlallles Y Ella' teños que se nucleaban en el Salón Literario y que se habían propuesto for» dUad05 el¡ la ulllVelsldad de BUG' mar un movimiento de opinión crítico a Rosas entre los jefes federales. Este "O5 AM5: 59 agrupalo” allededol grupo, que se llamó a sí mismo la joven Generación Argentina, pretendió que de gleba” ECheVerr/ 'av qule” ha' sus integrantes se convirtieran en los consejeros intelectuales de Rosas. bla estudlado el¡ París' Hasta 1837 este grupo desarrollaba ac- tividades culturales. Se reunían en el Salón Literarío, donde se discu- tía sobre política, educación y lite- ratura. También editaban una re- vista, "La Moda", dirigida por Al- berdi. Presentada como una revis- ta sobre actualidades domésticas y culturales, frecuentemente con- tenía también análisis críticos so- bre la situación política. Desde el punto de vista político estaban de acuerdo en que la democracia es- taba vigente en Buenos Aires des- de 1821 y en que se había trans- formado en la base del orden c: - lítico. Pero pensaban 2,2 : :' -: - : s os apostó- Rosas no eran _ Wación necesi- : :ra gsia. A mediados de sostuiieron Ia necesidad de a x dad de régimen, que hacia : :s : e gobernar para el pueblo, :aro sin el pueblo.
  9. 9. EL Exrro DIPLOMATICO FRENTE A FRANCIA La guerra con Francia Desde 1830, Francia buscaba aumentar su influencia en América Latina y, especialmente, lograr la expansión de su comercio exterior. Consciente del poder inglés, en 1838 el rey Luis Felipe exponía ante el parlamento que "sólo con el apoyo de una poderosa marina podrían abrirse nuevos merca- dos a los productos franceses. ..". En marzo de 1838 una escuadra de guerra francesa bloqueó el puerto de Buenos Aires. Sobre el reclamo particular de Francia _la eximición del servicio de ar» mas para sus súbditos-, el gobiemo de Buenos Aires retrasó la respuesta por más de dos años. Rosas no se oponía a reconocer a los residentes france- ses en el Rio de la Plata el derecho a un trato similar al que se daba a los in- gleses. Pero sólo estuvo díspuesto a reconocerlo cuando Francia envió un ministro plenipotenciario (con plenos poderes) para la firma de un tratado, lo que significaba un trato de igual a igual y un reconocímiento de la Cori» federación Argentina como un Estado soberano. mau _ PRÀHPÍA Í' Ri¡ (KIBIEIÍRO uu IROVINUIA II IUIUOI-LIIVIÀ. IIKWIVIAFI IM I-W IQ-DCDMIK CGNPEDBBACION ARGENTINA» unampunn_ &Rolf-hub; um. : n¡ o. ma» o- u-'mn wma-a Alugar. muntbf-&imulvdnmnbcutwmugnm . .ui. .,o. ... ._-›. çu. a~›~ai~uvm. ..i »ua-_pgusrwn-p-«nq-uw . ..w- »Iúlnl-hnl-n-n. . E Abel Ina load# I. amam. . r. . sua. : . ousou. u. ..v. ..¡. ... ..r. ... ... . . . . s. »mami . ..smm-. ..ou-sniuu- lulu-l' 'IU-dncothlk Il Iiéàb &Golnüíntká uwbpzvnnhhuhubiilqnq-nquu: um». mk-odu-oquknlFU-ouC-n-rap# hnulvpnbnunñt uma naun. ..” u. .. - a_a. .._. ... ›.. ~.. ... ¡.. «. i. ,.---. 3:7¡ hqnhlthlinouwnhwnn 1.. ... .- 3 . Map-Hawk_- _ímhrüh-l . mim. ._. ... .›. ... .~. .._. ... _,i. .. § . s.. ... ..": ::. ... ... .._, ._. , . ... ... ... z. . ... ... ... ... ... ... ., . .. ... ... ... .,. ... ... ... , . ... . çtnutlnFibbdunutuààmiWmañwP¡ M1¡ hihi üvllblIi hIâ : vu- . na¡ 2 s . .. i n-w-uqao-annuiyugi. . . u-. m. . ;~. ... ..--* ° 'r- -1:: .:'. ... ..¡ r . um. ¡úuhwb-nnu _¡ -xhynlthmh/ &Isuàmf; yl-nlnlh ›. .._. ... _u. ..›¡. _¡. . lnhul' bau'›c- IM . ..i . ..a . u 1 “Lon- q-u. M' naun-lvl¡ _- . .'. .«. .' ntwxlnoldusmvpürbn. raíz-. .? ' _"°~ ML. .. . ..guita »obama-out- . iiu-. ..o u. . mmàw. .. uauurS-»u-. ..yiun-. .uanus pc-¡rINIrFd-Iul ; hahaha-advoga »da . . . KÍn-aun-uuu . ..ic . ..n. _;. ... .-›. _›. . Janela-Uh¡ -anl-c--I 'F'¡-v' " Copia de la Convención acordada entre el gobiemo de Buenos Aires, encargado de las relaciones exteriores de la Confederación Argentina, y el representante del gobiemo de Francia el 29 de octubre de 1840. Esta Convención se eonoce como el Tratado Mudam-Arona porque los ministros que lo fírmaron fueron el almirante barón de Mackau por Francia y Felipe Arana _por Buenos Aires. El tratado establerzu el levantumienta del blogue-o a1 puerto de Buenos Aires y lu devolución de lu islu Martín Gariía y de los burros capturados a1 gobiemo de Buenos Aires por parte de Francia, y a su vez, el gobiemo de Buenos Aires ucorduba eximir del servicio de armas a los súbditos franceses y pagar indemnizaciones a los perjudícudos por el conflieto. 36
  10. 10. La intervención de Gran Bretaña y Francia A partir de 1842 se reanudó un conflicto interno en la Banda Oriental, y Rosas intervino apoyando a uno de los bandos. Esta decisión del goberna- dor de Buenos Aires provocó la reacción de Francia y de Gran Bretaña y la decisión de una intervención conjunta en el Río de la Plata. Para Gran Bretaña, la posibilidad de una acción coordinada entre la Banda Oriental y Buenos Aires significaba la anulacíón de la division polí- tica en el Río de la Plata -impuesta por su mediación con la Creación, en 1828, de la República Oriental del Uruguay como Estado independiente_. Los intereses británicos se veían gravemente amenazados por el peligro de una política conjunta de los dos países que controlaban el comercio y la navegación en el rio de la Plata. Los intereses de los comerciantes ingleses en Montevideo y en Buenos Aires no eran los mismos. Pero los dos grupos se beneficiaban con la navegación pacífica del rio de la Plata y con la aper- tura de los ríos interiores (el Paraná y el Uruguay) al comercio internacio- nal. En esta oportunidad, también Brasil intervino en el conflicto a favor de sus propios intereses. A mediados de 1844 propuso a Gran Bretaña una ac- ción conjunta contra Buenos Aires para eliminar la influencia argentina en la Banda Oriental y estableccr la apertura de la navegacitãn de los rios inte- riores. Esta apertura era necesaria, declaraba, para poner fin al Lílãlülillõntki del Paraguay. Finalmente, el gobierno inglés decidió intervenir con el objetivo de lo- grar lalibre navegación de los ríos y mantener el equilibrio rioplatense se- gún el tratado de 1828 frente a las pretensiones de incorporar la Banda Oriental al sistema rosista. Además, la larga duración de la crisis oriental comprometía la estabilidad económica de la región y perjudicaba a los sec- tores mercantiles extranjeros y locales. Francia aceptó intervenir limitando sus objetivos -según declaró_ a la defensa de la independencia oriental frente a la intervención argentina. En abril de 1845, naves inglesas y fran- cesas bloquearon el puerto de Buenos Aires. El caudillo oriental Manuel Oribe -con el apoyo de Rosas- mantenía sitiada la ciudad de Montevi- deo por tierra y, desde 1843, Buenos Aires sitiaba por el río las costas de la Banda Oriental. Pero las naves inglesas desconocían el bloqueo de las na- ves porteñas y permitían el aprovisionamiento de Montevideo. A mediados de 1845 y después de un ultimátum, las fuerzas navales britânicas y france- sas “robaron a la escuadra argentina”: la capturaron y la obligaron a fondear en el puerto de Buenos Aires. Meses más tarde se propusieron remontar el río Paraná, para poner en práctica el objetivo de la libre navegación de los ríos interiores. Rosas no estaba díspuesto a permitirlo y preparó la defensa, que resultó heroica. En la Vuelta de Obligado sobre el río Paraná, el 20 de noviembre de 1845, en una larga batalla en la que sufrieron numerosas pér- didas materiales y humanas, las fuerzas militares y navales porteñas intenta- ron impedir el paso de las naves extranjeras. PARA PENSAR ; Qué beneficios esperaban obtener Gran Bretaña y Francia si aumentaba el número de Estados independientes en el Litoral del Río de la Plata? LOS PROPÓSITOS SECRETOS DE LA FNTERVENClON En febrero de 1845, el comisiona- do brasileño ante Ias cortes de Londres y Paris _el vízconde de Abrantes_ informó a la corte de Río de Janeiro los propósitos se- cretos de la intervención anglo- francesa en el Río de la Plata. Se- gún Ie había informado el minis- tro francês Guizot, los propósitos eran: l) convertir a Montevideo en “factoría comercial para las potencias marítimas" ; 2) obligar a la "libre navegación" del Plata y sus afluentes; 3) independizar En- tre Rios y Corrientes "si sus habi- tantes lo quisiesen"; 4) fijar los lí- mites del Estado Oriental, Para- guay y el Nuevo Estado de la Me- sopotamia "con prescindencia del Brasil"; 5) conservar el Estado de cosas en el resto de la Confedera- ción "si Rosas accediera a la ra- zón sin recurrir a Ias armas" o diese Iibertad de comercio. En ca- so contrario, levantar contra él a las fuerzas locales adversarias su- ficientes para obrar apoyados por las fuerzas navales y poner en Buenos Aires un gobierno "que dé muestras de amistad hacia Eu- ropa".
  11. 11. LAS PROVINCIAS DEL LITORAL FRENTE Ô_l-A_, ',NÍcEcRVE, N,Cc'Ê? N l l "La desigualdad del sistema eco- nómico instituido y defendido por Buenos Aires se volvió particular- mente opresiva durante los blo- queos. La desorganización mer- cantil incidió con pareja severidad en las provincias, sobre todo en las del Litoral. Desde el punto de vista de los intereses económicos províncíales las luchas (contra Francia en la década del 30 y contra Francia e Inglaterra en Ia del 40) fueron costosas y la victo- ria, vana. Las províncias no gana- ron nada. Después de los conflic- tos su situación económica y polí- tica fue más precaria que nunca. Para las províncias era indiferente que el estuario del Plata estuviese fiscalizado por Buenos Aires o por alguna potencia extranjera. Más aún, durante el segundo bloqueo las províncias ribereñas estuvieron inclinadas a pasarse del lado de Ios sitiadores, no solamente para abreviar Ia angustia del aislamien- to comercial sino también para quebrar el monopolio porteño del comercio exterior argentino. " ll/ /iron Burgin (1900-1957), histo- riador polaco-estadounidense, As- pectos económicos del federalismo argentino. ~ tw t ri 'lr L . '1 X 1.5:' ” “kw 38 A mediados de 1846, Gran Bretaña se retiró del conflicto a causa de problemas internos. El bloqueo del puerto de Buenos Aires se extendió has- ta 1848, pero con arreglos que convenían tanto a los bloqueadores y blo- queados porteños como a los sitiados montevideanos: los barcos extranjeros podían llegar a Buenos Aires previo paso y pago de derechos en Montevi- deo. En 1849 Gran Bretaña y en 1850 Francia, firmaron la paz con Rosas. PARA lNVESTlGAR Averiguá qué se celebra actualmente en nuestro país cada 20 de noviembre. El combate de la Vuelta de Obligado. En la Vuelta de Oblígado, nn paraje sobre el Parana', donde el ria tenía 700 metros” de ane/ Ja y mz recado pronzmriada dzfienltaba la navegaeian de vela, lasfírerzas del gobierno porteño prepararon la principal fortzfícariõrz para evitar que las naves extranjeras avanzaran aguas arriba. El general Mansilla hizo extender, de carta a casta, sobre 24 lana/ Jones, tres gmesax Cadena: (en la proa, la papa y por el centra delas embareaeiorzes). En la ribera se trair/ Iron 4 baterias. Lar porteño: nrfrieran 25 0 mnertoy, 400 beridasy euantiasas perdidas, y lograran dañar severamente a la estuadra anglayraneesa, que debió permanecer 40 días en Obligada realizando las repararianes de mayor urgencia. El aconteeimienta xe eonaeia' en toda América, - algunas paíyex _como Chile y Brasil_ y también algunas unitaríos, adaptaron una aetítzrd de mayor respeto frente a Rosas. El
  12. 12. Entre Ríos y la formación de la alianza antiporteña Durante el desarrollo de la larga crisis en la Banda Oriental, la provin- cia de Entre Rios adquirió un poder politico y económico que le perrnitió enfrentar con éxito al gobernador de Buenos Aires. Justo José de Urquiza era gobernador de Entre Rios desde abril de 1842 y fue, además, designado por Rosas como jefe del Ejército de Operaciones de la Confederación Argentina. La riqueza de la provincia de Entre Rios creció notablemente en la dé- cada del '40. La ganaderia se fue especializando en la cria de caballos que eran permanentemente requeridos por los diferentes ejércitos -el de la Confederación Argentina y los extranjeros_ que intervenian en la zona. Además, durante el bloqueo anglo-francés al puerto de Buenos Aires, Ur- quiza logró que muchos productos de su provincia se comercializaran por Montevideo. La creciente autonomia de Urquiza molestó a Rosas, quien pretendió imponer a Entre Rios restriccioncs que afectahan el desarrollo de su economia. Urquiza, entonces, se distanció de Rosas. En 1850 _como cada cinco años-, una ve: más Rosas fue reelegido gobernador de Buenos Aires, a pesar de su insistente negativa a continuar en el cargo. En esa opormnídad, todas las províncias, excepto Corrientes y Entre Rios, otorgaron a la legislatura de Buenos Aires poderes sin limita- ción alguna para designar a Rosas jefe supremo de la Confederación. Ade- más, designaron a sus representantes para que, reunidos en Buenos Aires, acordaran una Organización que permitiera efectivizar ese nombramiento. Brasil sostenia la necesidad de la libre navegación de los rios Paraná y Uruguay, ya que su Clausura le impedia comerciar libremente con las pro- víncias mesopotámicas de la Confederación Argentina. Entre Rios y Co- rrientes, por su parte, aspiraban a liberarse del régimen de puerto único im- puesto por Buenos Aires con el objetivo de poder comerciar competitiva- mente sus cueros, sebos y cames saladas, y recaudar ingresos aduaneros pro- pios. Paraguay mantenia una vieja rivalidad con Buenos Aires a quien con- sideraba culpable de su encierro sin posibilidad de intercambio marítimo. Por este conjunto de razones, cuando Entre Rios se dispuso a enfrentar a Buenos Aires, Urquiza contó de inmediato con la alianza de Corrientes y con el apoyo militar y financiero de Brasil. La caída de Rosas En noviembre de 1851, representantes de Brasil, Uruguay, Entre Rios y Corrientes firmaron una Convención para "liberar al pueblo argentino de ia opresión que sufre bajo la dominación tiránica del gobernador Juan Manuel de Rosas". Se acordaba también entregar el mando de los efectivos al general Urquiza, quien se comprometia a ejercer su influencia para que el próximo gobiemo de la Confederación otorgara la libre navegación de los rios Para- ná y Uruguay. Finalmente, Urquiza y Rosas se enfrentaron el 3 de febrero de 1852 en Caseros. Cuando Rosas estuvo seguro de su derrota, se retiró de la batalla. Redactó la renuncia a su cargo dirigida a la legislatura de Buenos Aires y solicitó asilo al encargado de negocios de Inglaterra en Buenos Aires. Esa misma noche, junto con sus hijos, embarcó hacia Inglaterra. É . '.1 . atum e¡ " v -- ug** gluwr/ e m, y. . _ ~ , ,v _ ; Iberê/ iu n: fm. , 7304327:¡ um [Mahal, j Fm* 1, L . p. qu); [saum ; nunyx mu; _¡, ¡,, ,', .,_¡*, ur. , ,4 . . ç ' erra/ JKA). Palav- , . . trauma r. 4.. ."" _ 3;. ;pg ahr/ uTi mu. ..” r nu bau-Jimmy; ¡umà u¡ um): .Yi/ n . uankflzJÍlrnh-u. .. amam ialauánum: : »um Í , _ g _ 2. . G qu' : :pm mentiu¡ u, »ngm/ n Aruja-nm z- ' #Jima (lr-alva. : Ann. .. 1. : Kaká/ m _zm-Apnth . .., ,_, ... -r. _ , . quñrrrr¡ , .._. ... a. a a. ta. Ronny-Anilha r. m muukhn , '»'». u._. -.. ... .m mxmg. m: gray-ser**- gugu : :cururu m. ?Iv/ nim , A »mw ? e À yntJi/ -rnlrl Inu-Jun amp/ mí: : ryÍryrn/ Irvrt- 07a : mA/ am p' g¡ ; da fm¡ . naus-á (nfs); 1. ; um A / r 1. . num/ nun. I¡ . n. (Irhlurnú a( frrmnLLJ-Jfyvü¡ _ aqua". .. em. .. Minami. lim. m. , ; numa . na : dv: in. . 'u. ... ~- . ..rw hefm-ÊÀ Mun» ÍAfIrnzmJnnL _ n. ' . mu . .z A. .., se z. ÃuuI/ Ízn : nTn/ al ; manga , na . r. 11:31». rrl. .¡¡fmãlm- . k amour. . : mu: 4,. ..” m: 4,. . , ... ,.. .._, m.. . «Lume ya. .. 1.. ,qse/ mm a u. , unJrmu¡ JmmJÊ-x (amam-L, y. ; . ... ;.. .- unpuTnaf'¡tn n amp1,§. ..: amz. ,. , ia n . i men-J. o. JJ: AmWJy . FÃ-am. na ¡lt/ u- i. . Luar/ nau Ma. .mas. mai. . 6' ara. .. . h. 1,1¡ 44.1 ; tura »u Jncútm- 1.. ... guia. ) Hu afff# ! im x1¡ m¡ M¡ ampola: ad. uukunyus t. uma. .. .aum a. .rt-. .Z u trufas-h ma: y «W01- . l , ... .s. ... .i . ¡ I-nnlb( mui. : . .- “Fu . zw- w amou »mas »aff/ u v u, m; (›uum4 adam 7mxlhuurn L. En. , film. nasua ^ n . A¡ m, ... ,mu - : . r» a «B / L-, ouéauépus am, m. . mu) / mpN ; me . na fumam fun/ Am_ mzám o (a5 . iram-mirar ? ACHFVIJ roufm I-. mvn ruprímw- uma. , e , _ . Testamento del generaljosé de San Martín. San Martín falleeia' en Francia el 1 7 de agosto de 1 8 S' 0. En su testamento redaetado en 1844 se lee: "El sable que me ba arompañado en toda la guerra de la independencia de la América del Sur, le sera' entregado al Exmo. señor general de la Republica Argentina don juan Manuel de Rosas como una prueba de la satiafrzceían que como argentino be tenido al ver la firmeza ron que ba sostenido el bonor de la república contra las injustas pretensíones de los extranjeros que trataban de bumillarla. ” PARA PENSAR ; Por qué la libre navegación de Ios ríos Paraná y Uruguay era una meta que beneficiaba tanto a Gran Bretaña y Francia como a Brasil, Paraguay, Uruguay y a Ias províncias argentinas de En- tre Ríos y Corrientes?

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