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Circular 961- Madre Yvonne Reungoat

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Circular 961- Madre Yvonne Reungoat

  1. 1. Gracias a la Provincial y a las Hnas. de Tailandia por haber preparado la Fiesta de la Gratitud con gran calidad artística. Que la gratitud se irradie en los varios ambientes y que en cada uno de ellos se respire el gracias recíproco. El símbolo de la guirnalda que se nos propuso expresa la armonía en las relaciones con Dios, con nosotras mismas, con cada persona y también con la creación nuestra casa común.
  2. 2. En la encíclica “Laudato Si” el Papa escribe que “nuestra casa común es como una hermana con la cual compartimos la existencia, como una hermosa madre que nos acoge entre sus brazos”.
  3. 3. La Creación es la vía privilegiada que nos abre a la trascendencia e invita a amarla como don de Dios. Su cuidado requiere una constante sinergia entre las personas y los organismos que tienen el poder de decisión.
  4. 4. Después de haber orado al Espíritu Santo, he pensado compartir con vosotras algunos aspectos del Documento con una óptica educativa. Como Instituto vemos la urgencia de formar la conciencia de las nuevas generaciones en relación con la creación suscitando decisiones para un cambio efectivo en el cuidado del planeta.
  5. 5. Con sencillez pienso que una reflexión hecha en común pueda iluminar, animar estimular todo el Instituto para una búsqueda seria y compartida que se traduzca en conversión personal y comunitaria y en procesos educativos concretos. Dejémonos tocar el corazón por esta Encíclica, donde el Espíritu Santo está presente y espera que sembremos nuevas semillas de fecundidad, seguras que con el compromiso de todas, algo puede cambiar.
  6. 6. Pongámonos entonces con esperanza y alegría en este camino en el cual encontramos una feliz sintonía con las líneas del C.G. XXIII
  7. 7. La Tierra que habitamos es una y estamos llamados a respetarla, cuidarla para dársela a las jóvenes generaciones como ambiente habitable, en una renovada alianza con la persona humana. Una alianza que actualmente parece haber llegado a niveles mínimos.
  8. 8. A la raíz de esta insensata destrucción del ambiente natural el Papa dice que hay un error antropológico muy difundido en nuestro tiempo.
  9. 9. Y así el grito de la madre tierra que protesta por el daño que le hacemos se une a aquel de los pobres, e interpela nuestra conciencia “invitándonos a reconocer los pecados contra la creación”.”
  10. 10. Después de haber analizado los síntomas de la crisis ecológica el Papa ilumina el argumento a la luz de la visión cristiana. La ecología es una realidad global y no se puede afrontar aisladamente. La interpretan la ciencia y la religión, la riqueza cultural de los pueblos, el arte, la poesía, la vida interior y la espiritualidad.
  11. 11. El universo nos revela el lenguaje del Amor de Dios: “El Dios que nos libera y salva es el mismo Dios que ha creado el universo”. Lo ha creado por Amor, y por Amor y con Amor continuamente lo sostiene. Después de haberlo creado Dios vio que “todo era bueno” y cuando creó al hombre vio que “era una cosa muy buena”.
  12. 12. Dios ha confiado el mundo al ser humano para que lo cuide . Todos somos guardianes de la creación, no dueños. Seres humanos, naturaleza, ambiente y sociedad están ligados entre sí. Ecología humana y ecología ambiental caminan juntas
  13. 13. En la visión antropológica a la cual hace referencia el Papa, el hombre y la mujer, creados por Dios inteligentes y libres, son colaboradores de la obra de la creación, llamados a ser voz de la creación, responsables de ella hasta que el universo llegue a la armonía original donde todo era bueno
  14. 14. Como seres humanos compartimos con todas las criaturas el don de la existencia. El hombre y la mujer son invitados a cultivar y cuidar el jardín del mundo.
  15. 15. “Cultivar significa arar o trabajar un terreno. Cuidar quiere decir proteger, cuidar, preservar, conservar, vigilar.” Todo lo anterior implica una relación de reciprocidad entre el ser humano y la naturaleza. Dice el Papa que somos una red donde todo está comunicado y cualquier maltrato a una criatura es una herida a la dignidad humana.
  16. 16. Creados por el mismo Padre, todos formamos una familia universal. En la comunión que une todas las criaturas, podemos escuchar el palpitar de Dios, intuir el Proyecto de Amor y el misterio que lo envuelve, reconocer que la Tierra es una herencia común cuyos frutos deben beneficiar a todos.
  17. 17. “La mirada de Jesús sobre la creación, dice el Papa Francisco, es una mirada de cercanía, de afecto, de ternura y de compasión. En Cristo, el universo no solo nos aparece como abra de Dios, sino como habitado por su Presencia, destinado a la salvación y a la Gloria, llamado a la nupcialidad con Dios en el seno de la Trinidad”.
  18. 18. Si la criatura tiene una impronta de comunión, ¿por qué triunfan el acaparamiento y la injusta distribución de los bienes? No solo el pecado original es la causa, sino la ambición de poseer, el dominio sobre las cosas y las personas; el uso mismo de la técnica que se puede volver contra el hombre y hacer una herida profunda en la creación.
  19. 19. Desde el momento que el ambiente natural y el ambiente humano son interdependientes no podremos afrontar los daños sino prestamos atención a las causas. Concretamente, ¿qué podemos hacer?
  20. 20. “Todo está en relación y todos los seres humanos estamos unidos como hermanos y hermanas en una maravillosa peregrinación, ligados por el Amor que Dios tiene a cada una de sus criaturas, que nos une entre nosotros, y con tierno afecto al hermano Sol, a la hermana Luna, al hermano río y a la madre tierra”.
  21. 21. Cuando reconocemos la primacía de Dios reconocemos la interconección de todo en Cristo y la fraternidad universal que une personas y pueblos con la creación. La primacía de Dios alimenta en nosotros una mirada contemplativa capaz de cultivar actitudes de amor y gratitud. Sin el lenguaje de la fraternidad y de la belleza nuestra relación con el mundo será inevitablemente de consumidores y dueños.
  22. 22. Los Votos Religiosos considerados en clave relacional pueden indicarnos un recorrido ecológico de respeto, ternura, libertad interior, sobriedad, gratuidad. Ellos nos ayudan a superar la mundanidad espiritual y el espíritu de dominio, a vivir con transparencia y a hacer de nuestra vida un servicio de gratitud recíproca por el don recibido. Además nos sostienen para ser concretas en la fraternidad universal y el uso de las cosas.
  23. 23. Es necesario cambiar de estilo y actitudes de vida. Uno de los signos es la conversión ecológica que requiere una cultura, una espiritualidad y motivaciones que alimenten la pasión y el cuidado del mundo a partir de las personas en particular de quienes son más marginadas y descartadas.
  24. 24. Las Actas del C.G. XXIII nos piden “concretizar la conversión ecológica en la Comunidad y en las propuestas educativo – pastorales madurando la capacidad crítica frente a las injusticias en un modelo de desarrollo que no respeta las personas y el ambiente. Asumir un estilo de vida sobrio y respetuoso en el uso de los recursos naturales como responsabilidad con las generaciones futuras y solidaridad con los menos afortunados.
  25. 25. El estilo de vida sobrio se alimenta de gratuidad y encuentra su fuente en el Amor Trinitario, en la conciencia de ser un don para los otros. Surge así el compromiso de autolimitarme para hacer espacio a los otros y asegurar un futuro de esperanza para las nuevas generaciones.
  26. 26. La sobriedad es comunión , solidaridad, expresión de la humanidad redimida marcada por la caridad, el respeto recíproco, la fraternidad, la acogida, la escucha, el diálogo y la interculturalidad capaz de armonizar la diversidad.
  27. 27. Si la crisis ecológica es una manifestación de la crisis ética, cultural y espiritual de la modernidad, no podemos ilusionarnos de resanar nuestra relación con la naturaleza sin resanar las relaciones humanas fundamentales. Interroguémonos: ¿ nuestras relaciones están caracterizadas por la gratuidad, el respeto, el no juzgar y la acogida?
  28. 28. Para sentirnos más unidas en comunión y en solidaridad, propongo un camino concreto de formación: “un concurso de caridad” que da vida nueva a nuestros ambientes: aceptando las diferencias, cuidando la ecología de las palabras y de los juicios, favoreciendo un clima que construye y da vida…
  29. 29. Es importante que se llegue a discernir qué es superfluo y qué es esencial para el bien común. Este puede ser el camino para construir nuestras comunidades como “Casas de Amor de Dios”, lugares donde se testimonia con gestos concretos la alegría de pertenecer a Jesús que llama hoy a conversión. La ecología del lenguaje implica la ecología del corazón donde nacen los sentimientos y donde es posible encontrar motivaciones sanas que llevan al cuidado de las personas y del mundo.
  30. 30. La profundización de la Encíclica nos interroga:  ¿Qué mundo queremos dejar a aquellos que vienen después de nosotras: niños, jóvenes, familias?  ¿Cómo ayudarnos y ayudar a cuidar el ambiente, que es nuestra casa común, respetando la armonía de la naturaleza?  ¿Qué caminos recorrer para reconocer la creación como la explosión de un maravilloso gesto de Amor de Dios?
  31. 31. “Cuando no aprendemos a detenernos para admirar y apreciar la belleza -dice el Papa- no es extraño que las cosas se transformen en objetos de uso y abuso sin escrúpulos”. Por eso el desafío que hoy tenemos es el de acoger y educar las conciencias a la responsabilidad de la creación y de las futuras generaciones.
  32. 32. El programa de D. Bosco de formar “buenos cristianos y honestos ciudadanos” es urgente en la realidad actual. Donde educar a la ciudadanía implica también educar al respeto del ambiente en su totalidad. Educar a los jóvenes a ser honestos ciudadanos significa educarlos a una ciudadanía ecológica donde están llamados a ser artífices de comunión y de paz.
  33. 33. Los cambios climáticos requieren una acción concertada a nivel internacional, voluntad política y sobre todo una cultura que puede estar vinculada a una nueva educación.
  34. 34. “Educación y espiritualidad ecológica” es el último capítulo de la Encíclica. Dos caminos estrechamente conectados para superar la crisis actual por la que atraviesa nuestra casa común. Es sobre este camino que nos sentimos comprometidas para acompañar a los jóvenes, promoviendo su protagonismo para que sean custodios responsables de la creación conscientes que es un camino de conversión que dura toda la vida.
  35. 35. “Los jóvenes tienen una nueva sensibilidad ecológica y un espíritu generoso. Algunos de ellos luchan de modo admirable en defensa del ambiente pero crecen en un ambiente de altísimo consumo y bienestar lo que hace difícil la maduración de otras actitudes. Por eso nos encontramos delante de un desafío educativo”.
  36. 36. La Encíclica dice que la educación ecológica favorece el respeto y el amor por la casa común a través de las pequeñas acciones cotidianas. Ellas pueden cambiar radicalmente un estilo de vida. Por ejemplo: evitar el uso del material plástico o de papel, reducir el consumo de agua y de luz, reciclar los residuos, tratar con cuidado los seres vivos, sembrar árboles y muchos otros.
  37. 37. Es necesario que nosotras hagamos itinerarios educativos basados en una ética ecológica que ayude a las nuevas generaciones a madurar en solidaridad, responsabilidad y en el cuidado de la creación y de las personas. Esto se actúa en sinergia con la Comunidad Educativa, en particular con las familias donde “se cultivan los primeros hábitos de amor y cuidado de la vida como por ejemplo: el uso correcto de las cosas, el orden y el aseo, el respeto por ecosistema local y la protección de todas las criaturas”
  38. 38. “En una época de consumismo desenfrenado y también de inmensa pobreza, la espiritualidad cristiana ofrece un motivo que “valora un estilo de vida profético y contemplativo” Propone un crecimiento en sobriedad y una capacidad de gozar con poco. Es un retornar a la sencillez que nos permite de pararnos a gustar las cosas pequeñas…”
  39. 39. “¡Caminemos cantando!” es la invitación del Papa. Que nuestras luchas y la preocupación por el planeta no nos quiten la alegría y la esperanza. La esperanza está conectada con el riesgo, pero, ¿no somos hijas de Fundadores que han sabido afrontar con fe riesgos por la salvación de los jóvenes?
  40. 40. Pidamos a María el don de transmitir a los jóvenes, con esperanza y alegría, el sentido de la responsabilidad común no solo para conservar la belleza de la creación sino para favorecer el pleno desarrollo con una implicación integral de las personas y con una actitud de agradecimiento que nos hace exclamar: “Alabado seas, mi Señor, por nuestra madre tierra”.

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