O slideshow foi denunciado.
Utilizamos seu perfil e dados de atividades no LinkedIn para personalizar e exibir anúncios mais relevantes. Altere suas preferências de anúncios quando desejar.
CIENCIA Y TECNOLOGÍA EN EL IMPERIO BIZANTINO
Carlos Eduardo de Jesús Sierra Cuartas
Profesor Asociado, Universidad Naciona...
En efecto, el Imperio Romano de Oriente, o Imperio Bizantino, dio muestras de una gran
exquisitez en cuestiones culturales...
Por cierto, para poder explicar el alto nivel tecnocientífico alcanzado por los bizantinos no
es menester invocar teorías ...
Próximos SlideShares
Carregando em…5
×

Resumen de la Charla: Ciencia y Tecnología en el Imperio Bizantino. Por Carlos Eduardo Sierra

3.444 visualizações

Publicada em

Próxima Conferencia de Carlos Eduardo Sierra en la Sociedad Julio Garavito Armero en el 2016

Carlos Eduardo de Jesús Sierra Cuartas
Profesor Asociado, Universidad Nacional de Colombia
Miembro Sociedad Julio Garavito Armero para el Estudio de la Astronomía

Publicada em: Ciências
  • Como veremos este sábado próximo en mi conferencia, la ciencia y la tecnología en el sofisticado Imperio Romano de Oriente, o Imperio Bizantino, no estuvo ajena a una dimensión estética que, a partir de fines del siglo XVIII, casi no volvió a verse en los objetos producidos por la tecnociencia actual, cuestión debidamente demostrada con lucidez por William Morris en la Inglaterra de su tiempo. Mucho tiempo después, José Ortega y Gasset señalará la machaconería y el achabacamiento propios del científico y el ingeniero medios de nuestra época. Carlos Eduardo Sierra C., Profesor Asociado, Universidad Nacional de Colombia.
       Responder 
    Tem certeza que deseja  Sim  Não
    Insira sua mensagem aqui
  • Seja a primeira pessoa a gostar disto

Resumen de la Charla: Ciencia y Tecnología en el Imperio Bizantino. Por Carlos Eduardo Sierra

  1. 1. CIENCIA Y TECNOLOGÍA EN EL IMPERIO BIZANTINO Carlos Eduardo de Jesús Sierra Cuartas Profesor Asociado, Universidad Nacional de Colombia Miembro de la Sociedad Julio Garavito En la célebre trilogía cinematográfica de Back to the future, aparece un ejemplo paradigmático de científico con elevada estatura ética: Emmett Lathrop Brown, encarnado por el actor Christopher Lloyd. De facto, la apariencia y los gestos de tal personaje tienen su inspiración en Leopold Stokowski y Albert Einstein. A poco de comenzar la primera parte de la trilogía, justo cuando Emmett está con su gran amigo Marty McFly, interpretado por Michael J. Fox, en el parqueadero de un centro comercial a altas horas de la noche para poner a prueba su singular máquina del tiempo, Marty queda tremendamente sorprendido al ver que Emmett la ha fabricado con un lujoso automóvil deportivo DeLorean DMC-12. Ante esta sorpresa, Emmett le dice a Marty que, a la hora de hacer ciencia, hay que hacerla con estilo, una declaración que connota una enorme carga ética que está reflejada a lo largo de toda la trilogía. Justo por esto, encuentro muy evocadora la que fue la ciencia y la tecnología en el sofisticado Imperio Bizantino, uno de los focos culturales altamente ilustrados en medio del oscurantismo que se cernió sobre los reinos germánicos que invadieron los territorios que habían sido parte del Imperio Romano Occidental. Recordemos que el otro gran foco de cultura altamente ilustrada estuvo en al-Andalus, esto es, la España islámica medieval. Tapa de manuscrito bizantino en oro (https://archivoshistoricoschihuahua.wordpress.com/2011/05/13).
  2. 2. En efecto, el Imperio Romano de Oriente, o Imperio Bizantino, dio muestras de una gran exquisitez en cuestiones culturales, incluidas la ciencia y la tecnología, de lo cual tenemos unas muestras fascinantes con el fuego griego, la poliorcética y otras artes militares, la navegación, la teología, la filosofía, etc., etc. En especial, en lo que a las ciencias del cielo concierne y otras que les son afines, dicho Imperio contó con un conspicuo estadista que escribió sobre historia natural, astronomía y filosofía, a saber: Teodoro Metoquites, autor de una introducción al estudio de la astronomía de Ptolomeo (Stoicheiosis astronomike), la que fue una gran suma astronómica que tuvo el mérito de poner la astronomía de nuevo en el centro de atención de los eruditos imperiales, en especial por medio de sus discípulos Nicéforo Grégoras y Barlaam di Seminara. Cosa curiosa, sorprende sobremanera la mayor dificultad para hallar información a propósito de la dimensión estética concomitante, sobre todo por el hecho que Bizancio brinda muestras elocuentes de sofisticación tanto en las artes decorativas como en las artesanías, en las que sus artistas alcanzaron elevadas cotas de perfección. Esto lo vemos en el caso de la elaboración de los libros bizantinos, unos objetos preciosos como los que más, incluidos los libros científicos, como De Materia Medica, del médico, farmacólogo y botánico griego Pedanio Dioscórides Anazarbeo. Incluso, en el siglo X, el emperador bizantino Constantino Porfirogéneta le remitió este libro como obsequio al califa andalusí Abderramán III, una traducción al árabe pergeñada por el monje Nicolás con la ayuda del judío Hasdai ibn Shaprut. Después de todo, el Imperio Bizantino descolló en la transmisión de la cultura escrita, uno de cuyos centros importantes de copia fue la Universidad Imperial de Constantinopla, considerada la primera del mundo. Ilustración medieval del fuego griego (http://www.gloriaderoma.com/bizancio.htm). Así las cosas, resulta todo un anacronismo pretender que el Imperio Romano dizque cayó en el año 476 de nuestra era, una afirmación bastante audaz que no resiste un buen análisis, máxime cuando existimos millones de sus descendientes en el mundo actual aquí y en Vladivostok. Por supuesto, el Imperio Romano siguió con vida durante otros diez siglos en la parte oriental, con su capital en la fastuosa Constantinopla, la ciudad de Constantino. En la actualidad, una buena parte del ritual vaticano es de origen bizantino y los ritos de coronación de los monarcas británicos le deben en gran medida su inspiración al Imperio Bizantino, el Imperio olvidado como lo denomina con gran tino el celebérrimo Isaac Asimov.
  3. 3. Por cierto, para poder explicar el alto nivel tecnocientífico alcanzado por los bizantinos no es menester invocar teorías peregrinas basadas en alienígenas ancestrales, un tema que no pasa de ser un lamentable conocimiento contra-histórico de tres al cuarto. Ante todo, hagamos un buen uso de la navaja de Ockham.

×