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  1. 1. 83 HOT 82 EL VIAJE Tenía que ser así: empecé a viajar a las pocas semanas de ser conce- bida y con menos de un mes ya estaba cruzando el Atlántico. Estrené muy temprano la lista de países que quería visitar, y aún antes me di cuenta del sinsentido de tal enumeración: ¡el mundo está para explo- rarlo, y no quiero perderme ni un pedazo! Con planes, sin ellos, sola, en grupo, verano o invierno. Cada día sabe a reto, sueños y promesas y a mí me gusta la cocina fusión. Así pues, con una mochila a mis espaldas, todas las ganas, algunas ideas y pocas expectativas, África estrena mi primera vuelta al mundo ZIMBABWE Victoria Falls Foto y Texto por: PILU CELORIO Pilu es de aquí y de allá. Diferentes países de América, Europa, Asia y África donde ha vivido han esculpido su espíritu ecléctico que siempre demanda aventura. En la actualidad combina su trabajo como arquitecta y fotógrafa con una vuelta al mundo e investigación en cooperación al desarrollo. Planea sus viajes con meticuloso detalle para luego dejarse llevar por toda improvisación, mimetizándose con la gente local vivien- do entre ellos y adoptando su ritmo y cultura. Le apasiona caminar bajo las tormentas de verano y saltar en charcos de agua para salpicar a los despistados que estén a su alrededor. Partes de su trabajo han sido ex- puestas y recogidas en publicaciones en Barcelona, Oviedo, Cape Town y Montpellier. www.pilucelorio.com cheers@pilucelorio.com
  2. 2. 85 HOT 84 ZIMBABWE Son las ocho de la mañana, y el día promete. Amaneció a las 4:30 en Johannesburgo y la salida del sol acompañaba a la amalgama de emo- ciones que pinta la idea de Zimbabwe en mi cabeza. Me esperan cinco horas de autobús hasta alcanzar la frontera de Beitbridge, tiempo su- ficiente para que Honest, con quien comparto asiento en este trayecto, me colme de historias y anécdotas que harán desvanecer mis nervios ocasionados por las ganas de conocer este país. Semanas después me daré cuenta de que mi nuevo amigo, residente en Inglaterra desde hace veinte años, trabajador, paternal y con gran sentido del humor, representa una parte importante de la sociedad zimbabwense. Al llegar a Bulawayo, Linda y Ntombie me dan la bienvenida. Es tarde, cerca de medianoche, y aún así madre e hija -familiares de un amigo de una amiga- me abrazan. Madrugan a diario pero su día no acabará hasta después de darme comida y conversación. Al agradecer su hospitalidad me regalan la más bella de las respuestas: pausada y sinceramente, lejos de los automatismos a los que estoy acostumbra- da, dicen que la gratitud es suya por tenerme en su casa. Al recorrer Zimbabwe me pregunto ¿hasta qué rincón de los más de treinta millones de kilómetros cuadrados de este continente alcanzará la exuberancia de imágenes, ruidos, sabores y olores que incluso a las nubes puede cautivar? Algún espíritu africano debe haberme metido en una máquina del tiempo mientras dormía. Despierto en el Matobo National Park, localizado a 40 kilómetros al oeste de Bulawayo. Cantos rodeados de granito se apilan y mantienen equilibrios imposibles que esconden la mayor concentración de arte rupestre en Zimbabwe y que resaltan una inimaginable diversidad de aves. Los insectos parecen bichos de ciencia ficción y la abundancia de vida resulta una delicio- sa pieza musical cuyos crescendos y decrescendos tan sólo pueden dirigirse al sol. No es de extrañar que Cecil Rhodes -quien colonizó Zimbabwe en 1888- pidiera expresamente ser enterrado aquí.Atardecer en las Eastern Highlands Gusano para unos, comida para otros Huellas del pasado colonial en las Eastern Highlands
  3. 3. 87 HOT 86 Agradezco que mis sentidos em- pezaran a aclimatarse a la sobre- dosis de estímulos cuando des- cubro una de las siete maravillas naturales del mundo: las Victoria Falls. Livingstone apadrina mi espíritu aventurero que se res- bala de arcoíris en arcoíris por los 1708 metros de espectáculo. Las cataratas llueven adrenali- na y me invitan a saltar al vacío amarrada a una cuerda desde el Victoria Falls Bridge. Perder el es- tómago entre caídas libres y ve- locidad en el rafting del río Zam- beze y sobrevolar en helicóptero este escenario que separa Zimba- bwe de Zambia es algo común en este lugar. Zimbabwe también tiene espacio para saciar el hambre cultural. Emprendo carretera en auto- buses locales en busca de Great Zimbabwe, la poderosa capital de los Shona hasta el siglo XV. Compartir asiento con otras tres personas y nuestras respectivas maletas no es impedimento para disfrutar de las vistas y los jue- gos de los caprichosos primates, vacas, cabras o elefantes que se cruzan por nuestro camino. El llanto monótono del motor y el olor a gasolina se mezclan con la esencia de la lluvia. La tierra se vuelve comestible, tan deliciosa como los sabores de las frutas que podemos degustar en cada parada y transbordo hasta lle- gar a destino. ¡Calles de muros que en su día superaron los cin- co metros de altura hechos de ladrillos apilados sin mortero! Algunos creen que este es el ori- gen de Zimbabwe -dzimba dza ma- bwe significa casas de piedra en shona-. El hechizo que ambienta esta antigua ciudad disipa todas mis dudas. El camino hacia las Eastern Highlands, frontera natural con Mozambique que me sumerge en un estado contemplativo. Vuel- vo a perder la noción del tiempo recorriendo los innumerables senderos con esencia a plátanos, té y café de estas laderas a veces verdes, a veces rocosas, que es- conden ríos y cascadas ajenos a los turistas. La suerte vuelve a guiñarme un ojo al hacer cumbre en el pico más alto de Zimbabwe: Mount Nyangani. Desde los 2 592 metros de altitud observo cómo Mozambique despierta entre bostezos de nubes y caricias de sol. Sé, entonces, que es por ahí por donde deberé continuar mi periplo. GUÍA DE ZIMBAWE Pese a su mala fama es un país se- guro para viajar. Durante la cam- paña electoral la situación puede complicarse. Fresco y seco de mayo a octubre. Húmedo y Cálido de noviembre a abril. GTM/UTC+2. Mayoritariamente cristianos. Acompaña el “hola” con un ¿cómo estás? y un ¿cómo están los demás? Siempre que comas en público ofrece a quien tienes a tu lado. Evita preguntas demasia- do directas o personales y entien- de los silencios como negaciones. Zimbabwe tiene tres aeropuertos que reciben vuelos internaciona- les: Harare, Bulawayo y Victoria Falls, siendo el primero el más usado. Zimbabwe es fronterizo con Zam- bia, Botswana, Sudáfrica y Mo- zambique. En todas las fronteras terrestres se puede obtener un visado de una o dos entradas y la mayoría de ellas opera de 6:00 AM a 6:00 PM con excepción de Beitbridge (a Sudáfrica, 24h), y Victoria Falls (a Zambia, 6:00 AM a 6:00 PM ). Si quieres moverte por Zimbabwe sin contratar un tour organizado, tu mejor opción es rentando un coche. El estado de las carrete- ras generales es muy bueno pero conviene usar un vehículo alto para evitar complicaciones en las carreteras secundarias o parques naturales. Matobo National Park Camp Amalinda. T. +263 964868/9 o 263 9243954 M. reservations@amalindacollec- tion.co.zw www.campamalinda.com Sobran las razones para tomar aire aquí tras una excursión en Matobo: exclusivas cabañas entre las rocas, una alberca que mira hacia el abrevadero de su propia reserva natural y la posibilidad de recibir un masaje contemplando la puesta de sol. Es también una opción excelente para cenar o to- mar una copa, previa reservación. Victoria Falls Victoria Falls Hotel. www.victoria-falls-hotels.net T. +263 1344751, M. reservations1@tvfh.africansun. co.zw Un clásico colonial con vistas al Victoria Falls Bridge donde por lo menos hay que parar para tomar el té de media tarde. Safari Lodge Hotel. www.victoria-falls-safari-lodge.com T. +263 1343211/20, M. saflodge@saflodge.co.zw Una buena opción para dormir, cenar, o tomar una copa. Su bar y alberca están expuestos a un deli- cioso paisaje donde se pueden ver animales reuniéndose en busca de agua al atardecer. Great Zimbabwe Lodge at the Ancient City. www.an- cientcitylodge.co.zw T. +263 39265120 o +263 773382369 M. reservations@ancientcitylodge. co.zw Servicio exclusivo y la opción más cercana a las ruinas en un am- biente que rememora el pasado de Great Zimbabwe. Eastern Highlands Leopard Rock. www.lonrhohotels. com/content/leopard-rock-hotel T. +27 214273422, +27 11514 0810 Las vistas a los picos de Mozam- bique, su campo de golf privado, excelente restaurante y casino, son sobradas razones para hacer merecedora una estancia aquí. La oferta gastronómica de Zimba- bwe es limitada salvo en las gran- des ciudades y en Victoria Falls. Abunda la carne y es imprescindi- ble probar un plato de sadza con el condimento que ofrezcan. Boma (En Victoria Falls). T. +263 1343211/20 www.thebomarestaurant.com Para una noche de espectáculos tradicionales y buffet libre de cual- quier tipo de carne ofertada en África. Aunque suena muy turísti- co, los locales también acuden. Es necesario reservar. Tony’s Coffee Shop (en Eastern Highlands). T. +263 2062536. D. Bvumba Rd, km28. ¿Qué mejor plan después de reco- rrer el valle de Vumba que ver la puesta de sol acompañado por el mejor té y pasteles de todo Zim- babwe? SEGURIDAD CLIMA HUSO HORARIO CÓMO MOVERSE DÓNDE COMER DÓNDE DORMIR RELIGIÓN CONSEJOS ÚTILES TRANSPORTE DE ENTRADA Y SALIDA destinationH4 Familia de elefantes en Victoria Falls (pueblo) Atardecer en Matobo

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