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El correo281118

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Determinación: Artículo de opinión de Andrés Krakenberger, portavoz de la Asociación contra la Pena de Muerte Pablo Ibar. #PabloIbar #PabloIbarJuicioJusto Pablo Ibar empieza su tercer juicio en el que afronta una posible nueva condena a muerte

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El correo281118

  1. 1. El Gobierno vasco aprobó ayer la estrategia y el plan operativo para reducir la brecha salarial en Euskadi y situarla entre las más bajas de Europa en 2030. Las diferencias en las retribuciones reproducen y perpetúan la desigualdad entre hombres y mujeres existentes en otros ámbitos. La Administración está obligada, por ello, a interve- nir en el ámbito de sus competencias para intentar erradicarlas. Pero la dimensión del problema y su carácter global hacen imprescindi- bles acciones que trascienden su capacidad de actuación y entran de lleno en el terreno de los hábitos sociales y el reparto de roles here- dado del pasado. El Ejecutivo puede y debe, como recoge el docu- mento presentado ayer, reforzar la Inspección de Trabajo para evi- tar vulneraciones de la ley, impulsar itinerarios educativos y labo- rales alejados de los tradicionales estereotipos de género y fomen- tar medidas en favor de la igualdad efectiva en las empresas. Sin em- bargo, la brecha salarial, que no es sino la manifestación de otra mu- cho más amplia de carácter social, persistirá mientras esas iniciativas no sean complementadas con una toma de conciencia colectiva que permita atajar los problemas de fondo que subyacen detrás de tal discriminación. Mientras, a méritos equivalentes, los varones ten- gan más facilidades para promocionar en el terreno profesional por- que tropiezan con menos obstáculos. Mientras la maternidad im- plique mayoritariamente renuncias personales o laborales que van más allá de las que las mujeres asumirían de forma voluntaria. Mien- tras las tareas domésticas y la conciliación familiar para el cuidado de los hijos o de personas mayores estén asignadas a ellas casi en ex- clusiva por un injusto reparto de papeles. Todo ello condena a las mujeres a trabajos más precarios y peor pagados que los ocupados por los hombres, y frena su progresión profesional. Además, prejui- cios culturales asentados en el tiempo convierten en testimonial su presencia en la industria, el sector con los salarios más elevados, en el que la fuerza física es ya un factor insignificante por los avan- ces tecnológicos. Corregir estas situaciones requiere tiempo y no será sencillo. Pero resulta imprescindible si aspiramos a construir una sociedad más justa. Injusticia social Erradicar la brecha salarial entre hombres y mujeres requiere profundos cambios laborales y en el tradicional reparto de roles E l pasado lunes empezó la vista oral de la repetición del juicio de Pablo Ibar. Dicho así, escuetamente, parece algo instantá- neo. Es el problema de las frases declara- tivas: que te enuncian un hecho, pero no dan nin- guna indicación del esfuerzo y menos aún del tiem- po invertido en conseguir que ese hecho se pro- duzca. Es tanto el tiempo que incluso son ya varios los partícipes de ese hecho que han pasado a mejor vida. En el año 2000 Ibar fue condenado a muerte por un triple asesinato que yo estoy convencido que no cometió. Y no soy sólo yo. Todo el que se interesa mínimamente por el caso y se informa al respecto acaba con el mismo convencimiento. Fue condenado a muerte porque tuvo una defensa le- trada ineficaz. Y porque tuvo una defensa letrada ineficaz fue condenado a muerte con pruebas «es- casas» y «débiles». Ya no sólo lo decimos quienes apoyamos a Pablo. Desde el 4 de febrero de 2016 lo dice también el Tribunal Supremo de Florida. Pues bien, Kayo Morgan, el abogado de oficio que tuvo Ibar en ese infausto juicio en el año 2000, ya no está entre nosotros. Pero hay que reconocer en su ho- nor que antes de morir dejó documentado claramente que fue por su mala praxis profesional por lo que Pablo Ibar fue condenado a muer- te. Lo lógico cuando te con- denan a muerte es abando- narte al pesimismo. Se aca- bó. Que te ejecuten es cues- tión de tiempo. Pues no. El pesimismo es estéril. La cla- ve está en la determinación. Y, con mucha determina- ción, la familia y amigos de Ibar conseguimos los fon- dos –no pocos– necesarios para apelar esa sentencia a todas luces injusta –porque no hubo juicio justo– y cam- biar su suerte. Pero la suer- te puede ser cruel. No siem- pre la tienes cuando la necesitas. Y efectivamen- te en 2006, otro mazazo. ElTribunal Supremo con- firma tu condena a muerte.Y lo hace porque el abo- gado ineficaz que tuviste en 2000 no cuestionó las pruebas de cargo –escasas y débiles– que presen- taron en tu contra. Dice el Tribunal Supremo que «usted a qué me viene con historias si ni su propio abogado cuestionó las pruebas, oiga». Y te hundes de nuevo en el pesimismo más negro, porque lu- chas contra el universo kafkiano que no conside- ra la realidad de las cosas sino el recurso un tanto burocrático de que, oiga, haber cuestionado correc- tamente las pruebas en el juicio que ya tuvo en 2000. Y le dices a tu mujer que se divorcie de ti, que busque una vida mejor. Y es ella, junto con tu padre quien te dice que no. Que el pesimismo no lleva a ninguna parte. Determinación. Es que ahora hay que volver al tribunal que te condenó a muerte y decir, oiga, que tuve un abo- gado ineficaz, que ese juicio estuvo viciado en ori- gen. ¿Que de dónde sacaremos los fondos para ello? Que estas cosas cuestan un pastizal. Pues, del mis- mo sitio, de la determinación. Afortunadamente, muchos, casi todos, tienen claro que la pena de muerte es un castigo cruel, inhumano y degradan- te.Y tienen claro que una defensa letrada eficaz se debe garantizar para que pueda haber al menos po- sibilidad de un juicio justo. Y tienen determina- ción. Mucha. Que los juicios se pueden viciar y tor- cer de muchas maneras, pero tiene que haber unos ingredientes básicos. El propio Ibar lo cuenta: «En 2009 estamos a punto de empezar la vista de la apelación para ello, y aparece un tal Juan Gispert, al que no conozco de nada, que dice que no fui yo el del vídeo, que fue un talWilliam Ortiz, que está en la cárcel tam- bién, pero por otro asunto que no tiene nada que ver. Y nada. A la Fiscalía le viene de perlas doble- mente, porque no sólo aprovecha esto para retra- sar los análisis de huellas dactilares y deADN todo lo posible, sino también para vanagloriarse de que al salir negativos los resultados con Ortiz, dicen que mis esperanzas se desvanecen. Oiga, que tam- poco son mis huellas dactilares ni mi ADN los que están en el lugar de los asesinatos, y sin embargo el que se pudre en el corredor de la muerte soy yo. Y en 2012 tienen la desfa- chatez de sentenciar que no, que mi defensa letrada en el año 2000 fue impecable. Los años pasan inexorables. Juan Gispert tampoco está ya entre nosotros. El tiem- po no perdona y yo envejez- co, podrido en el corredor de la muerte. Pero el reme- dio sigue siendo el mismo: determinación. Por fin, el 4 de febrero de 2016, el Tribunal Supremo de Florida ve la luz. Lo del año 2000 no fue un juicio justo, fue una chapuza por- que tuve cualquier cosa me- nos una defensa letrada. Pero no me puedo ir de ro- sitas. Hay que repetir el jui- cio. Pero bueno, con la bue- na noticia, viene la euforia, viene el optimismo. ¡Esto ya está! Pues no. Aprendo que el optimismo pue- de ser tan malo como el pesimismo. Peor incluso, porque la decepción es mucho más ponzoñosa. Me vuelvo a pudrir, esta vez fuera del corredor, en una cárcel ‘normal’, donde paradójicamente el régimen de visitas y el régimen de vida en general es peor que en el corredor, que ya consideraba mi casa. Pues te jorobas. Determinación. El lunes empezó el juicio. Por fin. Casi 18 años nos ha costado. Tomaron declaración a los policías que investigaron el lugar del crimen. Uno de ellos tampoco está ya entre nosotros. Tampoco me ex- traña, con el tiempo que ha pasado, que hasta yo, que era un chaval, ya peino canas en la barba». Ni pesimismo, ni optimismo. La determinación es con lo que sacaremos por fin a Ibar de ese pozo negro. Pero aún nos falta un empujón final para cubrir el presupuesto de la defensa. Acudid por fa- vor a www.pabloibar.com y pinchad en el botón ‘Ayudar a Pablo Ibar’.Allí os explicamos cómo apor- tar vuestra pequeña aportación de determinación, sin la cual no podríamos haber llegado aquí y sin la cual no podremos sacar a Pablo. Determinación. Determinación ANDRÉS KRAKENBERGER Portavoz de la Asociación Contra la Pena de Muerte Pablo Ibar La pena de muerte es un castigo cruel y se debe garantizar una defensa eficaz para que pueda haber al menos posibilidad de un juicio justo, como el que esperamos para Pablo Ibar Un Gobierno sin código El ahora ministro de Exteriores, Josep Borrell, era consejero deAben- goa cuando vendió 10.000 acciones de la compañía la víspera de que recurriera al preconcurso de acreedores con el consiguiente desplo- me de su valor en Bolsa. La CNMV le ha sancionado por una «infrac- ción muy grave» por el uso de información privilegiada. Podemos y el PP han exigido su dimisión. Desde que Pedro Sánchez formó Go- bierno, algunos de sus integrantes se han visto señalados por actua- ciones irregulares o discutibles en el pasado que se han saldado con dos relevos –Màxim Huerta y Carmen Montón–, más el lastre que pesa sobre los ministros de Justicia y deCiencia y las sombras que ro- dean la tesis doctoral del presidente. Es probable que, quemados esos fusibles, elGobierno entendiera que ya había cubierto el cupo de de- puración de responsabilidades. Que continuar por esa vía podría de- sangrarlo sin remisión. No queda coherencia ética alguna en el modo en que Sánchez afronta las situaciones que comprometen a su Ejecu- tivo. Las responsabilidades contraídas se depuran o se eluden, según criterios cuyo secreto solo está en sus manos. En esa misma medida, ni él, ni su Gabinete ni su partido tienen autoridad moral para pro- nunciarse frente a casos análogos, máxime cuando su llegada al po- der se basó en apelaciones a la ética y la regeneración democrática. Jefes de Área Alberto Tellitu (Ciudadanos), Antonio Santos (Política), Encarni Bao (Mundo), Ángel Cordero (Opinión), José Vicente Merino (Economía), José Mari Reviriego (Cultura), Ángel Pereda (Deportes), Javier Trigueros (Suplementos), Alejandro Belman (Dirección de Arte), Oscar Alonso e Iker Álava (Edición Digital) y Juan Ignacio Fernández (Fotografía) Secciones Miguel Pérez, Sergio García y José Luis Ondovilla (Ciudadanos), Iván Orio (Política), Pascual Perea (Suplementos), Juan Ángel Marugán (Cierre), Manu Alvarez (corresponsal económico), Lourdes Aedo (Jantour), María del Carmen Navarro (Diseño), Bernardo Corral (Fotografía), Mauricio Martín y Jesús Oleaga (Documentación) Subdirectores Oscar Villasante, Alberto Ayala, Manuel Arroyo, Zuriñe Ortiz de Latierro Adjuntos a la dirección: César Coca, Pedro Briongos Director José Miguel Santamaría Alday EDITORIALES EL CORREO DESDE 1910 EL CORREO ESPAÑOL - EL PUEBLO VASCO Miércoles 28.11.18 EL CORREO OPINIÓN34

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