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  1. 1. EL CRISTIANO Su Filialidad:como Hijo de Dios I
  2. 2. Nosotros somos hijos de Dios porque tenemos la naturaleza de nuestro Padre (2 Pedro 1:4). por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia; En Filipenses 2:15 dice que debemos vivir irreprensiblemente y con sencillez, como hijos de Dios en medio de una generación maligna. También debemos ser limpios y santos 1 Juan 3:1–2) Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él. Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es.
  3. 3. 1. La base de la relación “a todos los que le recibieron” —Juan 1:12 La filialidad no es una tradición, no se consigue por una ceremonia, ni tampoco por obras, sino por recibir a Cristo (Gálatas 3:26 pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús; El que cree en el Hijo de Dios, tiene el testimonio en sí mismo; el que no cree a Dios, le ha hecho mentiroso, porque no ha creído en el testimonio que Dios ha dado acerca de su Hijo.Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo.El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida. Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios. 1 juan 5;10-12
  4. 4. 2. La confirmación de la relación “El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu de que somos hijos de Dios” —Romanos 8:16 El nuevo nacimiento vivifica nuestro espíritu (Efesios 2:1–3). Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás.
  5. 5. El Espíritu Santo garantiza que pertenecemos a Dios (2 Corintios 1:22). el cual también nos ha sellado, y nos ha dado las arras del Espíritu en nuestros corazones. 3. La evidencia de la relación “ Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados. Efesios 5:1 Los hijos llevan la genética de los padres, y los cristianos las características morales de Dios (Mateo 5:44–45; Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos.
  6. 6. Porque todos vosotros sois hijos de luz e hijos del día; no somos de la noche ni de las tinieblas. (1 Tesaloniceses 5:5) como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia; 15 sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir;(1 Pedro 1:14–15) En esto se manifiestan los hijos de Dios, y los hijos del diablo: todo aquel que no hace justicia, y que no ama a su hermano, no es de Dios.(1 Juan 3:10)
  7. 7. 4. La consecuencia de la relación “seremos semejantes a El” 1 Juan 3:1–2 Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él. Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es. Dios nos envió su Espíritu Santo y clamamos: “Abba Padre” (Gálatas 4:6). El Espíritu además nos prepara para el día de la redención (Efesios 4:30). Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención.
  8. 8. 1 corintios 15;51-56 He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados. Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad. Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria. ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria? ya que el aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado, la ley. Filipenses 3;20-21 Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo; el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas.
  9. 9. 5. El efecto de la relación “nacido de Dios, no practica el pecado” —1 Juan 3:9 El pecado es el producto de la vieja naturaleza heredada de Adán, al nacer. Cuando aceptamos a Cristo recibimos una nueva naturaleza, cuyos resultados se deben notar (Efesios 2:10) Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas. Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia. (Romanos 6:14)

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