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Minero corocoro

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Comparto este breve texto sobre la rebelión india en la mina Corocoro, y la difícil vida de los aymaras en este rubro a comienzos del siglo XX.

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Minero corocoro

  1. 1. Franco Limber 2 EL MINERO AYMARA Y LA REBELIÓN INDIA EN COROCORO Franco Limber EL ALTO - 2018
  2. 2. Franco Limber 3 EL MINERO AYMARA Y LA REBELIÓN INDIA EN COROCORO Razones para este escrito, parten primero, por la necesidad de un constante ejercicio de la memoria nuestra, esa que no debemos olvidar, importante, porque si es olvidada el fantasma de las cosas inadmisibles pueden repetirse, segundo, es aclarar ese absurdo de separar toda una nación en “clase indígena” y “clase obrera”, es la izquierda marxista cual ha propagado esa idea en décadas pasadas, cual el día de hoy se usa con igual incoherencia; el tercer motivo sin duda, es rendir homenaje a aquellos mineros aymaras de la mina Corocoro, que en momentos turbulentos de la rebelión se enlistaron bajo las ordenes de Willka Pablo Zárate, este episodio da inicio al movimiento social y político del minero aymara en el siglo XX; por último, conocer la percepción de la difícil condición del minero aymara en la mina de Corocoro narrada por un indianista, que es un atisbo de las penurias de todo aymara que decide trabajar en la minería. EL MINERO AYMARA El minero en Bolivia en su totalidad tiene un origen nativo, el minero es indio; quiero decir con ello que por los socavones del altiplano aquellos que trabajan dentro la mina o son aymaras o son quechuas; el blanco-mestizo trabaja como administrador o es el dueño de la mina; en el presente existen
  3. 3. Franco Limber 4 cooperativas donde los indios son accionistas y se adjudican la explotación de mineral, pero se aprecia que son ellos mismos quienes trabajan dentro la mina, en otras ocasiones contratan a otros mineros indios para la extracción del mineral, en síntesis, es en el indio donde se concentra el trabajo severo e inhumano de este rubro; es complejo el fenómeno de la minería que ha tomado forma en relaciones que ya no solo son raciales (indio contra el criollaje-mestizo) ahora también son de carácter económico, suele existir explotación del indio por el indio en algunas cooperativas manejadas por los mismos indios, la explotación está presente, cual alcanza niños y mujeres, donde persiste la desigualdad salarial, el trabajo infantil es una cruda realidad, donde nadie hace algún esfuerzo por cambiar esa situación, esta explotación del mineral alcanza a destruir también la naturaleza. Esta trama tiene un origen cual pasa primero por la explotación de imperio Inka hacia otros pueblos nativos minoritarios, luego a un desalmado trabajo de explotación del mineral en condiciones de esclavitud en la colonia, cual la fundación de la república no pudo suprimir, es esta parte la cual describiré, el indio en la explotación del estaño y el cobre a comienzos del siglo XX. Aunque las condiciones de esclavitud fueron abolidas en la administración de gobiernos republicanos, las jornadas de trabajo eran de 12 a 18 horas, esta extensión en los horarios de trabajo se deben al reducido pago de salario que en promedio eran 1 peso de boliviano diario, que no alcanzaban para satisfacer las necesidades diarias de las familias, eso obligaba ampliar las horas de trabajo para recibir dinero extra.
  4. 4. Franco Limber 5 M. Emilio Barbier quien vivió muchos años en las minas de estaño y plata en Bolivia describe la situación del indio minero: « ¡Pobre indio! En las minas los blancos los explotan. La pulverización, las emanaciones de los sulfuros de plata, las manipulaciones de los minerales que se trasforman en barras para Europa, los matan como a moscas,… sucumben en esta forma en el trabajo…son todavía tan numerosos».1 Razones para el racismo boliviano de esa época hacia el indio esta argumentada por la ganancia que significa mantenerlo en un estado de ignorancia. El 13 de noviembre de 1903 el gobierno dicta la ley Nº 144 que instituye el descanso dominical para todos los trabajadores bolivianos, lo ridículo de esta ley fue que excluía de este “beneficio” al sector minero indio, que era el que mayor esfuerzo requería, esta exclusión se debió por presión de las compañías extranjeras. Los mineros no conocieron el descanso dominical y cuando este beneficio fue instaurado, ellos fueron exceptuados de esta ley; no conocían la asistencia médica empresarial ni forma alguna de beneficio social.2 El mismo M. Emilio Barbier, retrata la cruda condición del indio aymara en las desoladas tierras del altiplano, donde la esclavitud es simulada por un pago miserable para el minero, del cual no saca ningún rédito para otros deseos que no sean sus necesidades de supervivencia, para el criollo mestizó dueño de la mina, el indio no vale más que un animal, y si alguno se le parece es a la llama, inseparable compañero del indio para sus labores de trasporte, el relato triste de esa realidad: En el estado de esclavitud efectiva en el que vive, no saca provecho de sus labores. Más afortunados son las mulas, el 1 Juan Albarracin Milla, El poder minero, p. 238-9. 2 Ibíd., p. 237.
  5. 5. Franco Limber 6 caballo y las llamas, a lo menos ellos son cuidados en razón del capital que representan…Animal dócil como llama que conduce, sin embargo de ser de raza diferente, se comprenden, estos dos mamíferos fueron creados el uno para el otro.3 El criollaje-mestizo no tuvo ninguna concesión con el minero aymara, al sentirlo inferior hacia todo cuanto podía para mantenerlo en estado de ignorancia, el indio no estaba resuelto sino para trabajos manuales, ese trabajo esforzado mantenía el aparato productivo del país desde su fundación, pero el indio es separado de un proceso de desarrollo social, es negado por la historia como sujeto fundamental para el sostenimiento del Estado, esa marginación terminara muchas veces en revueltas indias, este abuso por parte de las elites políticas llevara a la extinción de muchas comunidades indias, primero por el arrebatamiento de tierras, luego por el traslado de comunidades hacia el trabajo minero, el despotismo hacia el indio minero a principios de siglo no tenía justificación, más que la ganancia económica que podía representar, no tenia protección de ninguna índole, sobre todo teniendo en cuenta que era el factor de ingresos económicos para el país, el Estado boliviano tiene reducida presencia en la minería, y son las empresas mineras las que manejan a su conveniencia a los indios quienes carecen de protección del Estado, El Estado boliviano es dependiente de estas empresas extranjeras, al tener esa relación de subordinación no interfieren con sus medidas que son inhumanas, el capitalismo en su expresión más arbitraria se hace presente, y es el aymara que se halla en el estrato social más bajo: 3 M. Emilio Barbier. Un país joven del pacifico: Bolivia. Publicado por “El comercio” de La Paz el 10 de junio de 1910.
  6. 6. Franco Limber 7 Contra ellos se decreto un “estado de sitio permanente”, el aislamiento histórico completo. Así se extinguieron muchos pueblos indios aymaras, quechuas y silvícolas; en las minas estos mismos indios vivían bajo una reclusión enmascarada, no conocían la protección gubernamental, trabajaban bajo la directa autoridad de los administradores de las compañías extranjeras cuya fiereza apenas puede ser explicada, por su extrema dureza…Esta temida masa india, tratada con el mayor desdén, era sin embargo, la que con su valor, su tenacidad y su constante heroísmo, hacía la opulencia de las compañías extranjeras que los explotaban como a bestias. 4 La situación afligida del aymara minero para principios del siglo XX son una muestra de esa herencia colonial de abusos de una casta sobre otra, este escenario no ha cambiado en el tiempo desde la colonia las pobrísimas condiciones de trabajo terminara por acabar con la vida del indio en una fugaz existencia, que a pesar de entregar todo esfuerzo para el enriquecimiento de una elite de poder, no es recompensado por ningún tipo de protección, el indio para el mestizo no es otra cosa que un objeto, ese sentimiento de superioridad se ha mantenido hasta el presente, que por ser indio pueden soportar todo tipo de atropellos, de este abuso no se escapa ninguna institución pública o privada, incluso para la iglesia el indio era visto como sirviente, esta percepción es la imagen usual para los criollos-mestizos de aquella época, como muestra el siguiente escrito: Este desafortunado ser, especie de animal agreste, vive sin protección ninguna, entregado a sus propios esfuerzos. Y como es un ser desvalido, todos cuanto quieren abusan de él…El comunero es el pongo del cura; 4 Juan Albarracin Milla, El poder minero, p. 240.
  7. 7. Franco Limber 8 es el esclavo del corregidor; es la acémila del soldado, es en fin, la victima resignada y cómoda de cuantos quieren ocupar sus servicios.5 Para el indio minero no existió mayor complacencia, la visión de este sujeto por parte del bando opresor no era sino la de una propiedad, la de un animal, que en momentos vive bajo el ala de un patrón o señor feudal, en otros casos vive en lo más lejano de las tierras andinas, libre pero sufriendo las duras condiciones del terreno y del clima. M.E. Barbier lo dirá: «Desde el indio domesticado hasta aquel que vive en estado salvaje no hay más que la diferencia que existe entre el perro y el lobo». Esta imagen se observa hasta el día de hoy, de la diferencia entre indios que son serviles a las elites de poder blanca-mestizas, como también existen indios libres, ambos siguen teniendo las mismas expresiones culturales propias de su nación. Al Estado dirigido por el criollo-mestizo no le importo las consecuencias del abuso de los indios, que al tener pésimas condiciones de vida en el país optaron por dejar el territorio boliviano. El permanente éxodo de los pueblos indios comprendía a casi la totalidad de estos. La Argentina, Chile, Perú y el Brasil se beneficiaron recibiendo cientos de miles de aymaras quechuas, chiriguanos, chiquitanos y otros. Este acontecimiento provoco el despueble, denunciado en distintas ocasiones, haciendo dramáticamente precaria la situación sobre el cinturón de territorio que rodea el país en sus fronteras, por los atropellos de los indios en el territorio en época del auge de la plata y el estaño, comunidades indias enteras terminan por desplazarse a otros países donde pretenden acceder a mejores circunstancias para su vida, al quedar vacías, sobre todo las 5 Jorge Oblitas, Discurso. Redactor de la convención N1 de Bolivia, 1880, La Paz.
  8. 8. Franco Limber 9 fronteras es que termina en la invasión de los territorios nacionales, la más penosa dada en la guerra del pacifico, este escenario se da aun en el presente, por ejemplo es el caso de la nación Uru Chipaya que hacen todo lo posible por obtener la nacionalidad chilena por los beneficios que representa, pero aun siendo prácticos estas comunidades fronterizas no suelen tener identidad del país en el que viven, debido a una permanente hostilidad por parte del Estado. La situación de los indios era definida por los liberales como la de una nacionalidad aplastada por los bolivianos, Ignacio Calderón que fue embajador en Washington escribía: « Paria sin patria, sin derechos de ninguna clase, victima eterna sobre el que pesan todos los gravámenes y sobre el que viven cuantos tienen la menor pretensión de superioridad».6 El minero indio antes de ser minero vivía ligado al trabajo de la tierra, con sus costumbres, con sus normas comunitarias, el capitalismo crudo saca al indio de su comunidad, llevándolo obligado hacia el trabajo en la mina, cuyo abuso para el aymara no era novedoso, ya el régimen del Inka ya obligaba al trabajo en las minas de sus pueblos conquistados para la obtención de minerales, pero el abuso siniestro de este trabajo se deslumbro en la colonia, que termino utilizando las instituciones inkarias para el trabajo forzado de los indios, este se replico en la república sobre todo en los auges de la plata y el estaño, y no menos importante en el cobre como es el caso de la mina Corocoro. Antes de convertirse en mineros, los pueblos indios que vivían en los alejados paramos de la altiplanicie, en las gélidas cumbres de las montañas o en las selvas profundas 6 Juan Albarracin Milla, El poder minero, p. 246.
  9. 9. Franco Limber 10 tenían que llegar al borde del éxodo. Solo encontrándose obligado a dejar su choza podía emprender largas caminatas hasta dar con la frontera internacional o la boca mina. Una vez trasformados en mineros existían pocas posibilidades de escapar a este destino en el que se caía tan duramente. Entre la bocamina y el campamento la diferencia no era mayor que la que existe entre la cárcel y una tumba. Un severo control impide a los indios toda otra actividad que no sea la de picar la entraña de las montañas en el fondo de las minas. El relato de la vida de esa época nos permite comprender el contexto no solo de los indios en la mina, sino el de las comunidades campesinas que tienen una misma raíz étnica, que la izquierda-marxista a divorciado en clases, esto ha mermado lo que podría haber sido una unidad para la toma del poder en los años 2000 y 2003, el marxismo ha sido un perjuicio para el aymara. Para el indio minero para empiezo del siglo XX la situación no pudo ser peor. Las empresas no tenían instalado servicios médicos; no existían escuelas ni se conocían profesores; el salario de medio cuarto de dólar era el símbolo de esta religión del hambre y cruel explotación de los mineros. Los que se accidentaban en los parajes o caían muertos no recibían indemnizaciones ni pensión sus sobrevivientes. Esta historia ha sido el común de la vida del minero indio, que ha mejorado tenuemente hasta el presente, ese divorcio entre lo aymara y lo minero es un error, error que la casta mestiza marxista nos ha llevado como nación, por esa razón Fausto Reinaga escribe: Los mineros que día y noche entran y salen de la mina son indios. Los fabriles que mueven las máquinas son indios. Los que manejan los ferrocarriles, son indios. Los que sacan el petróleo y el gas, los que cortan la caña
  10. 10. Franco Limber 11 en las zafras y elaboran el azúcar son indios. Los que recolectan el algodón en el norte cruceño son indios… Al cien por ciento la clase obrera de Bolivia está formada por indios.7 La práctica usual del criollaje para sometimiento del indio era la deuda, ya que el indio aymara no poseía beneficios por parte de la empresa ni del Estado, tenía que recurrir a préstamos para cubrir percances como accidentes, enfermedades de la familia como alimentos para estos. Para los pueblos indios, las minas constituían un encadenamiento no solo contractual sino también vital. En el pago de ingresos de futuros contratos para cubrir deudas de reenganche y gastos de enfermedades. Mayor trabajo, sobrevenían mayores deudas y obligaciones interminables, pero, era aquí donde venían a sepultarse para siempre, hasta hallar la muerte.8 Estas injusticias eran permitidas por los gobiernos de turno, debido a una relación con las empresas extrajeras de oferta y demanda, cuyas utilidades nunca benefició en gran medida al país, siendo los dueños y accionistas de estas empresas quienes gozaban de las ganancias, estos manejaban al aparato estatal, a los funcionarios públicos en una lógica de institucionalidad extractivista y excluyente, que no permitió el desarrollo de Bolivia que pudo significar el buen manejo de esos recursos, y el auge de estos, donde un pequeño grupo de personas eran los beneficiarios de la explotación del indio, el indio como minero ha tomado fuerza en el tiempo para revertir esa situación, para enfrentar al Estado, pero el manejo de la clase obrera a caído en manos del mestizo Juan Lechin, quien en una constante política de 7 Fausto Reinaga, Obras Completas, Tomo 2 volumen 5, p. 259-260. 8 Juan Albarracin Milla, El poder minero, p. 247.
  11. 11. Franco Limber 12 clientelaje con los gobiernos de turno no ha podido llevar al sector minero aymara a conquistas más profundas para su beneficio, el aymara libertario tiene un proyecto control de recursos de su territorio que en el pasado era de su dominio, no busca beneficios laborales circunstanciales, el mestizo marxista ha sido un obstáculo en las aspiraciones del indio como nación, la división de la fuerza del indio por parte del mestizo marxista está en su obsesión de dividir a la sociedad en grupos de clases económicas, ignorando que la sociedad boliviana se entrelazan relaciones racializadas entre sus habitantes, que en última instancia son decisorias para el rol que juega cada persona en la sociedad. Por eso Fausto Reinaga asume la siguiente posición: «La clase obrera, separada del indio es una fuerza mínima, manoseada, una especie de prostituta mendiga, a merced del cacique de turno que ocupa el Palacio “Quemado”. Qué no miremos en el espejo de su historia: La clase obrera separada del indio jamás será poder, jamás tendrá pensamiento, ni ruta ni meta. La clase obrera separada del indio jamás hará revolución».9 Por ello el minero debe volver al seno de su fuerza ideológica natural, el indianismo, porque un aymara no nace minero, uno nace aymara y muere aymara, independiente de sus ocupaciones laborales, al minero debe dejar de enarbolar el símbolo del Che Guevara que no le permite comprender las posibilidades y alcances para el ejercicio del poder político, si la conciencia de lo aymara fuera su eje ideológico, la construcción de un sistema político que le sea de mayor beneficio sería posible. 9 Fausto Reinaga, Obras Completas, Tomo 2 volumen 5, p. 265.
  12. 12. Franco Limber 13 LA VIDA ÁSPERA DEL MINERO AYMARA EN COROCORO El empleo de mujeres y menores en trabajos rudos ha sido, según parece, una práctica constante y normal en Corocoro. El abuso de las empresas mineras hacia los mineros indios en este poblado es la peor de la región, este pueblo es un rico asiento de minas de cobre, situado en el altiplano indio, las siguientes anotaciones son un pequeño atisbo de la vida en la mina, al igual que en Llallagua, Uncía, el dolor, el atropello a la integridad, el desprecio por la vida humana son palpables, este mínimo escrito no podrá reflejar el dolor y sufrimiento de las familias aymaras que a lo largo del siglo XX han padecido las peores penurias por parte del saqueo de recursos naturales, Eduardo Lima quien revela en un escrito sobre Corocoro en 1910 describe la situación de la vida del indio en la mina: « Invocando a la verdad de los hechos, debemos declarar con entereza que ningún obrero en el mundo gana un salario más reducido y miserable que en Corocoro… Como la mayoría de los trabajadores pertenecían a interior mina, basta decir que trabajando a perpetuidad, la silicosis provocada fatalmente la muerte. Las familias obreras, caían entonces en la más amarga y horrorosa miseria y abandono». Los pésimos salarios muestran el poco reconocimiento hacia el indio aymara a pesar del auge del Cobre que comprendía entre 1910 a 1916, auge que nunca llego a ser perceptible por los mineros indios que pagaban con su salud la bonanza económica de los dueños de minas, lo triste es que la muerte era el único límite que existía entre la opresión y la libertad. La situación de la vida del aymara agrícola como del minero en Corocoro era indigna, primero por los beneficios que otorgaban a la empresa minera, y segundo porque ese territorio era originalmente de propiedad de las comunidades
  13. 13. Franco Limber 14 aymaras que están asentadas en esa región, los Ayllus Pacajes son los netos propietarios de esas extensas áreas que fueron usurpadas por empresas y elites feudales criollas, las pésimas instalaciones de vivienda son normales, sin acceso a recursos básicos, que no son aptos para el cobijo de familias enteras que acompañan al padre, quienes no desean separarse, en estas viven hacinadas en muchas ocasiones, esta forma trágica de vivencia incluso causa lastima y aversión entre los escritores de principios de siglo, tal el caso de Eduardo Lima quien narra su apreciación del lugar con ligera repulsión: Es muy triste contemplar el desolado espectáculo que ofrecen a la vista estas viviendas, cuya techumbre de paja añeja y destartalada, no ha de ser seguro la que preste una gran protección a los que bajo su amparo se cobijan durante las copiosas lluvias y fuertes temporales que en esta región se desencadenan…El interior de estas casuchas indecentes, verdaderas pocilgas indignas de albergar hombres, donde no se daría cabida a animales,…están absolutamente reñidas con las reglas de las más elemental higiene…, son cuartuchos en cuyo en estrecho recinto han de refugiarse obligatoriamente sus moradores que a veces la forman crecidas familias, convirtiéndose entonces en un asqueroso y repugnante hacinamiento de gente y de animales.10 Eduardo Lima quien revela ese habitad del indio aymara, donde la explotación no tenía ni edad ni genero. En los numerosos ingenios y minas establecidas en esta región, se permitía el trabajo de menores, y Lima dice: «Cuyas rudas labores han de influir, como es natural, al progresivo atrofiamiento de estos…infelices inocentes». Incluso después de la muerte no había condiciones dignas de un entierro, nada los 10 Eduardo A. Lima, Corocoro. La Paz, 1910.
  14. 14. Franco Limber 15 protegía, la muerte del minero indio lo liberaba de su opresión, pero si esté tenia familia la viuda recorría un calvario, penurias económicas, que solo eran apaciguadas por las relaciones comunales en la población, la ayuda de la comunidad es importante para socorrer las desgracias en la mina. Cuando la muerte cegaba a los mineros por otras causas o eran solteros, no podía esperarse nada, porque la ley no los amparaba; “apenas si reciben un ataúd hecho de cajones hechos de parafina, unas cuantas varas de ordinario percal y diez pesos para su entierro, y nada más.11 En el transcurso del tiempo esta situación no ha cambiado notoriamente, Corocoro tiene por resaltar cualidades turísticas folklóricas como la danza del Ch’uta, o la Wak’a sagrada de Condor Hapiña, pero la historia de sus levantamiento aymaras son poco conocidas por la población, su lucha por mejores condiciones laborales en la mina son olvidadas por los jóvenes de la misma población, el motivo de este escrito es mínimamente resaltar dos acontecimientos donde los mineros aymaras fueron protagonistas, que seguramente existen mayor información al respecto, pero conocer estos episodios nos mostrara la grandeza y valentía de esta población aymara, del cual muchos habitantes de la ciudad de El Alto son descendientes de esta región, por ello conocer sus episodios nos lleva a escudriñar en nuestro origen orgullosamente aymara. REBELIÓN INDIA AYMARA EN COROCORO 1899 La disputa en la Bolivia de 1899 entre elites criollo-mestizas por el poder confronto a liberales y conservadores quienes se vieron 11 Juan Albarracin Milla, El poder minero, p. 163.
  15. 15. Franco Limber 16 enfrentados por el tipo de organización del Estado entre el federalismo y el unitarismo, en este conflicto se vio envuelto las aspiraciones de los indios por la autodeterminación, a promesa de José Manuel Pando para el manejo de la administración por el aymara de los asuntos concernientes a la masa india, estos entablaron una alianza con esté para derrocar las fuerzas unitaristas del entonces presidente de Bolivia Severo Fernández Alonzo. La insurrección de los pueblos indios en contra de los conservadores, los trabajadores mineros de todo el país se alistaron bajo las órdenes de Willka Pablo Zarate. Los detalles de lo sucedido en esa época se puede revisar en el monumental libro de Ramiro Condarco: Zarate el temible Willka, cuyo contenido es importante conocer. Surgida la guerra civil, sucedió uno de los acontecimientos donde la población minera aymara de Corocoro fue el centro de atención por lo sucedido, primero en el enfrentamiento con las fuerzas unitarias, luego la toma de las instalaciones mineras por parte de los indios, enardecidos por la matanza de sus congéneres en el enfrentamiento. Cuando el escuadrón “Sucre” fracción de las fuerzas conservadoras compuesto de 200 soldados, al mando de Rodolfo Urioste, operaba en el altiplano por órdenes de Severo Fernández Alanzo, este fue sorprendido por centenares de aymaras que obligaron a los soldados a refugiarse en el pueblo de Corocoro. Al amanecer del día 22, la “indiada” comenzó a rodear la población. Ajenos al riesgo que los amenazaban, los soldados del “Sucre” exigieron al vecindario provisión de forraje para sus cabalgaduras. Los vecinos de Corocoro negaron al escuadrón la contribución solicitada, ante tan rotunda negativa, la tropa allano unos cuantos quintales de cebada.
  16. 16. Franco Limber 17 Entonces, los “indios que estaban en el Cóndor Hipiña, se lanzaron sobre las cargas y prendieron fuego al forraje. Tras el ataque indígena, vino la represalia, una fracción del Sucre contraataco a la “indiada a bala”12. Allí el escuadrón se hizo fuerte, tomando posesión de la plaza, entretanto que los trabajadores mineros y los campesinos aymaras iban bajando de las colinas donde se habían concentrado dispuestos a atacar con dinamita, hondas y palos. Los trabajadores aymaras de las minas armados de dinamita; el campesino aymara armado de sus tradicionales armas, ingresaron a la población y, enardecidos por la matanza perpetrada, comenzaron a hostilizar al escuadrón con ímpetu incontenible. La unidad expedicionaria se sostuvo algunas horas, pero a la postre, tuvo que ponerse en precipitada fuga hacia Ayo Ayo, los ataques tuvieron 27 aymaras muertos; del escuadrón “Sucre” solo 2. La presión de los indios era insostenible R Uriose resolvió abandonar la plaza dejando gran parte de su equipo, cuyas consecuencias fueron fatales para estos. Luego de que las fuerzas unitaristas huyeron de Corocoro, la masa indignada de indios por la matanza de ese día, ataco las instalaciones de la empresa minera unificada de Corocoro, acusándola de haber cooperado con los soldados unitarios. El jefe de los indios General Pacajes, que manejaba la lista de las personas comprometidas con los sucesos acaecidos, procedió a detener al gerente y otros administrativos mestizos de la mina, los indios aymaras ocuparon las instalaciones de la mina y establecieron su propia autoridad. Por ello Fausto Reinaga menciona que la fuerza de estos acontecimientos es memorable 12 Ramiro Condarco Morales, Zarate el temible Willka: Historia de la rebelión indígena de 1899, p. 208.
  17. 17. Franco Limber 18 por la participación de los indios mineros, este escritor indio relata este episodio de forma emotiva: Trabajadores eran parte sanguínea y conciencial de la raza india aymara, los mineros eran los mismos indios, con su propio poncho, ojota y lluchu; eso sí con una ventaja respecto a la multitud embravecida que rugía en guerra a muerte contra el blanco; los mineros de Corocoro estaban armados de dinamitas. La realidad concreta no podía ser más desesperante para las fuerzas unitarias que se hallaban cercadas por las multitudes autóctonas. No podían moverse sin que al paso les salgan indios de todas partes. El clamor de los pututus y el hondeo de las warakas (k’orahuas), el silbido de las piedras y la detonación de las dinamitas les penetraron hasta el alma y les destrozaron la voluntad de lucha.13 El despertar político del pueblo indio, producido bajo la dirección del Willka, lejos de ser animado y estimulado por los liberales fue castigado con sangrientas represiones. Donde varias poblaciones al verse traicionadas se lazan en armas, enterados de la vil traición de José Manuel Pando en contra de sus líderes, que condujeron a la muerte de estos, termino la sublevación del indio aymara solo en beneficio de las elites criollo-mestizas, luego de ello las comunidades originarias sufrieron constantes atropellos, sometimiento, que no permitió su desarrollo, mantener al indio en ignorancia para que no surjan levantamientos era elemental, para mantenerlo en estado de servidumbre. El periódico El Comercio en un artículo titulado: Creando enemigos, resume el malestar del indio: La indiada no está tranquila ni satisfecha con las concesiones prometidas y no cumplidas. Desde tiempo de 13 Fausto Reinaga, Obras Completas, Tomo 2 volumen 5, p. 247.
  18. 18. Franco Limber 19 la revolución se han sucedido tan sublevaciones de indígenas y en tan distintos lugares,… que es difícil colegir que no están satisfechos con el pago que se les ha dado… En Porco, en Chayanta, en Sica Sica, en Copacabana se han puesto en armas los comunarios…victimando a sus opresores en el clamor de justicia y gimiendo por el dolor de la servidumbre.14 Será persistente los levantamientos de los indios luego de la muerte del caudillo Zarate Willka, y estos se reflejaran en las distintas regiones del altiplano, los mineros aymaras de Corocoro no son la excepción, por las múltiples arbitrariedades perpetradas por la empresa, estos ya con la experiencia de las luchas no permitirán que estos abusos sean continuos. Algo que podemos rescatar de este episodio es que la experiencia de la lucha a la cabeza de Willka dio confianza a los indios mineros para poder confrontar a sus opresores, vieron la posibilidad de conseguir algunos beneficios por medio de la fuerza comunal; otra de las experiencias importantes se observa la unidad del campesinado y los mineros unidos, no bajo una ideología ajena, sino unidos bajo similitudes culturales, unidos por la matriz racial aymara, lo indio, la unión, campesinado y mineros unidos consiguieron debilitar las fuerzas conservadoras de Fernández Alonzo, los grandes posibilidades en la conquista del poder se pueden alcanzar con la unión de estos dos sectores bajo una línea nacionalista aymara, cosa que en el presente no pasa por la desgracia de la influencia de la izquierda marxista que ha alejado a estos en clases, ya Fausto Reinaga reclamaba este perjuicio en la toma del poder político por parte de los indios: «Clase obrera en Bolivia no existe, es un mito. Y el cholaje blanco-mestizo nacionalista y comunista, en su delirio a 14 Periódico El Comercio. Creando enemigos, 1-X-1900.
  19. 19. Franco Limber 20 este mito al que endiosa y le quema incienso. Los indios endiosados, alabados, amados y deseados, como una mujer hermosa, los indios que llevan el apodo de “clase obrera”, gracias al opio de una ideología exótica: el “marx-leninismo mestizo“, han sido sumidos en el sopor de la inconsciencia, por ello creen que se hallan en la antesala de la “revolución socialista».15 Por ello una tarea importante para las nuevas generaciones de intelectuales aymaras es unificar a estos sectores campesinos y mineros bajo un principio, la unidad étnica autóctona, y no solo en cuestiones de clase económica, si es que se desea la conquista del Poder debe constituirse bajo la unidad aymara del minero-campesino, solo así serán invencibles, erradicar por completo las corrientes marxistas de estas organizaciones posibilitara el despertar de una nación que aun se halla clandestina. LA INSURRECCIÓN DE MINEROS AYMARAS EN COROCORO 1919 Nuevamente la situación se pone tensa en la población debido a las constantes injustitas hacia los mineros aymaras y sus familias. Expresaba no solo las jornadas de 12 y 24 horas de trabajo sino la participación de mujeres y niños en interior mina, los salarios no llegaban a cubrir sus necesidades básicas, razón por la que era considerado el salario más bajo del mundo para ese entonces. En 1919 se dispuso la reducción del 10 a 30% de salarios, basándose, sin justificación en el alza del precio de los explosivos y otros materiales de trabajo, materiales que eran adquiridos en muchas ocasiones por los propios indios para el trabajo en la mina, sumándose la suspensión de la empresa del 15 Fausto Reinaga, Obras Completas, Tomo 2 volumen 5, p. 264.
  20. 20. Franco Limber 21 obsequio de toros para los carnavales, ocasiono la ira de lo aymaras. No era la primera vez que reducían salarios como en la crisis de mineral de 1907, por ocasión de la Primera Guerra Mundial, pero en ese momento la empresa no tenía justificación razonable, sino estas medidas eran para sacar mejores utilidades en detrimento del sufrimiento del minero. La noticia cayó como una catástrofe para la mísera economía de los mineros aymaras y no tardo en transformarse en rebelión el 11 de enero de 1919, A las 7 de la mañana de este día los trabajadores empezaron a formar grupos que impedían el ingreso a la mina. Durante todo el día se produjo manifestaciones de protesta utilizando lengua aymara. Al atardecer hacia las 6m muchedumbres de aymaras mineros bajaban desde los cerros hacia el centro del pueblo.16 La ligazón entre campesino y mineros era fuerte debido a que eran parte de la comunidad, existían relaciones familiares entre estos, esta unión de aymaras se han destruido a consecuencia del ingreso de ideas marxistas en la dirigencia sindical de mineros del país. Al as 8 de la noche la masa compacta de indios ataca la mina “Capilla”, dispuestos a destruir las instalaciones, pero una descarga de fusilaría de mercenarios detiene a la muchedumbre, En las acciones muere el minero aymara W, Willca y caen varios indios heridos. Estas primeras víctimas no desaniman a los trabajadores en seguir luchando, quienes se dirigen por diferentes lados a la casa del gerente norteamericano ingeniero C. B. Lott, incendian su casa y hacen estallar dinamita. En respuesta, un grupo armado de la empresa recibe a balazos a la multitud dispersándola. 16 Juan Albarracin Milla, El poder minero, p. 165.
  21. 21. Franco Limber 22 Pretenden tomar más acciones al día siguiente pero soldados del Regimiento de Artillería de Montaña desanima las acciones. Al amanecer del día 12 llegaban a la plaza de Corocoro. Su presencia es aleccionadora; desanima hasta a los más decididos. El parte enviado a La Paz al día siguiente es breve: “Reina absoluta tranquilidad”.17 Los dirigentes no fueron perdonados, fueron perseguidos y castigados. El uso de mercenarios por parte de la empresa minera es recurrente en muchas minas donde se teme levantamientos como los ocurridos en 1899, pero también se percibe la subordinación del Estado boliviano hacia las empresas extranjeras, que privilegian los intereses de estos antes de la población, el uso del ejercito en la defensa de estos es recurrente en la historia, donde existen convenios que benefician a unos cuantos, y las fuerzas armadas son utilizadas para defender y perpetuar esos intereses, en la actualidad esa dinámica sigue teniendo esa esencia, el ejercito es una fuerza que cuida los intereses de empresas extrajeras y de elites políticas ajenas a la vivencia aymara, como en la “Guerra del Gas” del año 2003 donde las fuerzas armadas asesinaron a los aymaras de la ciudad de El Alto solo por proteger los privilegios de una elite que nunca se preocupo por el desarrollo de la economía, sino estaba enfocada en el saqueo de recursos naturales, ya en inicios del siglo XX Bolivia era un país dependiente de la producción de otros países, así evidencia esa situación el presidente Ismael Montes en su discurso dirigido al congreso boliviano el año 1915: « Hoy somos tributarios de casi todo los países del globo porque ni el trigo ni el pan, ni el 17 El Diario de 16 enero de 1919: “Informaciones sobre los sucesos de Corocoro. Datos que nos han dado”.
  22. 22. Franco Limber 23 azúcar, ni la carne, ni el vestido, ni los materiales de construcción producimos en cantidad apreciable».18 Al igual que en ese entonces Bolivia sigue siendo un país extractor de materias primas, sus instituciones están destinadas a esa lógica, las elites políticas son excluyentes, todos esos vicios son heredados de la colonia, en el contexto presente son apreciadas con toda normalidad. Estos dos episodios de luchas de los mineros aymaras de la mina Corocoro no son las únicas, ya que se tienen bastantes registros de acontecimientos relevantes que merecen ser estudiadas, como es el caso de despojo de tierras por las leyes favorables a terratenientes que instauraron feudos destruyendo los territorios de propiedad comunal, así también existen hechos importantes como la participación de los mineros de Corocoro en la revolución de 1952, levantamientos en épocas de dictadura y los levantamientos aymaras de 2000 y 2003, que merecen ser estudiadas a profundidad ya que existen aun personas vivas que pueden relatar aquellos sucesos, que para la historia de la nación aymara tendría incalculable valor, tarea pendiente de los nuevos militantes del indianismo. Miembros del indianismo que de alguna forma han contribuido en describir la vida cruda de la vivencia aymara en la mina de Corocoro tiene bastante valor, es el caso que veremos a continuación, como ejemplo para seguir escribiendo sobre los acontecimientos y existencia del aymara en los Andes. 18 Juan Albarracin Milla, El poder minero, p. 169.
  23. 23. Franco Limber 24 LA VIVENCIA DEL MINERO AYMARA, LUCIANO TAPIA EN LA MINA DE COROCORO Era el año 1945 cuando Luciano Tapia uno de los padres del indianismo que padeciendo las penurias del difícil aprovisionamiento de alimentos para su familia decide trabajar en la mina, ya que significaba un sueldo mínimo y alimento seguro que proporcionaba la pulpería, la difícil situación en la que se encontraba lo obligo a sacrificarse físicamente en las duras condiciones que significa el trabajo en la mina, él mismo relata su llegada a la mina: «El padre de mi esposa conocía aquella situación y en su afán de ayudarnos había tomado la iniciativa de buscar a un empleado de la oficina de personal de la empresa minera de Corocoro para pedirle que me recibiera como obrero en consideración a su amistad».19 Una vez conseguido el trabajo conoce las penurias de la discriminación racial, el pago mísero de salario que alcanzaba para estar solo en situación de supervivencia, notando el trato indigno de los administradores de la mina, como él mismo lo relata: «Ahí advertí el grosero y rabioso racismo del mestizo desclasado, tanto como su servilismo degradante con relación de los jefes y gentes de influencia. Paralela a esa situación, vi con disgusto que mis sobres de pago apenas tenían un pequeñísimo saldo a mi favor».20 La mina para Luciano Tapia se convirtió en una escuela de formación, donde veía el trato más racista y desigual hacia el indio, en poblaciones reducidas los mestizos suelen querer demostrar su ligera “superioridad” en relación del indio, en la militancia de Luciano Tapia en el Movimiento Indio Tupaj Katari (MITKA) estas brechas marcadas en la sociedad se 19 Luciano Tapia, Ukamawa jakawisaxa (Así es la vida). Autobiografía de un aymara, p. 193. 20 Ibíd. p. 194.
  24. 24. Franco Limber 25 advierten en su discurso, su vivencia en la mina está marcada por estos prejuicios de castas respecto al indio, él mismo lo cuenta: «Corocoro tenía una considerable población mestiza con arraigados prejuicios raciales, quienes conformaban la ampulosa planta de empleados y obreros de superficie que, con el propósito de mantener una situación de privilegio, ejercitaban una actitud de discriminación racial en contra del minero de interior mina».21 La vida en el interior de la mina era el triste reflejo de la avaricia, donde los dueños de la mina daban las mas pésimas condiciones de trabajo a los obreros, imagen desoladora de ese instante en el que se desciende a los profundos socavones. Luciano comenta una verdad sobre la relación del indio y la coca, cual este producto no es de consumo diario, que su sentido espiritual se pierde cuando es usado para la explotación del indio minero, lo gracioso es que los blanco-mestizos marxistas son quienes defienden el consumo de esta hoja de forma inusual, casi grotesco, pero la verdad es que el verdadero consumo de la hoja se da para soportar el trabajo arduo del indio en sus labores manuales, incluso de estudiantes aymaras para realizar sus trabajos hasta altas horas de la noche, este sentir lo comparte Luciano con absoluta razón: Cuando descendí de la jaula, conjuntamente con una tongada de trabajadores, me parecía estar soñando con la visión de un mundo subterráneo y el miedo se transformó en curiosidad queriendo saber qué había detrás de la profunda oscuridad que se advertía más allá del haz de luz de las linterna…Como ya he dicho, yo no era muy afecto al uso de la coca y el cigarro; si después he tenido que llevar coca era para no 21 Ibíd. p. 198.
  25. 25. Franco Limber 26 desentonar. En una comparación entre la comunidad y la mina había una gran diferencia en el uso de la coca: en la comunidad, la coca era parte componente de nuestra espiritualidad, la hoja simbólica de respeto y estimación en las relaciones humanas. En la mina era usada por la necesidad de adormecerse para poder resistir los rigores de la dura jornada de trabajo; de ahí que el pijchu minero se caracterizaba por la excesiva cantidad, a tal extremo que cuando ya no cabía más en la boca tenían que ayudarse con el dedo para hacer un espacio y poder introducir el cigarro. Las hojas de coca en la mina perdían su misticismo y se trocaban en símbolo de esclavismo. El minero, a medida que se adormecía con la coca, iba enmudeciendo hasta quedar en silencio. 22 Luciano Tapia en su libro Ukamawa jakawisaxa (Así es la vida), comenta varios episodios interesantes que nos ayudan a comprender la vivencia del indios aymara en la mina, como el trabajo arduo, la discriminación racial, entre otras las costumbres que existen dentro de este rubro, como la tradicional ch’alla al tío de la mina, las fiestas que se realizan en carnavales, donde el consumo del alcohol es recurrente en el indio, que funciona como aliciente para soportar o tratar de olvidar las penas que acaecen en sus vidas, la vida en la mina de Corocoro es donde suele conocer el sentimiento profundo de los aymaras, quienes con el temor a perder la vida por los constantes derrumbes adormecen su ser, se lanzan al interior de la mina para sobrevivir en su mundo lleno de discriminación racial, para la época de Luciano ya se habían conseguido algunas conquistas como las 8 horas de trabajo, la pulpería entre otras, pero estos aun no tenían acceso a servicios básicos, ni educación y salubridad, por esa razón la organización era 22 Ibíd. p. 196-7.
  26. 26. Franco Limber 27 importante, el minero se iba politizando con mayor fuerza a través de la organización, es ahí donde el indianistas Luciano Tapia aprenderá sus primeras armas en la política como dirigente, en su participación en diferentes protestas sindicales, pero estas protestas no eran permitidas, y si no tenían fuerza, ocasionaba el despido de los agitadores de la empresa, de la persecución de las fuerzas de coacción que estaban al servicio de la empresa minera; como se advierte los cambios de opresión del minero indio aymara no eran diferentes a los de inicio del siglo XX, así muy claro lo cuenta Luciano: Otro aspecto negativo para el trabajador es que entonces no tenía ninguna organización, no tenía todavía un sindicato que defendiera a los trabajadores, ninguna autoridad que mínimamente lo protegiera. Todo era de la empresa: los campamentos mineros o ranchos, se podría decir todo el pueblo y hasta sus mismas autoridades. El trabajador estaba completamente indefenso y si algunas veces se daban protestas individuales, inmediatamente era acallado mediante el despido del trabajador, inclusive su arresto porque la policía minera también era de la empresa, y aunque aparentemente dependía del gobierno, en los hechos recibía y cumplía instrucciones de la empresa; prácticamente eran mercenarios y en calidad de empleados recibían pulpería desde el jefe hasta el último carabinero.23 Por esa incursión de Luciano en la dirigencia, en las protestas es considerado agente nocivo para el trabajo en la mina, luego de su paso por la mina de Corocoro emprende su destino hacia las zonas tropicales de Alto Beni, donde ira construyendo una idea básica del indianismo, la organización del los indios en un partido político, cual lo llevara a encontrarse con otros aymaras con las mismas aspiraciones, personajes que conformaran el 23 Ibíd. p. 202.
  27. 27. Franco Limber 28 MITKA, Luciano tuvo que pasar por un periodo de formación y de politización en la mina, que lo marco en sus futuras acciones, que de no ser su paso por esta mina, no hubiera tenido las ideas correctas de la emergencia del indio como actor político relevante en la sociedad, como e mismo lo cuenta es en ese periodo de minero que ya es considerado como peligro para los interés del Estado: Al parecer, la empresa me consideraba un elemento sumamente peligroso para sus intereses, un dirigente sindical que con continuas demandas trababa los abusos de los jefes de las diferentes secciones; además de que constituía, según el gerente, un peligro para la seguridad de los jefes e instalaciones. Esa habría sido la causa para que la empresa se hubiera propuesto sacarme no sólo del sindicato sino también de la empresa. En cuanto al interés del gobierno, obviamente ya me habían identificado como a uno de los principales "revoltosos" del distrito minero de Corocoro.24 Esta historia interesante de Luciano Tapia del cual aquí solo se hacen mínimos apuntes, se encuentran detallados minuciosamente en su autobiografía que merece leerse, porque no es solo su historia personal, sino representa al conjunto de indios mineros aymaras que han dejado lo mejor de sus vidas en los oscuros socavones del subsuelo andino, la historia de Luciano es la de muchos otros indios que a pesar de los peligros se enfrentan al trágico destino de la muerte por enfermedad o por accidente. La mina Corocoro encierra amplias historias de rebelión, de personajes destacados para el indianismo como Luciano, que esperemos salgan a la luz, para engrosar la historia de la nación aymara, entre otros apuntes 24 Ibíd. p. 253.
  28. 28. Franco Limber 29 este escrito sirva para conocer los mínimos de este pueblo que en su seno existen infinidad de leyendas. Este breve escrito sirva para extender la investigación en aquello que aún se desconoce, futuras generaciones de aymaras preocupados por su origen han de desentrañar en la historia para conocer los detalles mínimos que se merece, por la cantidad de muertos, de las riquezas que nunca favoreció al aymara, conocer esas injusticias para que tales no se repitan es una necesidad.
  29. 29. Franco Limber 30 BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA ALBARRACIN MILLAN, JUAN. 1972 El poder minero: En la administración liberal. Ed.”Urquizo Ltda.”, La Paz. ALVIZURI, VERUSHKA. 2009 La construcción de la aymaridad. Una historia de la etnicidad en Bolivia (1952-2006). Ed. El País, Santa Cruz de la Sierra. CONDARCO MORALES, RAMIRO. 1965 Zarate el temible Willka: Historia de la rebelión indígena de 1899. Talleres Gráficos Bolivianos, La Paz. PORTUGAL MOLLINEDO, PEDRO; MACUSAYA CRUZ, CARLOS. 2016 El indianismo katarista: Una mirada crítica. Fundación Friedrich Ebert Stiftung. La Paz. REINAGA, FAUSTO. 2014 Obras Completas, Tomo 2 volumen 5, Vicepresidencia del Estado Plurinacional de Bolívia, La Paz. REYNAGA, RAMIRO. 2005 Tawa Inti Suyu: 5 siglos de guerra india. s.e. La Paz. TAPIA, LUCIANO. 1995 Ukhamawa jakawisaja (Así es nuestra vida): Autobiografía de un aymara. s.e. La Paz.

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