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Escrito Historiador Julio Acelas

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Escrito Historiador Julio Acelas

  1. 1. Bucaramanga, 26 de julio de 2020. Señor Jorge Humberto Rangel Buitrago Presidente del Concejo de Bucaramanga Señores Concejales: Confinado en esta zona gris, entre la libertad y la prisión domiciliaria, caí en cuenta de una perversión histórica, que el Concejo Municipal está a punto de institucionalizar en la ciudad: un escudo de armas como imagen de Bucaramanga, mediante la aprobación del proyecto de acuerdo 010 del 13 de febrero de 2020. Tremendo retroceso y yerro histórico, muy a pesar del noble propósito de la iniciativa: austeridad y transparencia en el gasto de publicidad. Vamos por partes. 1. Los escudos de armas han sido la representación simbólica de la conquista española, así como de la fundación de las ciudades por parte de los conquistadores, según el derecho indiano, que rigió en las Indias Occidentales durante el período de dominación de España. Eran la simbólica del poderío imperial de los reyes de España, que colonizaron y sometieron mediante la fuerza, la biblia y la lengua castellana, a millones de indígenas en el nuevo mundo, en una confrontación muy asimétrica. El concepto, que proviene del latín scutum, se utilizó para nombrar al armamento defensivo utilizado para protegerse de algún tipo de ataque hasta el siglo XVII, cuando las armas de fuego ocuparon un lugar central en la vida de las personas y los estados. Desde entonces, estos quedaron obsoletos. El escudo, es el soporte material del blasón. El blasón1 , es la descripción heráldica de un escudo de armas o armerías de una persona perteneciente a la nobleza medieval o a la iglesia católica. El escudo lo portaban, y representa, los hombres de armas, uno de los elementos de su armadura de combate. La heráldica surge a raíz del nacimiento de la caballería. A partir del siglo XIII, la caballería se aristocratiza, el escudo se convierte en hereditario y, por tanto, identifica un linaje y no al caballero individual. En los siglos XIV y XV, los escudos sirven para identificar a personas y familias, o a otras entidades, como gremios, municipios, estados, órdenes religiosas, regimientos militares, etc. Los escudos de armas fueron los más significativos símbolos de poder a la hora de evidenciar la adscripción de un individuo a un determinado linaje nobiliario. Podían ser entendidos por cualquier persona, letrada o iletrada. La concesión de armerías era una atribución del monarca, como uno más de sus instrumentos de recompensa, o eran de uso exclusivamente nobiliario: la concesión soberana o la transmisión hereditaria. La concesión soberana consistía en que el monarca otorgaba un escudo de armas a un súbdito que se había destacado o que había prestado algún servicio meritorio a la Corona. Por tanto, a finales del siglo XV, cuando llegan los españoles a estas breñas, el escudo de armas era el emblema fundamental de los conquistadores españoles, con el que enfrentaron la resistencia aborigen, y sometieron culturalmente a nuestros antepasados. Los primeros Escudos de armas están vinculados con la fundación de las primeras poblaciones en estos territorios. Ellas recibieron el título de ciudad, y fueron a saber: San Sebastián de Urabá a finales de 1509, Santa María Antigua del Darién en 1510, Santa Marta en 1526, Cartagena en 1533, Popayán en 1537, Bogotá en 1538, Mompox, Vélez y Tunja en 1539, Pamplona en 1549 y Girón en 1635, por ejemplo. Por tanto, los primeros escudos de armas otorgados por la Corona española lo fueron para estas ciudades fundadas: el 27 de julio de 1540, el emperador Carlos V elevó a Santafé de Bogotá a la categoría de ciudad y en 1548, le otorgó el título de “muy noble y muy leal ciudad más antigua del Nuevo Reino” y por escudo 1 Según la RAE, blasón es nombre masculino que significa: -Representación gráfica, generalmente con forma de escudo, que contiene los emblemas y a veces también los lemas que representan simbólicamente una nación, una ciudad, un linaje, etc. "sobre la puerta del palacio barroco se puede ver el blasón de la familia. -Figura, símbolo o pieza de un blasón.
  2. 2. de armas le otorgó uno en el que un águila negra aparece en un campo de oro, con una granada abierta en cada garra.2 A Cartagena, Felipe II de España decidió conceder en 1574, un escudo de armas con "dos leones rojos y levantados, que tengan una cruz en el medio, y encima de la cruz, una corona entre las cabezas de dichos leones, con su timbre y follajes". Ese fue cambiado por el actual, que se adoptó cuando declaró su independencia de España y se convirtió en un Estado Soberano en 1811.14 El rey Alfonso VII de León empezó a sustituir la cruz que se utilizaba en sellos y escudos, por dos castillos y dos leones a cuarteles, aludiendo al nombre de sus dos principales reinos, Castilla y León.3 La fundación de una ciudad la lideraban los gobernadores que trazaban calles rectas en forma de tablero de damas, con una plaza central, en uno de cuyos lados iría la iglesia y al frente el cabildo y la cárcel. Los principales conquistadores recibían lotes para sus casas en las manzanas vecinas a la plaza principal. Los fundadores nombraban entre ellos, un cabildo de varios regidores que asumía la autoridad. El conquistador principal repartía o encomendaba los indios a los conquistadores que trataban de intercambiar por oro productos atractivos para los indios y los usaban para el cultivo de sus huertas y la provisión de comida”4 Según las ordenanzas de 1573, los españoles en América debían "poblar de asiento y no de paso" y tenían que considerar todas las ventajas del lugar, que garantizaran que la fundación perduraría: recursos naturales abundantes, agua suficiente, piedra y maderas para construir, clima "no enfermizo", facilidad de defensa, espacio para el futuro crecimiento de la población.5 En función de lo anterior, es evidente que Bucaramanga nunca fue fundada como una ciudad ni le fue otorgado escudo de armas alguno por los reyes de España. 2. El supuesto “escudo de armas” de Bucaramanga. Dice el proyecto de acuerdo en sus fundamentos, que a pesar de las variaciones de color, “el escudo conserva la estructura y escrito. Nuestro escudo de armas se erige como un elemento común a los bumangueses y actualmente se usa en la publicidad del municipio, por lo que se busca darle protagonismo, y unificar la imagen que proyecta la ciudad tomando un elemento orgánico e histórico para ello. Nuestros símbolos hacen parte de la memoria histórica de la ciudad por eso debemos conocer su significado y contexto”. El significado de esos símbolos, su significado y contexto, no soportan ninguna evidencia y son contrarios a la tradición histórica de la ciudad. El “escudo de Bucaramanga” no es un elemento común a los bumangueses. La simple percepción nos dice que la mayoría de personas desconoce el escudo y quienes lo identifican, no tienen idea de su significado simbólico ni lo que representa. Es una verdad incontrastable en la comunidad histórica regional que el escudo actual que se presenta hoy como “elemento común de los bumangueses” es una INVENCION, una FALSEDAD HISTORICA, que creó Enrique Otero D’Costa (1883-1964), un comerciante con antepasados portugueses, que fue ayudante de campo de Benjamín Herrera en la guerra de los Mil Días. Eso lo institucionalizó en su libro CRONICÓN SOLARIEGO, publicado en Manizales en 1922, como parte de su propósito que era coincidir la publicación y la celebración del tercer centenario de “fundación” de la ciudad. En el libro se propuso: “mostrar la justa apreciación de la obra política de los gobernantes españoles, tan criticada por propios y extraños más que todo por ausencia de datos”. Este no se publicó en Bucaramanga, “desgraciadamente su mala situación 2 http://archivobogota.secretariageneral.gov.co/content/historia-bogota 3 https://es.wikipedia.org/wiki/Escudo_(her%C3%A1ldica). En el siglo XIX estas eran algunas de las armas de las casas reinantes y los estados europeos: Las armas del Imperio alemán consistían en un águila bicéfala en un fondo dorado; las armas de reales de Francia, tres flores de lis; las armas de Gran Bretaña, tres leopardos por Inglaterra, un león dentro de un trechor por Escocia, y una arpa por Irlanda, todos acuartelados; las armas del Reino de Italia o de Saboya, una cruz; las armas de Suecia, tres coronas; las armas de los Estados Pontificios eran, y se han mantenido como emblema del Estado del Vaticano desde el siglo XX, dos llaves coronadas por una tiara; las armas del Imperio otomano una luna creciente y una estrella; 19las armas de los Estados Unidos, una águila calva con las alas abierta. 4 Jorge Orlando Melo, Historia mínima de Colombia, 2017, página 44. La ciudad, como elemento fundamental en la estructura y funcionamiento de la Colonia, actuó como un complejo de cuatro realidades distintas, pero históricamente inseparables: primero, un espacio organizado, un conjunto de edificios, tierras y aguas; segundo, un sistema social completo, a pesar de su tamaño reducido; tercero, un sistema económico completo y autónomo, que busca ser autosuficiente; y cuarto, una entidad política. 5 https://www.banrepcultural.org/biblioteca-virtual/credencial-historia/numero-141/fundaciones-coloniales-y-republicanas-en-colombia
  3. 3. fiscal le impidió hacerlo”, dijo. Los liberales habían perdido la guerra, estaban fuera del gobierno y Otero D’Costa, había acumulado muchas malquerencias políticas. Desde entonces, la narrativa histórica de Otero, que Bucaramanga “fue fundada el 22 de diciembre de 1622”, se erigió como verdad histórica hasta la creación de la carrera de historia en la UIS y la publicación de sus primeras investigaciones, en los años 80. Este debate lo visibilizó en 2017, el periódico Vanguardia. En una amplia nota, se señalaba que “el escudo de la ciudad fue producto del capricho de Enrique Otero D’Acosta, quien gracias a su obsesión porque se reconociera la fundación de Bucaramanga creó un vacío en la historia y en el proceso de reconstrucción de la memoria de la ciudad”. En 1935, Otero D’Acosta había presentado al Concejo de Bucaramanga la propuesta de creación de una insignia, un símbolo que representara a Bucaramanga en sus glorias de ‘guerra’. Nada más alejado de la realidad. Ello se fue al traste por lo descontextualizada de la iniciativa: la ciudad no necesitaba ningún escudo de armas y menos en medio de una feroz confrontación partidista que anunciaba la gran Violencia, la que se sucedía ya en García Rovira y norte de Boyacá. En 1951, en los días duros de la violencia política y sin oposición, el alcalde Samuel Trillos Vega, amigo de Otero, desengavetó el proyecto y lo sustentó afirmando que ‘la ciudad había contribuido poderosamente al acrecentamiento de las glorias patrias, como por el vigoroso aporte de sus hijos en el campo de las armas’. Gracias a la visibilidad de la publicación y sus conexiones políticas, Otero D’Costa logró que se adoptara el escudo mediante decreto, el cual fue puesto sobre luces de neón en lo alto de la fachada del Hotel Bucarica, previa legalización en notaria6 El sociólogo Emilio Arenas, cuenta en su libro La Payacuá, que Otero D’Costa aportó como prueba para su hipótesis de fundación de la ciudad en 1622, un manuscrito de ese año en el que Andrés Páez de Sotomayor y el cura Miguel Trujillo daban fe de la fundación del pueblo de indios de Bucaramanga, a pesar de que tenía conocimiento de otros manuscritos que indicaban lo contrario, lo que Otero nunca contó ni hubo nadie que lo rebatiera. Armando Martínez Garnica, decano de los historiadores de la UIS y exdirector del Archivo General de la Nación, entonces le dijo a El Cartel, que el escudo de la ciudad no representa a sus ciudadanos. “El creador del escudo de Bucaramanga era un hispanófilo, que se vestía con capa castellana y sombrero cordobés que quiso transformar un poblado de indios en una ciudad fundada y con escudo de armas. Esto es una perversión histórica”. Y propuso que la ciudad está en deuda con sus habitantes y que se debería hacer un concurso público donde se propusiera un escudo que represente a los bumangueses. 3. Bucaramanga fue creada como PUEBLO DE INDIOS Esta argumentación, fue validada científicamente por investigadores de la UIS en 1995, liderados por el propio Martínez y Amado Guerrero. En un trabajo emblemático, LA PROVINCIA DE SOTO, ORÍGENES DE SUS POBLAMIENTOS URBANOS, a partir de fuentes inéditas y valiosas del Archivo General de la Nación y el Archivo de Indias en Sevilla, se resuelve este debate y se reconstruye la historia primigenia de Bucaramanga y los pueblos aledaños. Bucaramanga es una palabra chitarera, cuyo contenido semántico original se desconoce. Fue utilizado por anónimos indígenas traídos de Guaca a catear las arenas del rio del Oro. El 11 octubre de 1622, el oidor Villabona y Zubiaurre, dispuso que todos los indios lavadores se congregarían en el “sitio y asiento” de las rancherías de Bucaramanga, donde se reducirían a vivir en traza de pueblo las cuadrillas de Bucarica, Guaca y Bucaramanga, Jerira (cerca de Tona), Cachagua y Quebejos, al mando del teniente del Alcalde real de Minas, Andrés Páez de Sotomayor. La disposición del cumplimento de los autos de Villabona, fue dada en el sitio de Bucaramanga el 22 de diciembre siguiente por Páez de Sotomayor actuando como juez poblador de la congregación y por el cura Andrés de Trujillo. Ese día se celebró una misa en la capilla, que ya estaba terminada con “su sacristía cubierta de pajas con madera, estantillos y vigas de 116 pies de ancho por 16 de ancho”. Se construyeron 6 https://www.vanguardia.com/area-metropolitana/bucaramanga/este-es-el-error-historico-que-tiene-el-escudo-de-bucaramanga-BQVL396373
  4. 4. nuevos bohíos para los congregados y para el cura y a cada una de ellas se les señalaron sus tierras de resguardo. La UIS comprobó que Enrique Otero presentó equivocadamente, en su libro CRONICON de 445 páginas, esta certificación del poblamiento de los indios lavadores como el acta de fundación de la ciudad de Bucaramanga. En conclusión, el poblamiento se produjo como una congregación de cuadrillas que se habían ausentado definitivamente de sus pueblos originales y cuya autoridad residía en los capitanes. La nitidez del poblamiento original de Bucaramanga, dice la UIS, se constituyó con cuadrillas de indios forajidos, desmembrados de los pueblos originales de encomienda y trasladados al distrito minero para realizar en oro el servicio personal tributado. Es una historia muy diferente a la de los pueblos congregados en la provincia de Pamplona.7 Solo hasta el 1 de enero de 1779, se sustituyó el extinguido pueblo resguardado por la parroquia de nuestra señora de Chiquinquirá y san Laureano del Real de minas de Bucaramanga, siendo en adelante la unidad política administrativa oficial. En 1810, Bucaramanga fue erigida como Villa, título confirmado por el Congreso de Cúcuta el 30 de junio de 1821. El 24 de noviembre de 1857 fue establecida como Capital del Estado Soberano de Santander y Capital de la provincia de Soto en 1886. Como vemos, el poblamiento de Bucaramanga fue muy particular y bien diferente a lo ocurrido con los poblados de la provincia de Pamplona y Vélez. Este debate ha tenido suficiente argumentación en todos los eventos académicos de historia, desde los años 90 y es un CONSENSO de la comunidad de investigadores y la escuela de historia de la UIS. 4. Al escudo, don Enrique Otero, junto a ALBERTO TORRES CARRIZOSA, le imprimieron entonces, lo que se mantiene todavía, una simbología y un significado totalmente ajeno y extraño a nuestra tradición histórica, muy enraizadas en su hispanofilia y en símbolos extranjeros. Veamos unos ejemplos. - La rosa blanca representa la fuerza del linaje. Linajes y títulos nobiliarios en Bucaramanga y Santander? Jamás. Estas comarcas han sido de pequeños propietarios de la tierra, comerciantes, artesanos y negociantes, de pocos latifundios y capitales grandes. Solo el Conde de Cuchicute, en tierras guanentinas, hizo de su vida, gracias a su poder económico, una alegoría cortesana estimulada por sus desajustes psiquiátricos. - La espada de plata. Según la mitología, son usadas para cazar y abatir criaturas y monstruos, siendo su efecto en humanos y no humanos ciertamente limitado. Asimismo, simboliza la fuerza inflexible de la letra de la ley, la balanza, el equilibrio, el razonamiento y la búsqueda de la justicia. Para Otero D’Costa, la espada en el escudo representa la valentía de estas tierras. - El roble: según Otero, pregona el esfuerzo y el tesón en el trabajo. Estando este roble sobre un campo de plata muestra la “integridad y riqueza” de su gente y sus tierras. Nada más ajeno a nuestras tierras que el árbol del roble. Es Originario de Canadá y fue designado como árbol nacional estadounidense gracias a su resistente madera, la cual le permite vivir más de 1500 años. Simboliza tanto la fuerza física como la moral. Colombia registra dos variedades: roble negro nativo y exclusivo, único en todo el continente americano, y el blanco casi endémico, que hasta 1979 parecía ser la única clase de roble en el país. El roble negro, solo hasta 1968, Jesús Eugenio Henao, director del primer Parque Nacional Natural la Cueva de los Guácharos, en el Huila, logró que se identificara como nueva especie para la ciencia. - Y como si fuera poco, don Enrique Otero, acuñó las letras latinas: “MONTANI SEMPER LIBERI” (Siempre libres entre nuestras montañas), que copió exactamente del escudo del estado montañero de Virginia Occidental en EEUU. Es el único estado formado como resultado directo de la guerra de secesión, de ahí las reminiscencia guerreras y de armas de Otero D’Costa. El 94% de su población es blanca descendientes de europeos, lo que seguramente le mostraba a Otero D’Costa, el referente de lo que quería para Santander, una sociedad blanca, de linajes y raza pura, muy lejos y muy excluyente de nuestros fenotipos mestizos. 7 La provincia de Soto. Armando Martínez y Amado Guerrero. 1995, Bucaramanga, paginas 63-89.
  5. 5. Comprobada históricamente, la invención que se propone hoy institucionalizar, sugiero lo siguiente: a. Convocar, por parte del concejo municipal, un concurso público participativo en donde diseñadores, arquitectos, antropólogos e historiadores propongan un escudo, una imagen institucional o una marca de ciudad, que unifique y represente a la ciudad y sus habitantes con símbolos y significados propios de nuestra tradición histórica y que consulte las diversas identidades que conforman hoy la ciudad y sus gentes. De tal forma, que se siga reproduciendo en escuelas y colegios falsedades e invenciones históricas, ampliamente rebatidas. La Escuela de Historia de la UIS y el Instituto de Cultura podrían asesorar esta iniciativa. El concurso para la adopción de un himno de la ciudad en 2002, es un buen ejemplo de ello. Entonces se reemplazó la canción oficial de la ciudad, “Señora Bucaramanga”, decisión que estuvo a cargo del jurado conformado por Ana Cecilia Ojeda (lingüista), Armando Martínez Garnica y el maestro Blas Emilio Atehortúa. Cordialmente: Julio Acelas Historiador UIS

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