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TEMA 6: LAS AGUAS Y LA RED HIDROGRÁFICA
1. Las vertientes hidrográficas españolas.
• Concepto: vertiente hidrográfica es...
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e) El hombre.
• Modifica el régimen fluvial con la construcción de embalses y con el riego de los
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• Nace en los Picos de Urbión (Sistema Ibérico) y desemboca en Oporto (Portugal).
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2.2.7. Cuenca del Sur.
• Son ríos cortos, por nacer cerca de las cordilleras Béticas, y de régimen irregular,
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3. Los regímenes fluviales.
• Se entiende por régimen fluvial, al modo de fluir un río a lo largo del año y viene
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• Uso recreativo y turístico: el agua también se usa como recurso recreativo para
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• Función: los embalses tienen una función reguladora de las aguas de los ríos:
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Tema 6 las aguas y la red hidrográfica. las vertientes hidrográficas españolas. los ríos y las cuencas hidrográficas. los regímenes fluviales. uso y aprovechamiento de las aguas.

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Tema 6 las aguas y la red hidrográfica. las vertientes hidrográficas españolas. los ríos y las cuencas hidrográficas. los regímenes fluviales. uso y aprovechamiento de las aguas.

  1. 1. 1 TEMA 6: LAS AGUAS Y LA RED HIDROGRÁFICA 1. Las vertientes hidrográficas españolas. • Concepto: vertiente hidrográfica es un conjunto de cuencas hidrográficas que tienen en común que todos sus ríos vierten al mismo mar u océano. Una cuenca es un territorio delimitado por una divisoria de aguas que hace que las aguas vayan a parar a un mismo río o afluente de dicho río. • Vertientes españolas: la red fluvial española, conjunto de aguas corrientes del territorio español, se estructura en tres vertientes: vertiente cantábrica, atlántica y mediterránea. • Cada una de estas vertientes recibe unos ríos que se diferencian entre sí por varios factores condicionantes: el relieve, el clima, el suelo, la vegetación y el hombre. a) El relieve peninsular. • La disposición de las unidades de relieve y el basculamiento de la península hacia el Océano Atlántico, señalan las líneas divisorias de las aguas. Estas líneas delimitan las vertientes, superficie cuyas aguas van a desembocar en el mismo mar u océano y las cuencas, superficie cuyas aguas van a desembocar al mismo río. La basculación define la longitud de los ríos, los atlánticos son más largos que los mediterráneos, exceptuando el Ebro; y, a su vez, las cuencas atlánticas son más extensas que las mediterráneas. • También influyen en la hidrografía la altitud y la orientación. La altitud: a mayor altitud, mayor caudal. La orientación de las laderas también influye si el relieve está orientado a barlovento, llevará más caudal si está a sotavento, menor caudal. b) El clima. • La precipitación es la principal fuente de avenamiento de los ríos, por eso determina el caudal y la regularidad, la época de crecidas y estiajes y el régimen del mismo. En relación a las precipitaciones, distinguimos tres grandes grupos de ríos: los ríos de la España húmeda son caudalosos y regulares; los ríos de la España seca, de caudal escaso e irregular, con acusados estiajes, salvo, nuevamente, el Ebro, que recibe un importante caudal por los numerosos afluentes que proceden de áreas montañosas a una cierta altitud. c) El suelo. • Si un río pasa por suelos permeables, como las calizas, pierde, por infiltración, abundante agua superficial, aunque creará acuíferos y ríos subterráneos. Sin embargo, sobre rocas silíceas, impermeables, no pierde agua superficial. d) La vegetación. • Defiende el suelo de la erosión con sus raíces y regula el caudal. Pero además, la vegetación también actúa como factor negativo, puesto que la transpiración de las plantas resta parte del agua precipitada.
  2. 2. 2 e) El hombre. • Modifica el régimen fluvial con la construcción de embalses y con el riego de los cultivos. 1.1. Vertiente cantábrica. • Son ríos cortos y caudalosos. Cortos por la proximidad de la cordillera Cantábrica al mar, y caudalosos por recibir unos aportes hídricos a través de unas precipitaciones abundantes y regulares por lo que son ríos regulares, aunque tienen un mínimo estival, sin llegar a ser estiaje. 1.2. Vertiente atlántica. • En la vertiente atlántica desembocan los grandes ríos de la Meseta, así como el Miño, que no comparte rasgos con los restantes ríos de la vertiente pues, a todos los efectos, es un río de la España húmeda. • Estos ríos tienen la divisoria de aguas entre dos sistemas montañosos y el curso fluvial es más o menos paralelo a las cordilleras, desde las que descienden los afluentes hacia el cauce principal. Así se explica que estos ríos, que discurren por zonas de clima mediterráneo continentalizado, tengan un caudal absoluto considerable, gracias al aporte de los numerosos afluentes que nacen en los sistemas montañosos. Así mismo, el caudal disminuye de Norte a Sur. 1.3. Vertiente mediterránea. • Salvo el Ebro, que es el río de mayor longitud, caudal y regularidad, los restantes ríos son cortos, muy poco caudalosos y presentan fortísimos estiajes. En esta vertiente, están presentes cursos que solo llevan agua en ocasiones, permaneciendo secos la mayor parte del año, son las denominadas ramblas. 2. Ríos y las cuencas hidrográficas. 2.1. Características. El primer rasgo que se destaca en el trazado de las cuencas fluviales peninsulares es la gran disimetría entre la vertiente atlántica y la mediterránea. En efecto, los ríos que vierten al Atlántico drenan más de dos terceras partes de la Península, mientras que los que lo hacen al Mediterráneo drenan tan sólo una tercera parte del territorio peninsular. La causa de esta disimetría hay que buscarla en la evolución geológica de la Península ya que, a consecuencia del plegamiento alpino, todo el gran bloque de la Meseta fue basculado hacia el oeste. En consecuencia, a partir del Sistema Ibérico las aguas se deslizan hacia el Atlántico, siguiendo el plano inclinado de la Meseta. Las de la Submeseta Norte constituyen la cuenca del Duero, mientras las de la Submeseta Sur se reparten, a causa del relieve de los Montes de Toledo, entre las cuencas del Tajo y del Guadiana. Las características de los restantes bordes montañosos de la Meseta condicionan también los rasgos de las cuencas de los ríos. Así, el elevado reborde cantábrico, da
  3. 3. 3 lugar a cursos de corta longitud, que tienen que salvar en recorridos no superiores al centenar de kilómetros desniveles a veces de más de 2.000 m. Además, estas montañas, bien alimentadas por las abundantes y regulares precipitaciones propias del clima oceánico, originan ríos caudalosos y de gran fuerza erosiva a causa de su pendiente. Otro rasgo: la alineación de las dos grandes cordilleras alpinas: Pirineos y Cordilleras Béticas, y sus respectivas depresiones. El Pirineo, orientado de este a oeste, junto a la Cordillera Ibérica, deja entre ambos sistemas montañosos, distintamente orientados, el triángulo que constituye la Depresión del Ebro, orientado hacia el Mediterráneo; por eso dicho río es el único gran río español que no vierte al Atlántico. En el fondo de esta depresión se reúnen, procedentes de las montañas de los Pirineos, las aguas de los afluentes pirenaicos y, por el lado sur, las procedentes del Sistema Ibérico. Así se explica que el Ebro sea el río más caudaloso de España. Una disposición parecida conforma por el sur, entre Sierra Morena y las Cordilleras Béticas, otro gran triángulo deprimido, surcado por el río Guadalquivir y abierto hacia el Atlántico. Por el lado de Sierra Morena recibe los aportes de ríos cortos y poco caudalosos, mientras por el sur recibe las aguas de las cordilleras Béticas pero con aportaciones de aguas inferiores a los de los afluentes pirenaicos del Ebro. Por otra parte, la proximidad de las montañas a la costa mediterránea permite que los ríos de la vertiente mediterránea, salvo el Ebro, sean cortos y torrenciales, con terribles crecidas y estiajes acusados. 2.2. Distribución geográfica. 2.2.1. Cuenca Norte. • Incluye los ríos que desembocan en el mar Cantábrico. • Son cortos, tienen abundante caudal absoluto y relativo y son muy regulares. • Nacen en la cordillera Cantábrica, por lo que salvan, en su corto recorrido, un fuerte desnivel que le dan una gran fuerza erosiva. • Son de régimen pluvial-oceánico. • Destacan, de oeste a este, el Eo, el Navia, el complejo del Narcea-Nalón, el Sella, El Nervión y el Bidasoa. 2.2.2 Cuenca del Miño. • Es el río gallego por excelencia. • Nace en Fuentemiña (Lugo), pasa por Lugo, Ourense y Pontevedra, desembocando en Tuy, sirviendo de frontera con Portugal. • Su principal afluente es el Sil. • Su caudal relativo es de los más elevados de España (cociente entre caudal absoluto y la superficie de la cuenca). 2.2.3. Cuenca del Duero. • Es el río de la Submeseta Norte. • Su cuenca hidrográfica es la más extensa de España.
  4. 4. 4 • Nace en los Picos de Urbión (Sistema Ibérico) y desemboca en Oporto (Portugal). • Discurre paralelo entre las Cordillera Cantábrica y el Sistema Central, donde nacen sus principales afluentes: por la margen derecha, el Pisuerga y el Esla, por la margen izquierda el Adaja, río de Ávila, el Eresma, río de Segovia y el Tormes, río de Salamanca. • Su curso es tranquilo hasta llegar a los Arribes, donde se encaja en las rocas, formando el mayor desfiladero de la Península Ibérica. Este tramo ha sido aprovechado para la construcción de grandes embalses. 2.2.4. Cuenca del Tajo. • Es el río más largo de la Península Ibérica (más de 1.200 km de recorrido). • Nace en la Sierra de Albarracín (Sistema Ibérico) y discurre paralelo entre el Sistema Central y los Montes de Toledo. • Desemboca en Lisboa, formando un amplio estuario. • Sus afluentes más importantes se encuentran por la margen derecha son el Alagón, Tiétar, Alberche, Jarama, Henares y Tajuña. Por la margen izquierda destacan el Almonte y el Salor. 2.2.5. Cuenca del Guadiana. • Tradicionalmente, nacía en las lagunas de Ruidera, hoy día, su cabecera se sitúa aguas abajo. • Es el menos caudaloso de los grandes ríos peninsulares. • Desemboca en Ayamonte (Huelva), tras formar frontera con Portugal. • Sus afluentes más importantes son, por la margen derecha, el Cigüela y el Záncara; y por la margen izquierda el Jabalón, Matachel y Zújar. • En la Mancha, la escasa pendiente permite la formación de humedales como las lagunas de Ruidera y las Tablas de Daimiel. 2.2.6. Cuenca del Guadalquivir. • Nace en la Sierra de Cazorla (Jaén). • Desemboca en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz), en un terreno de marismas, zona pantanosa en la que debido a la baja altitud, en torno al nivel del mar, permite la penetración del agua salada del océano en la pleamar o marea alta que se mezcla con el agua dulce del río Guadalquivir. En tiempos romanos era un lago (Licustinus). Las marismas del Guadalquivir tienen un alto valor ecológico, asentándose en él el mayor parque natural de Europa: Parque Nacional de Doñana. • Atraviesa la depresión tectónica del Guadalquivir o Bética. • Sus afluentes por la margen derecha son el Guadalimar, Jándula, Guadiato, Viar y el Rivera de Huelva; por la margen izquierda, el Guadiana Menor y el Genil, que es el afluente más importante, tanto en longitud como en aporte de caudal, al nacer en Sierra Nevada. • Es el único con puerto fluvial de España (en Sevilla), siendo navegable desde Sevilla.
  5. 5. 5 2.2.7. Cuenca del Sur. • Son ríos cortos, por nacer cerca de las cordilleras Béticas, y de régimen irregular, por atravesar un clima mediterráneo con precipitaciones escasas e irregulares. Sus ríos son de régimen pluvial subtropical (acusados estiajes). • También son frecuentes los arroyos y ramblas, que solo llevan agua cuando llueve torrencialmente, produciendo avenidas catastróficas, asociadas a fenómenos de gota fría, sobre todo, si atraviesan núcleos de población. En verano, por el contrario, presentan acusados estiajes. • Como consecuencia de la escasez de recursos hídricos, se hace necesario construir embalses que abastecen de agua a una agricultura pujante, como la del Poniente almeriense, a actividades industriales y para el turismo. • El río más importante es el Guadalhorce. 2.2.8. Cuencas de Segura, Júcar y Turia. • Son ríos de moderada longitud pero de caudal reducido como los ríos mediterráneos. Su régimen es pluvial-levantino, con crecidas importantes en otoño por efecto de las precipitaciones intensas de la depresión del golfo de Génova y de los fenómenos de gota fría. • Tienen gran importancia a efectos agrícolas. El primero, el Segura, riega la huerta murciana; los otros dos, el Júcar y el Turia, la huerta valenciana. 2.2.9. Cuenca del Ebro. • Nace en Fontibre (en la cordillera Cantábrica). • Tiene carácter excepcional, primero por ser el único gran río peninsular que desemboca en el mar Mediterráneo, por el carácter disimétrico de la divisoria de aguas que discurre por el Sistema Ibérico y los Sistemas Béticos. También tiene carácter excepcional pues, a pesar de que discurre por tierras de clima mediterráneo continentalizado, es de los ríos más caudalosos de España. • Atraviesa una depresión que, a diferencia de la Bética o del Guadalquivir, aunque es de forma triangular, se encuentra aislada de la influencia marítima por la cordillera Costero-Catalana. • Sus principales afluentes son, por la margen izquierda, el Arga, Aragón, Gállego, Cinca, Noguera-Ribagorza, Noguera-Pallaresa y Segre y por la margen derecha, el Jalón, el Jiloca, que atraviesa una depresión tectónica que separa la parte castellana del Sistema Ibérico (Serranía de Cuenca) de la ramal aragonesa (Sª de Javalambre). • Desemboca en Amposta (Tarragona), formando un delta con alta vocación agrícola, sobre todo para el cultivo del arroz. 2.2.10. Cuenca del Pirineo Oriental. • Estos ríos nacen en los Pirineos. Los más importantes son los ríos catalanes Ter y Llobregat.
  6. 6. 6 3. Los regímenes fluviales. • Se entiende por régimen fluvial, al modo de fluir un río a lo largo del año y viene definido por los siguientes elementos: caudal, irregularidad, crecidas y estiajes. • El caudal es el total de agua que lleva o circula por un río en un punto determinado y se expresa en metros cúbicos por segundo. El caudal de un río se mide en las estaciones de aforo y puede ser absoluto o módulo y relativo. • El caudal absoluto o módulo es el caudal que transporta el río por unidad de tiempo. El caudal relativo o específico son los metros cúbicos o litros por kilómetro cuadrado de cuenca. • Para hacer más sencilla y uniforme la representación de las variaciones de un caudal se usa un hidrograma. En él se representa el coeficiente o relación existente entre el caudal medio anual y el caudal mensual. Podemos calcularlo de la siguiente manera: sumamos los módulos mensuales y los dividimos por doce, nos resulta el caudal medio anual del río. El siguiente paso es dividir cada uno de los módulos mensuales por el módulo medio anual, el resultado es el coeficiente, que oscila de 0 a 3. (véase tabla de ejemplo). Mes Módulo o caudal absoluto Coeficiente Octubre 67,0 67/183,5=0,36 Noviembre 129,9 0,71 Diciembre 219,6 1,19 Enero 336,0 1,83 Febrero 363,0 1,98 Marzo 493,2 2,68 Abril 250,1 1,36 Mayo 150,1 0,81 Junio 61,7 0,33 Julio 37,3 0,20 Agosto 37,3 0,20 Septiembre 49,2 0,26 Año Media anual-183,5 Guadalquivir 3.2. Regímenes de los ríos españoles. • Podemos distinguir dos grandes regímenes: el nival y el pluvial, si bien cada uno de ellos puede subdividirse. • Regímenes nivales: o Régimen nival puro: los presentan los ríos de alta montaña. Sus crecidas se dan a final de primavera o inicios del verano, por la fusión de las nieves. Los estiajes se dan en invierno porque las precipitaciones son en forma de nieve y disminuyen el aporte al caudal. Se da en las cabeceras de los ríos que nacen en el Pirineo. o Régimen nivo-pluvial: aparece en ríos con dos máximos: el más importante es por fusión de las nieves en mayo-junio, el segundo máximo aparece en otoño por las precipitaciones, siendo el más
  7. 7. 7 importante el máximo en primavera por fusión de las nieves. Pertenecen a este régimen la mayoría de los ríos que nacen en el Pirineo. o Régimen pluvio-nival: corresponde a los ríos en los que la influencia de las precipitaciones es mayor que la nival. Sus aguas altas suelen darse en primavera y en otoño, aunque es mayor el de otoño. En estos regímenes se observa ya un estiaje estival. Este régimen se da en los ríos del sistema ibérico y en los que nacen en Sierra Nevada. • Regímenes pluviales: o Régimen pluvial-oceánico: desembocan en el Cantábrico. Son ríos cortos, caudalosos y regulares. o Régimen pluvial levantino: son ríos cortos, y muy irregulares: tienen grandes crecidas por las lluvias torrenciales y profundos estiajes. Presentan dos máximos en primavera y otoño, pero lo más característico es el profundo estiaje estival, coincidiendo con la sequía estival del clima mediterráneo. Ejemplos el Segura y el Turia. o Régimen pluvial subtropical: son ríos cortos, de caudal escaso por la escasez de precipitaciones. Son muy irregulares, como los levantinos, con profundos estiajes y grandes crecidas, pero el máximo se sitúa en invierno-primavera. El estiaje estival es muy pronunciado. Ejemplo: el Guadalhorce, el Guadiaro, El Almanzora. o Régimen pluvial de interior o de transición: son los ríos del interior. Su caudalosidad es escasa y su irregularidad es grande. Presenta dos máximos que coinciden, con los máximos equinocciales del clima mediterráneo continentalizado y dos mínimos en invierno por influencia del anticiclón térmico de la Meseta y en verano, por la sequía estival también característica del clima mediterráneo continentalizado. 4. Uso y aprovechamiento de las aguas. 4.1. Uso de las aguas. El agua dulce es un elemento imprescindible para el desarrollo humano. La demanda de agua en España se estima en 35.000 hm3 . El agua se utiliza para el consumo humano (13%), para el uso agrícola (78%) y el industrial (9%). • Uso para la actividad agraria: la actividad agraria es la que consume más recursos hídricos en España, fundamentalmente, por la ampliación de los regadíos. • Uso para el consumo urbano: los núcleos urbanos ocupan el segundo lugar en el consumo del agua, destinándose para usos domésticos, servicios públicos y actividades en el sector servicios. • Uso en forma de vertidos industriales y como aguas residuales: se usa como medio de evacuación de los desechos, tanto residenciales como industriales, con lo que se contamina el entorno. • Uso para las industrias: el agua se utiliza en las industrias como forma de producción de electricidad, en las presas. También se emplea como refrigerante en determinadas centrales, como en las nucleares.
  8. 8. 8 • Uso recreativo y turístico: el agua también se usa como recurso recreativo para la pesca, la navegación y para los baños, especialmente, en las zonas turísticas (tanto en piscinas como en lagos, ríos o mares). En España existe un excesivo consumo de agua, motivado por el derroche. En los usos agrarios es necesario introducir técnicas como el riego por goteo o por aspersión, que permitan un uso más racional del agua. Al mismo tiempo, los consumos humanos también son excesivos para un país donde las precipitaciones son, en gran parte de su territorio, escasas, a esto se añade que el consumo del agua se dispara en época estival, por el gran número de turistas que escogen España como destino turístico de sus vacaciones. Para satisfacer a esta ingente demanda de agua, se ha intentado dar solución mediante obras y construcciones que han permitido satisfacer las necesidades de agua del país. 4.2. Aprovechamiento de las aguas. • Actualmente, la capacidad total de almacenamiento de agua en España es de 55.000 hm3 , muy superior al consumo total. • No obstante, la distribución espacial de los recursos hídricos es muy desigual: hay zonas en donde hay déficit y otras en las que hay superávit en el balance hídrico (resultado de la diferencia entre la oferta de agua, las disponibilidades hídricas, y el consumo de agua). Las zonas donde hay superávit en el balance hídrico son las cuencas del norte peninsular, localizadas en el dominio de clima oceánico, seguidas de las cuencas del Ebro y del Duero. En el extremo contrario están las cuencas de la vertiente mediterránea y ambos archipiélagos. Se genera un problema hídrico pero, no tanto por la disponibilidad total, sino por el desigual reparto espacial de los recursos hídricos según zonas del país. • Para satisfacer esta demanda de agua se han construido infraestructuras para aprovechar las aguas, tanto superficiales como subterráneas existentes en el país que cuentan con una larga tradición histórica en nuestro país. Desde la época romana con la construcción de acueductos como el de Segovia o el de los Milagros de Mérida, o presas como la de Proserpina, también en Mérida; hasta los árabes, que generalizaron la cultura del regadío y construyeron innumerables obras para satisfacer las necesidades de la agricultura y de los nuevos cultivos que introdujeron que demandaban más agua; para llegar, finalmente, al siglo XX cuando la cantidad de agua embalsada aumentó considerablemente, sobre todo, tras la Guerra Civil. • Existen las siguientes formas de aprovechamiento de las aguas en España: 4.2.1. Los embalses: • Localización: se extienden por toda la geografía española, se ubican, con preferencia, en las cabeceras de los ríos, pero también en los cursos principales. Entre los principales embalses españoles destacan, en el Ebro, el embalse de Mequinenza; el de Ricobayo en el Duero y sobre todo los grandes pantanos del Guadiana como el de Cíjara, La Serena y Alcántara II; en el Tajo, el de Entrepeñas, Buendía y el de Valdecañas, o el de Iznájar en el Guadalquivir.
  9. 9. 9 • Función: los embalses tienen una función reguladora de las aguas de los ríos: almacenan agua en época de abundancia de precipitaciones y sirve de control de las crecidas para evitar las riadas tan temidas de los ríos mediterráneos. Al regular el caudal de los ríos, permite que haya agua incluso en los largos veranos y en los períodos cíclicos de sequía. En las zonas donde hay saltos de agua permite la producción de energía hidroeléctrica. 4.2.2. Los canales: • Función: permiten llevar el agua a las ciudades y a las tierras de cultivo. • Tipos: en la mayoría de los casos, se trata de conducciones que llevan el agua a zonas de la propia cuenca hidrográfica, pero en otras se traslada de una cuenca a otra, y es cuando hablamos de trasvase. El más conocido de España es el trasvase Tajo-Segura, que lleva agua desde la cuenca del Tajo hacia la cuenca del Segura para regar las huertas murcianas. 4.2.3. Las plantas desaladoras: • Definición: son instalaciones para el tratamiento del agua del mar destinada a eliminar las sales que contiene y convertirla en agua dulce para uso humano. Pretenden obtener agua dulce del agua salobre en zonas donde hay escasez de agua. • Inconvenientes: son obras muy costosas, que producen un impacto en su entorno porque generan residuos en forma de fangos que se tratan de eliminar con el empleo de tecnologías adecuadas, y tienen un alto coste de mantenimiento por su alto consumo de electricidad. Ejemplos: se ubican en la zona de costa, como es lógico. Destacan las del Atabal en Málaga capital, una de las mayores del
  10. 10. 10 mundo, que abastece de agua a la ciudad de Málaga, la de Carboneras en Almería, la de Marbella, etc. 4.2.4. Aprovechamiento de las aguas subterráneas: los acuíferos: • Además de las aguas superficiales, se aprovechan las aguas subterráneas almacenadas en acuíferos. • La España caliza es una importante reserva de agua en acuíferos, debido a su permeabilidad. Se aprovechan mediante pozos y fuentes o manantiales de agua. • La mayoría de los acuíferos se encuentran sobreexplotados por extraerse una cantidad de agua superior a las posibilidades de recarga de estos pozos. La consecuencia, sobre todo si se localizan en zonas costeras, es la salinización de los pozos, ya que al descender el nivel de base de los acuíferos, penetra el agua del mar hacia el interior.

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